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La Adquisición del Lenguaje




En qué consiste la adquisición del lenguaje: Fijación paramétrica



Según Noam Chomsky , la facultad del lenguaje con la que nacen los niños recibe el nombre de gramática universal (GU), y la presenta conformada por principios (propiedades básicas del lenguaje, comunes a todas las lenguas humanas) y parámetros que permiten la variación en el uso del instinto heredado. Según este autor, cuando la GU entra en contacto con la experiencia lingüística, se produce la fijación paramétrica y por ende, la adquisición lingüística en forma de gramática particular. Sin embargo, esta teoría por sí misma no puede explicar del todo el hecho de que, con frecuencia, los hablantes infantiles fijan parámetros provisionalmente en forma errónea.

El período crítico y la necesidad del contacto lingüístico

lenguaje

La hipótesis del periodo crítico fue formulada por el biólogo Eric H. Lenneberg y postula que el lenguaje sólo puede surgir y desarrollarse dentro de un lapso determinado en la vida de un individuo: el que media entre el nacimiento y el inicio de la pubertad. Con el tiempo, la capacidad de adquirir lenguaje mengua progresivamente, hasta que finalmente el hablante sólo puede incrementar su repertorio léxico: la base de esta teoría estaría en los cambios madurativos que experimenta la mente-cerebro con el correr del tiempo.
En efecto, los adultos que han sido privados de experiencias lingüísticas cuando eran pequeños (por ejemplo, casos de sordera, aislamiento intencional o niños “ferales”) sólo pueden progresos muy limitados en el lenguaje. Si las primeras experiencias lingüísticas del hablante tienen lugar luego de la pubertad, la persona nunca podrá ejercer el lenguaje de modo normal: se verifica en estos casos ausencia de marcadores morfológicos e incompetencia sintáctica. En el caso de niños que adquieren el lenguaje de modo normal, ellos mismos parecen ser capaces de deducir que las operaciones lingüísticas dependen de la estructura: semántica de los morfemas, orden sintáctico de las proposiciones, etcétera.

Naturaleza de las producciones infantiles

lectura

1. Naturaleza estructural: el niño advierte que las cadenas sonoras que escucha esconden relaciones estructurales y jerárquicas no lineales.
2. Naturaleza reglada: puesto que los niños conocen las estructuras abstractas que subyacen a las manifestaciones verbales, actúan lingüísticamente conforme a cierta lógica gramatical. Un ejemplo de esto es la regularización que hacen de los verbos irregulares: “rompido” en lugar de “roto”, etcétera.
3. Naturaleza creativa: cuando los niños no conocen un término, es frecuente que lo inventen. Por ejemplo, si un pequeño no conoce la palabra “vestuario”, puede inventar un término como “cambiadero”.

El maternés

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Es una suerte de dialecto del cual se valen todas las madres del mundo cuando hablan a sus bebés. Nótese que entre los rasgos que lo caracterizan no se encuentra la simplicidad gramatical: pronunciación muy cuidada (timbre elevado, exageración del tono, declamación lenta), emisiones breves de enunciados bien formados, léxico simplificado (repertorio limitado, elección de ciertos morfemas como los diminutivos, repetición de piezas léxicas). Además, los padres advierten que la comprensión del bebé se limita al aquí y ahora del mismo, y elaboran sus emisiones en consecuencia.

Desarrollo prelingüístico y primeras emisiones no combinatorias


Hablar

El lenguaje propiamente dicho consiste en una expresión combinatoria de varias palabras, y los pequeños no se inician en él sino hasta pasados los 20 o 24 meses en promedio. En tanto, pasan por una serie de etapas en las que evolucionan comunicativa y a la vez mentalmente, durante las cuales su interlocutor privilegiado es el adulto. Durante los seis primeros meses de vida puede verificarse la siguiente serie de escaños comunicativos:
- Recién nacido: llanto
- Asociación: adulto --> “satisface mis necesidades”. Rondal y Seron llaman a esta etapa “modalidad de requerimiento”.
- 2 meses: el adulto ya nota los posibles significados de cada llanto.
- Entre los 2 y 6 meses: arrullo. Emisión de sonidos vocálicos difusos y risas.
- Hacia los 3 meses: inicia el laleo. Afinación de los sonidos vocálicos.
- 4° o 5° mes: puede interpretar la dirección de la mirada adulta y de a poco comenzar a comprender nombres de personas y objetos.
Cuando el niño supera los 7 a 12 meses, se evidencia lo siguiente:
- La “modalidad de requerimiento” da lugar a la “modalidad de intercambio y reciprocidad”: se establecen entre el niño y sus interlocutores adultos juegos de tipo “dar y tomar”.
- Deduce la existencia de los roles de paciente/agente y locutor/receptor.
- “Protoconversación”: intercambios verbales turnados.
- El laleo ya incluye sonidos consonánticos. Al final del primer año adquiere claridad articulatoria.
- 8 meses: forma sílabas y las reduplica (mamama, bababa)
- Vocalizaciones más cortas y numerosas.
- Intentos de imitación y reconocimiento del significado de ciertas entonaciones.
- Comprende algunas expresiones usuales: mamá, papá, vení, no, etcétera.

