Máximo dirigente de la Alemania nazi (Braunau, Bohemia, 1889 - Berlín, 1945). Hijo de un aduanero austriaco, su infancia transcurrió en Linz y su juventud en Viena. La formación de Adolf Hitler fue escasa y autodidacta, pues apenas recibió educación. En Viena (1907-13) fracasó en su vocación de pintor, malvivió como vagabundo y vio crecer sus prejuicios racistas ante el espectáculo de una ciudad cosmopolita, cuya vitalidad intelectual y multicultural le era por completo incomprensible.
De esa época data su conversión al nacionalismo germánico y al antisemitismo. En 1913 Adolf Hitler huyó del Imperio Austro-Húngaro para no prestar servicio militar; se refugió en Múnich y se enroló en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial (1914-18). La derrota le hizo pasar a la política, enarbolando un ideario de reacción nacionalista, marcado por el rechazo del nuevo régimen democrático de la República de Weimar, a cuyos políticos acusaba de haber traicionado a Alemania aceptando las humillantes condiciones de paz del Tratado de Versalles (1918).
De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido ultraderechista, del que pronto se convertiría en dirigente principal, rebautizándolo como Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Dicho partido se declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista, antisocialista, antiliberal, antidemócrata, antipacifista y anticapitalista, aunque este último componente revolucionario de carácter social quedaría pronto en el olvido; este abigarrado conglomerado ideológico, fundamentalmente negativo, se alimentaba de los temores de las clases medias alemanas ante las incertidumbres del mundo moderno. Influenciado por el fascismo de Mussolini, este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había acelerado.
Sin embargo, Hitler tardaría en hacer oír su propaganda. En 1923 fracasó en un primer intento de tomar el poder desde Múnich, apoyándose en las milicias armadas de Ludendorff («Putsch de la Cervecería»). Fue detenido, juzgado y encarcelado, aunque tan sólo pasó en la cárcel un año y medio, tiempo que aprovechó para plasmar sus estrafalarias ideas políticas en un libro que tituló Mi lucha y que diseñaba las grandes líneas de su actuación posterior.
De nuevo en libertad desde 1925, Hitler reconstituyó el NSDAP expulsando a los posibles rivales y se rodeó de un grupo de colaboradores fieles como Goering, Himmler y Goebbels. La profunda crisis económica desatada desde 1929 y las dificultades políticas de la República de Weimar le proporcionaron una audiencia creciente entre las legiones de parados y descontentos dispuestos a escuchar su propaganda demagógica, envuelta en una parafernalia de desfiles, banderas, himnos y uniformes.
Combinando hábilmente la lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en las calles, los nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que Hitler -que nunca había obtenido mayoría- se hizo confiar el gobierno por el presidente Hindenburg en 1933.
Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su poder personal. El Tercer Reich así creado fue un régimen totalitario basado en un nacionalismo exacerbado y en un complejo de superioridad racial sin fundamento científico alguno (basado en estereotipos que contrastaban con la ridícula figura del propio Hitler).
Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se hizo nombrar Führer o «caudillo» de Alemania y se hizo prestar juramento por el ejército. La sangrienta represión contra los disidentes culminó en la purga de las propias filas nazis durante la «Noche de los Cuchillos Largos» (1934) y la instauración de un control policial total de la sociedad, mientras que la persecución contra los judíos, iniciada con las racistas Leyes de Núremberg (1935) y con el pogromo conocido como la «Noche de los Cristales Rotos» (1938) culminó con el exterminio sistemático de los judíos europeos a partir de 1939 (la «Solución Final»).
La política internacional de Hitler fue la clave de su prometida reconstitución de Alemania, basada en desviar la atención de los conflictos internos hacia una acción exterior agresiva. Se alineó con la dictadura fascista italiana, con la que intervino en auxilio de Franco en la Guerra Civil española (1936-39), ensayo general para la posterior contienda mundial; y completó sus alianzas con la incorporación del Japón en una alianza antisoviética (Pacto Antikomintern, 1936) hasta formar el Eje Berlín-Roma-Tokyo (1937).
Militarista convencido, Hitler empezó por rearmar al país para hacer respetar sus demandas por la fuerza (restauración del servicio militar obligatorio en 1935, remilitarización de Renania en 1936); con ello reactivó la industria alemana, redujo el paro y prácticamente superó la depresión económica que le había llevado al poder.
Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la unión de todos los territorios de habla alemana: primero se retiró de la Sociedad de Naciones, rechazando sus métodos de arbitraje pacífico (1933); luego forzó el asesinato de Dollfuss (1934) y el Anschluss o anexión de Austria (1938); a continuación invadió la región checa de los Sudetes y, tras engañar a la diplomacia occidental prometiendo no tener más ambiciones (Conferencia de Múnich, 1938), ocupó el resto de Checoslovaquia, la dividió en dos y la sometió a un protectorado; aún se permitió arrebatar a Lituania el territorio de Memel (1939).
Pero, cuando el conflicto en torno a la ciudad libre de Danzig le llevó a invadir Polonia, Francia y Gran Bretaña reaccionaron y estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Hitler había preparado sus fuerzas para esta gran confrontación, que según él habría de permitir la expansión de Alemania hasta lograr la hegemonía mundial (Protocolo Hossbach, 1937); en previsión del estallido bélico había reforzado su alianza con Italia (Pacto de Acero, 1939) y, sobre todo, había concluido un Pacto de no-agresión con la Unión Soviética (1939), acordando con Stalin el reparto de Polonia.
El moderno ejército que había preparado obtuvo brillantes victorias en todos los frentes durante los primeros años de la guerra, haciendo a Hitler dueño de casi toda Europa mediante una «guerra relámpago»: ocupó Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Yugoslavia, Grecia. (mientras que Italia, España, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia eran sus aliadas, y países como Suecia y Suiza declaraban una neutralidad benévola).
