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El carbón en Santa Cruz, su historia.

Info5/21/2011
Antes de la Explotación Nacional

La necesidad de incluir el tema del carbón en este trabajo responde, en primera instancia, a que el cargamento que traía el "Marjory Glen" consistía, principalmente, en ese mineral y, también, la importancia que éste tenía como combustible para la zona, en aquella época.
En la segunda mitad del siglo XIX comienza una nueva etapa de la economía argentina: con la inserción de ésta en el modelo del librecambio, como socios proveedores de materia prima para Inglaterra, dentro del contexto de la segunda fase de la revolución industrial.
Argentina contaba con una economía que, a mediados del siglo XIX, podía responder adecuadamente al sistema que se inauguraba; pero que, a la vez, debía prepararse para afrontar las exigencias productivas que se le avecinaban. Hacia falta infraestructura física, organización jurídica y poblamiento para responder adecuadamente al modelo en el cual se iniciaba.
Es en este contexto en que se desarrolla la paulatina ocupación de los territorios al sur del Río Colorado, y en especial, que se organiza la exploración y reconocimiento de las zonas que eran ocasión de disputa con Chile.
Justamente, la razón del viaje del Capitán de fragata Moyano, en el que describe la turba hallada en los ríos,, del sur de nuestro territorio, era la de llegar a la zona lacustre del seno de Ultima Esperanza (Chile), "en búsqueda de mayores elementos de apoyo a la tesis argentina de su soberanía en esa región, cuya línea de máximas alturas pasa muchos kilómetros al oeste de la costa oriente de esos canales del Pacífico".


Durante este proceso de la Argentina agroexportadora, la explotación del carbón no era de gran interés, ya que nuestro principal proveedor era Inglaterra, con quien manteníamos relaciones comerciales del tipo "productos agropecuarios a cambio de manufacturas", eje sobre el cual descansaba el modelo de los países periféricos.
Asimismo, la extracción de carbón en una época tan temprana no era viable, en especial, debido a las distancias y a la falta absoluta de una infraestructura para el transporte del producto. Esta observación ya la realizaba el teniente de navío Agustín Castillo, quien fuera el descubridor del Yacimiento de Río Turbio, a fines del mes de febrero de 1887.
En este período agroexportador nacen pequeños asentamientos como el Turbio, ahora denominado Turbio Viejo. "Este intenso movimiento de ganado y los interese comunes de los ganaderos de ambos países, cuyo producto total se exportaba a Europa por la vía del Pacífico, convirtieron a Río Turbio en lugar de tránsito obligado que era nudo de distintas huellas, incluso la que unía Punta Arenas con Puerto Natales. La falta de caminos directo entre ambos puntos hacía necesario que los viajeros penetraran en territorio argentino a la altura de Morro Chico y salieran por Río Turbio. Al ser éste un lugar de descanso en la última etapa del recorrido, se instaló el primer hotel para atender a los ganaderos y pasajeros en tránsito." (1).
De cualquier modo el traslado de carbón a la zona se efectuaba a través de barcos, como el conocido caso del Marjory Glen.
La extensión de la crisis económica de 1929 - 1930 puso en evidencia la apretada red de interrelaciones de la economía mundial.
Los países respondieron con un salvaje "sálvese quien pueda" volcando sus esfuerzos en recuperar el equilibrio interno a cualquier precio.


