Un excelente reportaje de la revista Debate a un experto en materia de Seguridad como Marcelo Saín. Interesante no sólo por su calificación en la materia sino también por su punto de vista desteñido de intereses partidarios.
Copio y pego los puntos que me parecen sobresalientes y dejo el link a la nota:
Por Néstor Leone
Marcelo Sain, especialista en temas de seguridad, analiza la creación del nuevo Ministerio, la designación de Nilda Garré y la naturaleza del conflicto en Villa Soldati
Tiene una importante carrera académica en temas de seguridad. Licenciado en Ciencias Políticas, se cuentan por decenas los libros, ensayos y papers que tiene en su haber sobre la cuestión. Por caso, acaba de publicar La reforma policial en América Latina, otro aporte para el debate de ideas sobre la materia. Pero también asumió funciones públicas. Entre julio de 2002 y enero de 2003 fue viceministro de Seguridad bonaerense y entre febrero de 2005 y noviembre de 2009, tuvo a su cargo la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Respetado en uno y otro ámbito, con una impronta claramente progresista, analiza en esta entrevista la creación del Ministerio de Seguridad, la designación de Nilda Garré y la naturaleza del conflicto en Villa Soldati.
El conflicto en Villa Soldati tiene varias explicaciones posibles y tuvo como protagonistas a varios actores, visibles y ocultos. ¿Cómo ordena usted las piezas para analizar lo que sucedió durante estos días?
Primero hay que mencionar una dimensión política y social. Creo que el conflicto, en sí mismo, no fue planeado por ningún actor. Era un conflicto que estaba latente y que contó con dos gobiernos ausentes, el nacional y el de la Ciudad, sin información precisa de las condiciones que desembocaron en el conflicto, lo cual facilitó las cosas. El gobierno de la Ciudad, porque no forma parte de sus prioridades atender a estos sectores marginales. Tiene otras prioridades. Por ejemplo, constituir una gestión de acuerdo a su condición de clase y hacer negocios. Y el gobierno nacional porque tiene un enorme desprecio por la Ciudad. Por eso el desinterés, el abandono. Cuando estalla el conflicto por un reclamo real de la gente, los dos gobiernos desconocían la magnitud del problema y no tuvieron mecanismos de gestión social.
¿Descarta la hipótesis de los infiltrados y de sectores “montados” en el conflicto?
El conflicto no se generó por actores manipulados políticamente ni por infiltrados. Ahora, que se han montado sobre el conflicto, no hay dudas. Pero se montaron luego. Para analizar esto hay que reconstruir la cronología de los hechos. La primera intervención estatal sobre el conflicto inicial es un operativo conjunto de la Policía Metropolitana con un sector de la Federal. Principalmente, de comisarías. No fueron las unidades de control de grandes manifestaciones, que están más entrenadas y capacitadas en ese tipo de tareas, las primeras que llegaron. No, operaron las comisarías. Por eso digo que se trató de una patrulla perdida. No fue ni un operativo planificado por la dirección política del Gobierno. Como se dice en la jerga, se cortó la línea policial por abajo. Esto explica el intento de de-salojo catatónico y la situación de violencia extrema, inexplicable y con muertos.
La “patrulla perdida” que señala, ¿se escapa al control o fue premeditada por algún sector de la fuerza?
No lo sé. Pero esas cosas, en una estructura jerárquica y vertical, no son casuales. Evidentemente había intención de producir esta situación de crisis (...)
¿Cómo analiza lo que siguió después?
La segunda intervención, con la Gendarmería y la Prefectura, en un contexto de violencia creciente, fue correcta. No hace uso de la fuerza y genera un contexto de tranquilidad que permitió la negociación política y social. Al final, se termina resolviendo porque están las fuerzas de seguridad garantizando el contexto de paz social que permite el diálogo y el acuerdo político. Eso es lo que correspondía. Pero fue tarde y porque fue tarde se desencadenó la crisis (...)
