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La Semana Santa Marinera de Valencia.

Info3/23/2011









La Semana Santa Marinera de Valencia tiene el apelativo de Marinera por su íntima relación con el mar.

Desde tiempos inmemoriales viene celebrándose en el Distrito Marítimo y los iniciadores de estas manifestaciones públicas de fe en la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, fueron pescadores y marineros.






Cartel Semana Santa Marinera Valencia 2011





Su origen ha quedado claramente impregnado en buena parte de los actos que se desarrollan a lo largo de un apretado programa, que anualmente se desarrolla en el Distrito Marítimo de Valencia, donde la ciudad se abraza al mar. Y no solamente en los actos, puesto que cuanto más se conocen estas celebraciones más se descubren detalles que remarcan su nacimiento entre una población mayoritariamente dedicada a actividades relacionadas con el mar.

Hasta mediada la segunda década del siglo XX, la Semana Santa Marinera de Valencia giraba en torno a las imágenes del Nazareno, del Cristo y de la Dolorosa, muy posiblemente porque los habitantes de la zona marinera se veían especialmente reflejados en ellos. El Nazareno padeciendo camino del Calvario, el Cristo muerto en la Cruz con una indescriptible agonía y la Dolorosa o Soledad, espectadora muda e impotente ante el sufrimiento de su Hijo.

Con la lógica diferencia, aquellos pescadores también padecían unas condiciones infrahumanas de vida, sorteando los peligros del mar. Muchas veces también morían tragados por las aguas "patien" (padecían) en la mar, utilizando la terminología de la zona, mientras sus madres, esposas o hijas, esperaban en la orilla presintiendo doloridas el trágico final en una noche de temporal.




Dice el refranero popular local que “Si a Déu vols pregar posat en la mar” (Si quieres rezar a Dios entra en el mar), porque el marinero necesita de protección, alguien a quien encomendarse en tantos momentos de peligro como le ofrece su profesión. Era pues lógica la celebración de la Pasión y Muerte de Jesucristo para dar cauce a unos sentimientos cuya plasmación fue recreándose en la idiosincrasia y costumbres de las sencillas gentes marineras.

Numerosas muestras nos lo indican, como la costumbre de portar al Cristo al hombro de las numerosas personas que le acompañan en su salida. Uno tras otro pero todos ellos, porque todos ellos necesitan aferrarse a sus piernas mientras le entregan una oración. O en la costumbre que todavía se registra anualmente de llevar a los Cristos a la orilla del mar, adonde se reza por los muertos en el mar.

El bien y el mal, la lucha entre granaderos y vestas., sayones y romanos. La "fugida dels Sayons", la "trencà de perols", la comunión a enfermos e impedidos... , todo ello a orillas del Mediterréneo.




Tienen estas manifestaciones antigüedad de siglos. Algunos comentaristas sitúan hacia el año1400, en la parroquia de Santa María del Mar, la existencia de una agrupación llamada «la Concordia», de la que San Vicente Ferrer ocupó el cargo de Prior, compuesta por «piadosas personas que se dedicaban por Semana Santa a santificar éstas fiestas”.

El primer documento escrito del que tenemos noticias hasta nuestros días, se debe a Basilio Sebastián Castellano de Losada. Con el título “Costumbres españolas. De la Semana Santa en varios pueblos de Valencia, inclusa esta ciudad”, está fechado en el año 1847 y fue publicado en el tomo V de la revista “Museo de las Famílias”. A lo largo de este trabajo que recoge la descripción de la Semana Santa que se celebraba en la parroquia de Santa María del Mar, el autor cita en el año 1795 el nacimiento de una Concordia de Sayones, a la que posteriormente se uniría otra de granaderos.

Con ello quedaba conformada la tradicional composición de colectivos que integran de manera tradicional la Semana Santa Marinera de Valencia: vestas (penitentes), que acompañan en las procesiones al Crucificado, sayones (soldados romanos), que custodian al Nazareno y los granaderos, que acompañan a Ntra.Sra. de los Dolores, en su soledad .