Sólo Gran Bretaña resistió el intento de invasión (batalla aérea de Inglaterra, 1940-41); pero la suerte de Hitler empezó a cambiar cuando lanzó la invasión de Rusia, respondiendo tanto al ideal anticomunista básico del nazismo como al proyecto de arrebatar a la «inferior» raza eslava del este el «espacio vital» que soñaba para engrandecer a Alemania (1941). A partir de la batalla de Stalingrado (1943), el curso de la guerra se invirtió y las fuerzas soviéticas comenzaron una contraofensiva que no se detendría hasta tomar Berlín en 1945; simultáneamente se reabrió el frente occidental con el aporte masivo en hombres y armas procedente de Estados Unidos (involucrados en la guerra desde 1941), que permitió el desembarco de Normandía (1944).
Derrotado y fracasados todos sus proyectos, Hitler vio cómo empezaban a abandonarle sus colaboradores y la propia Alemania era arrasada por los ejércitos aliados; en su limitada visión del mundo no había sitio para el compromiso o la rendición, de manera que arrastró a su país hasta la catástrofe y finalmente se suicidó en el búnker de la Cancillería de Berlín donde se había refugiado, después de haber sacudido al mundo con su sueño de hegemonía mundial de la «raza» alemana, que provocó una guerra total a escala planetaria y un genocidio sin precedentes en los campos de concentración.
Creación de la Leibstandarte SS Adolf Hitler:
El 17 de marzo de 1933, Hitler creó la Stabswache, una guardia personal y armada, dispuesta en unidades. Una de ellas era la Sonderkommando Berlín o comando especial para Berlín, dirigida por Joseph Dietrich con una dotación inicial de 120 hombres selectamente escogidos. Su misión no sólo era proteger a Hitler, sino también realizar misiones clave. Otras divisiones fueron creadas, pero ésta era la división de élite por antonomasia.
El 9 de noviembre de 1933, la división contaba ya con 800 miembros y Hitler la rebautizó como «Leibstandarte SS Adolf Hitler», asignándole como escudo de armas la «Llave Maestra». La idea era que esta división SS en especial fuera completamente autónoma del resto y supeditada directamente a las órdenes del mismo Hitler hacia Dietrich. Himmler sólo sería un ente administrativo en este caso.
Como guardia de honor de Hitler, sus miembros custodiaban la Cancillería del Reich en Berlín, montaban guardia en los accesos principales del Palacio y ante el despacho de Hitler. Un complejo de barracas destinados a ellos fue construido junto a la Cancillería.
Bautismo de fuego:
En junio de 1934, durante la llamada Noche de los cuchillos largos, la Leibstandarte SS Adolf Hitler efectuó las tareas de eliminación de miembros no deseados, tales como Ernst Röhm, quien había caído en desgracia ante Hitler por su abierta hostilidad hacia su persona al crearle conflictos con la Reichswehr. Seep Dietrich y Theodor Eicke fueron los verdugos de Röhm. Otros miembros de las SA y subversivos de las SS también fueron eliminados.
En virtud de los servicios prestados en aquella jornada, Hitler ascendió a SS-Obergruppenführer a Sepp Dietrich, y la división Leibstandarte SS Adolf Hitler comandada por él recibió un trato muy especial, elevándosela a división plus de las SS. Los miembros seleccionados prestaban un juramento especial hacia Hitler que decía:
Te prometo Adolf Hitler como Führer y Canciller del Reich, lealtad y valor.
Te prometo, y a los que has designado para mandarme, obediencia hasta la muerte.
Que Dios me ayude.
La diferenciación de la Wehrmacht y de las SS:
Para 1935, la Leibstandarte SS Adolf Hitler ya rondaba los 2.660 miembros; la instrucción de combate comenzó a ser extremadamente rigurosa y su proceso de selección aún más estricto. Esto la diferenciaba fundamentalmente de la Wehrmacht.
Además, Himmler intentaba separar y darle autonomía a las SS respecto a la Wehrmacht, que no veía con buenos ojos la formación de tropas de combate paralelas. Por otro lado, Josef Dietrich consiguió además de Hitler la autonomía necesaria de la misma organización SS, pasando por encima del mismo Himmler.
La Leibstandarte SS Adolf Hitler se financiaba directamente con fondos estatales y no del partido, lo que no ocurría con el resto de las SS. A la Leibstandarte SS Adolf Hitler se la proveyó de los mejores instructores, armas de fuego, artillería e instrucción.
Dietrich, en su empeño por convertir en autónoma esta unidad especial, generó rivalidades con las otras divisiones SS; sin embargo, los conflictos generados no escindieron a la Leibstandarte SS Adolf Hitler del resto de la organización.
Lo que impedía la total independencia era el aprovisionamiento logístico. Las SS dependían logísticamente de la Wehrmacht. Hitler, para no entrar en conflictos con la Wehrmacht, las puso bajo la administración del mismo ejército como divisiones de apoyo, pero por otro lado también deseaba la completa autonomía de sus tropas de élite.
Para entrenamiento y adoctrinamiento se implementó en Bad Tölz una academia de guerra, gracias a las iniciativas de Paul Hausser; el cuartel oficial de la Leibstandarte SS Adolf Hitler fue situado en Lichterfelde, cercano a Berlín. Hausser, a pesar de la oposición de Dietrich, hizo las veces de enlace entre las SS y la Wehrmacht, amortiguando en parte los obstáculos.
En la selección de individuos para la Leibstandarte SS Adolf Hitler, se exigía una serie de requisitos que no todos podían satisfacer. Dichos requisitos, fijados por Himmler, eran:
* Tener su certificado de arianismo debidamente rubricado por la firma de Himmler.
* La estatura mínima era de 1,78 m; si era de dos cm menos, podían acceder a la Totenkopfverbände, una subunidad SS.
* Aptitudes físicas e intelectuales superiores a la media.
* Apariencia física acorde a los cánones de Walter Darré.
En general, el soldado de la Leibstandarte SS se consideraba superior al soldado de la Wehrmacht tanto en aptitudes físicas como en capacidad militar.