El gobierno nacional decidió crear un Ministerio de Seguridad y poner al frente a Nilda Garré. En ese sentido, es un gran avance, ¿no?
Es tomar el camino correcto. Se toma de manera tardía, pero es el correcto. Primero, creo que la Presidenta reconoce que es insostenible seguir dándole el manejo de la seguridad a la cúpula de la Policía Federal. Y ratifica la necesidad de que sea la política la que conduzca las cosas, y eso es bueno de por sí. Ahora, gestionar políticamente la seguridad supone tres grandes desafíos que son complejos, particularmente en este contexto. Primero, supone la elaboración de un cuadro de situación real sobre conflictos, violencias y delitos. Segundo, supone establecer una estrategia de modernización institucional, porque el Estado no cuenta con los recursos necesarios para gestionar la seguridad. Tercero, supone estrategias de intervenciones como la prevención social del delito, el control policial y la política criminal. El gran problema y el gran desafío que tiene Nilda Garré, en este momento, es que la estructura con la que se va a conformar el Ministerio de Seguridad es la antigua Secretaría de Seguridad Interior. (...)
¿Hasta dónde cree que podrá llegar Nilda Garré en los cambios?
Nilda tiene una tradición en la gestión en materia de defensa nacional muy a tono con la construcción de consensos institucionales y sociales. La reforma del código de justicia militar, la reforma de todo el sistema educativo y la reforma de todo el sistema de desarrollo logístico las hizo en el marco de la consulta con los actores sociales y políticos vinculados a la problemática.
Los tiempos que necesite quizá no se condigan con los tiempos electorales.
¿Es un riesgo?
Exacto. Nosotros tenemos una guerra cada cien años. En cambio, la construcción de la seguridad es diaria. Y hay un año de gestión.
¿Qué objetivos se tendrían que alcanzar en ese plazo?
Habría que estructurar los consensos básicos a nivel político para que el futuro gobierno, que muy probablemente sea el de Cristina, pueda aplicar esos consensos estructurales. Nada de estos cambios son viables sin un acuerdo político y social de base, porque gran parte de los instrumentos que requiere necesitan de un sólido acuerdo parlamentario. Si no está ese consenso, cualquier sector de la oposición queda con una enorme capacidad para esmerilar su legitimidad, gobierne quien gobierne. Por eso digo que estos cambios y la gestión posterior de estos cambios rebasan ampliamente el calendario de un gobierno.
Hasta aquí, por lo que trascendió, la idea de Garré es recortar esos márgenes de autonomía que las fuerzas de seguridad suelen tener.
Y es correcto. Pero esto no se hace por decreto, ni con un discurso político ni con una estructura orgánica ministerial. Esto requiere gestión política día a día. Y requiere de una lectura correcta de la relación de poder y de la construcción cotidiana de más poder. (...)
En el transcurso de la entrevista dijo que el conflicto no se generó por actores manipulados, pero sí que había sectores que se “montaron” en él para sacar provecho. ¿A quiénes se refiere?
Fundamentalmente, al duhaldismo y, de alguna manera, también al macrismo. Es más, quedó registrado el rol de algunos punteros del PRO. Tanto unos como otros intentaron colarse en el marco de la crisis para operar políticamente y generar una situación de caos. En ese sentido, no son casuales los dichos de Eduardo Duhalde, diciendo que estamos en una situación preanárquica… Creo que a este señor no le sube el agua al tanque.
¿Es eso o que está azuzando viejos fantasmas?
No le sube agua al tanque. Lo único que lo sostiene es el aval del grupo político Clarín. Realmente, plantear que éste es un país que está en una situación preanárquica es una locura propia de un discurso y una actitud golpistas. Lo bueno es que se quedaron sin generales para eso, si no estarían golpeando las puertas de los cuarteles. No me cabe ninguna duda. Pero, cuidado, no tienen generales, pero tienen comisarios. (...)
