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Parte 1 | El arte de Rocambole

Info12/3/2010
El arte de Rocambole




Nombre y Apellido: Ricardo "Mono" Cohen
Signo: Tauro
Instrumento: Pincel
Lugar de Nacimiento: La Plata



El origen del nombre

Según cuenta el mismísimo Ricardo "Mono" Cohen, Rocambole es un apodo que surgió por un folletín del siglo pasado "Las hazañas de Rocambole", que relataba las aventuras de un ladrón, un tipo muy malo que después se vuelve bueno. En El Juguete Rabioso, la novela de Roberto Arlt, hay un personaje, Astier, que leía los cuarenta tomos de Rocambole.
"Mi viejo tenía esos cuarenta tomos- relata el Rocambole actual, el dibujante de Patricio Rey y artista- , y yo los leía cuando era chico. Una vuelta que puse un taller de estampado, donde hacía las remeras con estampados que les copiaba a los grandes diseñadores, usé Rocambole como marca. Y me dio suerte, así que después la usé para hacer ilustraciones. Yo quería separar el arte serio del arte popular. Dije: 'Cuando hago historietas o ilustraciones, firmo Rocambole'. Y resulta que Rocambole se hizo más famoso que yo. Y lo dejé ahí. No puedo luchar contra Rocambole.


El Rocambole original

Uno no podría describir el campo del folletín francés del siglo 19 sin mencionar a Victor-Alexis Ponson du Terrail (1829-1871), el autor de la saga Rocambole, una estupenda saga publicada entre 1857 y 1870.
Rocambole fue creado y escrito por Victor-Alexis Ponson du Terrail (1829-1871). El personaje Rocambole era un aventurero que se inició en el lado equivocado de la ley y que luego se pasó a las fuerzas del bien.
Tal como Sherlock Holmes, Rocambole eventualmente se valía de un grupo de asistentes, que elegía de varias clases sociales, dispuestos a dejar todo para seguir a su maestro. Rocambole dominaba las habilidades físicas del Oriente y heredó parte de los secretos del Antiguo Tibet y otras civilizaciones exóticas. De hecho, el término "rocambolesco" ("rocambolesque" se hizo común en Francia para denominar cualquier clase de aventura fantástica.
El origen de Rocambole aún se mantiene en misterio. En su primera aparición es un jovencito tutelado por el satánico Sir Williams. Rocambole se presume un huérfano, que luego es adoptado como hijo por Maman Choupart, una horrible y malvada anciana.
En estas primeras historietas, Rocambole era claramente un villano de excelentes habilidades, muy astuto y siempre motivado por la avaricia, que incluso además de robar, llegó a cometer algunos asesinatos a sangre fría, que la historia terminó por perdonarle.
Rocambole cae preso en determinado momento y se gana fama en la cárcel como el Convicto No. 117. Luego logra escapar de la prisión de Toulon, donde estaba encerrado (La Resurrección de Rocambole) y experimenta una especie de redención convirtiéndose en un héroe del bien y se une a Baccarat, una heroína que solía ser su peor enemiga, para comenzar a usar sus talentos en ayuda de los pobres y oprimidos.
En las últimas adaptaciones de la serie, Rocambole es descripto como un aventurero que vive solitario en un castillo con su fiel sirviente y su perro: Kid. Periódicamente, es llamado por el Servicio Secreto Londinense para llevar a cabo misiones peligrosas que sólo él puede realizar.
Rocambole fue inicialmente lanzado en pequeños folletines. Luego, algunos periódicos reagruparon las series en volúmenes que no siempre conservaban las formas y los nombres originales de los episodios. Quizás la masividad del personaje se alcanzó cuando se produjo la aparición regular de los cómics, quienes difundieron las aventuras por toda Europa.
Rocambole fue llevado al cine en varias ocasiones: 1914, 1924, 1932, 1947 y 1962. Con la aparición masiva de la televisión, se lograron hacer algunos de los capítulos de la historieta en formato serie para su difusión televisiva en Francia durante los años 70.
Rocambole fué primeramente una serie de aventuras criminales, pero logró crear y virtualmente definir el arquetipo del heroísmo moderno y la ficción superheroica de estos tiempos. En pocas palabras, Rocambole era mucho más que un hombre común... el fué el primer superhéroe de la literatura moderna. Las aventuras de Rocambole fueron abruptamente interrumpidas por la repentina muerte de su creador en 1871.



Apuntes sobre el rock

Cuando el rock nació, en la década del cincuenta, nadie -ni aquellos que integraban la mezcla de confluencias que le dio origen- se dio cuenta de lo que representaba como fenómeno cultural. Así fue como nosotros, adolescentes de aquella época, nos apropiamos instintivamente de él, convirtiéndolo en una propuesta de cambio contra todo un sistema cultural, atacando la hipocresía de la sociedad, y contra la represión, la alienación y la masificación. Se cuestionaba la existencia misma de la cultura. Más tarde, otras generaciones de jóvenes encontraron en el rock un territorio libre donde incorporar sus propuestas de creatividad, sus filosofías, sus políticas o sus viajes personales. Las más diversas formas de folklore mundial se sumaron sin que nadie les achacara falta de ortodoxia; gracias a esa apertura no se anquilosó ni envejeció, y a través de la música muchos jugamos a esa temida experiencia llamada libertad, buscando una verdadera revolución total, una mutación en la misma psiquis del hombre, pensando que las instituciones eran estructuras artificiosas e impuestas que no nos daban respuestas valederas. Fue en aquel momento que la mayor o menor fortuna de los músicos que, habiendo desechado los sacos plateados de los tavoritos del sistema, subían a los escenarios con la misma ropa que su público, se basaba no en sus incipientes calidades o sonidos magnificados sino en su grado de representatividad. Perseguido o relativamente tolerado por el sistema, el rock aglutinó a grandes multitudes y -en consecuencia- las miradas de los mercaderes que habiendo quedado afuera le apuntaron sus miras y por desgracia le acertaron, atravesándolo con un proyectil de vanidad. Los músicos volvieron a los trajes de luces, limitándose a cuidar la sofisticación de sus sonidos y -como si nada hubiera pasado- descubrieron que en lo profundo de sus almitas quizá siempre quisieron ser estrellas rutilantes y frívolas. (...)
Musicalmente hablando, se nota una general tendencia a regresar a formas del rock superadas y confortables tal vez en los años cincuenta. 0tros, ante la desesperación frente al hecho de no verse incluidos en el proceso de cambio de la sociedad argentina en su totalidad (es evidente que el camino de la liberación elegido por el pueblo no tiene puntos en contacto con el actualmente propuesto por el rock), lo llevaron al populismo y la demagogia, perdiendo genuinidad ideológica. Con estas debilidades, el rock es blanco fácil para xenófobos que lo descalifican negándole inserción en la "realidad nacional" (otra cosa hubiera pasado con Moris, Tango o los Manal de la primera época). Mientras tanto, los verdaderos héroes del rock fueron sus seguidores: el público de los recitales es el que probablemente haya sufrido en forma fuerte y humillante los efectos de la represión, el hijo de la clase media y por supuesto mucho más el chico pauperizado de la villa que encontró en el rock una posibilidad de experiencia auténtica de libertad y autodeterminación. El "reviente" ha sido tal vez el sector de la juventud que pudo haber dicho no a la cultura oficial, pero en cambio la afirmó con su adicción, convirtiéndose su paranoia -como el sistema quería- en simple delincuencia. El "reviente" no pudo afirmar, ni siquiera realizar su propia cultura desarrollándose; eligió en cambio el camino del suicidio para lavar su pequeña culpa de rebeldía, no tuvo una opción de libertad real e independiente, sino que se autoalienó.