La instrucción:
Todo recluta permanecía en el estado de novato hasta que aprobara los cursos de adoctrinamiento ideológico, de infantería y blindados, todos ellos en escuelas SS. Los ejercitamientos eran en la mayoría de los casos con fuego real, y además un soldado debía ser capaz de colocar una mina magnética sobre un tanque que estuviera pasando sobre él. Muchas de las tácticas de instrucción fueron ideadas por Reinhard Heydrich.
La instrucción en general era tan rigurosa como la de los afamados comandos británicos. En el fondo, esta política para formar supersoldados se veía sustentada por las burlas que hacían inicialmente las SA de Röhm a las SS como soldados de asfalto sin valor militar. En Bad Tölz, la academia contaba con campo de fútbol, salas de boxeo, gimnasios muy completos, piscinas... Los instructores eran casi todos campeones olímpicos en su especialidad. El curso se complementaba con entrenamiento en alta montaña, asaltos en playas hostiles, neutralización de las trampas cazabobos y realización de incursiones como comando en territorio enemigo.
La idea de Hausser, promotor de las SS, era formar un supersoldado-atleta capaz de efectuzar rápidos asaltos a posiciones enemigas, resolver situaciones de peligro, asumir liderazgo en combate y plantear iniciativas a sus superiores. Por otro lado, en la inculcación ideológica, el aspirante era concienciado a fondo en su odio hacia el judío y al comunismo —esto era esencial, pues se realizarían tareas represivas en contra de poblaciones declaradas enemigas del Reich—. El aspirante o novato podía renunciar libremente si no resistía el entrenamiento; luego de prestado el juramento, el vínculo era indeclinable hasta la muerte.
De hecho, durante el entrenamiento se instaba por presión psicológica a que el novato renunciara a las SS; de este modo, aquellos que no podían soportar la presión psicológica o el entrenamiento físico, eran filtrados. El producto final eran supersoldados de lealtad comprobada. Esta técnica se usa aún en el entrenamiento de comandos y fuerzas especiales de los EE.UU.
Invasión de Polonia: tragedia épica de la Pomorska:
Para fines de agosto de 1939, la Leibstandarte SS Adolf Hitler se agrupó frente a los pasos fronterizos polacos, en espera del resultado de la Operación Reichsführer (véase: Reinhard Heydrich). El 1 de septiembre de 1939, cruzaron la frontera y se les asignó Krzepice, su primer objetivo en tiempos de guerra. Esta aldea fue convertida en ruinas por sus atacantes. Luego de tomar esta aldea, la LSSAH fue testigo de la famosa carga de caballería Pomorska, donde jinetes armados a la antigua cargaron sobre los tanques de Guderian.
El cuadro visual resultó surrealista, al ver caballos enfrentados una division blindada Panzer, con sus jinetes uniformados y orlados con plumas como si fueran a un desfile. La carga de caballería no era un muestra de banal heroísmo polaco, sino que los polacos supusieron que las unidades blindadas que tenían al frente eran maquetas de cartón para engañar al enemigo, lo cual resultó mortalmente falso. Después de que los alemanes se recuperaran de esta impresión, que los dejó anonadados, la LSSAH abrió primero el fuego contra los jinetes, y el imprudente acto de valentía polaca terminó en una espantosa carnicería.
En Bzura, la Leibstandarte SS Adolf Hitler ejecutó de forma atroz a 50 judíos de una sinagoga.
Pero no todo fue miel sobre hojuelas de maíz para la LSSAH; en las llanuras de Lodz, los lodazales empantanaron a varias unidades mecanizadas de la división y fueron barridas por fuego anticarro: se perdieron las primeras 44 vidas de la selecta división SS. Hitler pidió explicaciones a Dietrich por estas vidas, pero este arguyó que el ejército los usaba como carne de cañón. Una vez más se entreveía la tirantez existente entre la Wehrmacht y las SS.
Hitler aparentemente no hizo ninguna distinción a su querida LSSAH por las acciones en Polonia. Después de este episodio, la Leibstandarte SS Adolf Hitler fue retirada de Polonia para recibir una nueva preparación.
Invasión de Holanda:
Durante la invasión a los Países Bajos, en mayo de 1940, a la Leibstandarte le fue asignada la toma intacta de los puentes de Deppo y Zutphen sobre el río Ijssel, la cual cumplió con éxito. Más tarde, uno de sus batallones de motociclistas participó en la capitulación de Rotterdam como adjunto al IX Ejército Panzer.
Después de efectuada la capitulación, soldados de la Leibstandarte, ignorantes de las negociaciones que se llevaban a cabo en ese momento, ametrallaron a los soldados holandeses que marchaban a entregar sus armas al municipio de Rotterdam. En el infeliz incidente, el general Kurt Student, jefe de los paracaidistas alemanes, quedó gravemente herido al intentar detener a viva voz el fuego amigo. La Wehrmacht trató a la Leibstandarte como un «hatajo de locos al gatillo».
Invasión de Francia:
En Francia, específicamente en Valenciennes, la Leibstandarte apoyó las acciones de Heinz Guderian y su 1ª División Panzer en la toma del monte Watten cerca de Bolougne, pero detuvo a Dietrich en sus acciones, mientras esperaba la confirmación del OKW. Luego de esto, Guderian recibió la orden extraña de permitir la fuga del ejército expedicionario británico en Dunkerque. Sin embargo, Joseph Dietrich ignoró dicha orden y desplegó sus fuerzas para ocupar la colina Wattenberg. Guderian al ver esto, tomó la decisión de seguir los pasos de Dietrich y apoyar las acciones.
En Le Paradis, tuvo lugar otra grave actuación de la Leibstandarte y de otra unidad de las SS, la 3ª SS División Totenkopf, cuando elementos de ambas unidades asesinaron a los supervivientes ya rendidos de los comandos británicos de los Norfolks. Todas estas acciones no hacían sino mantener una agria tensión por el control de la Wehrmacht sobre estas unidades SS, en su esfuerzo por dominar la conducta deliberada de los comandantes de divisiones SS como Dietrich o Meyer. Posteriormente la Leibstandarte se preparó para la Operación León Marino, que no obstante nunca llegó a realizarse.