Con el nacimiento de nuevas parroquias de Ntra.Sra. del Rosario, en el Cañamelar y de Ntra.Sra. de los Angeles, en el Cabañal, la Semana Santa Marinera va adquiriendo una fisonomía muy peculiar, repitiéndose en estas nuevas parroquias la composición de hermandades y cofradías, a semejanza de las que existían en Santa María del Mar desde tiempos anteriores.

De todas ellas han llegado hasta nuestros días, las Hermandades del Santísimo Cristo del Salvador (1851), la del Santísimo Cristo del Buen Acierto (1872), así como las Corporaciones Armadas de Granaderos, nacidas también en la segunda parte del siglo XIX.

No será hasta entrados los años veinte del siglo XX, cuando la Semana Santa Marinera registra una profunda transformación. Ésta llega de la mano de la Real Hermandad de la Santa Faz, fundada por un grupo de jóvenes devotos del Circulo Instructivo del Distrito Marítimo en 1924, la cual efectúa su primera salida el 8 de abril de 1925. A ella le corresponde el mérito de haber introducido un nuevo elemento de culto en el año 1927, rompiendo con la uniformidad imaginera, pues al triduo tradicional entiéndase «Jesús Nazareno, Cristo Crucificado, Virgen Dolorosa» añadió ahora un auténtico grupo escultórico compuesto de cinco figuras representando el Paso de la Verónica, siendo el primero que procesionó en la Semana Santa Marinera.




A partir de esta iniciativa, surgen otros colectivos que se suman a los tradicionales sayones, granaderos y vestas. Así, en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles las cofradías de Jesús en la Columna (1926), cuyo titular es el paso de la flagelación de Cristo; la Hermandad del Santísimo Ecce-Homo, fundada en 1927, la cual hace su primera salida en 1928; la Corporación de Longinos, que reaparece en 1930, con el grupo escultórico de la Oración del Huerto; la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón (1926), con una bella talla de Cristo Crucificado que se salvó de la quema en la contienda civil y, por último en dicha parroquia de Ntra. Sra. de los Angeles la Hermandad del Santo Silencio que data de 1927 y que rendía culto al Santo Sepulcro.

En la parroquia de Nuestra Señora del Rosario y en el referido lustro nacieron la Corporación de Pretorianos (1927) que custodiaba una talla del Santísimo Ecce-Homo; la Hermandad de la Crucifixión del Señor (1928) que procesionaba con un trono-anda que tenía su ubicación y pertenecía al convento de las monjas de Santa Catalina; la Hermandad del Santísimo Cristo de los Afligidos, creada en 1929, debido a la devoción popular por la centenaria imagen del crucificado del mismo nombre, patrono del Cañamelar y, la Hermandad del Santo Sepulcro (1929) que acompañaba el paso que su nombre indica.

En Santa María del Grao, a principios de 1927 se organizó la Hermandad de la Flagelación del Señor, la cual hizo su primera salida al año siguiente y que presentó en 1930 un magnífico grupo escultórico, con el Paso de su titularidad. En 1930 aparece una nueva hermandad denominada de la Oración del Huerto, cuyo titular fue un antiguo grupo que representa a Jesús frente al Ángel en Getsemaní.




Además de los colectivos mencionados, hay que resaltar de entre los eventos que tuvieron lugar en esta segunda mitad de la década de los veinte, la creación, entre 1927 y 1928, del Comité Central de Fiestas, precedente de la actual Junta Mayor, cuyos componentes organizaron los tres actos colectivos que han llegado hasta nuestros días: la Visita a los Monumentos, en la tarde del Jueves Santo; El Santo Entierro, en la tarde del Viernes Santo y el Desfile de Resurrección, en la mañana del Domingo de Gloria.