Ricardo Cohen


Un obrero del lapiz y el papel

Revista de distribución gratuita "Rockaloca" - Número 5 (1999)
Ricardo "El Mono" Cohen o Rocambole es el artista plástico de Los Redonditos de Ricota. En los comienzos de Patricio Rey diseñaba el vestuario del ballet ricotero, los volantes y las entradas. Más tarde, sus dibujos ilustraron, de una vez y para siempre,las tapas de los discos y las escenografías de los shows.
"Tengo el dudoso honor de que mis dibujos estén en todas las cárceles argentinas. Casi todos los presos los tienen tatuados. A veces me pregunto: ¿Si esto era la fama, cómo será el anonimato?", lanza Rocambole con ojos serios y sonrisa chispeante mientras ojea la tevé de un barsucho de Recoleta. "Hoy parece que no pasan Los Simpsons", piensa en voz alta.
¿Qué significa ser el otro?
Es difícil serlo, porque uno vive aquí adentro. Tan difícil que así estamos, que nos la pasamos haciéndole al Otro todas las herejías posibles. El problema es que cuando uno se siente El Otro, se transforma en una víctima. Aunque para mi, lo más difícil es ser yo. No es fácil encontrarse y reconocerse. Pero hay personas que te hacen sentir más uno mismo. Eso me ocurre cuando estoy enamorado. Pero a esta altura de mi vida ya pienso en el amor como en una locura de los sentidos.
¿Y en sus dibujos te ves reflejado?
No sé, a mi dibujar me sirve para comprender algunas cosas. Renuncié a entender al mundo desde un entendimiento sistemático. Busqué entenderlo de una manera analógica, sin lógica. Por eso elegí las artes plásticas. Miro al mundo con curiosidad, casi como si fuera un marciano, con una mirada de gran asombro.
¿Y ese asombro se transforma en un dibujo?
A veces sí, pero el 90% de mis dibujos los tiro. Son ensayos, experimentos que después se transforman en otra cosa. Lo más atractivo del arte es que siempre se le puede buscar una vuelta nueva. Pero intento hacer mi trabajo como un buen zapatero hace el suyo. Soy sólo un obrero del lápiz y el pincel.
¿Qué les dirías a los pibes sobre el SIDA?
Yo no bajo ninguna línea. Vengo de una época donde no existía el Sida. Creo que el Sida es una catástrofe. En los 60, temíamos que el futuro fuese una catástrofe y quizás de eso se trate no?
¿Y Patricio Rey podrá hacer algo por nosotros?
Patricio Rey es una entidad omnipresente, como Dios. Y ha dado que hablar. Que fenómeno notable, no? Es una realidad aparte.
Es curioso, Los Redondos siempre fueron La Otra banda, los independientes, los distintos, pero a la vez son la banda más popular de la Argentina...
Quizás fue un castigo. Cuando empezamos, que hubiera más de 3 tipos que estén de acuerdo con nosotros significaba que ya nos estábamos poniendo viejos. Hacerse famoso era malo. Era mucho mejor ser los otros.


