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Harry Potter y Las reliquias de la Muerte Capitulo 3

Info1/5/2011
Capitulo 1:
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Sigamos...


Capítulo 3: La partida de los Dursley


El sonido al cerrarse de golpe la puerta delantera hizo eco a través de las
escaleras y una voz rugió, “Eh! Tu!”Luego de dieciséis años tratado de esa
manera Harry no tuvo ninguna duda a quién su tío llamaba, sin embargo,
no respondió inmediatamente. Él todavía estaba con el fragmento estrecho
de espejo en el cual, por un segundo, había creído ver los ojos de
Dumbledore. Esto antes que su tío gritara, “MUCHACHO!”, Harry bajo
lentamente de la cama y se dirigió hacia la puerta del dormitorio,
deteniéndose brevemente para agregar el pedazo del espejo quebrado a la
mochila llena de cosas que llevaría consigo. “Te tomo el tiempo!” rugió
Vernon Dursley cuando Harry apareció en el borde de las escaleras,
-Ven aquí abajo. Quisiera decirte una palabra!- Harry bajo, con sus manos
metidas profundamente en los bolsillos de los pantalones. Cuando entro en
el salón encontró los tres Dursleys. Estaban vestidos para el viaje; Tío
Vernon con una vieja chaqueta rasgada y Dudley, el ancho, rubio,
musculoso primo de Harry en su chaqueta de cuero.-¿Si? -preguntó Harry.-
¡Siéntate! -dijo Tío Vernon. Harry alzó las cejas-. ¡Por favor! -añadió Tío
Vernon, haciendo una ligera mueca cuando la palabra se le atascó en la
garganta. Harry se sentó. Creyó saber lo que estaba por venir. Su tío
empezó a pasearse arriba y abajo, Tía Petunia y Dudley seguían sus
movimientos con expresiones ansiosas. Finalmente, su gran cara púrpura se
arrugó con concentración. Tío Vernon se detuvo delante de Harry y habló.-
He cambiado de opinión, -dijo.-Que sorpresa, -dijo Harry.-No me vengas
con ese tono… -empezó Tía Petunia con voz chillona, pero Vernon Dursley
le indicó con un gesto que se calmara.-Todo eso son un montón de
tonterías, -dijo Tío Vernon, mirando fijamente a Harry con sus ojillos de
cerdo-. He decidido no creer ni una palabra de ello. Nos quedamos aquí, no
vamos a ir a ninguna parte. Harry levantó la mirada hacia su tío y sintió una
mezcla de exasperación y asombro. Vernon Dursley había estado
cambiando de opinión cada veinticuatro horas en las últimas cuatro
semanas, haciendo y deshaciendo y rehaciendo las maletas sobre el auto a
cada cambio de pensamiento. El momento preferido de Harry había sido
cuando tío Vernon sin saber que Dudley había agregado las pesas en su
maleta desde la ultima vez que habían reempaquetado, habia tentado de
alzarlo nuevamente dentro del cargador y se habia derrumbado con un
gañido de dolor y tantos juramentos.-Según tú, -dijo Vernon <Petunia,
Dudley y yo…estamos en peligro. Por… por…- Algo en “mi parte”
derecha? - dijo Harry.- Bien yo no creo eso, - repitió tío Vernon,
acercándose adelante de Harry de nuevo - he estado despierto la mitad de la
noche pensando en todo esto, y creo que es un complot para quedarte con la
casa.- ¿La casa? -repitió Harry-. ¿Qué casa?-¡Esta casa! -chilló Tío Vernon,
la vena de su frente empezaba a latir-. ¡Nuestra casa! Los precios de las
casas están por los cielos en esta zona! Quieres quitarnos de en medio y
entonces harás eso de hocus-pocus y antes de que lo sepamos la escritura
estará a tu nombre y…-¿Has perdido la cabeza? -exigió Harry-. ¿Un
complot para conseguir esta casa? ¿Realmente eres tan estúpido como
pareces?-¡No te atrevas…! - chilló Tía Petunia, pero de nuevo, Vernon le