Tras el paréntesis de la guerra civil volvió a celebrarse la Semana Santa Marinera, pero esta vez con la inmensa alegría de contemplar el nacimiento de una nueva entidad parroquial. El año 1942 conoció la creación de San Rafael Arcángel, la cual se integró rápidamente en las celebraciones bajo el triduo tradicional: Sayones, en 1943; Granaderos, en 1944, y la Hermandad del Santísimo Cristo del Salvador y del Amparo, también en el año 1943.

La recuperación de las celebraciones conoció una actividad espectacular. Además de los anteriores colectivos, nacieron nuevas hermandades. La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno (1945) en la parroquia de Santa María del Mar, con un impresionante paso de la Segunda Caída de Jesús en su camino hacia el calvario; la Hermandad del Descendimiento del Señor (1947), con un monumental grupo escultórico, desaparecido años más tarde a causa de un desgraciado incendio, en la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario; y en la nueva parroquia de San Rafael, la hermandad del Santo Cáliz de la Cena (1947)con un artístico trono-anda con el facsimil del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, bajo palio, obra del afamado orfebre valenciano don Agustín Devesa.




Con este bagaje de nuevas agrupaciones que se sumaron a las antiguas, la Semana Santa continuó una línea ascendente que, por desgracia se vio nuevamente truncada por un hecho interno, que concluyó con la desaparición de las procesiones de las cofradías pertenecientes a la parroquia de Santa María del Mar. Con lo cual, los años cincuenta continua la Semana Santa Marinera su andadura con sólo tres parroquias: Nuestra. Señora del Rosario, Nuestra Señora de los Angeles y, la más joven, San Rafael.

El transcurrir de los años fue conociendo nuevas incorporaciones en el colectivo, como la Hermandad escolar del Santo Encuentro en 1955. La refundada Hermandad de la Crucifixión, y la creación de la Hermandad Infantil de Cristo Resucitado, en 1968, en Nuestra Señora del Rosario. La Hermandad de María Santísima de las Angustias (1963), la Hermandad de la Muerte y Resurrección del Señor (1967) y la Hermandad Infantil de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén (1967), las tres en la parroquia de San Rafael Arcángel;. La Real Hermandad de Jesús con la Cruz, también en 1967) en la Parroquia de Ntra. Sra. de los Angeles.



La década de los ochenta trajo con ella la reaparición de antiguas cofradías como la de Jesús en la Columna y la corporación de Sayones en la Parroquia Nuestra Señora de los Angeles y la hermandad del Santo Encuentro en la parroquia Nuestra Señora del Rosario. Y, lo más importante, la vuelta a las procesiones, tras 37 años de ausencia, de hermandades de la parroquia de Santa María del Mar, en concreto, de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la cofradía de Granaderos, y de la Pontificia y Real Hermandad del Stmo. Cristo de la Concordia, a lo que hay que sumar la creación de una nueva en 1991, la Cofradía de Jesús de Medinaceli.

El año 2005 conoció la incorporación a la Semana Santa Marinera de Valencia de un nuevo colectivo, la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte, nacida en el seno de la parroquia de San Pascual Bailón, en cuyo templo permanece su imagen titular. Se trata de la primera hermandad que tiene su sede en una parroquia del centro de Valencia.




La Semana Santa Marinera de Valencia mantiene tradiciones que atestiguan su origen marinero, las cuales la singularizan respecto al resto de las que se celebran en España. Entre ellas:

1. Ell Desfile de Resurrección: Se trata de un desfile en el que participan la totalidad de cofradías, corporaciones y hermandades. La solemnidad de los días de la Pasión ha desaparecido, dando lugar a una explosión de alegría y colorido que se sucede a lo largo del itinerario oficial.

2. Las mejores andas del mundo: Se trata del título de un artículo que escribió el periodista Martín Dominguez, aludiendo a la costumbre de llevar las imágenes de los Cristos sobre el pecho.

3. Toque de Gloria: A las 12 de la noche del Sábado de Gloria, el Marítimo celebra estruendosamente la Resurrección de Jesucristo. Tracas, petardos y lanzamiento de agua y loza antigua desde los balcones de las casas, cumpliendo con ello una costumbre ancestral por la que se erradica lo viejo para dar la bienvenida a lo nuevo. Antiguamente se celebraba una ceremonia hoy desaparecida, conocida como “La fugida dels Saions”, en la cual se personificaba la victoria del bien sobre el mal. La representación consistía en la persecución por los Granaderos de la Virgen, de los Sayones, verdugos de Jesucristo.