La bestia pencil

Ricardo Mono Cohen, Rocambole, es el artista plástico cuyas obras están reproducidas con más frecuencia en las remeras de la monada. Claro, es que él es quien se encarga de ilustrar las tapas de los discos de los Redondos desde sus inicios. Pero detrás de los dibujos, hay mucho más: un tipo sencillo, un docente, un laburante de las imágenes que vale la pena conocer.
Hablar de Rocambole implica, hablar de Los Redondos. Y en la historia de Los Redondos hay sólo un disco que es considerado un "oficial pirata". Si bien En Directo fue editado por ellos, le falta algo. A ver, ¿canta El Indio? Sí, claro. ¿Skay toca la viola? Por supuesto. ¿Están Semilla, Walter y Sergio? Desde ya. Bueno, entonces es un disco oficial, en vivo y punto, porque en la tapa hay dibujos de Rocambole... ¿No? ¡No! ¡Ahí está! Esto confirma nuestra teoría, casi una certeza, de que para que un disco de Los Redondos sea de Los Redondos, tiene que estar ilustrado por Rocambole.
Pero es el mismo Rocambole, un personaje casi mítico en el Mundo Ricotero, quien mejor define esta situación: "De esta manera los arqueólogos del futuro podrán identificar los discos. Yo con la gente de Los Redondos soy amigo desde hace muchísimos años. Y dentro de ese grupo de amigos, el que estaba más vinculado a la plástica era yo. Era una cosa lógica, entonces, pedirle al Mono que haga el diseño para un afiche o unas entradas. Y bueno, cuando apareció el tema de grabar discos, era obvio que se dijera 'Mono, vení a hacer la tapa'. Muchos se preguntan 'Cómo te vinieron a buscar para hacer las tapas? ¿Cómo se enteraron de vos?... Y no, yo era un amigo, uno más de la barra.
Rocambole cuenta que ha hecho de todo: desde cartelones para circos, colectivos, ilustraciones de todo tipo, historietas hasta... ¡la decoración de una calesita! "Es por eso que cuando me piden una suerte de biografía, me defino como dibujante. Siempre me he ganado la vida con un lápiz, o un pincel, en la mano. Ya sea enseñando o pintando carteles"
.
O sea, puede haber un Rocambole en algún lugar anónimo de la ciudad...
Debe haber por todas partes.
¿Está tu calesita todavía?
Sí, pero no voy a decir dónde queda... .
Rocambole elige definirse como un artista entre comillas: "Prefiero definirme como dibujante de la misma manera que un zapatero se define como zapatero: como un trabajador de las imágenes. O sea, yo me gano la vida con eso y trato de hacerlo lo mejor posible y, en muchos casos, de expresar sueños y mundos interiores. Pero es muy fuerte mi vinculación a esto por motivos de supervivencia. Por eso tomo cierta distancia del arte rimbombante, con mayúsculas, porque no me gusta que el arte se transforme en un objeto valioso que forme parte del mecanismo capitalista".
Y en su visión del arte, las remeras ocupan un lugar preferencial: "Yo prefiero una remera bien hecha a un cuadro colgado en una galería que el día de la inauguración van los amigos del pintor y después no va nadie más. Volviendo a Los Redondos, para mí el fenómeno se produce cuando está el público y están ellos tocando. Ahí está el fenómeno. La misa. Yo no vendo mis cuadros. No me gustaría pensar que uno de mis cuadros va a estar colgado en la casa de alguien y que lo vea ese tipo y sus amigos. Prefiero tener mis obras yo, y llevarlas cuando me invitan a exponer. Igual, he regalado bastantes".
Decíamos que Rocambole es el artista cuya obra figura en más remeras. "He buscado una forma alternativa de exponer mis obras. No estoy dentro del circuito de las galerías de arte, así que utilizo otro canal. Nunca imaginé que iba a pasar esto con mi obra. Nadie se imaginaba el fenómeno de la magnitud como ha sido dado. Todo empezó como propuesta de hacer un poco de arte, nomás. Nomás, digo, nada menos. Todo eso, de repente, se transformó en un fenómeno que es inabarcable, para mí, para Skay, para el Indio, para la Negra Poly, y para todos los participantes del fenómeno. Es como que nosotros somos un epifenómeno del fenómeno".
De la reproducción de remeras no ves un mango, ¿o sí?
No, pero no me importa. Yo en mis tiempos de estampador de remeras, esto fue hace bastante, me copiaba todo lo que funcionaba. Hacía, por ejemplo, remeras de Yes y otras bandas. Entonces ahora me toca a mí pagar mi parte...
Es el único caso de un artista que haya hecho todas las tapas de la carrera de una banda. En término de diseño, sos el responsable de la imagen corporativa de Los Redondos...
Puede decirse eso. Pero lo que pasa es que esto es parte de otras cuestiones.
Pero eso te abrió la posibilidad de llegar a un montón de gente a la que de otra manera no hubieras llegado...
Muchas veces se ha planteado qué pasaría si no hubiera hecho las tapas de Los Redondos: y, pasaría que, obviamente, seguiría trabajando en lo mismo. Pero no estaría difundido ni me conocería toda esta gente. Eso ha permitido la difusión de mi obra.
A lo largo de la charla, Rocambole nos contó varias anécdotas de su profesión docente. Y siente que su vinculación con Los Redondos le ha permitido un mejor acercamiento con sus alumnos del secundario. "De alguna manera, que los pibes reconozcan mi obra me reconforta, porque sigo haciendo docencia. De alguna manera, hacer entrar en la plástica a un grupo que, por ahí, ha sido descuidado. Muchos amigos míos que son pintores de galería me dicen: "Vos lo que hiciste fue aprovechar un público que nosotros desaprovechamos'. O sea, dentro de algunos años. Muchos de esos pibes, a lo mejor, estarán establecidos y hasta alguno tendrá dinero. Y te van a comprar las obras". (risas)
De todos modos, cree que, sin saberlo, todos consumimos artes plásticas. "Los chicos consumen artes plásticas en calcomanías, remeras, historietas y todo eso. Pasa que nunca le pusieron el pomposo nombre de artes plásticas a eso. Pero en realidad así debería ser el arte. La manifestación humana de uso común. Por ahí, en la división del trabajo que ha producido el capitalismo es que, de repente, el arte sea una cosa para las elites, o que cueste tanto una reproducción o un original de un artista en particular. Pero el arte tendría que ser como los almanaques de Molina Campos, que era una forma de plástica totalmente popular".
¿El hecho de que vos no entres al circuito de las galerías de arte es deliberado?
No sé si es absolutamente una opción. Yo nunca me preocupé mucho por exponer en galerías, pero tampoco ninguna galería se preocupó mucho porque yo exponga. Sí hago muchas exposiciones en el interior del país, porque me vinculo con las direcciones de cultura municipales o provinciales. Hay funcionarios que no son tan viejos o son afectos a la cultura rock. Piensan, entonces, que es bueno hacer una muestra de mis originales. Todo empezó en General Roca hace como nueve años. Había un Museo Municipal de Arte, y a una funcionaria que era amiga se le ocurrió llamarme para exponer. Fue una forma de hacer un entre para que los pibes más jóvenes reparen en que había un museo. Se hizo una muestra y se llenó de pibes. Desde entonces, muchos jóvenes van al museo, se armó una especie de movimiento que está muy bueno. Expuse en Santa Fe, en Rosario, en Mendoza, en San Pedro... "Me encanta eso de ir a exponer, porque hacés nuevos amigos, comés asados bien regados y pasás un muy buen rato".
"Como antiguamente, las cosas son de proceso colectivo", afirma Rocambole. Y ese proceso implica tanto las canciones como las letras y las músicas. "Al principio, en la época de Oktubre yo por ahí estaba en un asado, en una guitarreada donde estaban todos. Y por ahí Skay tenía un riff y lo mostraba con la guitarra criolla, el Indio tenía una letra y me lo mostraba, todos charlaban, todos opinaban. ¿Qué te parece esto? Con esto vamos a hacer un disco y hay que ir pensando qué se puede hacer. Cuando el disco estaba más definido, llegaba el momento de hacer una reunión seria: basta de asado, basta de empanadas, basta de todo".
Entonces comenzaban las reuniones en las que reinaba el brainstorming. O sea, mandar cualquiera y anotar todo. "Después del brainstorming, viene la tachadura de las cosas con menos consistencia y junto las cuatro o cinco cosas que definen lo que llamamos el concepto. Otras veces, el Indio, que es el que generalmente habla más que todos, porque Skay es un poco más tímido, por ahí viene con un concepto. Una vez que está definido el concepto, yo me pongo a estudiar sobre ese contexto".
"El tipito de Oktubre" se ha transformado en un ícono ricotero. Rocambole cuenta que "era uno de los dibujos que quería que desapareciera, porque no me gustaba. Y se hizo solo, también. Es el menos elaborado de los trabajos que hice, porque surgió de un día para el otro. Yo llegué a la casa de Skay y me dijeron 'Vamos, rápido, que tenemos que llevar un aviso al diario ya...'. Y les digo 'No, te lo traigo mañana'. Y me dicen que había que llevarlo ya. Entonces fui a comprar un marcador y lo hice así como salió. Rellené todo y se lo llevaron. Y si me lo dejaban arreglar, quizás no hubiera sido tan popular. Es más imagen de Oktubre que la mismísima tapa".
Oktubre es la tapa que más conformó al maestro ¿Por qué? Simple: "Me parece que un buen diseño es aquel que con un mínimo de elementos produce lo máximo. Tenía que ser a pocos colores (tiene gris, rojo, negro y el fondo del papel, que es blanco) tenía que ser una cosa fácil de imprimir en serigrafía. El concepto es el homenaje a todas las revoluciones, banderas. Me fijé en todas las estéticas que puedan tener eso, y la que más me convenía tenía que ver con las vanguardias rusas. Por lo menos, tenía que tener ese aspecto como de estampado filográfico. Me pareció que en el logotipo tenía que haber algo soviético. Le di vuelta una letra y quedó con el alfabeto parecido al cirílico".
Para Rocambole, quedaba claro que con su último disco Los Redondos estaban cruzando una barrera entre el pasado y el futuro. Y de alguna manera había que evidenciarlo: "Me pareció que las perspectivas futuras del diseño gráfico van a estar dentro de las imágenes que hoy aparecen en el videogame. El desarrollo que ha tenido toda esa gráfica es impresionante. Hace muy pocos años, los objetos que se movían en los videogames eran absolutamente planos y cuadraditos. El Pacman, cuando incorporó una formita redonda, fue un triunfo. Hoy en día, las perspectivas y las cosas que hay son extraordinarias".
Todo esto, cree Rocambole, tiene una vinculación directa con el desarrollo gráfico de la humanidad: "Al principio, los egipcios hacían todo plano; después apareció una perspectiva tipo medieval; y en el Renacimiento se descubre la perspectiva cónica y aparece el espacio, que es lo que está pasando ahora con los videos. Entonces, bueno, me parecía que como concepto estético para hacer un salto al futuro, tenía que hacer ese tipo de estética".
Por otra parte, tener una tapa tan rara hizo que la mayoría de los compradores prefirieran el disco original. "Con lo cual este es el disco menos pirateado de Los Redondos", se jacta.
Hiciste, también, los videos de presentación de los shows de Racing ¿Se te ocurrió hacer un videogame?
Es que la idea fue esa. Cuando me reuní con mis socios (los chicos que trabajan conmigo: Juan Manuel Moreno y Silvio Reyes), les dije:"Vamos a idear primero un videogame, y con lo que salga de eso hacemos la tapa'. El videogame está, por eso las imágenes se hicieron en estudio, con un programa realista. Después capturamos las imágenes de esa especie de videogame que hicimos, pero quedó mucho material, incluso material de animación. Y con eso fue que se hizo el video".
¿El videogame tiene una lógica de juego?
"Sí. Es un disco que tiene muchos acertijos, y hay que buscarlos. Encontrarlos forma parte del juego. Hay algunos que los han encontrado, me han dicho".
La propuesta histórica, a lo largo de las tapas de Los Redondos, fue utilizar una estética diferente. "Ahora habría que hacer algo minimalista, con tierra y con un poco de arpillera. O una cosa con pasta: una tapa hecha con una empanada... Ya saldrá", dice el maestro.
¿Quién fue el verdadero Rocambole?
Rocambole es un apodo que surgió por un folletín del siglo pasado, Las hazañas de Rocambole, que relataba las aventuras de un ladrón, un tipo muy malo que después se vuelve bueno. En El Juguete Rabioso, la novela de Roberto Arlt, hay un personaje, Astier, que leía los cuarenta tomos de Rocamboles.
"Mi viejo tenía esos cuarenta tomos- relata el Rocambole actual, el dibujante- , y yo los leía cuando era chico. Una vuelta que puse un taller de estampado, donde hacía las remeras con estampados que les copiaba a los grandes diseñadores, usé Rocambole como marca. Y me dio suerte, así que después la usé para hacer ilustraciones. Yo quería separar el arte serio del arte popular. Dije: 'Cuando hago historietas o ilustraciones, firmo Rocambole'. Y resulta que Rocambole se hizo más famoso que yo. Y lo dejé ahí. No puedo luchar contra Rocambole."