indicó que se calmara. Los desaires, a su modo de ver, al parecer, no eran
nada frente al peligro que había divisado.-Por si lo has olvidado, -dijo
Harry-. Yo ya tengo una casa, mi padrino me dejó una. ¿Así que para qué
querría esta? ¿Por todos los recuerdos felices? Se hizo un silencio. Harry
creyó haber impresionado bastante a su tío con este argumento.-Afirmas, -
dijo Tío Vernon, empezando a pasearse de nuevo-, que este Lord Lo que
sea….-… Voldemort, -dijo Harry impacientemente-, y hemos pasado por
esto cientos de veces ya. No lo afirmo, es un hecho. Dumbledore te lo dijo
el año pasado, y Kingsley y el Señor Weasley…Vernon Dursley encorvó
los hombros furiosamente, y Harry supuso que su tío tenía intención de
evitar menciones a la visita no anunciada, a los pocos días de las
vacaciones de verano de Harry, de dos magos adultos. La llegada a los
escalones de entrada de Kingsley Shacklebolt y Arthur Weasley había sido
una sorpresa de lo más incómoda para los Dursley. Harry tenía que admitir,
sin embargo, que como el Señor Weasley había demolido medio salón, su
reaparición podía no haber sido esperada con ansia por Tío Vernon.-…
Kingsley y el Señor Weasley te lo explicaron todo también -presionó Harry
sin remordimientos-. Una vez cumpla diecisiete años, el encantamiento
protector que me mantiene a salvo se romperá, y eso os dejará expuestos a
vosotros al igual que a mí. La Orden está segura que de Voldemort irá a por
vosotros, ya sea para torturaros para intentar averiguar donde estoy, o
porque crea que manteniéndolos como rehenes yo iré e intentaré rescataros.
Los ojos de Tío Vernon y Harry se encontraron. Harry estuvo seguro en ese
instante de que ambos se preguntaban lo mismo. Entonces Tío Vernon
siguió caminando y Harry continuó.-Tenéis que ocultaros y la Orden quiere
ayudar. Se os ha ofrecido protección seria, la mejor que hay. Tío Vernon no
dijo nada, pero continuó paseando arriba y abajo. Fuera el sol colgaba más
bajo que los setos privados. El cortacésped del vecino de la puerta de al
lado se caló de nuevo.-¿No había un Ministerio de Magia? -preguntó
Vernon Dursley bruscamente.-Lo hay, -dijo Harry, sorprendido.-Bien,
¿entonces, por qué no pueden protegernos? ¡A mí me parece que, como
víctimas inocentes, culpables solo de dar cobijo a un hombre marcado,
deberíamos reunir los requisitos para la protección gubernamental! Harry
rió; no pudo contenerse. Era muy típico de su tío poner sus esperanzas en
las autoridades, incluso dentro de este mundo que despreciaba y en el que
no confiaba.-Ya oíste lo que dijeron el Señor Weasley y Kingsley, -replicó
Harry-. Creemos que se han infiltrado en el Ministerio. Tío Vernon se
acercó a zancadas a la chimenea y volvió hacia atrás, respirando tan
pesadamente que su gran mostacho negro se sacudía, con la cara todavía
púrpura por la concentración.-Muy bien, -dijo, deteniéndose de nuevo
delante de Harry-. Muy bien, digamos, por el bien de la discusión, que
aceptamos esta protección. Aún así no veo por qué no podemos tener a ese
tipo, Kingsley. Harry se las arregló para no poner los ojos en blanco, pero
con dificultad. Esta pregunta también había sido formulada media docena
de veces.-Como te he dicho, -dijo a través de los dientes apretados-
Kingsley está protegiendo al Primer Ministro mug… quiero decir, a vuestro
Primer Ministro.- ¡Exactamente… es el mejor! -dijo Tío Vernon, señalando
a la negra pantalla del televisor. Los Dursley habían divisado a Kingsley en
las noticias, caminando discretamente tras el Primer Ministro Muggle