Después de la gran depresión , Estados Unidos tomó la delantera y salió a cubrir los mercados desatendidos.
La primera guerra había iniciado el comercio triangular entre la Argentina, Gran Bretaña y Estados Unidos, pero los norteamericanos se seguían resistiendo a abrir su mercado a los productos argentinos; se limitaban a vender las manufacturas sin comprar nada a cambio. La Sociedad Rural propició entonces el lema "comprar a quien nos compra", lo que equivalía a fortalecer los vínculos con Inglaterra. Estas tendencias se profundizaron en los años '30.
En los años posteriores de la crisis del '30, la dependencia económica y la política proteccionista adoptada por esta última nación después de los denominados "Pactos de Ottawa", que aislaron a la República Argentina de su principal comprador, se produjo
un fuerte descenso en las ventas de carnes. Esto llevo al gobierno a enviar con urgencia una misión comercial a Londres.
El 1º de Mayo de 1933, el Dr. Roca (Vicepresidente argentino) y Sir Walter Runciman, por la Corona inglesa, firmaron un pacto (conocido como Pacto Roca-Runciman) que el Senado luego ratificó (Ley N° 11693).
Los principales puntos de la convención y el protocolo sobre intercambio comercial estipulaban:
• Gran Bretaña aseguraba a la Argentina la compra de una cuota de carne equivalente a la adquirida en 1932 (punto más bajo de la crisis).
• Mientras hubiera control de cambios en la Argentina (límite para el envío de dinero al exterior), todo lo que Gran Bretaña pagara por compras en este país, podía volver al país deduciendo un porcentaje para pagos de deuda externa.
• La Argentina dispensaría a las empresas británicas un tratamiento preferencial que tendiera a asegurar el mayor desarrollo económico del país, y la protección de los intereses ligados a tales empresas.
• El Reino Unido permitiría la participación de hasta un 15% de frigoríficos argentinos en la cuota de carne, el resto sería contratado a los frigoríficos británicos.
• La Argentina se comprometía a no aumentar los aranceles aduaneros a las mercaderías inglesas.
• La Argentina mantendría libre de derechos el carbón y demás mercaderías que se importaban en ese momento exentas de impuestos, comprometiéndose a comprar en Gran Bretaña el total de carbón que consumía.
En el plano nacional la crisis de ventas de carnes, lanas y otros productos agropecuarios, sumados al crecimiento de la población, y por lo tanto, a la necesidad de proveer mayor cantidad de bienes y servicios, traen como corolario la iniciación de un proceso al cual se denomina "industrialización por sustitución de importaciones".
Los objetivos nacionales de industrializar el país no fueron con el fin de exportar, sino que perseguían el poder autoabastecer la demanda local (esto incluye la decisión de explotar el carbón en Río Turbio).

YCF


La guerra que estalla en Europa en 1939 hizo sentir sus consecuencias en el mercado de la energía argentina.
Fue necesario que los combustibles líquidos se racionaran y la importación de carbón comenzó a mermar.
En esa época, el consumo domiciliario de gas en BS AS y otras pocas ciudades del interior era atendido por el que venía de la empresa privada. De la Compañía Primitiva del Gas obtenían también subproductos derivados.
La guerra en Europa se extendía y a medida que pasaban los años, la situación mundial se agravaba aún más. Se debió transformar las instalaciones que consumían carbón, adaptándolas para el uso de combustibles líquidos que también eran cada vez más escasos.
Se sacrificó gran parte de la producción agraria quemándola en los hornos de calderas.
Para las usinas productoras de gas se emplearon mezclas de los reducidos volúmenes de carbón disponible, con maíz y asfaltita proveniente de precarias explotaciones.

Las importaciones de carbón descendieron brusca y considerablemente de3.000.000 de toneladas a pocos centenares de miles.
A pesar del corte indiscriminado de bosques, de la utilización de cereales inclusive, como sucedáneos de carbón y de la cada vez mayor carencia de carbón mineral, entre 1939 y 1941, no se hizo nada para concretar la explotación carbonífera nacional.
Ramón Castillo, Presidente de la Nación en los momentos más críticos del año 1941, intentó solucionar los problemas del país dictando el decreto Nº 87.672 de fecha 2 de abril, que inicia seriamente la política nacional sobre el carbón.
Los fundamentos económicos para el desarrollo del carbón fueron:
* Conjugar los efectos del déficit energético producido por la II Gran Guerra.
*Reforzar el potencial determinado de combustibles perecederos en razón de los factores técnico-económicos que, con carácter restrictivo, gravitan en la constitución de las reservas de hidrocarburos.
*Valorizar la producción de petróleo, satisfaciendo con carbón parte de las aplicaciones del fuel-oil.
*Contar con materia prima para elaborar coque, a fin de que la siderurgia pueda desarrollarse con la mayor autonomía de acopio posible.
Con respecto a la calidad del carbón decían que era un lignito pobre del terciario, que nunca podría sustituir a los carbones europeos del Paleozoico. Nacido en el remoto pasado terciario en ascensos y descensos del subsuelo, a partir de epirogénicos movimientos y en la sedimentación alterada que acumulaba el mar en sucesivos invasiones y retrocesos. Las glaciaciones y desglaciaciones habían elaborado luego el suave relieve del valle y colinas, definiendo los rasgos morfológicos de la región. El paisaje emergió de los sedimentos terciarios al igual que los primeros animales (gigantescos herbívoros y carnívoros). El transcurso de milenios y la metamorfosis del paisaje le pusieron fin a estas vidas, que quedaron sepultadas permitiendo que el tiempo y la geología las transformen en carbón.
Según el informe producido en 1991 por la constructora EVT- ENERGIE- DE STUTTGART de Alemania, las principales características del carbón mineral de Río Turbio pueden sintetizarse de esta manera:

Poder calórico: 5.800 – 6000 Kcal. /Kg.
Porcentaje usual de cenizas: 13%
Porcentaje de azufre: 0,6 – 0,7 %

En síntesis es un combustible apto para ser usado en centrales termoeléctricas y, parcialmente, en la industria siderúrgica, se lo puede considerar como uno de los mejores, dado su bajo contenido de azufre, lo que incide en grado mínimo en la contaminación ambiental, como así también por su poder calórico. Recordemos que en las centrales termoeléctricas se utiliza carbones con un poder calórico menor.
En relación a su uso en siderurgia como participante en la producción de coque, oportunamente se hicieron los estudios y ensayos correspondientes. A partir de dichos estudios se determinó que se lo puede utilizar hasta un porcentaje del 20% en las cargas de los hornos de coquización.
Se afirmó que nunca podría transportarse desde Río Turbio y que cualquier inversión para explotar los yacimientos era injustificada porque, cuando la guerra finalizara, la explotación tendría que abandonarse.

Pero la existencia del carbón ya era conocida en épocas muy tempranas (1877). En el año 1936 se decide hacer una exploración geológica en una extensa área de la parte austral de Santa Cruz, con el fin de apoyar la búsqueda del petróleo. Parte de esa área era la región fronteriza con Chile, en el cuadrante sudoeste del territorio, que comprendería el yacimiento de Río Turbio.
Estaba a cargo de la comisión el ingeniero Brandmy quien, para el estudio de la región, utilizó como punto de partida las investigaciones hechas por el doctor Hautal a fines del siglo anterior.
Aunque el objetivo de la comisión era buscar petróleo, los trabajos que se realizaron durante los primeros meses de 1937 y abarcaron todo el área comprendida de Oeste y Este entre la frontera con Chile y el meridiano 71º y, de Norte a Sur, entre el paralelo 51º y el curso inferior del Río Turbio, fueron un importante aporte para la posterior exploración y explotación del carbón de Río Turbio.
La División Carbón Mineral de YPF instaló en Río Turbio dos campamentos para realizar reconocimientos geológicos de los mantos, exploraciones, construcción de piques, socavones y galerías a principios de 1.943 dando origen a la primera explotación experimental.
El primer período es el de la apertura de Mina 1, la primera boca de mina que se abrió, el período de la comisión Carbón Mineral nº 59, que se caracterizó por la exploración geológica y los primeros trabajos de extracción con técnicas manuales y por el transporte de carbón, a través de camiones, a Río Gallegos.
El aislamiento y despoblamiento acrecentaron las dificultades. Los campamentos eran muy precarios, con carpas que cumplían funciones de oficinas o viviendas.
Con el tiempo se incorporaron pabellones, galpones, depósitos y usinas con una dotación de 120 hombres.
Se cubicaron reservas por 37 millones de toneladas llegando a 100 con la explotación del manto de Dorotea, en 1.946, ascendiendo luego a 450 millones de toneladas.
El Estado buscaba satisfacer intereses nacionales estratégicos, a la vez que sentaba soberanía en un área de frontera con asentamientos de población. En 1.949 se declaró de utilidad pública y sujeta a expropiación, por razones de Defensa Nacional y de orden económico, la explotación de la cuenca carbonífera de Río Turbio. Se temía un tercer conflicto bélico internacional, en cuyo caso se debía eliminar la dependencia del abastecimiento externo.
Luego se propuso un programa de siete puntos, entre los cuales se incluía el acondicionamiento de la ruta Nº293 de Río Gallegos a Río Turbio y la realización de estudios para el trazado de un ferrocarril hasta la costa atlántica, la construcción de un muelle en Río Gallegos, el establecimiento de un destacamento de Gendarmería Nacional en Río Turbio y la adquisición de barcos carboneros.
En Río Turbio se intensificaron los trabajos de reconocimientos geológicos, perforaciones y labores mineras, llevados a cabo con los anticuados equipos cedidos por YPF, cuya renovación y ampliación recién comienza a partir de 1947.
La mayor preocupación fue el problema del transporte de carbón desde Río Turbio hasta el potencial mercado consumidor que existía en la región del Río de la Plata y del litoral fluvial, para centrales eléctricas, ferrocarriles, frigoríficos, etc. Tradicionales consumidores de carbón mineral estaban en claro proceso de transformación de sus instalaciones para el uso de otros combustibles, por la ausencia de carbón mineral en la plaza vendedora.