4. Encuentros: El Domingo de Resurrección, al despuntar el día, en las cuatro parroquias tiene lugar la tradicional ceremonia del Encuentro de Cristo con su Madre, emocionante momento que es rubricado por tracas, suelta de palomas y pétalos de flores. Únicamente en la parroquia de Cristo Redentor-San Rafael se sigue representando a la antigua usanza, es decir por personajes bíblicos: la Dolorosa y Jesucristo representado por un niño.




Otros Encuentros que merecen destacarse son los siguientes: El que se lleva a a cabo con los Cristos del Salvador y del Salvador y del Amparo, en la mañana del Viernes Santo, antes de desplazarse hasta la orilla de la playa para elevar una oración por quienes han fallecido en el mar. El que se realiza frente a las Reales Atarazanas, la Dolorosa se encuentra con su Hijo que carga la pesada cruz camino del Calvario.

- Imágenes en las casas: Es costumbre que las imágenes que participan en las procesiones de la Semana Santa Marinera, permanezcan durante los días de la Semana Santa en casas particulares. Hasta ellas se acercan multitud de fieles para depositar a sus pies una oración.

- Personajes bíblicos: Su presencia en las procesiones de la Semana Santa Marinera data del siglo XVIII, y sus orígenes pueden deberse a las escasas imágenes que participaban en los actos, a las cuales complementaban para ofrecer una catequesis plástica de los últimos momentos de la vida pública de Jesucristo.




La celebración religiosa de los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo ha generado en el pueblo cristiano modos, costumbres, ritos y tradiciones plurales que siempre se han teñido de la idiosincrasia de dicho pueblo. Esto ocurre patentemente en la forma como los poblados marineros de Valencia lo han celebrado.

Así pues, la Semana Santa de Valencia es Marinera porque nació junto al mar y quienes la iniciaron, fortalecieron y mantuvieron a través de las distintas épocas, sorteando toda clase de dificultades, fueron personas relacionadas con el mar.




Hubo una época en que los componentes de las Cofradías, Corporaciones y Hermandades ensayaban el paso, “el redoble con la izquierda”, se insistía constantemente a los más pequeños.

En las corporaciones armadas, los más mayores, también repetían y repetían un cruce que les gustaba realizar al doblar una esquina, con el fin de evitar tropiezos con las espadas o golpearse las piernas con las lanzas, en aquellos tiempos en que los barbudos longinos todavía las llevaban.

Años más tarde, cuando había caído en desuso la costumbre del ensayo, la Hermandad del Stsmo. Cristo de los Afligidos quiso recuperar el recuerdo de aquella singularidad, integrando en su programa la “Processó de les Canyes”.

Faltan muy pocos días para que se inicien las procesiones. Se retiran los uniformes de las tintorerías. Capirotes de cartón, báculos... todo el Marítimo se prepara para su gran fiesta. Cuando el conjunto de viviendas estaba formado básicamente por casitas de planta baja y piso, los vecinos encalaban las fachadas y doraban los aldabones y pomos de las puertas. Los balcones lucían los mejores cubrecamas de la familia, fuertemente almidonadas sus puntillas.




En el mercado del Cabanyal, los puesto venden palmas para participar en la procesión la mañana del Domingo de Ramos.

Dándole la mano a la primavera, todos los años llega al Marítimo, la Semana Santa Marinera y, con ella, tradiciones y rituales que beben en las fuentes de la historia, como la recogida de los personajes bíblicos en sus casas.

Samaritanas, Dolorosas, Salomés... Niñas o mayores... Todas ellas esperan nerviosas en la puerta de la casa hasta donde se acerca el colectivo. Un grupo de cofrades se colocan frente a la puerta formando un pasillo de gala. A continuación, una pareja de cofrades se acerca lentamente frente al personaje. Tras hacerle tres reverencias, le invitan a integrarse en la formación.