mientras este visitaba un hospital. Esto, y el hecho de que Kingsley había
dominado con maestría el talento para verter como un muggle, por no
mencionar una cierta cualidad tranquilizadora en su voz lenta y profunda,
habían provocado que los Dursley aceptaran a Kingsley como ciertamente
no habían hecho con ningún otro mago, aunque era cierto que nunca le
había visto en acción.-Bueno, está cogido -dijo Harry-. Pero Hestia Jones y
Dedalus Diggle están más que preparados para el trabajo…-Si hubiéramos
visto curriculums.. -empezó Tío Vernon, pero Harry perdió la paciencia
.Poniéndose en pie avanzó hacia su tío, ahora señalando al mismo
televisor.-Esos accidente no son accidentes… los choques, explosiones y
descarrilamientos y todo lo demás que ha ocurrido desde que vimos por
última vez las noticias. La gente está desapareciendo y muriendo y él está
detrás… Voldemort. Te lo he dicho una y otra vez, mata muggles por
diversión. Incluso la niebla… está causada por los dementores, ¡y si no
puedes recordar lo que son pregunta a tu hijo! Las manos de Dudley
saltaron hacia arriba para cubrirse la boca. Con los ojos de Harry y los de
sus padres sobre él, las volvió a bajar lentamente y preguntó.-¿Hay… más
de ellos?-¿Más? -rió Harry-. ¿Más aparte de los dos que nos atacaron,
quieres decir? Por supuesto que los hay, hay cientos, quizá miles ahora,
viendo como los alimentan de miedo y desesperación…-Muy bien, muy
bien, -fanfarroneó Vernon Dursley-, has dejado claro tu punto de vista…-
Eso espero, -dijo Harry- porque una vez cumpla diecisiete, todo ellos…
mortifagos, dementores, quizás incluso inferis… que son cadáveres
encantados por un mago oscuro…podrán encontraros y ciertamente
atacaros. Y si recordáis la última vez que intentasteis huir de magos, creo
que estaréis de acuerdo en que necesitáis ayuda .Hubo un breve silencio en
el que el eco distante de Hagrid echando abajo una puerta principal de
madera pareció reverberar a través de los años transcurridos. Tía Petunia
estaba mirando a Tío Vernon; Dudley estaba mirando fijamente a Harry.
Finalmente Tío Vernon barbotó.- ¿Pero y mi trabajo? ¿Y la escuela de
Dudley? Supongo que esas cosas no les importan a una panda de magos
fuera de la ley…-¿No lo entiendes? -gritó Harry-. ¡Os torturarán y matarán
como hicieron con mis padres!-Papá, -dijo Dudley en voz alta-. Papá… yo
me voy con esa gente de la Orden.-Dudley, -dijo Harry- por primera vez en
tu vida, hablas con sentido común. Sabía que la batalla estaba ganada. Si
Dudley estaba lo bastante asustado como para aceptar la ayuda de la Orden,
sus padres le acompañarían; No se discutiría la cuestión de separarse de su
Duddykins. Harry miró fijamente al reloj de carillón que había sobre la
repisa de la chimenea.-Llegarán aquí en unos cinco minutos, -dijo, y antes
de que los Dursley replicaran, abandonó la habitación. La perspectiva de
separarse… probablemente para siempre… de su tía, su tío y su primo era
algo que podía contemplar bastante alegremente, pero había no obstante
una cierta torpeza en el aire. ¿Que decirse los unos a los otros después de
dieciséis años de sólido desagrado?
De vuelta en su habitación, Harry se paseó sin rumbo fijo con su mochilla,
después metió un par de golosinas para lechuza de la jaula de Hedwig.
-Nos marcharemos pronto, muy pronto, -le dijo Harry-. Y entonces podrás
volar de nuevo.
Sonó el timbre de la puerta. Harry dudó, después volvió a salir de su
habitación y bajó las escaleras. Era mucho esperar que Hestia y Dedalus
trataran con los Dursleys por su cuenta.