Primeras palabras y expresiones no combinatorias




Entre los 9 y los 10 meses, el niño dice su primera “palabra” convencional. Al principio, los niños sólo usan las palabras con fin de designación; el paso siguiente es la expresión de relaciones de sentido tales como la atribución, la posesión y la locación. Las primeras “frases” infantiles, de una sola palabra, reciben el nombre de holofrases (de Laguna, 1927; Greenfield y Smith, 1976). Ejemplos de holofrase son los siguientes: “¿Éte?” = “¿Qué es esto?; “¡Papá!” = “Ahí están las llaves de papá”; etcétera.
Más adelante, aproximadamente al final del 2° año de vida, se produce una suerte de explosión del repertorio léxico, a partir de la cual incrementa rápidamente su vocabulario (tanto receptivo como productivo), y comienza a elaborar enunciados de dos o más palabras sueltas, con frecuencia separadas por pausas.

Primeras palabras y expresiones no combinatorias

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Entre los 9 y los 10 meses, el niño dice su primera “palabra” convencional. Al principio, los niños sólo usan las palabras con fin de designación; el paso siguiente es la expresión de relaciones de sentido tales como la atribución, la posesión y la locación. Las primeras “frases” infantiles, de una sola palabra, reciben el nombre de holofrases (de Laguna, 1927; Greenfield y Smith, 1976). Ejemplos de holofrase son los siguientes: “¿Éte?” = “¿Qué es esto?; “¡Papá!” = “Ahí están las llaves de papá”; etcétera.
Más adelante, aproximadamente al final del 2° año de vida, se produce una suerte de explosión del repertorio léxico, a partir de la cual incrementa rápidamente su vocabulario (tanto receptivo como productivo), y comienza a elaborar enunciados de dos o más palabras sueltas, con frecuencia separadas por pausas. Rondal y Seron proponen los siguientes promedios de incremento léxico de recepción:

18 a 20 meses --> 20 palabras
30 meses --> 500 palabras
48 meses --> 1 500 palabras
5 años --> 2 000 palabras


Es importante aclarar que nuestro vocabulario comprendido es siempre mayor que el listado léxico al que podemos recurrir en nuestras producciones. En otras palabras, siempre está presente el desfase comprensión/ producción.


La asignación de sentido a las palabras: diferencia entre los hablantes muy jóvenes y los hablantes ya constituidos




Los grados de correspondencia entre el significado y la forma de las palabras pueden variar mucho durante el proceso de adquisición de la lengua materna. En general, la manera en la que los pequeños asocian significado y palabra causa gracia a los adultos, por lo original y hasta pintoresca. Empíricamente, se verifican casos en los que se da:
- Superposición parcial entre el sentido de la palabra del niño y el sentido de la palabra del adulto. Es el caso de bebés que llaman “¡papá!” a todos los varones adultos que ven en la calle.
- También es común que un niño se refiera a todos los animales cuadrúpedos como “babau” o “guaguau”, utilizando como etiqueta léxica la onomatopeya del ladrido de un perro. En este caso, estamos en presencia de un supergeneralización.
- El caso contrario, o sea, la subgeneralización, está dada en aquellas situaciones en las que un niño pequeño usa un término muy general para etiquetar a solamente un objeto o persona en particular. Al respecto podemos citar el caso de una pequeña que llamaba “auto” al coche de la familia, y se negaba a aceptar que los demás vehículos de similares características pudieran denominarse “autos”. Por supuesto que esta situación dura poco; llega un momento en el que el nuevo hablante comienza a generalizar por necesidad. Los ajustes de significado avanzan progresivamente, verificándose entonces un proceso conocido como autorregulación sucesiva.
- Un caso más raro es el del niño que asocia términos y significados abismalmente distintos (ausencia de correspondencia); y más raro aún, es que un pequeño asigne correctamente un significado (correspondencia).