Bang! Bang! Estás ilustrado

Mariano de Aguila para la revista "RTM - Rock Tercer Mundo" - Edición 8 (04/2000)
Rocambole, el artista plástico que vistió a la generación ricotera con sus dibujos, sostiene que el eje de la animación mundial pasa por Japón y que pronto será difícil diferenciar la imagen digital de la real. Como al pasar, adelanta las sorpresas de los shows en River.
Rocambole se tuvo que hacer aliado de un teléfono celular. El pronóstico del tiempo no lo dice pero el huracán Patricio estaba al caer. Entonces, el hombre que le pintó la cara a los discos de Patricio Rey y sus Redonditos de ricota y que vistió sin quererlo a generaciones ricoteras, tuvo que poner manos y cerebro a la obra.
No está escrito, pero los shows en River Plate requieren cierto marco, más allá de los estandartes que puedan aportar las bandas.
El señor Ricardo Cohen - alterego del ilustrador/videasta/diseñador/docente/artista plástico/compositor-, se encargó de las proyecciones fílmicas sobre el escenario detrás de la banda, como durante el estacionamiento del Último Bondi en Racing.
El Mono Cohen hizo un tajo en su agenda y busca una silla para estar cómodo. Es difícil imaginar donde está, porque borra todos los rastros: "Tengo varios refugios en el centro de La Plata, y por los alrededores. Ahora estoy en City Bell" desliza. Hombre de la logia del perfil bajo desde La Cofradía de La Flor Solar, aquella unión de preceptos hippies que chocó con la fuerza de los hermanos Beilinson, Carlos Solari y el germen de Los Redondos. De ahí le viene el nombre de Rocambole: "Era la marca de unas remeras que hacía. Aerografías, estampados. Paisajes y estrellas." Desde los '70, ha sido el biógrafo visual de La Banda de bandas.
¿Qué implica tanto tiempo juntos: libertad total o más interdependencia?
"Bueno, con los Redondos nos conocemos desde hace mucho. No necesitamos explicarnos nada. Me entero de qué es lo que están haciendo ellos y empiezo a laburar. Después tenemos una reunión donde todos tiran ideas. Y en los últimos momentos me mando solo. Sus canciones son muy evocadoras y la poesía suscita muchas imágenes".
Para el Último Bondi, en el que los Redondos se fueron poniendo tecnos, el ilustrador no perdió el rumbo: "La tapa puede ser algo de como Submarino Amarillo de Los Beatles... No sé, también hay mucho de Veinte mil leguas de Viaje Submarino".
¿Cómo te llevás, desde tu actividad de ilustrador, con las computadoras?
Es un ítem nuevo para mi trabajo. Una herramienta a la que tuve que acudir ahora. Los tiempos cambiaron y ya no puedo ir a una editorial sin un zip o un diskette. Así y todo, me encanta.
¿Cuántos años tenés?
El secreto de mi edad está oculto, enterrado en una tumba europea, cerca de Transilvania, sí. Pero me fui adaptando. "En los tiempos de las cavernas de Altamira usé el carbón, en el renacimiento, óleo, y ahora en el 2000, una Macintosh". Una Macintosh G-4, para ser más preciso: algo así como una Ferrari en el ámbito de la digitalización y el diseño. Sin edad definida, aunque maduro docente en la Universidad de Berisso, entre otros lugares donde da clases, a Rocambole lo pueden los jueguitos electrónicos: "Me impresiona mucho la estética de los videogames. Al principio eran muy cuadrados, toscos. Ahora manejan la idea de tres dimensiones. Pronto será difícil diferenciar la imagen digital de la real. La estética es fría, pero muy real. El futuro de los ilustradores va a estar signado por la estética".
También aplaude al animé japonés: "El eje de la animación mundial pasa por Japón. Empezó con Meteoro y los robots como Mazinger, de movimientos muy limitados. Y lo que hacen ahora, "Akira", "Ghost in the shell", es sorprendente. Hay mucho clima, me recuerdan a algunos directores japoneses; directamente a Akira Kurosawa, la atención que le prestan a los paisajes".
Y ahora vas a ser jurado en Digitalización y Arte Bizarro para el Primer Concurso Nacional de Comics.
Bueno, para juzgar, parece que hay que elegir a alguien, lo cual ya es bastante difícil. Pero alguien tiene que hacerlo. Mi consejo es que exploren cada medio que tengan a mano, pero que finalmente usen el cerebro. Las máquinas ofrecen mucho, pero sólo sirven si hay una idea en la cabeza".
En el mundo de Rocambole, el equilibrio entre contenido y envase nunca corrió peligro. Gulp!, casi artesanal con un aire de Jackson Pollock. Oktubre, revolucionario y con la Catedral de La Plata en llamas. Un Baión para el ojo idiota, bombardeando a los medios e incorporando un muñeco de la hija de Cohen. Luego Bang Bang estás liquidado y el homeaje a Goya, y La Mosca y la Sopa: "Un cuadro de tres metros por dos metros y pico. Collages, relieves y un gato muerto".
¿Un qué?
Un gato muerto que encontré en la terraza de casa. Estaba perfectamente conservado, casi momificado. "Esto puede servir para algo", pensé en un momento y así fue".