La entrevista completa en la Fuente:
Copio y pego los puntos que me parecen sobresalientes y dejo el link a la nota:
“La Federal nunca fue objeto de ningún tipo de reforma”
Por Néstor Leone
Marcelo Sain, especialista en temas de seguridad, analiza la creación del nuevo Ministerio, la designación de Nilda Garré y la naturaleza del conflicto en Villa Soldati
Tiene una importante carrera académica en temas de seguridad. Licenciado en Ciencias Políticas, se cuentan por decenas los libros, ensayos y papers que tiene en su haber sobre la cuestión. Por caso, acaba de publicar La reforma policial en América Latina, otro aporte para el debate de ideas sobre la materia. Pero también asumió funciones públicas. Entre julio de 2002 y enero de 2003 fue viceministro de Seguridad bonaerense y entre febrero de 2005 y noviembre de 2009, tuvo a su cargo la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Respetado en uno y otro ámbito, con una impronta claramente progresista, analiza en esta entrevista la creación del Ministerio de Seguridad, la designación de Nilda Garré y la naturaleza del conflicto en Villa Soldati.
El conflicto en Villa Soldati tiene varias explicaciones posibles y tuvo como protagonistas a varios actores, visibles y ocultos. ¿Cómo ordena usted las piezas para analizar lo que sucedió durante estos días?
Primero hay que mencionar una dimensión política y social. Creo que el conflicto, en sí mismo, no fue planeado por ningún actor. Era un conflicto que estaba latente y que contó con dos gobiernos ausentes, el nacional y el de la Ciudad, sin información precisa de las condiciones que desembocaron en el conflicto, lo cual facilitó las cosas. El gobierno de la Ciudad, porque no forma parte de sus prioridades atender a estos sectores marginales. Tiene otras prioridades. Por ejemplo, constituir una gestión de acuerdo a su condición de clase y hacer negocios. Y el gobierno nacional porque tiene un enorme desprecio por la Ciudad. Por eso el desinterés, el abandono. Cuando estalla el conflicto por un reclamo real de la gente, los dos gobiernos desconocían la magnitud del problema y no tuvieron mecanismos de gestión social.
¿Descarta la hipótesis de los infiltrados y de sectores “montados” en el conflicto?
El conflicto no se generó por actores manipulados políticamente ni por infiltrados. Ahora, que se han montado sobre el conflicto, no hay dudas. Pero se montaron luego. Para analizar esto hay que reconstruir la cronología de los hechos. La primera intervención estatal sobre el conflicto inicial es un operativo conjunto de la Policía Metropolitana con un sector de la Federal. Principalmente, de comisarías. No fueron las unidades de control de grandes manifestaciones, que están más entrenadas y capacitadas en ese tipo de tareas, las primeras que llegaron. No, operaron las comisarías. Por eso digo que se trató de una patrulla perdida. No fue ni un operativo planificado por la dirección política del Gobierno. Como se dice en la jerga, se cortó la línea policial por abajo. Esto explica el intento de de-salojo catatónico y la situación de violencia extrema, inexplicable y con muertos.
La “patrulla perdida” que señala, ¿se escapa al control o fue premeditada por algún sector de la fuerza?
No lo sé. Pero esas cosas, en una estructura jerárquica y vertical, no son casuales. Evidentemente había intención de producir esta situación de crisis (...)
¿Cómo analiza lo que siguió después?
La segunda intervención, con la Gendarmería y la Prefectura, en un contexto de violencia creciente, fue correcta. No hace uso de la fuerza y genera un contexto de tranquilidad que permitió la negociación política y social. Al final, se termina resolviendo porque están las fuerzas de seguridad garantizando el contexto de paz social que permite el diálogo y el acuerdo político. Eso es lo que correspondía. Pero fue tarde y porque fue tarde se desencadenó la crisis (...)
El gobierno nacional decidió crear un Ministerio de Seguridad y poner al frente a Nilda Garré. En ese sentido, es un gran avance, ¿no?
