Publicidad ilícita: La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución, especialmente en lo que se refiere a la infancia, la juventud y la mujer; la publicidad engañosa; la publicidad desleal; la publicidad subliminal; y la que infrinja lo dispuesto en la normativa que regule la publicidad de determinados productos, bienes, actividades o servicios.
Publicidad engañosa: Es engañosa la publicidad que de cualquier manera, incluida su presentación, induce o puede inducir a error a sus destinatarios, pudiendo afectar a su comportamiento económico, o perjudicar o ser capaz de perjudicar a un competidor. Es asimismo engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca a error de los destinatarios.
Publicidad desleal: La que por su contenido, forma de presentación o difusión provoca el descrédito, denigración o menosprecio directo o indirecto de una persona, empresa o de sus productos, servicios o actividades; así como la que induce a confusión con las empresas, actividades, productos, nombres, marcas u otros signos distintivos de los competidores, así como la que haga uso injustificado de la denominación, siglas, marcas o distintivos de otras empresas o instituciones y, en general, la que sea contraria a las normas de corrección y buenos usos mercantiles; y la publicidad comparativa cuando no se apoye en características esenciales, afines y objetivamente demostrables de los productos o servicios, o cuando se contrapongan bienes o servicios con otros no similares o desconocidos, o de limitada participación en el mercado.
Publicidad subliminal: La que mediante técnicas de producción de estímulos de intensidades fronterizas con los umbrales de los sentidos o análogas, pueda actuar sobre el público destinatario sin ser conscientemente percibida.
La ley 22802, de Lealtad Comercial en su art, 9º prohíbe cualquier clase de publicidad que mediante inexactitudes, imprecisiones u ocultamientos pueda inducir a error, engaño y/o confusión a los potenciales consumidores, respecto de las características, naturaleza, origen, calidad, precio, mezcla, y condiciones de comercialización de los bienes muebles, inmuebles o servicios.
Un anuncio engañoso es un anuncio en el que el oferente retiene información que podría resultar engañosa para los consumidores. Una publicidad engañosa contiene afirmaciones u omisiones explícitas o implícitas que es posible que dirijan mal a un consumidor a realizar una compra según lo establecido en dicho anuncio.
Por ejemplo, una publicidad de un suplemento dietario que dice contener propiedades adelgazantes seria decididamente engañosa dado que ese tipo de productos no poseen propiedades terapéuticas de ningún tipo, según lo informado por el Ministerio de Salud de la Nación.
QUE HAY DETRÁS DE...
“... Adelgace sin dejar de comer”
“... Descubra el tratamiento más eficaz contra el cáncer”
“... El sida tiene cura”
“... pruebe las vitaminas de aleta de tiburón contra la artritis”...
... son frases que desde hace algún tiempo se escuchan en nuestro país.
En las esquinas, cabinas de teléfonos, farmacias, periódicos, e incluso en la televisión y en la radio podemos encontrar anuncios y carteles en los que se ofrecen a los consumidores “milagrosas soluciones” para los más diversos males.
Pero, ¿qué hay de cierto en esas promesas?... ¿son efectivos los tratamientos para adelgazar sin hacer ejercicio?.
El éxito de los fraudes
Cuando la salud empieza a deteriorarse, y especialmente en el caso de enfermedades que todavía no tienen cura, los “charlatanes entran en acción” vendiendo esperanzas falsas. Debido a lo anterior, miles de nuevos pesos de los consumidores se malgastan en tratamientos y productos inútiles, que se ponen a la venta fraudulentamente.
Y mientras se esperan los resultados que nunca llegarán, algunas personas con serios problemas de salud desperdician el tiempo que podrían dedicar a seguir un tratamiento adecuado, y lo que es mucho peor: utilizando productos que pueden agravar el mal u originar otro padecimiento.