El viejo estilo sinestro

Martín Correa para la revista "La Maga" (Julio del 2000)
"Los Redondos son sólo una parte de mi vida, pero debo agradecer que mi obra, haya trascendido de la mano de ellos", desliza el plástico Ricardo Cohen entre anécdotas de sus tiempos en la Cofradía de la Flor Solar, del exilio y de la docencia. La vida de un artista de La Plata que supo estar en el momento justo, en el lugar indicado.
Ricardo "Mono" Cohen, Rocambole, tiene su arte dando vueltas por las ciudades. Su arte viaja en remeras, va en mochilas, vive en pañuelos, flamea en banderas rojas y negras, y todavía convive con la nostalgia y la sortija de la calesita que una vez decoró.
Rocambole es el responsable de la estética de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pero también es un sobreviviente de aquellos beatniks de los sesenta, de las comunidades que le huían a lo establecido y armaban cofradías con el objetivo de elucubrar cómo cambiar el mundo.
Ricardo "Mono" Cohen, Rocambole, vive en La Plata. Ahí pinta, ahí enseña lo que le fue escondido en sus tiempos, ahí se queda con su arte antigalerías. Amante de todas las técnicas, exploró por todos los rincones que pudo, y en eso anda todos sus días. Siempre llegando.
¿Cómo vive Rocambole?
Por un camino indirecto, creo que he llegado a disfrutar de una ancianidad confortable. A lo largo de todos estos años he hecho una cuantas cosas, pero recién ahora me doy cuenta. En general, la mayor parte del tiempo lo he pasado deslumbrándome con cuanta cosa me aparecía. Pocas veces le he dado el tiempo necesario a una técnica. Veo el aerógrafo y quiero laburar con aerógrafo. Veo la tinta aguada y quiero hacer con tinta aguada. Las técnicas siempre me estuvieron deslumbrando.
¿Cuándo nace el artista?
No me recuerdo sin dibujar. No sé si hay una cuestión genética o es algo que te señala en la vida, pero yo siempre supe que lo que tenía que hacer era dibujar. Y tampoco el hecho de dibujar "para algo", es decir "voy a ser famoso", o "voy a ganar guita". Es una manera de entender el mundo. Si al mundo no lo dibujo, no lo entiendo. Debo tener un tipo de cerebro que es visual: te están explicando algo o estás hablando por teléfono y te encontrás haciendo unos garabatos que te ayudan a entender lo que está pasando. Es una manera de ver el mundo y entenderlo. Hay algunos que eligen entender el mundo desde lo conceptual, desde lo literario, desde lo práctico. Yo fui elegido para ver el mundo de una manera gráfica.
¿Nunca otros caminos?
Es que siempre traté de ganarme el peso con el pincel o el lápiz en la mano. Esquivando algunos bultos he podido hacerlo desde chico. En una época pinté colectivos, y hasta una calesita. 0 la decoración de un parque de diversiones de La Plata, los letreros del Tren Fantasma. Después aprendí a admirar a Goya, que fue un maestro total de toda la vida, o a James Ensor, a Schielle, y a muchos otros que intentaba copiar desesperadamente. Todo ese cóctel fue dando finalmente lo que uno hace.

Bizarro Mundo
Hay quienes ubican a Rocambole dentro de lo caracterizado como bizarro. Tal vez tengan razón. Es cierto que sus figuras no lucen felices ni ostentan sonrisas fáciles.
¿Qué despierta ser considerado un artista bizarro?
El término bizarro es un neobarbarismo, porque bizarro para el idioma castellano significa heroico, valiente. Pero el término cambió. Fue a partir de Superman, donde el Mundo Bizarro era totalmente torcido, de ángulos agudos, con extraños duendes. Para el mundo de la historieta, el término bizarro denota imágenes un poco duras, fuera de las imágenes amables. Yo lo uso en esa lógica. De mis imágenes, algunos han dicho que es el viejo estilo siniestro. Busco imágenes efectistas, contundentes, oscuras, nada de buenaventura. Más bien dramáticas, quizás exageradamente dramáticas. Por ahí unos dicen "expresionistas", pero el expresionismo era un poco más profundo que lo que yo hago, porque no apelaba a los efectos.

Comunidad
La Cofradía de la Flor Solar fue el refugio de varias mentes ardientes. En una casa liberada se juntaban unos cuantos compañeros de Bellas Artes de La Plata. Música, libros, pintura, escultura, artesanía, ideas.
¿Cómo decidieron fundar La Cofradía?
Fue cuando vino el golpe de Onganía. Yo paralelamente estaba vinculado al Centro de Estudiantes, y habíamos ganado las elecciones con una agrupación independiente que gritaba los slogans del Mayo Francés. Pero se hizo un poco irrespirable la situación en la Facultad de Bellas Artes, y fue ahí cuando emigré con alrededor de 15 o 20 estudiantes. Ése es el origen de La Cofradía de la Flor Solar. Nos fuimos a vivir a una casa todos juntos, y organizamos un comedor universitario. Queríamos hacer una universidad paralela, dar clases con los profesores que habían sido echados por el régimen de facto. Pero se fue diluyendo, porque se hizo más importante la parte que se dedicaba a la música. Cuando se terminó La Cofradía empecé mi viaje por la artesanía. Para el año 67, 68, iniciamos la "Artesanía urbana" que acá duró bastante en las plazas, en las ferias. Éramos amigos de Los Picacobres, los iniciadores en la Galería del Este de toda esa historia del metal repujado. También Marlon Vilella, un personaje muy conocido de aquella beat generation argentina. El nos inició en el repujado del cuero. Fundamos ferias, como la de Mar del Plata, la de La Plata, la de Plaza San Martín en Buenos Aires, Fuimos esos artesanos que la policía corría todo el tiempo.

La Diáspora
Cuando volvió la democracia -con Cámpora, en el 73- la policía tuvo que parar un poco. Pero se sabe: la primavera no duró.
¿Era un buen momento, 1973?
Sí. Algunos amigos que habían quedado en Bellas Artes me dijeron: "Vení que ahora está todo bárbaro, terminá la carrera, no seas boludo". Entonces fui, y completé toda la cursada. Como andaba bien en dibujo me nombraron ayudante, y cuando me tocaba tomar el cargo, en marzo del 76, había unos señores con borceguíes, perros y uniformes en la puerta. Tenían una lista con mi nombre, y no me dejaron pasar. Entonces yo recordé a mis amigos que estaban en Brasil, y me dije que era saludable hacerles una visita.
¿En qué parte de Brasil fue el exilio?
En San Pablo... Las playas tipo Buzios me aburren... a mí me gustan la ciudades densas, con arrabales, con smog... Es que el arte bizarro se da con las ciudades densas. Ahí vi que había fuerte arte, y decidí buscar laburo por ese lado. Llevé unas muestras de las cosas que hacía, e inmediatamente conseguí laburo en un estudio gráfico. Allí se hacían, casualmente, gráficas para rock. Y empecé haciendo afiches para Rita Lee, y después terminé haciéndole una tapa... la del disco que traía Lanzaperfume.
Rita Lee tenía una vida similar a la de ustedes en la Argentina...
¡Os Mutantes, claro! ¡Yo era admirador! Fue un grupo paradigmático, un grupo avanzado para su época. En el 69 teníamos al disco de Os Mutantes en un altar.
¿Había relación con ella?
Si venía al estudio, regalaba las entradas. Recuerdo que para esa época la metieron en cana en su propia casa. Arresto domiciliario por fumar porro.

Todos se van
La Cofradía vagó por el mundo. El grueso se había ido a Europa, porque uno se ganó la lotería, el primer premio, y compró pasajes para todos: Pinchevsky, Morsi, Cubero, entre otros. En Inglaterra entablaron relación con el sello Virgin, Más tarde fueron a Francia y grabaron con Miguel Abuelo. Pisaron España, Marruecos, y volvieron ya como Punch junto a Miguel Cantilo. El periplo de La Cofradía fue Baires-Londres-Amsterdam-París-Ibiza-Marruecos y nuevamente Ibiza.
¿Se carteaban en aquella época, seguían en contacto?
Siempre. Los de La Cofradía seguimos hoy en día en contacto total. Nosotros decirnos que La Cofradía nunca se separó, porque no era una pastilla que se disolvía. Algunos ya murieron -algunos incluso en su ley- como Hugo Pascua, que murió a flechazos en el Amazonas.
¿A flechazos?
El siempre quiso ser indio, y tenía el aspecto. Se fue a Brasil, hacía artesanías, y una vez volvió a la Feria de San Pablo vestido de indio, vendiendo arcos y flechas. Se había emparejado con una india, con la que tuvo un hijo. No sé qué transa tuvo con los indios - se portó mal parece - y lo encontraron acribillado a flechazos. Pero al nene lo encontraron bien, y ahora vive en La Plata con su abuela. Vos lo ves y es un pibe posmo.