Hubo un tiempo en que este ceremonial revestía mayor solemnidad. El interior de las casas donde esperaban los personajes bíblicos, se decoraba con doseles y con abundancia de plantas. Una hermosa tradición que no debe perderse, como ya sucedió con la recogida del capitán de las corporaciones armadas o de los estandartes.




Tanto en el ritual de recogida de los personajes bíblicos y de los estandartes, como en la entrada y salida de las imágenes del templo, la banda de música debía interpretar unos toques específicos en cada caso. Las órdenes las transmitía el capitán de la cofradía a través del tambor de órdenes, vestido con el mismo uniforme de la cofradía, que no se separaba de su lado.

“En la Villanueva del Grao existe desde 1792 una hermandad titulada Concordia de Jesús Nazareno... la cofradía se divide en dos compañías. La una vestidos a la romana con su jefe y bandera con el lema S.P.Q.R.... los sayones nombre que dan a la primera comparsa...” (Basilio S.Castellanos.1847).

Hasta principios del siglo XX iban vestidos de soldados romanos. Desde entonces, todavía no se sabe a ciencia cierta a qué puede deberse, procesionan ataviados con uniformes que pueden recordar los de los soldados de las cruzadas, con las inclusiones propias que nuestros antepasados querían añadirles, como mantones de manila en lugar de cinturones y unos pañuelos de hierbas para protegerse de los rigores del casco metálico.




Los sayones constituyen una característica de la Semana Santa Marinera de Valencia. Una herencia del pasado que la singulariza, un tesoro que siempre debe formar parte en las procesiones. Al poco llegarían los elegantes granaderos que junto con los longinos y pretorianos forman el grupo de las corporaciones armadas.

Las corporaciones armadas siempre han gozado de gran popularidad en la Semana Santa Marinera de Valencia. No es de extrañar pues que se hicieran las gestiones pertinentes que permitieron que, en las procesiones del año 1966, los uniformes que fueron confeccionados para la película “La caída del Imperio Romano”, de Anthony Man, ocuparon las calles del Marítimo, ataviando a marineros, pescadores, estibadores, vendedoras de pescado, empleados de aduanas... Cuadrigas arrastradas por enormes y cachazudos percherones... Los trajes que vistieron, entre muchos otros, a Sofia Loren o a Stephen Boyd, formaron parte de los actos de la Semana Santa Marinera de Valencia, confundiéndose con el entorno.




Muchas y variadas son las tradiciones, muchas de las cuales subrayan la intimidad que envuelve las celebraciones, como es el caso de la costumbre de albergar las imágenes en las casas particulares, propiedad de fieles a quienes les ha correspondido, favorecidos por sorteo.
Allí esperan las visitas de cuantos quieren acercarse hasta ellas para orar, pedir o, simplemente hacerles – tal vez buscando – compañía.
Es costumbre que, tras la procesión de la Visita a los Monumentos, durante la noche se sucedan las visitas a las imágenes.

El Viernes Santo el calificativo de Marinera adquiere todo su esplendor. Es lógico pues que en el programa de actos se tenga un recuerdo para quienes fallecieron en el mar. Una corona, una oración, un recuerdo...

Temprano por la mañana se cumple una tradición cada vez más arraigada en el programa de actos, el encuentro de los Cristos del Salvador y del Salvador y del Amparo, momento que cada vez reúne a más fieles. Tras el Encuentro, ambas imágenes, en horario distinto, se desplazarán hasta la orilla de la playa donde se pronunciará una oración por cuantos han fallecido en el mar. La Hermandad del Cristo de Medinaceli rendirá el mismo homenaje, el Domingo de Resurrección, en aguas del puerto.




Las imágenes de los Cristos son portadas sobre el pecho de sus fieles, estampa que dió lugar a un famoso artículo de Martín Dominguez, titulado “Las mejores andas del mundo”.

