
Este tipo de generador de ruido singular se ha asociado a la muerte y con rituales del inframundo, porque normalmente tiene un rostro de calavera como decoración que cubre el frente de su cámara de caos y ruido. También se ha llamado silbato de aire, aerófono de doble diafragma, flauta de muelle de aire, etc., pero su designación y usos originales se perdieron y se olvidaron como resultado de la invasión, las matanzas y las masacres de hace cinco siglos, así como por las colonizaciones y otras influencias culturales posteriores
Es conveniente señalar que el aire y el viento eran muy importantes en las culturas mexicanas, ya que los atribuían a uno de los dioses más antiguos e importantes, asociado también a la vida, el cielo y la creación: Ehécatl-Quetzacóatl. Existen representaciones iconográficas que muestran al dios del viento usando sahumadores y se sabe que existen algunos que tienen "silbatos de aire" en el extremo del mango, dentro de la boca de una serpiente. Producen sonidos como el del aire o los vientos del inframundo como el Tlemaitl rugidor
El primer investigador que empezó a estudiar con seriedad estos aerófonos fue el Ing. José Luis Franco en 1971 . En el apartado de la familia que designó como aerófonos de doble diafragma o de fuelle de aire incluyó un dibujó del silbato de aire. Comentó que pueden pertenecer cuando menos al siglo octavo a.C. en un contexto Olmeca.
Posteriormente otros investigadores publicaron dibujos y textos de los aerófonos como Samuel Martí en 1962, Pablo Castellanos en 1970 y Guillermo Contreras en 1988. Susan Rawcliffe ( en 1992 analizó varios aerófonos de esta familia.
Este "silbato de aire" es el miembro de la familia de aerófonos que producen ruido más conocido aun en la actualidad por algunos músicos que tocan artefactos sonoros de tipo prehispánico y por algunos artesanos que aun los hacen y venden. Los mejores que se han podido escuchar y examinar son de los hermanos Cortes de Texcoco
Se sabe que hay varios silbatos antiguos de esta subfamilia en bodegas de museos nacionales y del exterior. Desafortunadamente, no se conocen estudios acústicos de ningún silbato de aire antiguo, ni se sabe su funcionamiento y sus usos exactos originales. De la mayoría de ellos, el público no conocen ni sus fotos.

Réplicas artesanales y modelos experimentales.
Mientras subsista la falta de interés y oposición de los administradores y curadores de los museos para analizar a fondo la función substantiva de los aerófonos antiguos bajo su resguardo, una opción para su estudio es el uso de modelos experimentales.
Experimentalmente, se ha visto que el cuerpo de estos diseños se adapta a una infinidad de formas zoomorfas, antropomorfas y de otros seres del inframundo, de la mitología antigua o de la imaginación. Se han encontrado varios procedimientos para su construcción en barro. El barro es el mejor material para su construcción. Es muy difícil hacerlos en una pieza de material sólido.