LA CIUDAD DEL MEJOR DEL MUNDO
La línea 3 del subte une la zona Universitaria con el barrio de la Trinitat Nova. Esa línea pasa por debajo del glamoroso Paseo de Gracia y su principal parada es la Plaza de Cataluña. Es una línea de uso casi obligado para turistas y transeúntes. Es, quizás, la más importante de Barcelona. Y allí, sobre los vagones de un subte que siempre está colmado de gente aparece una gigantografía que impacta. Que no pasa desapercibida. Entre cientos de personas que van y vienen, que caminan por los andenes a pasos apresurados, aparece la imagen de Leo Messi. Una imagen que atrae las miradas y que enorgullece a catalanes y a argentinos residentes. Una imagen que simboliza a la perfección la relación apasionada entre una ciudad y su ídolo.
Barcelona recibe, aproximadamente, unos 8 millones de turistas al año y es una de las ciudades más visitadas del mundo. La "ciudad condal" se puso de moda después de los Juegos Olímpicos de 1992 y se esfuerza por mantener vivo su encanto y su personalidad. Barcelona es Antoni Gaudí y la Sagrada Familia, la Pedrera o la Casa Battló. Barcelona son las Ramblas, el Paseo de Gracia, el Barrio Antiguo. Barcelona es el Mediterráneo, el clima perfecto, el diseño, la tolerancia, la vanguardia. Barcelona es todo eso y mucho más. Barcelona es fútbol. Y Barcelona es Leo Messi.
FETICHE GLOBAL. La Rambla es un incesante desfile de gente. Desde la Plaza Cataluña hasta el mar su ancha y extensa explanada es un paseo obligado para el turismo y para los habitantes de la ciudad. Y ahí, sobre la Rambla y en el corazón de la Barcelona antigua, Messi está presente. Camisetas con el dorsal de la "Pulga", pósters, bolsos, pulseras. Messi se convierte en una imagen omnipresente. En reclamo de consumo para fanáticos. En un fetiche global.
Los locales para la venta de souvenirs se multiplican en el casco viejo de la ciudad. Y ahí, entre ceniceros, abanicos, bailaoras de flamenco e imanes para las heladeras, resalta la camiseta 10 del astro argentino. No es la original. A veces ni siquiera se le parece. Pero ahí está, se vende y es el producto estrella. "Messi, es el mejor. Camiseta a 20 euros. Se vende mucho. Amigo, ¿quieres una? Para ti, te la dejo a 15 euros", anuncia en un limitado castellano Javed, el encargado de una de las tiendas ub0icada en la calle Ferran, muy cerca de la Catedral.
Para camiseta original, lo mejor es ir a una de las tiendas oficiales del Fútbol Club Barcelona. Hay varias en la ciudad, pero sin dudas, una de las más visitadas es la ubicada en la esquina de Ronda Universidad y Plaza Cataluña. Ahí, el precio de la camiseta original de Leo Messi asciende a unos 100 euros.
Lend Rosenhel es un turista inglés que está de paseo por la ciudad. Viajó con sus dos hijos desde Liverpool: "Messi es el mejor. Mañana nos vamos al Camp Nou a ver el partido contra el Getafe. ¡Ya tenemos las entradas!", se entusiasma Lend, quien se acaba de gastar unos 500 euros entre las camisetas del rosarino y las entradas para la cancha. Pero no le importa. Podrá ver a Leo jugando en su tierra. En su coliseo y con su gente. Como Lend, se estima que unos 15 mil turistas asisten a ver al Barça en cada presentación como local.
De Gracia al Born. El Paseo de Gracia es la avenida más importante de Barcelona. Y una de las más importantes de Europa. Ahí, el modernismo catalán de Gaudí, de Domenech i Muntaner y de Puig, se expone orgulloso en la manzana de la discordia y ante la visita de miles de turistas. Las firmas comerciales con más glamour se gastan miles y miles de euros por hacerse con la mejor vidriera. Los hoteles hacen lo imposible para sumar estrellas y elegancia a sus instalaciones. En medio de todo, aparece Leo Messi. Su rostro ocupa toda la vidriera. Su inmensa imagen publicitaria no pasa desapercibida. "Hombre, es Messi. Ets el millor (es el mejor). Eso sí, debería tener la camiseta del Barcelona", afirma Pere, un catalán de 55 años que se detiene ante la foto de Leo con la albiceleste.