Invasión de la península de los Balcanes
En febrero de 1941, Italia invadió Grecia, que a pesar de contar con equipo muy anticuado, logró contener a los ejércitos italianos y rechazarlos hacia la frontera albanesa, llegando incluso a entrar hasta la mitad de Albania. Benito Mussolini solicitó ayuda a Hitler y este envió a sus divisiones SS a Grecia, que lograron en apenas una semana lo que no consiguieron las tropas italianas en varios meses. Entre estas divisiones estaba la Leibstandarte SS Adolf Hitler; ésta participó en el Combate del paso de Klidi, teniendo que pagar una alta cuota de bajas antes de tomar dicho paso (328 muertos). Luego actuaron en combates en Kastoriá con la captura de un gran contingente enemigo. Éste fue uno de los pocos casos en que la LSSAH actuó bien contra sus prisioneros, tratándolos con magnanimidad.
Operación Barbarroja
El 22 de junio de 1941, se dio la señal de comienzo de la Operación Barbarroja, los alemanes invadían la Unión Soviética. La Leibstandarte fue adscrita junto con la división 5ª SS Panzergrenadier Division Wiking al 1er Ejército Panzer como parte del Grupo de Ejércitos Sur, al mando de Gerd von Rundstedt en dirección al Mar Negro-Dnieper. La valentía y osadía de los hombres de la Leibstandarte fueron objeto de elogios por parte de la Werhmacht. No obstante, estos mismos hombres cometieron toda clase de atropellos en contra de la población ucraniana en el sector de Kiev, ya sea matando a prisioneros de guerra, violando o sometiendo a las poblaciones judías a la acción de los Einsatzgruppen, por lo que la Leibstandarte contribuyó enormemente a la mala fama de los soldados SS entre el enemigo.
En Rostov, el I Ejército Panzer, junto a la Leibstandarte y la 5ª división Wiking, tuvo por primera vez que degustar el sabor de la derrota al tener que ceder la ciudad ante la presión del 37º ejército soviético; esto costó la dimisión de Rundstedt.
Mientras se desarrollaba la operación, las bajas de la Leibstandarte empezaron a ser preocupantes a tal extremo que Himmler aceptó reclutar a extranjeros en las SS. Para la primera fase (1941–1942) las bajas eran de 44.600 soldados y oficiales, de los cuales la mitad era de la Leibstandarte. La alta tasa de mortalidad se debía principalmente al arrojo que demostraban los soldados de las Waffen SS en el combate, a causa de su gran fanatismo, no igualado durante la guerra.
Pasado el terrible invierno de 1941–1942, las castigadas unidades Das Reich, Totenkopf y Leibstandarte fueron retiradas del frente ruso para ser reorganizadas como Panzergrenadier, unidades con blindados en Francia, donde permanecieron hasta 1943.
El 12 de marzo de 1943, la LSSAH tuvo una destacada actuación gracias a su joven comandante Joachim Peiper en la recuperación de Járkov.
El 17 de marzo del 43, junto con la 7ª compañía panzer de Von Ribenntropp, en lo que Rudolph Leheman (jefe de operaciones de la división) llama la carrera por Belgorod, la unidad más rápida de la Leibstandarte se lanza junto con otros Kampfgruppen ('grupos de combate') de otras divisiones a la conquista de la estratégica ciudad.
En plena ofensiva de Kursk y tras una embestida de más de 600 carros de combate contra sus posiciones, el KG al mando de Peiper (su batallón, una compañía panzer y varias piezas autopropulsadas anticarro y stugs), resiste y hace huir a los rusos en uno de los choques más potentes en medios acorazados de la guerra. Tras Kursk las unidades Leibstandarte se retiraron a Italia, donde varios sucesos en contra de los derechos humanos enturbian la hoja de servicios de esta división. Después de estas actuaciones (Paso de Kriti), la LSSAH es devuelta a combatir a la URSS.
El 20 de noviembre, tras estar una vez más la división ya instalada en el frente ruso, el comandante del regimiento panzer de la unidad es muerto por la explosión de un obús de 155 mm. Teddy Wish, general al mando de la división, da el mayor poder de ataque de ésta al joven oficial alemán Joachim Peiper, que por aquel tiempo tenía una edad de 30 años. Más de 300 vehículos acorazados y carros de combate son puestos bajo sus órdenes; su antiguo batallón a su vez también está por decirlo de alguna manera bajo su mando.
En 1944, el Leibstandarte interviene en la liberación de la división Wiking y del Gruppe Stemmermann en el llamado Cerco de Korsun-Cherkassy, cuya acción permite el escape de importantes fuerzas alemanas de Erich von Manstein que habían sido rodeadas por aplastantes fuerzas rusas al mando de Konev y Vatutin. No obstante, cayeron casi 55.000 soldados alemanes y se capturaron entre 11.000 y 18.000 soldados germanos, miles murieron asesinados a pesar de haberse rendido, pasando las mismas penurias que los soviéticos capturados en los años de bonanza de la Operación Barbarroja.
Frente Oeste (últimas actuaciones)
Posteriormente la LSSAH es enviada a colaborar en la defensa de Normandía tras el desembarco aliado del 6 de junio de 1944. La LSSAH, a pesar de estar muy diezmada, colabora eficazmente en la contención en algunos lugares de Francia, realizando notables proezas militares. Allí la LSSAH cambia su nombre a VI Ejército Acorazado, a las órdenes del general de las SS Joseph «Sepp» Dietrich.
Unidades de este ejército se ven involucradas en la Matanza de Malmedy, donde participa Joachim Peiper. Por último, la Leibstandarte finaliza sus acciones como grupo de combate en la Ofensiva del Lago Balatón en 1945. No hay antecedentes precisos que indiquen que algunos miembros participaran en la Operación Greif al mando de Otto Skorzeny.