Deuda Docente
Se acercaba el siguiente intento primaveral, el del 83, y los que iban a intervenir en la abandonada Facultad de Bellas Artes eran los viejos amigos de los viejos tiempos. Y así fue que Rocambole llegó a otro lado más.
¿Cómo surgió la vocación docente?
Surgió porque a mí me costó mucho investigar en las técnicas, A mí nadie me decía nada. Aquel que sabía una cosa se la guardaba. Tenías que investigar, observar, robar, buscar mil fuentes. Todo ese esfuerzo a mí me signó. Me dije que cuando yo pudiera, esto lo iba a regalar. La docencia me permite expresar toda la cosa que para mal o para bien aprendí, para que a algún otro le pueda servir. Así desarrollé la técnica de la aerografía, de la acuarela, del óleo acrílico, y en un momento dado vi las posibilidades de la computadora, que en realidad no me es demasiado deslumbrante, porque lo asimilo a lo que es el collage. Lo que pasa es que todo eso se hace fácilmente con una pantalla y una serie de botones y de ratones. Y a aquellos que leímos ciencia ficción desde adolescentes no nos es tan misterioso, porque suponíamos que todas esas cosas iban a existir.
Están los artistas más puristas, que reniegan de la computadora...
Lo que pasa es que siempre que aparece algo nuevo hay un miedo. ¿No será superior? ¿No será que yo he vivido al pedo y que todo lo que he aprendido no me sirve para nada? Pero te metés y ves que las cosas tienen las mismas dificultades. El día que me digan que se inventó una máquina para dar ideas, ahí voy a sacarme el sombrero y renunciaré.

Los Redondos
En el 77 empezaron Los Lozanazos, primeros shows de Los Redondos. Skay Beillinson, la guitarra, siempre estaba formando grupos. Rocambole le hacía la parte de los afiches, los volantes. Fue el mítico origen de Patricio Rey.
¿Cómo se dio esta sociedad artística con Los Redondos?
Con mi amigo Paúl habíamos puesto una industria de remeras trabajadas con sopletes, y nos fue bárbaro. Hacíamos pilas de remeras aerografiadas. Ellos estaban tocando y pensaron en un circo para el escenario. Nos pidieron también la ropa de las chicas que iban a bailar. Inmediatamente hicimos una mallas con estrellas, unos disfraces de Superman, un delirio.
El show de River va a ser diferente, pasaron los años..
En River es todo absolutamente virtual. Y no les digo más nada porque Los Redondos no son nada más que algo de toda la historia de mi vida, una fracción de todos mis trabajos.
Sin embargo trascendiste públicamente de la mano de la banda...
Yo debo agradecer mucho. Tengo dos cuestiones: una, que a mí me une fundamental y profundamente una amistad con Skay y con la Negra Poli, y estamos más allá de lo que pueda explicarse. Yo a Poli la siento profundamente en el corazón, y a Skay lo siento profundamente por una admiración que tengo por su música. Con Skay prácticamente no nos comunicamos hablando, porque él no es un personaje de hablar. Pero cuando yo escucho la música de Skay me siento invadido por una sensación notable de vastedad. Soy un fanático de Skay. Y con respecto al Indio, admiro profundamente su ingenio y su lírica. Me resulta absolutamente asombrosa su capacidad de poder producir una extraña asociación entre las palabras, extraña asociación que a mí me golpea. Además nos une la amistad, y la amistad -según me he dado cuenta ahora que disfruto de una vejez confortable- es lo más importante. Yo agradezco como un pedo del destino haber participado de la estela de Los Redondos, porque ha difundido mi obra. ¿Y que más puede pedir un artista -o más bien alguien que practica el fenómeno artístico- que su obra la vea la mayor cantidad posible de personas? ¿Qué más?

"Soy un consumidor de imagenes"

Marcelo Crespo y Germán Gómez para el diario "La Capital" de Rosario (9 de Julio de 2000)

Ricardo Cohen, El ilustrador de los discos de Los Redonditos de Ricota define su estética entre la plástica y el comic.
El Bar de las Artes, en la ciudad de La Plata, no dice nada, es chiquito y su frente de vidrio que da a Plaza Rocha se confunde con los de otros boliches. Pero ese detalle lo distingue: queda a metros de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, y al final de cada cursada alumnos y profesores se congregan en él. Y Ricardo Cohen, docente de esa facultad, también: "Siempre vengo acá a tomar el desayuno del mediodía", dice Rocambole a los cronistas.
A fines de los 60 cursó en esa facultad. Y todavía le quedan resabios del espíritu de la época: no es amante del arte de galería, ni de las exposiciones; aprecia los medios de reproducción masiva, todos. "Prácticamente mi vida está signada por la reproducción gráfica. Es lo que consumo, lo que vivo, lo que más me gusta", dice Rocambole. "Entonces para mí, no sé si llamarla obra de arte o qué, pero para mí una imagen tiene que ser reproducida. La veo consolidada cuando está reproducida; incluso, yo no valoro mucho mis propios bocetos o los originales, por ahí los guardo como recuerdo y eso, pero me parece que la cosa se termina cuando está impresa".
Rocambole es un plástico particular: goza de cierta presencia entre los jóvenes, y su obra, o mejor dicho, sus dibujos circulan por miles: remeras, pósters, banderas, calcomanías y otros productos. Sucede que este cincuentón, de aire tranquilo, calvo y de una entrecana y estudiada barba, es el responsable del diseño de arte de las tapas de los discos de la banda de culto más masiva de la historia del rock argentino: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Pero no sólo es ilustrador, también ha probado con el celuloide. Rocambole guarda un tesoro que miles de pibes desearían ver: una película en la que actúan los Redondos. "Hice un mediometraje con ellos, que no se ve pero que está, lo tengo", dice Cohen. Y la pregunta se dispara sola: ¿Por qué no lo muestran? "Lo que pasa es que ellos no quieren, pero todo el material que se guarda es porque algún día vamos a hacer, a lo mejor, una cosa más vasta. Además hice uno que se llama "Olor a tigre", en el '89: son dos recitales de los Redondos y todo lo que pasa adentro, en los vestuarios, con el público. El Indio todavía tenía bigote".

El sueño del pibe
Para definirse, el Mono Cohen parafrasea a Borges: "Más que un realizador de imagen, soy más bien un buen consumidor de imagen: en todos los lugares que he vivido los tapo de revistas de imágenes, de diseño, fotografía, reproducciones de arte...". En algunos de sus trabajos más reproducidos, se nota; inclusive en sus murales deja ver donde abreva estéticamente. "Yo fui formado desde chico por las historietas. Amé las historietas, amé las imágenes, las revistas. Desde chico leía historieta, coleccionaba revistas".
Rocambole nunca perdió su interés por ese género. "Para más o menos el año '79, '80, empecé a ver que en Francia había una publicación que era Los humanoides asociados, un grupo de artistas donde estaba Moebius y otros que le estaban dando un color nuevo a la historieta. Entonces me fasciné con eso y fui a buscar a Quique Peñas, el que hizo los dibujos de los videoclips de los Redondos, y le dije: vamos a hacer una revista. Empezamos a planificarla, le pusimos un nombre: se iba a llamar Garage, en homenaje a una historieta de Moebius, El garage de Jerry Cornelius, y empezamos a hacer algunas cosas pero no llegamos a terminarla. Es un sueño de pibe tener una revista de historieta".
Lo que algunos llaman dictadura de mercado se interpone entre el sueño y el artista: "Hace rato que perdí esa fantasía de ganar plata con algo", se resigna. "Vislumbrarlo como negocio es imposible. La historieta acá, en la Argentina, desapareció; murió con la revista Fierro". Como en casi en todos los ámbitos de la actividad humana, hay un elemento que siempre escasea para llevar adelante proyectos. A Rocambole no le sobra. Dice: "Fundamentalmente tiempo. Y otra cosa, tampoco puedo dejar de hacer cosas de trabajo porque yo no soy una persona rica, si bien por ejemplo trabajar con los Redondos es relativamente lucrativo, trabajás una vez por año o quizá una vez cada dos años".

