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Bueno yo estaba buscando mis antepasados y encontre estas paginas se las paso http://www.familias-argentinas.com.ar/ http://www.genealogiaentrerios.com.ar/ http://www.genamericalatina.com.ar/links.php http://www.iegu.org.uy/ http://www.mininterior.gov.ar/archivo/archivo.php http://www.genealogia.org.ar/ http://www.gob.gba.gov.ar/registro/institucional/index.php http://www.genealogia.org.ar/links.html http://comunidad.dateas.com/ http://www.genproba.com.ar/links-utiles-1 el querer saber sobre los nombres, los apellidos y los ancestros despierta nuevas pasiones en todo el mundo. Los genealogistas hablan de un nuevo modo de mirar a una ciencia que ayuda a la identidad de las personas. En líneas generales, se dice que los apellidos tuvieron su primer origen cuando se empezó a usar una segunda designación que, complemento del primero, lograra individualizar a dos o más personas llamadas iguales. Esto parecería ser verdad y si bien no era una ley, al menos en los comienzos, judíos, árabes, griegos, romanos y germanos, entre otros, con sus variantes, debían simplemente distinguir, por ejemplo, a Pedro el que era moreno, de Pedro el que era herrero y, además, de Pedro el que era hijo de Tomás. La distancia con el sobrenombre era estrecha, tanto que en inglés quedó esta designación, surnames, para referirse a los apellidos. Así, la gente recurría al sentido común y, además de las características físicas, oficios o filiaciones, los proto apellidos designaban o hacía alusión a aspectos del carácter y otros de una persona. Se pretendía, en definitiva, la individualización y la no confusión entre una persona y la otra. Pero es hacia la Edad Media cuando en Europa los apellidos se vuelven hereditarios y designan ya a los miembros de una misma familia. Los miembros de estas no guardan quizá relación con el antecesor al que le fue impuesto con igual criterio en diferentes culturas. Para un ejemplo, vemos que en la Argentina, en la que han convergido numerosas, nacionalidades, los apellidos “Sastre”, “Taylor” o “Schneider” tienen el mismo origen en cuanto al oficio. Eran, respectivamente en España, Inglaterra y Alemania, los sastres. Unos y otros Entre los apellidos que aluden a la naturaleza Lucero o Estrella son fácilmente identificables e incluso entre los hebreos de origen alemán los tomaron, no exclusivamente, para designarse como Grünwald (bosque verde) o Grünberg, cambiado a Grinberg (montaña verde). Entre los apellidos más llamativos por las características físicas, y que se reconocen aún hoy encontramos a Delgado, Crespo, Cabezón, Rousseau (de pelo rojo), Pardo, Brown y Braun (moreno en inglés y alemán), Preto, Prieto o Schwartz (negro en portugués, italiano y alemán) entre tantos miles. Los que hacían referencia a grados militares o jerarquías era tanto porque el portador del nombre lo detentaba o, la mayoría de las veces, como característica de la personalidad. De estos devienen los Coronel, Escudero, Lemoine (el monje), Abad o Gallardo, entre tantos. Entre los atributos respecto del carácter o comportamiento los apellidos Leal, Bueno, Devoto y Valiente hablan por sí solos y ni qué hablar de los Santa Coloma, San Martín, Santa María (luego Santamaría) o San Millán. Sin embargo, la burla también reinaba en el medioevo y en esto no hubo distinciones de cuna. Apellidos como Cochon (cerdo), Prentout (toma todo) o Mangialardo (come tocino) hablan por sí y, de haber sido impuestos hoy, levantarían jornadas enteras de recursos de amparo y otros. Los apellidos que hacen alusión a un lugar de procedencia merecen un alto. Llamados topónimos, están los que hablan de la pertenencia a un solar (Molina), localidad (Aragón), accidente geográfico (del Monte) o a una construcción de donde era originaria la persona (de la Torre). Y si bien hubo muchas variaciones, en líneas generales, en Europa para designar que alguien era de tal familia o comarca, accidente geográfico u otro, se anteponía al lugar de procedencia la preposición “de” y sus equivalentes en otras lenguas sin que esto implicara origen noble como muchas veces se cree de manera errónea. Otra forma de designar procedencia fue a través de los gentilicios. Así, dentro de estos, encontramos el apellido italiano Spagnuolo (español), el inglés Scott (escocés) o Catalán para designar al procedente de Cataluña. La homonimia, de la que tanto se escapaba, alcanzó a todos y hoy causa grandes dolores de cabeza a los genealogistas. En efecto, por ejemplo, varios Juanes de Aragón o Pedros del Campo, podían ser de familias diferentes y no emparentadas entre sí. Pasados los años, pensar hoy que uno u otro apellido son familiares es tan erróneo como querer juntar por parentesco a las Marías o a los Marianos. No democrático “El apellido siempre fue impuesto por alguien” dice Paula Parolo, doctora en Historia, profesora en historia de la Universidad Nacional de Tucumán e investigadora del Conicet y relata que no fue distinto en los indígenas y esclavos. “A ellos les fue impuesto el apellido de sus amos, no fue que los tomaron por sí como muchos dicen o suponen. Era el esclavo Juan, de tal amo”, relata y cuenta que trabaja con un censo del siglo XIX que da cuenta de la población de bajos recursos. “Se conoce mucho de las clases ilustradas, sobre las que hay documentación, y poca de los sectores populares, artesanos, peones, jornaleros, negros, esclavos y hombres libres de esasos recursos”, relata. Un alto tucumano Entre los apellidos tucumanos se dice que hubo muchos cambios de grafía y los genealogistas sostienen que hay mitos que no son reales como creer que los Helguera y los Helguero eran la misma familia que cambió una de las terminaciones por una situación vergonzante. Los apellidos ingleses surgidos de los militares capturados durante la primera Invasión Inglesa (1806) también cambiaron y así Iceland pasó a ser López Isla (luego Isla) y Flowers, Flores ambos con sucesión en la Provincia. Dentro de los apellidos solariegos los Villegas Terán fueron los Terán, los Pérez de Padilla, los Padilla y los López de Gordoa son el origen de los Iramain. Entre los indígenas los apellidos tucumanos Mamaní o Choque tienen su origen en Bolivia. Para los genealogistas la ayuda que proporcionan los mormones a través de la página de Internet como www.familysearch.org son una ayuda invaluable par encontrar los ancestros pero advierten del comercio que se genera en torno a ello. “En genealogía todo por lo que se quiera sacar plata tiene visos de que se lucra con información de acceso público pero falseada”, sostienen. Cuenta una historia y revela rasgos de la identidad ”Es una familia de inmorales”, “es gente de muy buena educación”, “son milicos” “siempre fueron todos unos delincuentes” o “son todos de sangre azul” pueden ser algunos comentarios que se disparen al mencionar el apellido de una familia. Se trata de etiquetas (a veces reales y a veces no) que pueden haber aparecido en torno a una historia familiar. Ahora bien, tener un apellido no significa que uno deba hacerse cargo de la historia que venga con él. Según la psicóloga Viviana Monserrat Aráoz, la creatividad del sujeto será fundamental para modificar o no la construcción de esa historia. Un apellido puede ser la puerta de entrada a un trabajo o una referencia que remite seriedad, compromiso y/o sabiduría. Sucede a veces que un hijo médico hereda la buena reputación de su padre con la misma profesión. No obstante, tener tal o cual apellido no es sinónimo de tener una identidad “El apellido solo no te da identidad. Debe quedar claro que quienes no tienen un apellido