La producción de pornografía en el país del sol naciente es poco más que bestial. Con una cantidad impresionante de videos saliendo por año para satisfacer la lujuria y el entrenamiento manual de los mas exigentes.
Es así como llega un “estudio” de una revista nipona, el cual se basa en la observación de las producciones pornográficas niponas. Los resultados nos arrojan que 1 entre 500 mujeres japonesas han salido en alguna porno. Con un total de 10,000 videos para adultos que salen por año de los cuales se derivan unas 100,000 o más mujeres que han salido al menos una vez en una película condicionada, también nos indican que el 9% de estas mujeres resultan ser casuales más que profesionales en el tema.
También tenemos que un antiguo editor de gravure, que cuenta con la experiencia de haber fotografiado más de 400 mujeres, quien es citado con la siguiente frase.
Tengo la impresión de que a las mujeres realmente les gusta ser fotografiadas desnudas, en la superficie puede que se avergüencen, pero nunca vi a ninguna que no le gustara.
Los coreanos que se prendieron al toque de la noticia no pudieron evitar largar el comentario.
La cultura japonesa realmente esta para atrás.
Si le preguntas a 100 mujeres japonesas por sexo, 1 va a acceder.
Los coreanos, al parecer, la tienen re clara en este asunto de follar japonesas, pero no nos enfoquemos en ellos, y veamos el interesante dato de que por año las actrices de porno nipón suelen renovarse o aparecer nuevas jóvenes que se suman al ámbito, por lo cual ese 1 en 500 puede llegar a ser un numero, si bien significativo, algo errado en cantidad.
Perro bueno, como los coreanos, supongo que los que no aman mucho a Japón (como los Chinos por ejemplo) se sumaran a la gilada y tacharan a las mujeres del país del sol naciente como perras sedientas de sexo, cosa que dudo mucho que sean… pero teniendo en cuenta el significativo dato sobre la cantidad de producciones pornográficas que salen y que las chicas no son siempre las mismas, esto deja pensando a uno, y no se puede evitar el imaginar a algún japonés que haya visto a una conocida, una amiga, la hermana, la novia, o peor aun a su madre en una porno, y haberle dedicado una.
F!