-¡Harry Potter! -chilló una voz excitada en el momento en que Harry abrió
la puerta; un hombre pequeño con un sombrero alto color malva estaba
inclinándose ante él con una profunda reverencia-. ¡Un honor, como
siempre!
-Gracias, Dedalus, -dijo Harry, otorgando una pequeña y avergonzada
sonrisa a una Hestia de pelo oscuro-. Es realmente amable por vuestra parte
hacer esto… Están aquí, mi tía, mi tío y mi primo…
-¡Buen día tengáis, parientes de Harry Potter! -dijo Dedalus alegremente,
entrando a zancadas en el salón. Los Dursleys no parecían en absoluto
felices de que se dirigieran a ellos así; Harry casi esperaba otro cambio de
opinión. Dudley se encogió contra su madre ante la visión de la bruja y el
mago.
-Veo que ya han hecho el equipaje y están listos. ¡Excelente! El plan, como
Harry les habrá contado, es simple, -dijo Dedalus, sacando un inmenso
reloj de bolsillo de su chaleco y examinándolo-. Debemos partir antes de
que lo haga Harry. Debido al peligro de utilizar magia en su casa… siendo
Harry todavía menor de edad, eso podría proporcionar al Ministerio una
excusa para arrestarle… tendremos que conducir, digamos, diez millas o
así, antes de Desaparecer hasta una localización segura que hemos escogido
para ustedes. ¿Sabe conducir, verdad? -preguntó a Tío Vernon cortésmente.
-¿Que si sé…? ¡Por supuesto que sé endemoniadamente bien cómo
conducir! -balbuceó Tío Vernon.
-Muy astuto por su parte, señor, muy astuto. Yo personalmente me vería
absolutamente embaucado por todos esos botones y palancas, -dijo
Dedalus. Tenía claramente la impresión de estar haciendo un cumplido a
Vernon Dursley, que estaba perdiendo visiblemente la confianza en el plan
con cada palabra que Dedalus pronunciaba.
-Ni siquiera puede conducir, -murmuró por lo bajo, su mostacho se sacudía
indignadamente, pero afortunadamente ni Dedalus ni Hestia parecieron
oírle.
-Tú, Harry, -continuó Dedalus- esperarás aquí por tu guardia. Ha habido
unos pequeños cambios en los arreglos…
-¿Qué quieres decir? -dijo Harry al instante-. Pensaba que Ojoloco iba a
venir y llevarme en una Aparición Conjunta.
-No puede ser, -dijo Hestia tensamente-. Ojoloco te lo explicará.
Los Dursley que habían escuchado todo esto con miradas de absoluta
incomprensión en sus caras, saltaron cuando se oyó una voz diciendo
“‘¡Aprisa!”. Harry miró alrededor de la habitación antes de comprender que
la voz había sido emitida por el reloj de bolsillo de Dedalus.
-Muy cierto, operamos en un horario muy apretado, -dijo Dedalus,
asintiendo hacia su reloj y volviendo a metérselo en el chaleco-. Estamos
intentando sincronizar tu partida de la casa con la Desaparición de tu
familia, Harry; así el encantamiento se romperá en el momento en que
todos estemos de camino a la seguridad. -Se giró hacia los Dursleys-.
Bueno, ¿todo recogido y listos para marchar?
Ninguno de ellos le respondió. Tío Vernon todavía miraba consternado el
bulto en el bolsillo del chaleco de Dedalus.
-Quizás deberíamos esperar fuera en el vestíbulo, Dedalus -murmuró
Hestia. Sentía claramente que demostraría falta de tacto permanecer en la
habitación mientras Harry y los Dursleys intercambiaban amorosas y
posiblemente lagrimógenas despedidas.
-No hay necesidad, -murmuró Harry, pero Tío Vernon hizo cualquier otra
explicación innecesaria diciendo ruidosamente.
-Bueno, esto es un adiós entonces, chico.