también tienen una historia. El apellido tiene características que están en el mundo simbólico y el sujeto las toma o no. Un apellido que remite a una familia de ladrones, es una asignación cultural que tiene un contexto (un lugar, un tiempo) y que el sujeto elige si tomar o no; no quiere decir que sea parte de su identidad”, aclaró la especialista. El árbol genealógico “Lacan dice que para empezar a contar con vos propia primero tiene que ser contado. Cuando un chico ante la pregunta de cuántos hermanos tiene responde que son cuatro con él incluido es porque se está contando. Con el apellido pasa lo mismo porque es el que te cuenta una historia, porque te sitúa en una historia espacial y temporalmente”, indicó Monserrat Aráoz. Un caso recurrente es el de personas que dedican tiempo a investigar en el árbol genealógico; les interesa saber cómo era la familia antes; quienes fueron sus antepasados; dónde y cómo vivían. “Buscar el árbol genealógico y la historia del nombre se vuelve una necesidad para crear una historia que, de alguna manera, ayuda a construir el futuro. Porque el apellido, además de una historia, es un emblema o una insignia de valores”, afirmó la psicóloga. Hay gente que se siente orgullosa de poseer el apellido que tiene (aquellos que suelen decir que “hay que hacer honor al apellido”) y otra que, por el contrario, se siente avergonzado o le provoca inseguridad. “Lógicamente, no es lo mismo tener el apellido “Hitler” que ser “Gómez”. Se debe considerar que en base al apellido se va dando la construcción de significados, como un proceso asociado a los tránsitos, donde se producen híbridos y lugares comunes en los que uno se va encontrando”, precisó. En busca de la identidad El apellido, sostiene Monserrat Aráoz, siempre dispara preguntas sobre el origen. Un ejemplo es el de un niño o niña que tiene su apellido materno. “Esto suele disparar la pregunta de quién es el padre; la historia que hay detrás de ese apellido”, apuntó. Una cualidad de estas denominaciones que, quizás en Tucumán sobresale por ser una ciudad pequeña, es la de su valor social. “No nos conocemos todos, pero muchas veces sucede que los apellidos te van remitiendo a cosas que todos conocemos. Aquí en Tucumán, por la cercanía geográfica, tenés la posibilidad de estar en contacto con gente de diferentes estratos sociales o intereses, que en otras ciudades no ocurre”, ejemplificó. Es innegable que tiene un valor social si se tiene en cuenta que muchas veces las historias de un apellido influencian positiva o negativamente. “Tienen un valor social porque la sociedad va configurando esa historia que puede terminar en estigmatizaciones, que a veces llevan a segmentar, discriminar grupos, etc”, puntualizó. Lo que observa la especialista es que Tucumán (por ser una provincia chica) permite que haya una mayor circulación de información; una información que es interpretada particularmente por cada sujeto y que lleva a veces a que esos significados construyan murallas para aislar al otro. “Indiscutiblemente un apellido tiene un valor social… valores que se le atribuyen por esas historias que se construyen, algunas míticas y otras reales”, concluyó. En la Argentina se busca cambiar el modo de apellidar La tradicional prevalencia del apellido del padre sobre el de la madre parece tambalear en Hispanoamérica. Al menos España y la Argentina discuten si cambiar este orden que data desde hace más de 500 años. Si bien en casi todas las legislaciones la elección del nombre es por elección de los padres, el apellido deviene de pleno derecho pudiéndose realizar modificaciones por razones que un juez considere válidas y que implican un menoscabo hacia la persona. “El nuevo proyecto de ley, quiere dar un paso más y hacer que cada cual elija su apellido. Nos haría retroceder hacia el