No se deje engañar
Antes de decidirse a adquirir algún producto para aliviar o mejorar la salud, no olvide que por ahora existen padecimientos para los cuales no existe cura, como es el caso de los diferentes tipos de cáncer, el sida y la artritis, entre otros.
La afirmación de que una persona puede comer todo lo que quiera y a la vez perder peso sin el menos esfuerzo es totalmente falsa; para reducir el peso corporal es necesario disminuir el consumo de calorías o aumentar el ejercicio físico.
No existen productos que tonifiquen los músculos sin esfuerzo o logren aumentar la consistencia muscular sin la ayuda de ejercicios.
Aunque algunos productos son promovidos como “completamente naturales”, eso no garantiza su efectividad para mejorar la salud.
Desconfíe de las empresas que le “garantizan la devolución de su dinero”, no olvide que es muy probable que los responsables de este tipo de organizaciiones nunca estén presentes para responder a una demanda.
Antes de decidirse a tomar cualquier suplemento dietético o producto para adelgazar, consulte a su farmacéutico, médico o cualquier otro profesional de la salud.
Descubra las promesas falsas
Los argumentos utilizados por los charlatanes para engañar a los consumidores son muchos y, en la mayoría de los casos, muy convincentes. Con el fin de orientarlo, a continuación presentamos algunos de los casos más frecuentes:
El producto se anuncia como una rápida y efectiva cura para un gran número de enfermedades.
El vendedor hace uso de las palabras como: “descubrimiento científico”, “cura milagrosa”, “producto exclusivo, “ingrediente secreto” o “remedio antiguo”.
En la publicidad han sido incluidos testimonios no documentados y se asegura que el producto ha dado magníficos resultados.
Utilizando diferentes argumentos, el vendedor afirma que científicos, investigadores, médicos y autoridades del gobierno han conspirado para suprimir la venta del producto.
Como las anteriores, muchas pueden ser las tácticas empleadas. Amigo lector, no se deje engañar, si necesita información sobre algún hospital o medicamento en especial, póngase en contacto con las autoridades correspondientes o con su médico de confianza. Nadie mejor que ellos para orientarlo, y no lo olvide:
Que no lo engañen!!!
Salud y Salu2
Publicidad engañosa: Es engañosa la publicidad que de cualquier manera, incluida su presentación, induce o puede inducir a error a sus destinatarios, pudiendo afectar a su comportamiento económico, o perjudicar o ser capaz de perjudicar a un competidor. Es asimismo engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca a error de los destinatarios.
Publicidad desleal: La que por su contenido, forma de presentación o difusión provoca el descrédito, denigración o menosprecio directo o indirecto de una persona, empresa o de sus productos, servicios o actividades; así como la que induce a confusión con las empresas, actividades, productos, nombres, marcas u otros signos distintivos de los competidores, así como la que haga uso injustificado de la denominación, siglas, marcas o distintivos de otras empresas o instituciones y, en general, la que sea contraria a las normas de corrección y buenos usos mercantiles; y la publicidad comparativa cuando no se apoye en características esenciales, afines y objetivamente demostrables de los productos o servicios, o cuando se contrapongan bienes o servicios con otros no similares o desconocidos, o de limitada participación en el mercado.
Publicidad subliminal: La que mediante técnicas de producción de estímulos de intensidades fronterizas con los umbrales de los sentidos o análogas, pueda actuar sobre el público destinatario sin ser conscientemente percibida.
La ley 22802, de Lealtad Comercial en su art, 9º prohíbe cualquier clase de publicidad que mediante inexactitudes, imprecisiones u ocultamientos pueda inducir a error, engaño y/o confusión a los potenciales consumidores, respecto de las características, naturaleza, origen, calidad, precio, mezcla, y condiciones de comercialización de los bienes muebles, inmuebles o servicios.
Un anuncio engañoso es un anuncio en el que el oferente retiene información que podría resultar engañosa para los consumidores. Una publicidad engañosa contiene afirmaciones u omisiones explícitas o implícitas que es posible que dirijan mal a un consumidor a realizar una compra según lo establecido en dicho anuncio.