Primeras emisiones combinatorias



Debemos aclarar que, antes de que se produzca en los niños la emisión de lenguaje propiamente dicho, pasan por un estadio (cronológicamente posterior a la holofrase) en el cual emiten “frases” aparentes que en realidad son palabras aisladas por pausa pero dichas sucesivamente. Para darse a entender, el niño se ayuda con el lenguaje gestual y una entonación algo exagerada. Con el tiempo, suprimirá las pausas y su entonación será más normal.

La conquista de la expresión combinatoria representa un gran adelanto y el primer escaño del lenguaje propiamente dicho, pues refuerza notablemente la carga semántica de las producciones orales del niño.

De a poco, los niños evolucionan en la composición de los enunciados y van asimilando el orden canónico básico de su lengua (en castellano, SVO), aunque los autores advierten que los niños menores de cinco o seis años enredan con frecuencia las voces activa y pasiva.

Aunque los enunciados de los niños empiezan a estar correctamente ordenados a partir de los 30 meses de edad, la manera en la que comprende y aplica tan tempranamente las reglas secuenciales del discurso continúa siendo un misterio. En cuanto a las diferencias entre las emisiones de dos o tres palabras de los niños y las emisiones de dos o tres palabras de los adultos, pueden ser de dos tipos. En primer lugar, el lenguaje del niño suele carecer de “palabras gramaticales” y marcadores morfológico-gramaticales. En segundo lugar, la marcación sintáctica de las modalidades del discurso de los niños suele ser muy reducida, ya que suelen atenerse a una misma modalidad de frase en sus expresiones cotidianas.

Evolución fonológica




La adquisición de los fonemas comienza a finales del primer año de vida y concluye, en término medio, hacia el quinto año de vida. Se advierte que, si un niño de 7 u 8 años no logra articular bien todos los sonidos, es probable que nos encontremos en presencia de un trastorno.
Según Jakobson (1969), los fonemas se van adquiriendo de acuerdo a su dificultad articulatoria. Rondal y Seron agregan que hay que considerar también la frecuencia del uso de tales fonemas en el entorno del niño.
Mientras dura el entrenamiento fonológico y en tanto no consiga fonologizar correctamente, el pequeño se vale de algunas simplificaciones muy conocidas, a saber: sustituye fonemas dificultosos por otros más sencillos de articular, emplea asimilaciones (“mení” = ”vení”), suprime fonemas, reduplica sílabas (“cheche” en lugar de “leche”), etcétera.
En cuanto al orden de adquisición, diremos que las vocales se adquieren en este orden: primero, la a. Luego, puede articular la a y la u. Finalmente, las adquiere todas.
Las consonantes se adquieren en el orden que sigue:
1° p, t, k
2° b, d, g (oclusivas sonoras)
3° n y ñ (nasales)
4° f, s, ch, v, z y j (constrictivas sordas y sonoras)
5° l y r (laterales, son las más difíciles de articular)

Y tu primera palabra cual fue ?


shessho

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Niños
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Del Taringa! original
A@Anónimo3/8/2011+0-1
Como aprenden los argentinos a hablar de niños ?

Mal, muy mal.

PD: Mi primera palabra fue "Agua".
A@Anónimo3/8/2011+0-1
Como aprenden los argentinos a hablar de niños ?

Mal, muy mal.

PD: Mi primera palabra fue "Agua".
A@Anónimo3/8/2011+0-0




Muy buen aporte papa.!
A@Anónimo3/8/2011+0-0




Muy buen aporte papa.!
A@Anónimo3/8/2011+0-0
Faa, puse todas fotos de nenitas mas que de nenitos pero con los re ojasos me encantan
A@Anónimo3/8/2011+0-0
Faa, puse todas fotos de nenitas mas que de nenitos pero con los re ojasos me encantan
A@Anónimo3/8/2011+0-0
Por la falta de signos de acentuación en tu título, entendi mal
A@Anónimo3/8/2011+0-0
Por la falta de signos de acentuación en tu título, entendi mal
A@Anónimo3/8/2011+0-0
Muy bueno...
A@Anónimo3/8/2011+0-0
Muy bueno...
A@Anónimo3/8/2011+0-0
y que le paso a Neshtor?
A@Anónimo3/8/2011+0-0
y que le paso a Neshtor?
A@Anónimo3/8/2011+0-0


¿por la merca?
A@Anónimo3/8/2011+0-0


¿por la merca?
A@Anónimo3/8/2011+0-0

coca (no por coca-cola)
A@Anónimo3/8/2011+0-0

coca (no por coca-cola)

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