siglo XVI. Es seguro que se trate en no mucho tiempo el modo científico de estudio de la genealogía de los nacimientos no convencionales como los nacimiento in vitro y otros que son una realidad por la que atraviesa la sociedad”, dice juristas Justino Terán, abogado y genealogista. En la Argentina la nueva ley de matrimonio homosexual puede dar o crear situaciones no contempladas hasta ahora. ¿Qué apellido se le pondrá a un hijo en un matrimonios de personas del mismo sexo? Es algo de los que los juristas no hablan y sostienen que todavía no hay casos en los que se haya dado. “Hasta ahora han surgido casos de hijos que ya vienen de matrimonios heterosexuales y que tienen impuesto el nombre del padre primero y el de la madre luego, por ejemplo. No sabemos cómo resolveremos las cuestiones entre dos varones”, dice Humberto Rubio, abogado civilista. En España se quiere que la filiación, no haga ninguna referencia al estado civil de los padres del inscripto, equiparando así la relación matrimonial a cualquier otra situación. “Esta situación es análoga en la Argentina pero responde a la transformación socio-cultural del concepto de matrimonio que hay en España con una tasa baja de nacimientos y sobre todo de casamientos”, sostiene Rubio. Algunos pueden ser motivo de orgullo y, otros, de bromas Así como hay apellidos que pueden ser motivo de orgullo hay otros que pueden soltar carcajadas o, por que no, significar un dolor de cabeza por lo extenso o difíciles de pronunciar y escribir. Hay mucha gente que ya esta acostumbrada a deletrearlo inclusive cuando tiene que pedir un taxi o un kilo de helado. El problema se presenta principalmente en aquellos que tienen muchas consonantes juntas y no hay vocales que aporten sonido. Por ejemplo, puede ser el caso de Mlynarski; Tomicv; Sztejnberg, Zjawini; Teplitzky; Skolka u otros más difíciles todavía como Szmyrki; Swiecky, Sztark, entre otros. Un verbo que ha dejado huella y se sostiene a lo largo de varias generaciones y muchos árboles genealógicos es amar. Dan cuenta de esto los apellidos “Amor”, “Amado”, “Amoroso”, “Amores”, “Amar”, “Amante”, “Amador”. La naturaleza Aparentemente la naturaleza ha sido producto de inspiración para muchos apellidos españoles. Eso explicaría que existan los “Rosa”, “Flores”, “Campos”, “Barros”; “Cerro”, “Sierra”, “Llanos”; “Valle”, “Arroyo”; “Roca” y otros referidos a vegetales y animales como “Papa”, “Naranjo”, “Oliva”, “Albaca” o “Caracol”; “Cerda”, “Lobo”; “Vaca”, “Toro”; “Gallo”. Aunque la etimología y el significado de algunos tenga muy poco que ver con la significación de esa palabra en otro contexto, se pueden encontrar casos que pueden causar reacciones diversas. Los colores tiene su lugar en apellidos como “Blanco”, “Amarillo” o “Rojo” y también los meses del año como “Julio” o “Mayo. Hay otros que tienen significados como sustantivos: “Chico”, “Argentino”, “Urbano”, “Aleman”; “Nieva”, “Barba”; “Cejas”, “Pozo”, “Luna”, “Plaza”, “Oro”, “Sal”. En otro rubro podrían colocarse los bélicos como “Mata”, “Cárcel”, o religiosos y pacíficos como “Cruz”, “Paz”, “De Jesús”; “Salvador”, “Santa María”; “Santos”; “Valiente” También hay apellidos que probablemente hayan despertado comentarios, bromas, ironías y más, por sus significados como sustantivos propios. Incluso, quizás, puede haber generado bromas recurrentes en la época escolar que suele ser el período en el que llegan los apodos y los rótulos. Tal podría ser el caso de “Negro”; “Palomo”, “Bobba”, “Mina”. También palabras que definen partes del cuerpo humano parecen haber sido influyentes. Tal es el caso de “Cuello” u otras más picantes como “Bulva”, “Busto”, “Tetta”; “Concha”. Hay toda una rama de apellidos asociados a la construcción y las edificaciones en general como “Tapia”; “Paredes”; “Muro”, “Torre”; “Castillo”, “Fuentes”; “Puente”, “Valla”. ¿De dónde es este apellido? En la Argentina son muchos los apellidos que han visto modificada su grafía. No obstante, algunos son reconocibles hoy en día a pesar del paso del tiempo. Patronímicos: derivan de un patrón que indica el vínculo paterno y significa “hijo de”. Algunos conservan el nombre original, por ejemplo Alonso, o presentar diferentes terminaciones (sufijos) o comienzos (prefijos). Terminaciones “az”, “ez”, “iz” y “oz”: Españoles como Díaz (hijo de Díaz), Márquez (hijo de Marcos). Termnaciones “ini”, “oni”, “oli”, “tti”: Italianos Nicolini (hijo de Nicola), Andreotti o Andreoli (ambos, hijo de Andrea). Prefijos “De”·, “Dalla”, “di”, “D”‘: Italianos como De Tomaso, Dalla Agata, Di Marco o D’Alessandro. Terminaciones “son”: Ingleses como Thomson. Terminaciones “sen”: Daneses como Thomsen. Terminaciones “sohn”: Alemanes, como Thomsohn. Terminaciones “sson”: Suecos, como Thomsson. Terminaciones “ski”: Polacos como Saleski. Terminaciones “chuk”: Ucranianos como Kuchuk. Terminaciones “ian”: Armenios, como Domijian. Terminaciones “off”, Búlgaros, como Ivanoff. Terminaciones “off”, “vich”, “ov”, “ow”: Rusos como Orloff, Karpovich, Werchow, Kasparov. Prefijos “O’”: Irlandeses como O’Gorman o O’Higgins. Prefijos “Mac”, “Mc”: Escoceses, como Mac William, Mc Carthy Prefijos “Ben”: Arabes y judíos como Ben Ali y sus combinaciones “vich”, “sky”, “son” dado lo nómade del pueblo judío (Abrahamovich, Levinsky, Samuelson). Topónímos Indica la procedencia, “de tal lugar”. Esto puede darse tanto si pertenecen a un solar, lugar, accidentes geográficas o construcciones. Se reconocen cuando anteponen la preposicón “de” o sus equivalentes y plurales Preeposiciones “de”, “de la” “del” y sus plurales: Españoles de diferentes regiones, como “de Zavalía”, “de la Torre”, “del Solar” o “de la Vega” Preposiciones “de”, “de la “, “du”, “des”, “d’”, : Franceses como “de Maussion”, “de la Tour”, “du Pont” (luego Dupont), “D´Hiriart”. Preposiciones “de”, “da”, “do”, “dos”, “da”, “das”: Portugueses como “de Sousa”, “do Rego” (luego Dorrego), “da Silva” (luego Silva), “dos Rios”. Preposiciones “Di”, “Della” “D’”: Italianos como “Di Napoli”, “Dellavalle”, “D’Arienzo”. Preposiciones “van”: Holandeses, como “van Gelderen”. La genealogía, una mirada científica para tratar los apellidos ”Yo tenía una vida actualizada y ordenada hasta que empecé a hacer genealogía”, dice unos de los dichos más populares que circulan entre los genealogistas. Más allá de cualquier imagen de falsa vetustez que se tenga, los aficionados y especializados por la genealogía hoy es gente ligada a las nuevas tecnologías que se interesan por la historia de la cultura y de su pueblo. Si bien se reconocen a sí mismos como “caprichosos, mimosos, ansiosos, chismosos, recelosos, generosos, dadivosos, y quisquillosos”, otra chanza corriente entre ellos, en una reunión de genealogía parecería reinan las ganas de aprender, el interés por el dato veraz y el compartir información. Justino Terán, abogado y reconocido genealogista, dice que la genealogía ya no está, como muchas veces se piensa, ligada a las elites pero tampoco ligada a lo popular. “Es una ciencia que estudia la ascendencia y que es auxiliar de otras disciplinas como medicina, genética, antropología, derecho, economía, sociología, criminología legal y muchas, muchas otras. En fin, ha pasado de dar cuenta sólo de la historia familiar para devenir en el estudio de una historia cultural primero y de una historia social luego. Mira a la sociedad toda a través de la historia y abarca todos los estratos socio-económicos que componen una verdadera sociedad”, relata. Cuenta que hacia los años 40′ se estudiaban sólo aquellas familias que tenían a conquistadores o gobernadores como ascendientes. “Esto fue evolucionando. Luego se