Restos de esta unidad combatirán en la Batalla de Berlín y alrededores, y luego se entregarán al ejército estadounidense.
la muerte y el final
Hitler escribe sus últimas voluntades:
Durante la noche del 28 al 29 de abril de 1945, Adolf Hitler escribió sus últimas voluntades y elaboró un testamento político mediante el que nombraba sucesor en el gobierno del Estado y de la Wehmacht al gran almirante Karl Doenitz, encomendándole la misión de continuar el combate, más allá de su muerte, hasta el hundimiento total. Como albacea testamentario y ministro del partido nombró a Martín Bormann y como canciller del nuevo gobierno a Joseph Goebbels. Para ello expulsaba a Göring y a Himmler del partido y de todas sus funciones, por haberle traicionado.
Hitler se entera del asesinato de Mussolini
Llegó al búnker la noticia del ignominioso asesinato de Benito Mussolini y de los ultrajes a que su cadáver y el de su amante Clara Petacci fueron sometidos al ser capturados por unos guerrilleros comunistas en el norte de Italia. Sus maltrechos cuerpos fueron colgados por los pies y expuestos a la vergüenza pública en una gasolinera de la Piazzale Loreto de Milán, donde una masa vociferante los apaleó, escupió y les arrojó piedras. El relato conmovió profundamente a Hitler.
El último almuerzo. Despedida:
El almuerzo lo hizo acompañado de su dietista, Constanze Manziarly, y sus secretarias Gertraud ‘Traudel’ Junge y Gerda Christian. No asistió Eva Hitler, ya que había perdido el apetito y prefirió volver a sus habitaciones. Después de la comida, que fue muy frugal, rápida y silenciosa, se reunió con su esposa en el dormitorio de ella. En el pasillo de la anticámara hizo su aparición Günsche junto al círculo más íntimo: Goebbels, Bormann, Krebs, Burgdorf, el vicealmirante Hans-Eric Voss, el jefe de la guardia personal de Hitler, Hans Rattenhuber, el diplomático Walter Hewel, el piloto Baur, el chófer Kempka, las dos secretarias que le habían hecho compañía en el almuerzo y Fräulein Krüger, secretaria de Bormann. Entonces salieron de su estancia, estrechando la mano a todos, despidiéndose de ellos, en tanto que Eva hacía lo propio y abrazaba a las mujeres, mientras los hombres le besaban la mano.
El suicidio y la incineración
Hitler y Eva regresaron a sus habitaciones. Todos se retiraron a excepción de Günsche y Linge que se situaron enfrente de la puerta, siguiendo órdenes de Hitler para velar la entrada hasta después de su muerte.
Lo que ocurrió después no se ha podido averiguar de manera cierta. Según algunos testigos contaron que oyeron un único disparo hacia las tres y media de la tarde. Una de las versiones dadas es que Hitler empuñó una pistola ‘Walther’ de 7,65 mm. y que se encontraba en la antecámara de sus habitaciones con Eva. Pero ésta ya estaba muerta, tendida sobre un sofá y con un leve rictus de dolor en el rostro: había ingerido una cápsula de cianuro potásico. Hitler se sentó en el sofá frente al cuadro de Federico el Grande de Anton Graff. Tenía la cabeza apoyada contra el respaldo y la boca torcida. En la sien derecha se apreciaba un negro boquete del que todavía manaba sangre. En la mano izquierda, sobre el corazón, oprimía el retrato de su madre. La mano derecha pendía inerte, después de haber dejado caer al suelo la pistola.
Al oír el disparo, entró en la sala de estar del Führer su ayuda de cámara, Heinz Linge, seguido de Günsche, Goebbels, Bormann y Axmann, que estaban esperando acontecimientos en la sala de los mapas. Vieron a los dos cuerpos postrados. Günsche llamó al doctor Ludwig Stumpfegger, el cual previo examen de los cuerpos certificó su muerte.
Linge y el médico del Führer, Stumpfegger, sacaron el cadáver de Hitler en- vuelto en una manta. Bormann les seguía llevando a Eva Braun en sus brazos. Los dos cadáveres fueron depositados en un hueco producido por un obús en el jardín. El chófer personal de Hitler, Erich Kempka y Günsche colocaron el cuerpo de Eva a la derecha de Hitler. El bombardeo de artillería aumentaba considerablemente, por lo que ambos optaron por ocultarse en la entrada del búnker. Luego y tras varias tentativas, con las latas de gasolina rociaron los dos cuerpos. Cogieron un trozo de papel impregnado en gasolina, lanzándolo sobre los cadáveres, que ardieron enseguida, despidiendo enormes llamaradas de más de dos metros de altura.
Goebbels, Bormann, Stumpfegger, Günsche, Linge y Kempka, hicieron el ultimo saludo nazi a los despojos chirriantes que el fuego devoraba por los cuatro costados. Para Günsche, ése sería “el momento más espantoso de su vida”
Doenitz recibe la confirmación oficial de la muerte de Hitler
Cuando la noche del 30 de abril de 1945 el almirante Doenitz, comandante en jefe de la Kriegsmarine y jefe militar de la Zona Norte del Reich, volvió a su Cuartel General después de una entrevista con el jefe de las SS Heinrich Himmler en Lübeck, recibió un mensaje que había llegado de Berlín a las 18:45 horas. Martín Bormann, Jefe de la Cancillería del Partido, comunicaba desde el búnker del Führer, que Hitler había nombrado a Doenitz como su sucesor, en lugar del Mariscal Göring. El almirante recibía de esa forma, toda la responsabilidad sobre el destino de Alemania, pero era consciente que sólo podía significar acabar con la guerra que desde hacía mucho tiempo estaba perdida. Aquella misma noche, Doenitz se vuelve a entrevistar con Himmler en Plön.