Es tomar el camino correcto. Se toma de manera tardía, pero es el correcto. Primero, creo que la Presidenta reconoce que es insostenible seguir dándole el manejo de la seguridad a la cúpula de la Policía Federal. Y ratifica la necesidad de que sea la política la que conduzca las cosas, y eso es bueno de por sí. Ahora, gestionar políticamente la seguridad supone tres grandes desafíos que son complejos, particularmente en este contexto. Primero, supone la elaboración de un cuadro de situación real sobre conflictos, violencias y delitos. Segundo, supone establecer una estrategia de modernización institucional, porque el Estado no cuenta con los recursos necesarios para gestionar la seguridad. Tercero, supone estrategias de intervenciones como la prevención social del delito, el control policial y la política criminal. El gran problema y el gran desafío que tiene Nilda Garré, en este momento, es que la estructura con la que se va a conformar el Ministerio de Seguridad es la antigua Secretaría de Seguridad Interior. (...)
Los desafíos de Nilda Garré
¿Hasta dónde cree que podrá llegar Nilda Garré en los cambios?
Nilda tiene una tradición en la gestión en materia de defensa nacional muy a tono con la construcción de consensos institucionales y sociales. La reforma del código de justicia militar, la reforma de todo el sistema educativo y la reforma de todo el sistema de desarrollo logístico las hizo en el marco de la consulta con los actores sociales y políticos vinculados a la problemática.
Los tiempos que necesite quizá no se condigan con los tiempos electorales.
¿Es un riesgo?
Exacto. Nosotros tenemos una guerra cada cien años. En cambio, la construcción de la seguridad es diaria. Y hay un año de gestión.
¿Qué objetivos se tendrían que alcanzar en ese plazo?
Habría que estructurar los consensos básicos a nivel político para que el futuro gobierno, que muy probablemente sea el de Cristina, pueda aplicar esos consensos estructurales. Nada de estos cambios son viables sin un acuerdo político y social de base, porque gran parte de los instrumentos que requiere necesitan de un sólido acuerdo parlamentario. Si no está ese consenso, cualquier sector de la oposición queda con una enorme capacidad para esmerilar su legitimidad, gobierne quien gobierne. Por eso digo que estos cambios y la gestión posterior de estos cambios rebasan ampliamente el calendario de un gobierno.
Hasta aquí, por lo que trascendió, la idea de Garré es recortar esos márgenes de autonomía que las fuerzas de seguridad suelen tener.
Y es correcto. Pero esto no se hace por decreto, ni con un discurso político ni con una estructura orgánica ministerial. Esto requiere gestión política día a día. Y requiere de una lectura correcta de la relación de poder y de la construcción cotidiana de más poder. (...)
“Duhalde tiene un discurso y una actitud golpistas”
En el transcurso de la entrevista dijo que el conflicto no se generó por actores manipulados, pero sí que había sectores que se “montaron” en él para sacar provecho. ¿A quiénes se refiere?
Fundamentalmente, al duhaldismo y, de alguna manera, también al macrismo. Es más, quedó registrado el rol de algunos punteros del PRO. Tanto unos como otros intentaron colarse en el marco de la crisis para operar políticamente y generar una situación de caos. En ese sentido, no son casuales los dichos de Eduardo Duhalde, diciendo que estamos en una situación preanárquica… Creo que a este señor no le sube el agua al tanque.
¿Es eso o que está azuzando viejos fantasmas?
No le sube agua al tanque. Lo único que lo sostiene es el aval del grupo político Clarín. Realmente, plantear que éste es un país que está en una situación preanárquica es una locura propia de un discurso y una actitud golpistas. Lo bueno es que se quedaron sin generales para eso, si no estarían golpeando las puertas de los cuarteles. No me cabe ninguna duda. Pero, cuidado, no tienen generales, pero tienen comisarios. (...)
La entrevista completa en la Fuente: