En la Argentina se utilizan una serie de términos con una cierta intencionalidad discriminatoria, que conforma un modo especial de racismo. Si bien estos terminos están "inspirados" en una intención racista, la mayoría de ellos se utiliza sin referencia a la raza de una persona; por lo general, estas palabras describen alguna actitud o acción, con un significado que depende del contexto y de los interlocutores. Los defensores de lo políticamente correcto ignoran sistemáticamente la versatilidad de la lengua, que permite que una palabra sea utilizada para distintos elementos. Aún usada en forma discriminatoria, la palabra "negro" no se refiere, generalmente, a la población fenotípicamente africana, de ínfima (pero creciente) presencia en el país- origen de la frase "en Argentina no hay negros". Está claro que los insultos raciales hacia grupos susceptibles a ellos son reprochables y contrarios al desarrollo civilizado de la sociedad, pero la libertad de expresión que es tan importante para ésta permite que un grupo de interlocutores pronuncie esas palabras libremente, con el sentido que desee, mientras que no implique violencia verbal o física hacia una persona o grupo de personas.
«Negro» y «negra»
La utilización de la palabra «negro» y «negra» en forma despectiva está ampliamente difundida en la Argentina, en casi todos los grupos sociales, incluso en aquellos que reciben el mote despectivo de «negro» o «negra» por parte de otros grupos.
Paradójicamente, la misma ideología racista argentina que sostiene que «en Argentina no hay negros» utiliza la palabra «negros» para denominar a una masa mayoritaria de la población integrada por trabajadores, pobres, migrantes internos, inmigrantes latinoamericanos, indígenas, sin demasiada distinción.
Víctor Ramos, presidente de SOS Internacional, responde de este modo a la pregunta de un periodista sobre cuáles son los actos de racismo que se cometen más habitualmente en Argentina:
Yo diría que lo más cotidiano y lo que vemos más frecuentemente nosotros, tiene que ver con un racismo hacia el criollo. Es decir, hacia el también denominado «cabecita negra» o «morocho». Muchas veces suele decirse que en Argentina no hay racismo porque no hay negros... pero acá se discrimina mucho a la persona que tiene la piel oscura e incluso al aborigen que tiene un color de piel más moreno... esto sucede en forma pareja en todas las provincias de nuestro país.
Víctor Ramos
Un ejemplo de este tipo de racismo es la respuesta que un alto funcionario del municipio de Escobar le dio a dos empresarios que querían habilitar una discoteca cerca de la estación ferroviaria:
No quiero ahí negros... Si quiero boliches de negros, los pongo en la colectora, bien lejos.
Clarín, 22 de julio de 2006.
Ariel Armony, un argentino residente en Canadá, donde dirige el Goldfarb Center, dentro del Colby College, ha llamado la atención en 2008 sobre la gravedad del racismo en la Argentina y las divisiones sociales que esto conlleva:
No es novedoso que se hable despectivamente de los «negros» en nuestro país. Lo he escuchado en mi casa, en el club, en la escuela. Lo que sí es nuevo es que se identifique públicamente a los «blancos» como responsables, o al menos cómplices, de la injusticia social. La Argentina intenta seguir viviendo la ilusión de ser un país racialmente homogéneo, mayormente europeo y, por ende, blanco, donde la discriminación no existe... No puedo creer que una persona con un mínimo de dignidad y contacto con la realidad pueda dudar de que la Argentina es un país en el que las divisiones entre «blancos» y «negros» (por más difícil que sea distinguir a veces entre unos y otros) son reales y tangibles.
Ariel Armony
El significado racista del término «negro» muchas veces es utilizado en forma genérica por sectores de clase media o alta para referirse de manera despectiva a las clases bajas y marginales, independientemente de sus rasgos raciales. El prejuicio discriminatorio de estos sectores no reconoce barreras generacionales, ya que pasa de padres a hijos sin que la formación humanística que reciben los más jóvenes desde las instituciones educativas haga algo efectivo para revertirlo.
Una muestra de ello son los comentarios discriminatorios realizados por un adolescente en el Unicenter Shopping de la localidad de Martínez, San Isidro, en la Zona Norte del Gran Buenos Aires, mientras filmaba videos en los que se puede observar un enfrentamiento entre jóvenes de clase media-alta y un niño de clase baja. Estos videos y otros de similares intenciones discriminatorias pueden ser vistos en el portal YouTube.
Es necesario decir que también existe un amplio uso del término «negro» y «negra» con un significado absolutamente fraterno y carente de toda intención discriminadora. Es un apodo muy común entre amigos y familiares. Por ejemplo, los admiradores de la famosa cantante Mercedes Sosa, la nombran cariñosamente como «La Negra».