Balanceó hacia arriba su brazo derecho para estrechar la mano de Harry,
pero en el último momento pareció incapaz de afrontarlo, y simplemente
cerró el puño y empezó a balancearse hacia atrás y hacia adelante como un
metrónomo.
-¿Listo, Diddy? -preguntó Tía Petunia, comprobando meticulosamente el
cierre de su bolso de mano para evitar mirar a Harry.
Dudley no respondió, sino que se quedó allí de pie con la boca ligeramente
entreabierta, recordándole a Harry un poco al gigante, Grawp.
-Vamos entonces, -dijo Tío Vernon.
Ya estaba alcanzando la puerta del salón cuando Dudley murmuró.
-No entiendo.
-¿Qué no entiendes, popkin? -preguntó Tía Petunia, mirando a su hijo.
Dudley alargó una mano grande como un jamón y señaló a Harry.
-¿Por qué él no viene con nosotros?
Tío Vernon y Tía Petunia se quedaron congelados donde estaba, mirando a
Dudley como si acabara de expresar el deseo de convertirse en bailarina.
-¿Qué? -dijo Tío Vernon ruidosamente.
-¿Por qué no viene él también? -preguntó Dudley.
-Bueno, él… no quiere, -dijo Tío Vernon, girándose para mirar a Harry y
añadiendo-. No quieres, ¿verdad?
-En lo más mínimo, -dijo Harry.
-Ahí tienes, -dijo Tío Vernon a Dudley-. Ahora vamos, salgamos.
Salió marchando de la habitación. Oyeron la puerta delantera abrirse, pero
Dudley no se movió y después de unos pocos pasos vacilantes Tía Petunia
también se detuvo.
-¿Y ahora qué? -ladró Tío Vernon, reapareciendo en el umbral.
Parecía que Dudley estaba luchando con conceptos demasiado difíciles
para expresarlos con palabras. Varios momentos después de aparentemente
dolorosa lucha interna dijo.
-¿Pero adónde va a ir?
Tía Petunia y Tío Vernon se miraron el uno al otro. Estaba claro que
Dudley les estaba asustando. Hestia Jones rompió el silencio.
-Pero… seguramente sabés adonde va tu primo. -dijo, con aspecto
desconcertado.
-Indudablemente lo sabemos, -dijo Vernon Dursley-. Se larga con una
panda de los vuestros, ¿verdad? Vale, Dudley, entremos en el coche, ya has
oído a este hombre, tenemos prisa.
De nuevo, Vernon marchó alejándose hacia la puerta delantera, pero
Dudley no le siguió.
-¿Se larga con una panda de los nuestros?
Hestia estaba indignada. Harry se había encontrado con esta actitud antes.
Las brujas y magos parecían sorprendidos porque sus parientes vivos más
cercanos no mostraran el más mínimo interés en Harry Potter.
-Está bien, -la tranquilizó Harry-. No importa, de verdad.
-¿No importa? -repitió Hestia, alzando la voz-. ¿No comprende esta gente
por lo que has tenido que pasar? ¿El peligro en el que estás? La posición
única que tienes en el corazón del movimiento anti-Voldemort?
-Eh… no, no lo comprenden, -dijo Harry-. Creen que soy un desperdicio de
espacio, en realidad, pero estoy acostumbrado…
-Yo no creo que seas un desperdicio de espacio.
Si Harry no hubiera visto moverse los labios de Dudley, no se lo habría
creído. Como así fue, miró fijamente a Dudley durante varios segundos
antes de aceptar que debía haber sido su primo el que había hablado por
una razón, Dudley se había vuelto rojo. El propio Harry estaba
avergonzado y atónito.
-Bueno… eh… gracias, Dudley
De nuevo, Dudley pareció acosado por pensamientos demasiado difíciles
de manejar, a juzgar por su expresión antes de refunfuñar.
-Me salvaste la vida.
-En realidad no, -dijo Harry-. Habría sido tu alma lo que se hubiera llevado
el dementor…
Miraba con curiosidad a su primo. No habían tenido virtualmente ningún
contacto durante este verano, ya que Harry había venido a Privet Drive
muy brevemente, y había permanecido mucho tiempo en su habitación.