Seguidamente las calles se llenarán de la representación de las diferentes estaciones del Via Crucis, entre las cuales goza de mayor audiencia las del Encuentro de la Madre con su Hijo y la del Encuentro de Jesucristo con la Verónica.

Al anochecer, tendrá lugar la Procesión del Santo Entierro, momento cumbre de las celebraciones de la Semana Santa Marinera de Valencia. Antes se celebraba una procesión en cada parroquia. Desde el año 1930 se organiza conjuntamente.

En la Plaza de Vallivana, inmediata a la de los Ángeles, se congregan imágenes, hermandades, personajes bíblicos, clavariesas, músicos, mezclados con el público y los familiares que hasta allí se acercan para retocar el traje u ofrecer el último bocado reparador...

Lentamente se va componiendo la procesión, catequesis plástica, ordenada, íntima, emotiva, constituyendo el acto colectivo más importante de la Semana Santa Marinera de Valencia.




Cuando en la medianoche del Sábado, llega la Resurrección, una explosión de alegría mediterránea se apodera de todo el Marítimo. Por doquier se expulsa lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Desde los balcones se lanzan a la calle platos, cazuelas o, simplemente, agua. Hay que protegerse. Las tracas llenan de ruido y aroma a pólvora las calles. En las casas donde están las imágenes, los colores oscuros se cambian por el blanco. La tristeza desaparece, el Marítimo se impregna de la alegría de la Resurrección.
A principios del siglo XX desapareció un acto titulado “La fugida dels Sayons” magníficamente descrito por Teodoro Llorente.

Ya en la mañana del Domingo de Resurrección Jesucristo se encontrará con su Santa Madre. Es un momento de intensa emoción. Representado por personajes bíblicos o expresado mediante zarandeos de las andas, el acto condensa la alegría de la Resurrección. El sencillo acto queda rubricado por el ruido de tracas, la suelta de palomas y el lanzamiento de flores, convirtiendo el conjunto en un acto de gran emotividad y belleza.

A continuación tiene lugar el Comulgar de Impedidos. Se llamó la Procesión de las Luces, aludiendo a los cirios que los marineros portaban para acompañar al Santísimo Sacramento hasta las casas donde vivían enfermos o impedidos que no podían desplazarse hasta la parroquia para recibir la Sagrada Forma. Es hermoso que la Semana Santa Marinera se acuerde de los que, por invalidez o enfermedad, no han podido acudir a las procesiones.




El colofón de las celebraciones lo constituye el Desfile de Resurrección. Se celebró por vez primera en el año 1928. Todas las cofradías, corporaciones y hermandades recorren el itinerario del Santo Entierro, pero esta vez para anunciar que Jesucristo ha resucitado, mediante una explosión de color y alegría. El rostro descubierto, el negro de los atuendos se ha cambiado por el blanco y los personajes bíblicos lanzan al público flores.

La fiesta se acaba. Habrá que esperar un año. La Hermandad del Santo Sepulcro, en la plaza de la Cruz, lleva a cabo el acto conocido como el “Caragol”. Toda la Hermandad se repliega en torno a un eje central, antes el monolito de la Cruz y actualmente su propio estandarte, para volverse a desplegar como queriendo rubricar que comienza todo un año de preparativos para organizar, como se viene haciendo desde años inmemoriales en el Marítimo, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.




La Semana Santa ha terminado. Las imágenes regresan a la iglesia. Hasta allí la acompañarán miembros de las hermandades, fieles y público. Las casas que las albergaron han quedado vacías, sintiendo la ausencia de la imagen. Las calles también han quedado vacías.

Años atrás, los niños continuaban reviviendo en sus juegos infantiles una tradición que ilumina el Marítimo cuando se abre la primavera:

La Semana Santa Marinera de Valencia.

































ALGUNAS FOTOS PROPIAS DEL DESFILE

DEL DOMINGO DE RESURRECCION 2010






























































Y PARA FINALIZAR

OS DEJO UNOS VIDEOS































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