Derivaciones
«Grone»
(«negro», al revés) también es un término racista de amplia utilización en la Argentina, especialmente en Buenos Aires. Se trata de una palabra del lunfardo rioplatense, el vesre, que consiste en pronunciar las palabra invirtiendo sus sílabas.
Un «grone» no es necesariamente una persona negra, ni de piel oscura. Básicamente es una persona a la que se desprecia por su condición social, frecuentemente un trabajador o hijo de éste, perteneciente a la clase baja o media baja. Puede decírsele «grone» también a una persona de piel, cabello y ojos claros, si pertenece a la clase baja o expresa gustos culturales populares. Más recientemente ha comenzado a ser habitual, en este tipo de racismo, asociar la condición de «grone» a la delincuencia.
«Groncho»
Es un término abiertamente racista, ampliamente utilizado en la Argentina y Uruguay, que deriva de una corrupción de la palabra «negro». Derivado de «groncho», se utiliza «gronchada», para referirse a un acto desagradable. Por ejemplo, una persona puede decir que un par de pantalones que no le gustan son «una gronchada», aludiendo a que es un estilo que podría ser utilizado por un «groncho». De todos modos, el significado "racista" de esta palabra es dudoso, ya que ultimamente se usa para referirse a algo ridículo o grotesco, sin connotaciones raciales.
Es una palabra surgida en la segunda mitad de la década del '70. En la década del '80 se realizó un exitoso sketch televisivo, dentro del programa Matrimonios y algo más, que se denominó «El groncho y la dama», protagonizado por Hugo Arana y Cristina del Valle. Se trataba de un sketch satírico en el que un trabajador mecánico estaba casado con una dama de clase alta, que lo denominaba «groncho» y se sentía seducida por la capacidad sexual del obrero (otro mito racista).
El grupo de rock Babasónicos grabó en el año 2000 un álbum titulado Groncho.
«Negrada»
Es un término ampliamente utilizado en Argentina y Uruguay y uno de sus significados racistas es idéntico a «gronchada» (por ejemplo, "la pelea de anoche fue una negrada", o "ese colegio es una negrada" ). También se utiliza como sustantivo colectivo con un sentido despectivo para referirse a un grupo de personas aludidas como «negras», aunque no lo sean. Un ejemplo de su uso es ofrecido por el pianista argentino Miguel Ángel Estrella al recordar los interrogatorios a que fue sometido en Uruguay cuando fue detenido-desaparecido durante la última dictadura militar en el marco del Plan Cóndor:
Él manejaba los interrogatorios. Me decía: «Vos nunca más vas a tocar el piano. Porque vos no sos guerrillero, pero sos algo peor: con tu piano y tu sonrisa te metés a la negrada en el bolsillo y les hacés creer a los negros que pueden escuchar a Beethoven».
Miguel Ángel Estrella
«Cabecita negra»
Es un término racista de amplia utilización en la Argentina derivado del nombre popular del Carduelis magellanica, pájaro muy común en el norte y centro del país. Se emplea para denominar despectivamente a un sector de la población difícil de definir con precisión, asociado a personas de pelo oscuro y piel de tonalidad intermedia, perteneciente a las clases bajas.
El término surgió en la ciudad de Buenos Aires en la década de 1940, cuando se inició una gran migración interna, principalmente desde zonas rurales de las provincias del norte, hacia la ciudad de Buenos Aires y otros grandes centros urbanos, con el fin de trabajar como obreros en las nuevas fábricas que se creaban como resultado de un amplio proceso de industrialización.
El autor argentino Germán Rozenmacher (1936-1971) escribió en 1961 un conocido cuento titulado Cabecita negra, que refleja con gran realismo el racismo cotidiano en la Argentina. En una parte del cuento puede leerse:
Hubiera querido que estuviera ahí su hijo. No tanto para defenderse de aquellos negros que ahora se le habían despatarrado en su propia casa, sino para enfrentar todo eso que no tenía ni pies ni cabeza y sentirse junto a un ser humano, una persona civilizada. Era como si de pronto esos salvajes hubieran invadido su casa.
Germán Rozenmacher
Un ejemplo de este uso es la discriminación que sufrió el futbolista Ariel Ortega en 1998. En esa ocasión el periodista Juan José Panno escribió un artículo en el que calificó al jugador de:
Entre otros defectos, Ariel Ortega es cabecita negra, retacón, fulero y casi no sabe hablar... No hay nada quehacerle: son negros. Y si le dicen Burrito, por algo será.
Diario La Nación, 9 de julio de 1998.
Otro ejemplo es el comentario realizado por el comunicador Luis Pedro Toni en el programa Polémica en el bar:
Más de 2 millones de cabecitas negras se vinieron a vivir a la Capital y hubo que bancarlos… Si no se tienen que volver todos los negros al interior.