Heinrich Himmler era todavía nominalmente el jefe de toda la policía alemana, Comandante Supremo de las SS, Ministro del Interior del Reich y Comandante en Jefe del Ejército de Reserva. Cuando se le comunica que el sucesor de Hitler era Doenitz, le pide ser el segundo hombre de su Gobierno, a lo que Doenitz rechaza categóricamente dicha propuesta.
En la madrugada del 1 de mayo de 1945, Doenitz pensando que Hitler aún vivía, organizó una manifestación de fidelidad al Führer. Probablemente, con esa incomprensible actuación en aquellos patéticos momentos, quería demostrar que había unanimidad entre los miembros del Gobierno, especialmente ante las medidas que se habían de tomar, que no eran otras que preparar las negociaciones para la capitulación.
Lo cierto es que en aquellos momentos, ni Doenitz ni nadie en Plön sabían que Hitler se había suicidado y que los soviéticos se encontraban en las cercanías del búnker y que todo estaba perdido.
El 1 de mayo recibió desde Berlín dos radiogramas de Bormann que anunciaban, el primero, que el testamento de Hitler estaba en vigencia y que había designado Presidente del Reich al Gran Almirante Doenitz y como nuevo Canciller del Reich al Ministro de Propaganda Dr. Goebbels.
En el segundo radiograma, Bormann anunciaba lacónicamente que el Führer había fallecido el 30 de abril.
En Plön nadie sabía que Goebbels y su familia también se habían suicidado, ni que el 2 de mayo el General Weidling, último comandante de Berlín, se rendía con el resto de sus tropas y que esa misma tarde la bandera roja con la hoz y el martillo ondeaba en lo alto del Reichtag.
Radio Hamburgo anuncia la muerte de Hitler:
A las 21:30 del 1 de mayo de 1945, Radio Hamburgo interrumpió su programa para dar “una grave e importante noticia”. Tras escuchar unos trozos de ópera de Wagner y a los lentos acordes de la Séptima Sinfonía de Bruckner, una sonora voz anunció: “Nuestro Führer, Adolf Hitler, luchando hasta el último aliento contra el bolchevismo, cayó por Alemania esta tarde (fue la tarde anterior), en su cuartel general de la Cancillería del Reich. El 30 de abril (el testamento estaba fechado el día 29) el Führer designó al gran almirante Doenitz para ocupar su lugar. El gran almirante y sucesor del Führer va a hablar a continuación al pueblo alemán”.
Doenitz anunció oficialmente la noticia de la muerte del Fúhrer, que dio la vuelta al mundo como reguero de pólvora. Dijo que Hitler había caído “a la cabeza de sus tropas”, y que la tarea que a él, Doenitz, le incumbía, era la de “salvar a los alemanes de la destrucción que implicaba el avance del enemigo bolchevique”.
De todas formas fueron pocos los berlineses que oyeron la noticia a causa de los cortes de corriente eléctrica.
La noticia de la muerte de Hitler en los periódicos españoles
El miércoles 2 de mayo de 1945, en las primeras páginas de los periódicos españoles figuraba la noticia del fallecimiento del Führer. Así en “YA” se podía leer: “Hitler murió ayer en la Cancillería de Berlín. El día anterior había nombrado al gran almirante Doenitz su sucesor. ‘Mi primera misión -dijo en su proclamación- es salvar a Alemania de ser aniquilada por el comunismo”.
El diario “ABC” en su número 12.223, daba la noticia de la siguiente forma: “Adolfo Hitler murió ayer tarde en la Cancillería de Berlín, luchando hasta el último momento contra las fuerzas comunistas. Su sucesor, el gran almirante Doenitz, anuncia que la lucha continua”.
En “Informaciones”, que dirigía Víctor de la Serna, difundía la noticia así: “Cara al enemigo bolchevique, en el puesto de honor, Adolfo Hitler muere defendiendo la Cancillería. El almirante Doenitz, nuevo Führer de Alemania”.
El periódico “La Vanguardia Española”, del miércoles 2 de mayo de 1945, número 24.542, precio del ejemplar 25 céntimos, en la portada en la mitad inferior, con grandes caracteres se leía: “Adolfo Hitler ha muerto en Berlín”. “Cayó en la Cancillería del Reich, luchando hasta el último momento”. “El almirante Doenitz le sucede en su puesto”. “Una proclama del nuevo Canciller al pueblo y Ejército alemanes”.
“La primera noticia”. Londres 1 (Urgente)- Hitler ha muerto. Según anuncia la Radio alemana. Agrega que en el cargo de Führer del Reich le substituye el almirante Doenitz. – EFE”. “Luchando hasta el último aliento contra el bolcheviquismo y por Alemania”. “Se informa del Cuartel General del Führer que nuestro Führer, Adolfo Hitler, ha caído esta tarde en su puesto de mando de la Cancillería del Reich, luchando hasta el último aliento contra el bolcheviquismo y por Alemania”. Con estas palabras anunció la radio de Hamburgo la muerte de Hitler. “El 29 de abril -agregó la Radio alemana- el Führer nombró al gran almirante Doenitz su sucesor. El nuevo Führer va a hablar al pueblo alemán”
Alocución del sucesor del Führer. “El pueblo alemán se inclina reverentemente ante Adolf Hitler” – “Mi primera misión es salvar al pueblo alemán de ser aniquilado, adelantándonos al enemigo comunista” – “Nuestra lucha militar continúa con este objetivo” – “Conservad el orden más perfecto y la disciplina más estricta en las ciudades y en el campo”.
“Hombres y mujeres alemanes, soldados de las fuerzas alemanas: Nuestro Führer, Adolfo Hitler, ha caído. Con profundo sentimiento, el pueblo alemán se inclina reverentemente ante él. Él se dio perfecta cuenta del peligro terrible hace ya mucho tiempo y dedicó, desde el primer momento, todo su ser a la lucha entablada contra el peligro.
El final de todo ello, de su misma lucha y de su camino nunca quebrado, ha sido su misma muerte heroica en la capital del Reich.
