Golpear no es educar El castigo físico es una forma de violencia aceptada en todos los países del mundo. Los padres y familiares con niños a su cargo han aprendido que con el castigo a base de golpes se educa a los niños, pero aquí está el error. Un argumento del cual muchos hacen bandera: “a mi también me pegaron y no me ha quedado ningún trauma”. O también: “un buen bofetón a tiempo…”. El golpe físico es una forma de humillación, lo mismo para niños que para adultos. Los padres se creen con el derecho a pegar a sus hijos para que coman, estudien, no hagan ruido, se vistan; cuando llegan tarde a casa; si berrean. Existen múltiples ocasiones para dar un bofetón, para descargar el mal humor y para enderezar una situación que sale de nuestro control. Ahora bien, también hay un tiempo para aprender a educar. Alternativas al castigo físico El niño necesita que el padre y la madre le fijen unas normas y unos límites. Si no existen límites, el niño se siente desdichado. Sin embargo, para imponerlos no es necesario recurrir al castigo físico. Cuando damos una bofetada a un niño y le humillamos es que la situación se nos ha escapado de las manos. Con esta acción le enseñamos que la violencia es una forma de resolver conflictos. Si los niños se muestran indisciplinados o presentan conductas problemáticas, el origen no hay que buscarlo en la falta de azotes, sino en la falta de autoridad. El principio de autoridad es la mejor alternativa a los castigos violentos: * Procurar que los niños respeten las normas que dan los padres y hacerlas cumplir. * Dependiendo de la edad, se puede llegar a un consenso con ellos, aunque la última palabra la tienen que tener los padres: hora de volver a casa, tiempo para los deberes y tiempo para los juegos, colaborar en las tareas de la casa. * Educarles dando la misma relevancia a los derechos que a las responsabilidades. Es una manera de fomentar su autonomía, la capacidad de decidir. * Si el niño merece un castigo, que éste no sea físico. El castigo tiene que ser proporcional a la falta cometida. Una vez se anuncia un castigo, no hay que arrepentirse y perdonarle a los pocos minutos. La reparación de la falta tampoco tiene que ser humillante. * Si el padre o la madre cometen un error ante el niño, hay que saber pedir perdón, de forma idéntica a como él lo pide cuando le hacen comprender que no ha actuado correctamente. La Convención Internacional de los Derechos de los Niños caracteriza el maltrato psicológico infantil de la siguiente forma: 1. Violencia verbal. 2. Comportamientos sádicos y despreciativos. 3. Repulsa afectiva. 4. Exigencias excesivas y desproporcionadas en relación a la edad del niño. 5. Consignas educativas contradictorias o imposibles. El maltrato psicológico puede adoptar muy diversas formas. A veces es disfrazado de educación. Según la psicóloga Alice Miller, “muchas veces la educación tradicional tiene el objetivo de quebrantar la voluntad del niño a fin de convertirlo en un ser dócil y obediente” (Por tu propio bien, Editorial Tusquets). “En estos casos, los niños se vuelven incapaces de reaccionar porque la fuerza y la autoridad aplastante de los adultos los silencian y pueden incluso hacerles perder conciencia”, escribe su colega, S. Ferenczi (Confusión de langue entre les adultes et l´enfants, Psychanalyse). Cómo identificar a los niños maltratados Los indicadores de conducta El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación. La mayoría de esos indicios son no específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores. Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas. Las ausencias reiteradas a clase. El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración. La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas. La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos. La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños. Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad. Los indicadores físicos: La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo. La persistente falta de higiene y cuidado corporal. Las marcas de castigos corporales. Los "accidentes" frecuentes. El embarazo precoz. Fuentes: http://www.yosoymadresoltera.com http://madreshoy.com http://www.vidahumana.org www.youtube.com
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