Por ejemplo, una publicidad de un suplemento dietario que dice contener propiedades adelgazantes seria decididamente engañosa dado que ese tipo de productos no poseen propiedades terapéuticas de ningún tipo, según lo informado por el Ministerio de Salud de la Nación.
QUE HAY DETRÁS DE...
“... Adelgace sin dejar de comer”
“... Descubra el tratamiento más eficaz contra el cáncer”
“... El sida tiene cura”
“... pruebe las vitaminas de aleta de tiburón contra la artritis”...
... son frases que desde hace algún tiempo se escuchan en nuestro país.
En las esquinas, cabinas de teléfonos, farmacias, periódicos, e incluso en la televisión y en la radio podemos encontrar anuncios y carteles en los que se ofrecen a los consumidores “milagrosas soluciones” para los más diversos males.
Pero, ¿qué hay de cierto en esas promesas?... ¿son efectivos los tratamientos para adelgazar sin hacer ejercicio?.
El éxito de los fraudes
Cuando la salud empieza a deteriorarse, y especialmente en el caso de enfermedades que todavía no tienen cura, los “charlatanes entran en acción” vendiendo esperanzas falsas. Debido a lo anterior, miles de nuevos pesos de los consumidores se malgastan en tratamientos y productos inútiles, que se ponen a la venta fraudulentamente.
Y mientras se esperan los resultados que nunca llegarán, algunas personas con serios problemas de salud desperdician el tiempo que podrían dedicar a seguir un tratamiento adecuado, y lo que es mucho peor: utilizando productos que pueden agravar el mal u originar otro padecimiento.
No se deje engañar
Antes de decidirse a adquirir algún producto para aliviar o mejorar la salud, no olvide que por ahora existen padecimientos para los cuales no existe cura, como es el caso de los diferentes tipos de cáncer, el sida y la artritis, entre otros.
La afirmación de que una persona puede comer todo lo que quiera y a la vez perder peso sin el menos esfuerzo es totalmente falsa; para reducir el peso corporal es necesario disminuir el consumo de calorías o aumentar el ejercicio físico.
No existen productos que tonifiquen los músculos sin esfuerzo o logren aumentar la consistencia muscular sin la ayuda de ejercicios.
Aunque algunos productos son promovidos como “completamente naturales”, eso no garantiza su efectividad para mejorar la salud.
Desconfíe de las empresas que le “garantizan la devolución de su dinero”, no olvide que es muy probable que los responsables de este tipo de organizaciiones nunca estén presentes para responder a una demanda.
Antes de decidirse a tomar cualquier suplemento dietético o producto para adelgazar, consulte a su farmacéutico, médico o cualquier otro profesional de la salud.
Descubra las promesas falsas
Los argumentos utilizados por los charlatanes para engañar a los consumidores son muchos y, en la mayoría de los casos, muy convincentes. Con el fin de orientarlo, a continuación presentamos algunos de los casos más frecuentes:
El producto se anuncia como una rápida y efectiva cura para un gran número de enfermedades.
El vendedor hace uso de las palabras como: “descubrimiento científico”, “cura milagrosa”, “producto exclusivo, “ingrediente secreto” o “remedio antiguo”.
En la publicidad han sido incluidos testimonios no documentados y se asegura que el producto ha dado magníficos resultados.
Utilizando diferentes argumentos, el vendedor afirma que científicos, investigadores, médicos y autoridades del gobierno han conspirado para suprimir la venta del producto.
Como las anteriores, muchas pueden ser las tácticas empleadas. Amigo lector, no se deje engañar, si necesita información sobre algún hospital o medicamento en especial, póngase en contacto con las autoridades correspondientes o con su médico de confianza. Nadie mejor que ellos para orientarlo, y no lo olvide:
Que no lo engañen!!!
Salud y Salu2