Su vida no fue más que el simple servicio a Alemania. Su acción luchando contra el comunismo fue más allá para defender a Europa y para defender a todo el mundo civilizado. El Führer me ha nombrado sucesor.
Perfectamente consciente de esta responsabilidad me hago cargo de la jefatura del pueblo alemán en estos graves momentos que nos ha fijado el Destino. Mi primera misión es salvar al pueblo alemán de ser aniquilado, adelantándonos al enemigo comunista. Nuestra lucha militar continúa con este objetivo. Como los británicos y norteamericanos nos estorban al conseguir este fin, lucharemos y nos defenderemos también contra ellos. Británicos y norteamericanos continuarán entonces la guerra no en interés de sus propios pueblos, sino que lo único que conseguirán es aumentar la extensión del bolcheviquismo en Europa.
Lo que el pueblo alemán ha conseguido y sufrido en esta guerra es único en la Historia.
En los tiempos venideros, de angustias para nuestro pueblo, haré todo lo que esté a mi alcance para crear unas condiciones de vida soportables para nuestras valientes mujeres, hombres y niños. Para conseguir esto necesito vuestra ayuda. Dadme vuestra confianza, puesto que vuestro camino es también el mío. Conservad el orden más perfecto, la disciplina más estricta en las ciudades y en el campo.
Que cada uno cumpla con su deber y sólo así podremos mitigar los sufrimientos que el futuro nos depare a cada uno y podrá evitarse el derrumbamiento.
Si hacemos todo lo que esté en nuestro poder, Dios no nos abandonará”. ( esos se decia en el diario )
Blondi:
Blondi (1941 o 1942 — 30 de abril de 1945) fue el perro pastor alemán de Adolf Hitler, regalado en 1941 por Martin Bormann. Blondi estuvo con Hitler incluso después de que se trasladara a su bunker subterráneo en enero de 1945. En marzo o a principios de abril (aparentemente el 4 de abril) de 1945, tuvo una camada de cinco cachorros con el pastor alemán de Gerdy Troost, Harras. Hitler nombró a uno de los cachorros "Wolf", su apodo favorito y el significado de su nombre, Adolf (Lobo noble) y lo entrenó personalmente. Uno de los cachorros de Blondi fue reservado para la hermana de Eva Braun, Gretl; y Eva envió a Gretl una carta con una foto de Blondi y tres de sus cachorros, estando el de Gretl marcado con una flecha.
Hitler era muy afectuoso con Blondi, manteniéndola a su lado y dejándola dormir en la habitación de su bunker, afecto que no era compartido por Eva Braun, quien prefería sus dos perros Terrier Escocés llamados Negus y Stasi (o Katuschka). De acuerdo con la secretaria de Hitler, Traudl Junge, Eva odiaba a Blondi y la pateaba por debajo de la mesa.
En mayo de 1942 Hitler compró otro ovejero alemán "a un oficial menor en la oficina de correos de Ingolstadt" para que Blondi tuviera compañía. La llamó Bella.
Como soldado en la Primera Guerra Mundial, Hitler tuvo gran aprecio por un Fox Terrier blanco llamado "Fuchsl" y quedó perturbado cuando lo perdió. Obtuvo también otro ovejero alemán llamado "Prinz" en 1921, durante sus años de pobreza, pero fue obligado a abandonarlo en una perrera. De todas formas, el perro logró escapar y volver con él. Hitler, que adoraba la lealtad y obediencia del perro, desarrolló un gran gusto por la cría. También tuvo un ovejero alemán llamado "Muckl".
Antes de Blondi, Hitler tuvo dos perras de raza ovejero alemán, madre (nacida en 1926) e hija (nacida en 1930), ambas llamadas Blonda. En algunas fotos de 1930, Blonda (la hija) es incorrectamente etiquetada como Blondi.
Blondi fue envenenada por un miembro de las SS en la mañana del 30 de abril de 1945 por orden de Hitler. Con lágrimas en sus ojos, quería con esto evitar que los comunistas torturaran a su compañera.
El oro nazi:
La aduana internacional en Canfranc fue reabierta después de estar cerrada durante la Guerra Civil española (1936-39) para evitar una invasión desde Francia. Poco después, en los años 1942 y 1943, vivió una actividad que jamás volvió a recuperar hasta su cierre definitivo en 1970. La supuesta neutralidad de España en el conflicto provocó que en esa época de convulsión en Europa llegaran a pasar 1.200 toneladas de mercancías mensuales en la ruta Alemania-Suiza-España- Portugal ?entre ellas 86 del oro nazi robado a los judíos?.
Alemania controló la aduana internacional de Canfranc durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45) con un grupo de oficiales de las SS y miembros de la Gestapo, que residían en el hotel de la estación y en otro del pueblo. España no estaba en guerra, pero Franco tenía una postura de no beligerancia «sui generis». Debía devolver la ayuda que Hitler le proporcionó en la Guerra Civil, lo que se tradujo en enviar a Alemania toneladas de volframio de las minas gallegas, un mineral fundamental para blindar sus tanques y cañones.
Los «documentos de Canfranc», prueban que a cambio de esa ayuda estratégica para prolongar la contienda, España recibió al menos 12 toneladas de oro y 4 de opio, en tanto que a Portugal llegaron 74 toneladas de oro, 4 de plata, 44 de armamento, 10 de relojes y otros enseres, producto del expolio a los judíos. Portugal era la puerta de entrada de mercancías de Suramérica y, al final de la Segunda Guerra Mundial, la de salida de muchos alemanes que se refugiaron en Argentina, Uruguay, Brasil o Paraguay.
El oro nazi llegaba en tren a Canfranc. Entre julio de 1942 y diciembre de 1943 llegaron 45 convoyes, seis de ellos con destino España con 12 toneladas de oro, y el resto de «tránsito», rumbo a Portugal, que recibió 74 toneladas del metal precioso.