Mural-man
Pasó desapercibido. Pero ese gran hombre que con un lápiz rompía unas gruesas cadenas en el afiche que promocionaba en diarios y revistas los conciertos de los Redondos en River, continúa estoico a metros de la estación de Gonnet, cerca de La Plata. "A ese personaje le decía mural-man. Es un dibujo nuevo del mismo personaje que está rompiendo una cadena. Era lo que se me había ocurrido como alegoría sobre la libertad de escribir, o la libertad de prensa", dice el ilustrador.
La libre expresión: esa había sido la consigna de la municipalidad de La Plata, que conjuntamente con la facultad de Bellas Artes, decidió encarar la realización de una serie de murales y así recuperar algunas paredes de la ciudad. "Era una pared que estaba toda pintada con carteles políticos, la mayoría eran del intendente. Así que, digamos que para saldar una deuda con el barrio, (el intendente Julio) Alak dijo que sería bueno que hubiera un mural. Yo andaba cerca de la municipalidad por un proyecto que estaba haciendo de restauración y me dijeron si quería hacerlo".
Pasaron esos históricos conciertos, y los músicos ya tienen el próximo disco cocinado. Como siempre, Rocambole está preparando la tapa: "Tengo varias ideas. Las ideas ahora giran muy presionadas porque al principio yo hacía las tapas tipo un divertimento", dice el dibujante. "Empecé a colaborar como colaboraban todos los amigos de acá de La Plata, cada cual con su talento para hacer de ese circo algo atractivo. Entonces, me divertía muchísimo diseñando o haciendo cosas lo más loco posible y cuando llegó el momento de grabar también, porque dijeron ahora tenés que hacer la tapa para un disco. Bueno, fantástico. Para Oktubre todavía era bastante divertido, después se transformó en una especie de trabajo, y en la obligación de hacer otra que sea mejor. Tiene que ser mejor es la orden".
Y es esa tapa, "Oktubre", la que más le gusta. "Sí, es la que más me gusta por el resultado", dice él. "Para mí es la mejor, por el hecho que ahí se reunían elementos que hacen a la pieza de diseño: una estética adecuada que representaba perfectamente la cosa y además se adecuaba a los medios técnicos con que iba a ser reproducida. Era justo la pieza clásica de diseño. Encima el público adoptó mucho esa estética, la amaron los pibes. Es como que está resuelta, es una cosa redonda".

La docencia
La historia es conocida: cuando el Onganiato hizo sentir sus bastonazos en la Universidad, el aire se volvió irrespirable. Rocambole se fue de Bellas Artes, y junto a otros compañeros fundó la mítica comunidad "La cofradía de la Flor Solar", en cuyo disco el dibujante debutó como ilustrador.
Ya recibido, en 1984 volvió a la Universidad. Y se metió de lleno. "Antes cuando era chico me interesaba por los docentes", dice Cohen. "Aquel tipo que pudiera decirme algo que me interesaba, yo lo amaba y corría detrás de él a hincharle las bolas, y nunca me olvidé de eso, así cuando pude dar algún detalle que pudiera servir a alguien me pareció fantástico".
Ahora él está frente a una cátedra. Y por más que lo esquive, para muchos de sus alumnos no es un profesor más. Es casi un rito y se repite días antes de cada recital de los Redondos. Una frase suena constantemente: "Profesor... me firma la entrada". Y es lógico: dado el hermetismo que rodea al grupo, Rocambole es el más expuesto del entorno ricotero.
Aparte de la aureola heredada del mítico grupo, el profesor Rocambole tiene destellos propios, rompe con algunos escrúpulos inmovilizantes. Dice: "Cuando veo algo que me fascina quiero ver cómo se hace. Y la única manera de aprender cómo se hace es agarrar y copiarlo. Tratar de hacerlo igual..."; y aconseja: "Yo creo que una de las mejores formas de aprender es esa: agarrar y practicar cosas que han hecho otros y uno quiere hacer".

Rocambole y los discos

Revista Rock.Ar - Año 1 - Número 1
Detrás del trío sostén de la banda, existe un grupo de gente que colabora estrechamente en diversos aspectos relacionados a la banda. Ricardo "El Mono" Cohen, Rocambole, es el encargado de la imagen redonda desde el origen del grupo y es el responsable de los discos, afiches callejeros y las escenografías de cada misa ricotera.
En este especial, Rocambole cuenta el significado de las imágenes que adornan las tapas de los álbumes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Rocambole cuenta los secretos por detrás de las tapas de Patricio rey y sus redonditos de ricota.

Gulp!
"Era el debut y había que presentar a la banda: la tapa tenía que tener impacto. Yo venía trabajando en ilustraciones de rock desde que estaba en la Cofradía. La producción fue muy artesanal porque ése era nuestro modo de vida: vendíamos remeras, cosas de cuero. Yo en esa época estaba haciendo experiencias con chorreaduras abstractas que, además, eran fáciles de reproducir: pasamos un rodillo con tinta de grabado y aplicamos serigrafía con las letras en plasticola de color. No me acuerdo cuántos hicimos: estuvimos una semana armando las tapas, eran brigadas de trabajo, un término que se coló de la izquierda cubana."
Curiosidad: los originales eran fluorescentes y las letras tenían textura.

Oktubre
"Es una tapa más conceptual. Las ideas salieron de una noche de fernet: el Indio veía banderas, multitudes.Primero iba a ser todo rojo y negro, pero cuando lo fui haciendo más abstracto le agregué el gris. La tipografía parece soviética al estar invertida una letra. En el reverso se ve la catedral de La Plata en llamas: un símbolo revolucionario. Me resulta raro ver mis obras en remeras y tatuajes: la gente se apropió de cosas como el puño y la cadena, hechas en 15 minutos para un aviso. En Palladium personifiqué a Patricio Rey con un viejo óptico."
Curiosidad: el Che Guevara que se ve a la derecha, en el boceto estaba más grande y nítido.

Un baión para el ojo idiota
"Son referencias al título: estaba el televisor pero no se me ocurría una imagen de la idiotez. Hasta que un día encontré una instalación hecha por mi hija: era un muñeco con collares, antifaz, chupete.
Después le agregué el perro, que es una constante de la literatura solariana. El grupo se hizo más popular y mis obras empezaron a reproducirse: prefiero que estén en la calle que en un museo. A mí siempre me interesó más el arte de las historietas que el de las muestras a las que va un montón de gente a tomar vino y charlar."
Dato: en el sobre aparecen las fotos de los Redondos en un "antiidentikit".

¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado
"Es un homenaje a Goya y su obra los fusilamientos del 3 de mayo, pero con un ejército de la Cruz Roja. En una biografía había leído que Goya vio los fusilamientos por la ventana y me pareció una imagen muy potente. Quise agregarle una persiana americana pero remitía a una música más fashion. En la reedición agregué otro cuadro mío: ahí se ve a un tipo matando de un tiro a otro con pinta de marino. Siempre me costó entender por qué durante la Dictadura ningún padre calentón se tomó venganza de su hijo desaparecido y toda la lucha descansó en la figura maternal."
Curiosidad: en el CD se reveló una incógnita. El tipo de la correa lleva un perro con cabeza de pistola.

La mosa y la sopa
"Es una pintura mía. Hacía rato que tenía guardado un gato momificado que había encontrado así en un techo. En ese tiempo Enrique Symns era gran amigo de la banda y decidí poner cerdos y peces por la revista donde colaboraba el Indio. Estaba también lo de los jubilados comiendo gatos en plaza Lavalle. Entonces incrusté al gato. En esa época ya había abogados diciéndome que podía hacer juicio por las reproducciones: nunca me interesó porque en otros tiempos nosotros nos ganamos la vida reproduciendo cosas sin autorización."
Curiosidad: incluye "Fusilados por la Cruz Roja", que inspiró la tapa anterior.