Ahora se le ocurría a Harry, sin embargo, que la taza de té frió con lo que
había tropezado esa mañana podría no haber sido una trampa estúpida
después de todo. Aunque algo conmovido, se sintió no obstante bastante
aliviado de que Dudley pareciera haber agotado su capacidad de expresar
sus sentimientos. Después de abrir la boca una o dos veces más, Dudley
cayó en un silencio con la cara escarlata.
Tía Petunia estalló en lágrimas. Hestia Jones le lanzó una mirada
aprobadora que cambió a indignación cuando Tía Petunia se adelantó y
abrazó a Dudley en vez de a Harry.
-Que dulce, Dudders… -sollozó en el enorme pecho de su hijo-. Que chico
tan encantador… dando las gracias…
-¡Pero no ha dado las gracias en absoluto! -dijo Hestia indignada-. ¡Solo ha
dicho que cree que Harry no es un desperdicio de espacio!
-Si, pero viniendo de Dudley eso es como un “te quiero”, -dijo Harry;
desgarrado entre la molestia y el deseo de reír cuando Tía Petunia continuó
abrazada a Dudley como si este acabara de salvar a Harry de un edificio en
llamas.
-¿Venís o no? -rugió Tío Vernon, reapareciendo de nuevo en la puerta del
salón-. ¡Creía que teníamos un horario apretado!
-Si… si, lo tenemos, -dijo Dedalus Diggle, que había estado observando
estos intercambios con un aire de diversión y ahora parecía estar
rehaciéndose-. Realmente debemos marcharnos, Harry…
Se adelantó y estrechó la mano de Harry con las dos suyas.
- …buena suerte. Espero que nos veamos de nuevo. Las esperanzas del
mundo mágico descansan sobre tus hombros.
-Oh, -dijo Harry- claro. Gracias.
-Adiós, Harry -dijo Hestia, también estrechando su mano-. Nuestros
pensamientos están contigo.
-Espero que todo vaya bien, -dijo Harry con una mirada hacia Tía Petunia y
Dudley.
-Oh, estoy seguro de que terminará siendo el mejor de los viajes, -dijo
Diggle alegremente, saludando con su sombrero mientras abandonaba la
habitación. Hestia le siguió.
Dudley se soltó gentilmente del abrazo de su madre y se acercó a Harry,
quien tuvo que reprimir la urgencia de amenazarle con magia. Entonces
Dudley extendió su gran mano rosa.
-Caray, Dudley, -dijo Harry sobre los renovados sollozos de Tía Petunia-
¿Los dementores afectaron tu personalidad?
-Supongo, -murmuró Dudley-. Hasta luego, Harry.
-Si… -dijo Harry, cogiendo la mano de Dudley y estrechándola-. Quizás.
Cuídate, Gran D.
Dudley casi sonrió, después salió de la habitación. Harry oyó sus pesados
pasos sobre la grava del camino de entrada, y después una puerta de coche
que se cerraba.
Tía Petunia, cuya cara había estado enterrada en su pañuelo, levantó la
mirada ante el sonido. No parecía haber esperado encontrarse a solas con
Harry. Se metió apresuradamente el pañuelo en el bolsillo y dijo.
-Bueno… adiós, -y marchó hacia la puerta sin mirarle.
-Adiós, -dijo Harry.
Ella se detuvo y miró hacia atrás. Por un momento Harry tuvo el extraño
presentimiento de que quería decirle algo; le lanzaba una extraña y trémula
mirada y parecía a punto de hablar, pero entonces, con una pequeña
sacudida de la cabeza, salió a toda prisa de la habitación tras su marido y su
hijo.

Capitulo 4:
Capitulo 5:
Capitulo 6:
Capitulo 7:
Capitulo 8:
Capitulo 9:
Capitulo 10:

P.D: Dejen puntos plis, quiero ser NFU
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