El historiador Pablo Martín Aceña, director de la comisión española que investigó las compras de oro nazi por España, recuerda que la Península Ibérica recibió estos cargamentos hasta agosto de 1945, por Hendaya, Port Bou o Canfranc, aunque no sabe en qué proporción.
Esos convoyes transportaron «un total de 300 toneladas». Portugal compró mucho oro que había salido de Bélgica y Holanda. Lo que recibió España está claro por las cuentas que se investigaron en el Reichbank, el Banco Nacional Suizo y el IEME (Instituto Español de Moneda Extranjera). Otra cosa es que empresas españolas suministradoras de Alemania cobraran en oro y lo depositaran en Londres o Zurich. Se calculan que entraron a España 20 toneladas de oro a cambio de volframio. Ese volframio todavía se puede ver, 60 años después, en las vías muertas y muelles de la estación de Canfranc. Portugal y España exportaron este mineral a Alemania incluso cuando en 1944 los aliados presionaron al régimen de Franco para que dejara de hacerlo con el fin de concluir la guerra.
Datos extras:
Sobre Hitler se han tejido toda suerte de leyendas. Se cree que su odio por los judíos se debía a que su abuelita materna fue burlada por uno de ellos, y Hitler era 1/4 judío. El gran amor de la vida de Hitler fue Angela "Geli"Raubal, la hija de una hermamastra a quien el llamaba "adorada sobrinita". Básicamente heterosexual, aunque afirman algunos que lo vieron besándose apasionadamente con Albert Speer y otros oficiales nazis,Hitler no resultaba demasiado atractivo físicamente, pero el poder que fue adquiriendo luego resultá buen afrodisíaco. Hitler ya contaba con 40 años cuando se hizo cargo de Geli, a quien convirtió en su amante.La celaba hasta del aire, y la forzaba a posar desnuda en las poses más oobscenas imaginables. Geli tambien era regularmente azotada y sometida a toda suerte de prácticas sadomasoquistas, y ella se vengó de su protector siendole infiel con su chofer(Emil Maurice) y varios escoltas de su "tío".En 1931 Geli no soportó más su jaula de oro y utilizando la pistola de Hitler se dio un tiro directamente en el corazón.El impacto sobre Hitler fue tan grande que había que vigilarlo para que no se suicidara, tan deprimido quedó por el suicidio de Geli.
Tras la muerte de Geli, Hitler conoció a Renate Muller, una menuda y linda chela que era una de las más populares actrices alemanas. Renate se hizo amante de Hitler pero en 1937, suspendió sus relaciones y en octubre de ese año, Renate se lanzó desde la ventana de su apartamento 12 metros hacia el vacío en un aparente suicidio. Otros creen que Hitler, descubriendo que tenía amores con un judío, la hizo defenestrar.
En 1939 la inglesa Unity Mitford se suicidó mediante un tiro tras una riña con el Fuhrer.vegetó por 9 añs con una bala alojada en el cerebro.Antes de ella,Suzi Liptauer se ahorcó tras una cita nocturna con Hitler y María Reiter, apodada Mimi, quiso hacer lo mismo pero logró sobrevivir casi de milagro a su roce con la muerte. Marlene Dietrich, una de las mujeres más seductoras de la historia y famosa como actriz en la Alemania Hitleriana, le cantó un estruendoso no al Fuhrer cuando Hitler quiso seducirla, y su rabia fue tan grande que se exilió en Estados Unidos, desde donde enfureció aún más al chacal cuando fue a divertir a las tropas de los Aliados.
Eva Braun era una conocida actriz de medidas perfectas pero un cero a la izquierda intelectualmente hablando cuando Hitler se prendó de ella. Hitler era 23 años mayor que ella, y ya desde 1932 tenían relaciones. Para colmmo la pobre Eva había nacido con un defecto congenito que consistía en proporciones anormalmente pequeñas de sus menudencias, y Hitler la obligó a someterse a largas y dolorosas intervenciones quirúrgicas para que ella lo pudiera complacer. Una vez que Eva ya estuvo apta, el ginecólogo que la operó fue "silenciado" en un raro accidente automovilístico.Eva pasó muchos años como amante cómmoda, sin proitestar aún a sabiendas que su hombre andaba con otras.Eva afirmaba que se sentía frustrada a veces, pero no dudó en casarse con Hitler cuando ya la guerra la perdía la Alemania nazi. Encerrada junto a su Fuhrer en el bunker, Eva Braun contrajo nupcias con Hitler un 29 de abril de 1945. Al día siguiente, cumpliendo el pacto de suicidio convenido con su amado, se tragó una buena dosis de cianuro y murió. Para entonces ya Hitler optó por darse un tiro.
Los medicos sovieticos que analizaron el cadáver de Hitler se toparon con una gran sorpresa al descubrir que en el escroto solamente existía un testículo. Hitler durante toda su vida tuvo muchas relaciones sexuales, pero nunca mujer alguna salió preñada de el. El matrimonio entre Klara y Alois Hitler, sus padres, era una endogamia, y tuvo que obtenerse una dispensa papal para poderse celebrar.Hitler siempre pensó que su sangre estaba contaminada, y solía aplicarse sanguijuelas para purificarla. Hitler además era fácil presa de charlatanes que le ofrecían conservar su salud y vigor sexual hasta una vejez avanzada. Consultaba a menudo el horóscopo y creía cualquier predicción que le hicieran brujos o astrólogos.
Hitler con su carácter dominante exigía total sumisión de quienes le rodeaban, y tras el atentado fallido en su contra en 1944, se volvió aún más neurótico y exigente. Entre sus admiradores el Fuhrer contaba al ex rey inglés Eduardo VIII y su esposa Wallis, quienes albergaban secretas esperanzas de que si Hitler triunfaba en la segunda guerra mundial, quizás podría restituirle el trono a Eduardo. Un gran poder de persuasión era uno de los grandes dones de este criminal, ya que logró adormecer a los alemanes para que lo siguieran en uno de los episodios más espeluznantes de la historia.