Así lo reveló el departamento de estadísticas del Servicio de Emergencias. Muchas de ellas corresponden a menores, personas en estado de ebriedad y enfermos de neuropsiquiátricos
Según el departamento de estadísticas del Servicio de Emergencias 911, la cantidad de comunicaciones erróneas durante el 2007 disminuyó sensiblemente con respecto al año anterior, aunque continúa siendo del 78% de las llamadas recibidas.
En los primeros días de 2008 se evaluó el funcionamiento del sistema durante el año anterior, y se concluyó que el 75% de los cerca de 1,3 millones de ingresos corresponden a comunicaciones falsas, mientras que otro 3% se relaciona a incidentes despachados (es decir, aquellos que llevan a la movilización de los recursos y, llegados al lugar, constatan la irrealidad de la alerta). En 2006, la cifra total había ascendido a 82%, informó El Tribuno de Salta en su edición digital.
Bromas, falsas alarmas y llamadas equivocadas suelen atestar las líneas del 911, un sistema coordinado de atención creado hace más de dos años y que moviliza procedimientos, personal, equipos, software, comunicaciones y móviles.
Según señaló el coordinador interino del 911, Vicente Cordeyro, un caso significativo de las llamadas equivocadas se da con los teléfonos móviles: "Es que las empresas proveedoras de celulares tienen predeterminados los números de emergencias en sus equipos y en algunos casos, sin querer, se acciona un marcado rápido e ingresa al servicio. Generalmente éstas ni siquiera llegan a ser atendidas por los operadores ya que los usuarios cortan rápidamente".
Por lo general, los operadores del 911 atienden insultos –cuyos principales autores son menores- y a personas en estado de ebriedad. La mayoría de los llamados falsos proviene de celulares y cabinas públicas.
Manifestaron también que un caso particular es el de los neuropsiquiátricos, cuyos pacientes suelen llamar al 911 con denuncias, en efecto, falsas. Una de las más ocurrentes que recuerdan es la que afirmaba que "un elefante blanco y un indio mapuche" estaban persiguiendo al interlocutor, porque querían terminar con su vida.
En el caso de las amenazas, su accionar se encuadra en el delito caratulado como "intimación pública", que tiene una pena de hasta seis años de cárcel. Cuando se identifica al individuo agresor, la Policía procede a su detención, quedando a disposición del fiscal asignado.
Llamdas de Emergencia 911