El Born es uno de los barrios de moda del casco antiguo de la ciudad y uno de los que mejor reflejan a esta Barcelona de diseño, urbana y multicultural. Sus callejuelas se bifurcan como una telaraña de bares, restaurantes y negocios de ropa donde la vanguardia y lo urbano conviven con lo antiguo y tradicional. Detrás de la impactante iglesia Santa María del Mar, hay una pizzería argentina que siempre está abarrotada de gente, donde las empanadas de carne, los alfajores de maicena o la cerveza Quilmes son saboreados por españoles, franceses, alemanes, ingleses y, por supuesto, argentinos. Debajo, el televisor que emite los partidos en vivo del Barcelona, y pegado sobre la pared también está presente Messi con un póster donde su imagen convive con la de Maradona. Gastón Tejedor es uno de los encargados de "La Pizza del Born" y, a pesar de que él no se considera un fanático del fútbol, no escatima elogios para Leo: "Es un maestro. Acá en el local lo vemos, no sólo por los chicos argentinos sino también por la gente de afuera que lo admira. Y la verdad es que te hace sentir orgulloso", afirma Gastón.
Gracia era un pueblo independiente de Barcelona. Un lugar donde la gente con dinero construía sus torres y se iba a pasar los fines de semana. Hoy es un barrio más de la ciudad, ubicado geograficamente en el centro. Una zona que se caracteriza por su encanto, su multiculturalidad, sus movimientos alternativos, su bohemia y sus fiestas populares. El cine Verdi se encuentra en el corazón del barrio de Gracia y es una referencia de la ciudad por sus películas de autor y sus versiones en idioma original. Frente al tradicional cine, aparece "La Verdinale", una pizzería argentina que exhibe entre empanadas, pizzas y cinéfilos que esperan la hora del inicio de la película de turno, la foto de Leo Messi. Matías es rosarino. Por su puesto es hincha de Newell’s, y atiende al público con la camiseta del Barcelona. "La verdad es que miro al Barcelona cuando juega Messi. Es decir, puedo mirar los partidos si no juega Leo pero es como si faltara algo", sostiene. Junto a Matías está su mujer, Bea, que es de Navarra y que explica sus sensaciones sobre la relación de Messi con la ciudad: "Barcelona es una ciudad con gente de todos lados. Este barrio es una muestra de ellos. Nosotros, en la pizzería, recibimos gente de muchos sitios y cuando ven la foto de Messi o escuchan a Matías que es argentino, todos dicen lo mismo: ‘Messi, es el mejor’. Y te das cuenta de que lo quieren".
CAMP NOU. El Camp Nou se erige como un gigante de cemento en pleno barrio de Les Corts. Es sábado. El sol primaveral lo hace más imponente. Son las cinco de la tarde y aún faltan tres horas para que el Barcelona juegue su partido de liga contra el Getafe de Madrid. Aún no se han abierto las puertas del estadio y los alrededores se convierten en un desfile incesante de camisetas azulgranas. Y muchas llevan en la espalda el nombre de Messi. Hay gente de todas partes del mundo. Hay irlandeses, franceses, brasileños, japoneses, argentinos, rusos. Y, por supuesto, hay catalanes. Miles y miles. Hay niños, padres, abuelos. Hay familias enteras. Messi, Messi, Messi. 10. 10. 10. Una y otra vez el apellido y el número se multiplican. Una y otra vez aparecen en los dorsales de las camisetas azulgranas o en alguna albiceleste autoinvitada a la fiesta.
Son las ocho de la noche y el Camp está a pleno. Eufórico. Casi 100 mil personas le hacen la reverencia. Se la hacen cada vez que juega el Barcelona. Se la hacen una y otra vez nativos y extranjeros. Su apellido es coreado. "Messi. Messi. Messi". Su imagen se eleva y se expande por la ciudad. Está presente en cada charla de amigos. En cada bar. Ocupa la tapa de los diarios deportivos y los de interés general. Lo catalanes lo miman. Lo quieren. Lo respetan. "Es el mejor, es humilde, es simple y se formó acá, en la Masía", afirman con orgullo. Es Leo Messi en el hábitat que lo vio crecer y triunfar. Es la Barcelona del mejor jugador del mundo.
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