Luis Pedro TONI.
«Cabeza»
Derivado de «cabecita negra», más recientemente ha aparecido el término «cabeza», que se utiliza de manera confusa a veces con sentido despectivo, y a veces sin él. Tiende a denominar a la «persona de pueblo», sencilla y no sofisticada, que habita en la ciudad. El termino «cabeza» es utilizado principalmente por algunos sectores juveniles para referirse a un tipo de persona al que se considera con poco gusto, mal vestido, desagradable, que no está dentro de la estética considerada correcta. También es usada de forma despreciativa para referirse a alguien de baja capacidad intelectual, cognitiva o de observación. Otra acepción que ha tomado esta palabra últimamente en la juventud es, derivando de la frase "de cabeza", es decir, sin dudas; es el referirse a algo hecho con desgano o sin esfuerzo, o simplemente algo hecho prácticamente igual a otra cosa, muchas veces en cuestiones artísticas o géneros musicales (Cumbia villera).
«Indio»
La palabra «indio», en el habla cotidiana argentina, tiene y tuvo una carga racista mucho menor que la palabra «negro». Incluso desde hace algunas décadas existe una amplia corriente cultural que ha impulsado el nombramiento de los hijos con nombres indígenas, como Ayelén, Maitén, Lautaro, obligando incluso al Estado argentino a reformar las leyes que prohibían el uso de nombres indígenas.
Sin embargo en ciertas oportunidades existe una carga levemente racista en el uso del término. Por ejemplo, la frase «¡niños, parecen unos indios!», aunque ya en cierto desuso, se entiende claramente como «sucios» o «desordenados» o también las frases (algunas autocalificativas) como «Yo de pendejo era re-indio» o «Mi hermanito es un indio» son aún utilizadas para referirse a que la persona de la que se habla tiene actitudes de tipo violentas, irracionales o que actúa de manera impulsiva. Aunque también poseen connotaciones de desprolijidad o suciedad, se las utiliza más con una visión picaresca y hasta de jactancia.
También existe una clara tendencia a denominar a todos los pueblos originarios con el término «indio», o «indígena», sin precisar a cual de ellos se está refiriendo el hablante, incluso conociéndolo. Esta costumbre es general y no sólo para los argentinos y se relaciona estrechamente con la conducta de invisibilización de las culturas y etnias no europeas.
«Mestizo»
La palabra «mestizo» se utiliza poco en el habla cotidiana, aunque es relativamente usual utilizarla en ciencias sociales e históricas, en algunos casos con connotaciones racistas.
El uso racista del término «mestizo» proviene del sistema de castas de la colonia, basado en la idea de «pureza de sangre»: el mestizo era considerado inferior al español porque se consideraba que su sangre estaba mezclada, lo que la hacía impura. Aunque biológicamente hoy se sabe que no existen personas «puras», y varios investigadores han replanteado el concepto de mestizo para referirse a cualquier intercambio de ADN así como varios pensadores sostienen que todos los pueblos y razas son el resultado de mestizajes anteriores, durante la colonización española de América se impuso el concepto de que el término «mestizo» debía aplicarse solamente a las personas con antecesores indígenas y europeos, y para oponerla a otra categoría de personas definidas como «puras», generalmente europeos.
La idea racista colonial del mestizaje subsiste aún en ciertos sectores, a comienzos del siglo XXI, como podría reflejar el reciente debate sobre la eventual condición de mestizo de José de San Martín, uno de los padres de la patria. En ese sentido el historiador Hugo Chumbita sostuvo que «ha existido y hay aún resistencia a revisar la historia oficial por la idea de que, de corroborarse el origen mestizo de San Martín, se rebajaría su imagen». En sentido similar se informa en un artículo periodístico que «“si el padre de la Patria es un mestizo bastardo, la Argentina también lo es”, se quejaban las voces conservadoras».
«Boliguayo»
En Wikcionario existe la entrada de la palabra boliguayo
La palabra boliguayo, resultado de la unión de «boliviano» y «paraguayo», es un término sumamente despectivo aparecido en la década de 1990-2000 y en plena expansión en la primera década del siglo XXI. Su carácter despectivo proviene precisamente de la indiferencia del hablante por la identidad del migrante, como sucede también con el término «indio» o «sudaca».
Paraguayos y bolivianos son las dos principales corrientes inmigratorias hacia la Argentina en los últimos años y han formado grandes comunidades.
F
Si tubieras que ubicar a nuestro pais en un top 10 de los paises racistas, en que puesto lo pondrias?
SALUDOS Y BASTA DE RACISMO Y DISCRIMINACION!!