estudiaron las familias con hombres destacados, como los Pellegrini, inmigrantes muy ilustrados que dieron un presidente a la Nación. El estudio pasó a estar organizado en institutos y academias y así se ha pasado a una genealogía que también es institucional”, comenta. Terán advierte que la genealogía es una disciplina que es de científicos no de aventureros y que dice hay mucha gente que se aprovecha de la ignorancia de las personas. “Son miles de miles los sitios que a través de Internet ofrecen a cambio de dinero escudos nobiliarios y hasta ascendencias rimbombantes a las personas que no es corresponden sólo porque se llaman de tal manera”, dice Terán y relata que, en los países en los que se usan, los escudos no los tienen los apellidos sino algunas familias. En definitiva, dos personas pueden apellidarse de la misma manera y ser de familias diferentes y no tener parentesco entre sí. “Las entidades provinciales, como el Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, custodia la veracidad y el carácter científico de los datos que se manejan. Esta entidad forma parte de la Federación Argentina de Genealogía y Heráldica que a su vez pertenece a una confederación mundial. Hoy es increíble el aporte documental que realizan los mormones al microfilmar los archivos parroquiales y civiles de todo el mundo”, dice Terán y relata que Tucumán cuenta con un postítulo universitario de genealogía que se dicta en la Universidad San Pablo T. “Somos una provincia pionera ya que el articulado de este titulo es único en su tipo en Iberoamérica, es de carácter presencial y cuenta con un plantel de 17 profesores acreditados que tratan temas legales, médicos, de ADN, antropología, sociología, psicología y muchos otros”. Preguntado sobre esta curiosidad Terán relata que a las clases convergen graduados de las más diversas disciplinas y no necesariamente historiadores. El apellido, llave de estudio Los genealogistas, estos que se reconocen como apasionados por los documentos antiguos y por llamar primos hasta sus parientes más lejanos, dicen que el tema del nombre y el apellido cobra una particular importancia en la genealogía moderna ya que es la puerta de entrada al estudio de la genealogía. “La onomástica particularmente es el área de la genealogía que trata la catalogación y estudio de los nombres propios y apellidos. El apellido tuvo una evolución lógica en las diferentes culturas por el uso y en casi todas las legislaciones la elección del nombre lo dan los padres y en cambio el apellido deviene de pleno derecho. También se permiten realizar modificaciones por razones que un juez considere válidas”, sostiene y agrega que estas siempre tienen que ver con que implique un menoscabo hacia la persona por considerarse vergonzante y afectarla realmente en su vida diaria. Pero también los cambios pueden darse por otras cuestiones no tan traumáticas. “Es notable cómo en los documentos que resguardamos en el Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán, los apellidos cambian desde del siglo XVII al XVIII y de éste al XIX”, dice su director, José Sánchez Toranzo. Para él y para María Inés Zavalía, del mismo Archivo, el cambio pasa por dos cuestiones principales: la movilidad social dada, entre otros, por los casamientos, y el acortamiento de los nombres. “Muchos apellidos desaparecieron de los registros. Así, apellidos del siglo XVII como Martínez de Iriarte, Ladrón de Guevara, Toledo Pimentel, Velasco de Balderrama, Córdova y Figueroa, entre otros, dejan de aparecer o se encuentran luego como Iriarte, Guevara, Balderrama, Figueroa. En el siglo XVIII se pueden ver Chaver Domínguez (luego Domínguez), López Cobo ó Deheza Helguero”, comenta Zavalía y añade que esto es propio de una sociedad viva y moderna.
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