Lobo Suelto-Cordero Atado
"Son todas aerografías gigantes creadas en relación a los textos evocando los personajes de las letras. Yo me encargué del álbum más oscuro. Además, había muchas ganas de mostrar el trabajo de Semilla Bucciarelli, que es tan músico como artista plástico. Yo siempré fui admirador de la época de las grandes tapas del rock, de los primeros setenta, algunas hechas por el artista Lucas Gatti. Pero siempre consideré que el peor ilustrador es aquel cuyo trabajo toma más valor que la obra para la que trabaja."
Curiosidad: las tipografías corresponden a un alfabeto creado por el bajista Semilla Bucciarelli.

Luzbelito
"Intenté evocar los viejos álbumes de música clásica, esas colecciones con lomo de cuero. El muñeco que se ve en la tapa fue una de mis primeras experiencias trabajando con volumen, está hecho con arcilla e inspirado en la foto de un negro esclavo. La idea original era que sea un holograma, pero desistimos por las dificultades de fabricación. Ahí empezamos a trabajar con computadoras: no tiene sentido que me ponga en una posición rebelde, sería estéril. Aprender a usar computadoras es un largo proceso. Por eso me rodeé de chicos que tienen la chispa cibernética."
Curiosidad: el Luzbelito de la tapa fue robado en una exposición

Último bondi a Finesterre
"Es la llegada de la revolución tecnológica. Los filmé en video, los metí en una computadora y los convertí en muñequitos animados digitales con un programa de 3D. Con eso hice el videoclip que se vio en los shows de Racing Club. Originalmente iba a ser una caja metálica que se abría como una navaja. El relieve que tiene está tomado de la caja del whisky Chivas Regal. El final no es muy alegre porque hay un tipo metido en su realidad virtual mientras alrededor hay una tragedia."
Curiosidad: es la primera vez que se vio a Los Redonditos de Ricota en la tapa de un disco: aunque no son ellos sino sus clones digitales.

Momo Sampler
"El concepto del arte del disco es la impostura de la impostura, por eso el Momo Sampler. El disco está hecho en goma y metal, y de la tapa puede desprenderse el medallón, que para construirlo tuvimos que armar una fundición en La Plata y trabajó mucha gente. El momo pesa 38 gramos y posee un número. El rostro de Momo representa el rostro de cualquiera, porque en el carnaval de nuestras vidas podemos desempeñar el papel que las circunstancias nos indiquen."
Curiosidad: el medallón del Momo se desprende de la tapa y puede colgarse a modo de escapulario, cerca del corazón.

De Goya a Momo Sampler

Guillermo del Zotto para el Suplemento El Subsuelo, Diario Popular (Domingo 8 de julio de 2001)

Considera que lo que le pasó con Los Redondos es un epifenómeno, algo que nunca hubiera esperado. Pero le alegra estar en las remeras y saber que siempre hay posibilidad de dar "una vuelta más", nombre con el que define a la revolución.
Rocambole, un artista en cuya expresión conviven Goya, el rock y el arte digital.

Rocambole: Tan cerca y tan lejos del fenómeno redondo: "Revolucion es evolucion"

Cuando en abril del 2000 el Indio Solari dijo: "No fué tan efímero" y heló el alma de miles de ricoteros en River, amenazando con el último recital, evidenció algo que entre los hacedores del fenómeno redondo se viene hablando desde hace tiempo. Según Rocambole, el artista plástico de la cofradía ricotera, muchas veces se preguntaron "¿hasta cuando?" y se plantearon varias veces la posibilidad de pasar a algo nuevo.
"A todos nos sorprendió- dijo Ricardo Cohen, que es quién se esconde bajo el seudónimo Rocambole- que algunas de las cosas que hacíamos como movida cultural se hayan transformado en el fenómeno que hoy significan los Redondos. Para nosotros es quizás más sorprendente que para la gente que está afuera. De ninguna manera, jamás, se pensó que esto iba a pasar."
Y sobre todo tanta permanencia...
Claro, también eso. Hace ya muchos años que hemos hablado y nos venimos preguntando: "¿hasta cuando va a durar esto?". Esto ya tendría que haber terminado, tendríamos que empezar a pensar en otra cosa. Pero la cosa sigue y sigue, y por un lado es una alegría que todo se mantenga y dé la posibilidad de realizar cosas que a todos nos gusta hacer desde los primeros tiempos.
El fenómeno no estaba calculado. ¿Ustedes se fueron aggiornando al ritmo de la popularidad o solamente son representativos por una coincidencia mágica con el sentir de tantos?
En lo que a mí respecta, no podría detectar un aggiornamiento, porque siempre estoy haciendo lo que se me ocurre, sin estar pensando que sea más nuevo o que esté más adelante o atrás. Es más, a veces me he definido como nada de posmoderno, sino como un preantiguo. En general las formas que utilizo para el dibujo y la gráfica son más bien tradicionales. Quizás sean un poco contundentes o provocativas las imágenes, pero tampoco es algo que trastorne a la plástica o esté en alguna vanguardia. Yo me defino como dibujante y me gustan las imágenes hereditarias de la historieta, que es algo que amé desde chico y lo sigo haciendo hoy.
¿Cuáles son los maestros universales admirados?
Soy un ferviente admirador de Goya, de la pintura española sobre todo, el Greco y Velázquez. Y más en general de algunos expresionistas alemanes o algunos contemporáneos ingleses como Francis Bacon. Pero también admiro la obra de dibujantes y pintores argentinos, a la que considero en un nivel mundial; entre ella a la de Carlos Alonso, que para mí es como un faro.
Alguien que también hoy está teniendo su repercusión hoy con su muestra en Bariloche.
Creo que él es verdaderamente un trabajador de las imágenes, no tiene mucho tiempo para andar promoviendo sus obras. El que realiza una obra importante, es más bien un hombre de taller. Y Carlos Alonso es un hombre de taller que se refugia en su estudio en Córdoba y por ahí pasan años sin salir afuera. A veces sale para alguna muestra, pero no es alguien que necesite buscar promoción.
¿Este trabajo de "orgullosa soledad", como decía Arlt, es también leit motiv de su actividad?
Sí. Y repito que esto de estar en las remeras de los chicos es un epifenómeno para mí. Una consecuencia inesperada.
Hay en una de sus obras una característica que podría llamarse "el grito Rocambole". ¿Cuál sería el sentido de esa boca abierta, ese desgarro?
Quizás es una influencia que está en mi inconsciente. Fijate que hay una obra expresionista muy importante que es justamente "El Grito", de Edward Mung. Pero no pretendo explicar mucho a nivel del lenguaje de las obras, porque si lo lograra de esa manera no estaría dibujando o pintando. Verbalmente no soy muy claro, prefiero por eso usar el mundo de las imágenes en el que me siento más cómodo. No sé si podría definir exactamente lo que dibujo o pinto porque mi visión es la del que está cerca de una cosa. Al estar yo contiguo conmigo mismo, se me hace muy difícil observarme o explicarme. Prefiero entonces que lo hagan los demás. Muchas veces me he encontrado con interpretaciones que han hecho los chicos y en realidad las he encontrado mucho más ricas que las que a mí se me habrían ocurrido.
Pero convengamos en que así como hay obras que susurran, estas evidentemente gritan...
Quizás yo apelo como recurso al contraste, como efecto. Entonces, por ahí puede ser que se siente como un sonido más fuerte.

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