En aquel tiempo ya se planteaban los problemas centrales de la extracción del carbón y su transporte a los mercados nacionales; debido a los bajos volúmenes de producción y a la política nacional de sustituir importaciones con la producción argentina, dentro del mercado limitado del país, no se planteaba la cuestión de si era posible exportar carbón.
Desde el punto de vista legal, la explotación se organiza cuando el General Juan Domingo Perón, dictó el decreto Nº 17.371 de 18 de agosto de 1950, y creó así la Empresa Nacional de Energía (ENDE), organismo dentro del cual conservó su individualidad como empresa nacional de energía, al solo efecto de su gestión económica.
Los decretos Nº 6456/55 creador del Consejo Nacional de Energía y Nº 14918/56 creador de la Dirección Nacional de Energía le devolvieron su autarquía como empresa nacional.
El decreto Nº 3682 del 6 de agosto de 1958, le atribuye el nombre y las características actuales, bajo la denominación de YCF.
De esta manera se constituye como una de las empresas del Estado, legislada por la ley Nº 13653, art. 9, como ente autárquico con capacidad jurídica para actuar en el orden del derecho público y privado, sin otras limitaciones que las establecidas en esta ley.
Actuaba en sus relaciones con el Poder Ejecutivo por intermedio de la Secretaría de Estado de Energía y Combustible.


El recorrido del carbón hasta llegar a los centros de consumo consta de los siguientes pasos: extracción, depuración, transporte ferroviario, puerto de Río Gallegos y transporte marítimo.
El yacimiento está formado por dos paquetes que contienen los mantos de carbón: el paquete superior contiene los mantos Dorotea, A y B, tomado de arriba abajo. La distancia entre el manto Dorotea y B es de 8 m y entre A y B de 15 mts. Al paquete inferior corresponden los mantos inferior, superior. Hasta 1.950 el carbón procedía de las minas 1 y 2, ambas del manto superior. En mina 1 se aplicó el método de explotación por cámaras pilares, por el cual el carbón se extraía siguiendo las características estructurales del carbón y dejando intercaladas columnas para sostener el techo. En mina 2, situada en la parte baja del manto superior, por debajo de la 1, se inició la extracción en 1.947. En 1.950 se reemplazó por el método de frentes largos en retroceso con derrumbe de techo controlado.
En marzo de 1.948 se realizó una inspección de las labores e instalaciones en el Yacimiento Río Turbio. Existía un servicio de exploración y prospección minera que contaba con cinco equipos perforadores a rotación con los cuales se tomaban muestras de las diferentes áreas. La extracción se realizaba a pico y pala, con un solo compresor que accionaba diez martillos picadores simultáneamente. Para la fortificación se usaban puntales de lenga de la zona.
El transporte dentro de la mina se hacía por medio de líneas decauville y vagonetas habilitadas para llevar hasta 500 kg por desnivel. Se trabajaba con un solo turno y con rendimiento de 80 tn diarias.
En esta etapa se contaba con dos campamentos, el de “Energía” y el de “Marina”. Era necesario realizar trabajos de superficie y perforaciones hasta definir la ubicación de bocamina. La construcción de las galerías y chiflones se realizaba con perforaciones y explosivos. Al manto se accedía por galerías principales y desde allí se descendía por galerías en rampa hasta el manto de carbón, donde se ubicaban las galerías secundarias. El techo del manto se sostenía por medio de una estibación hidráulica que, al avanzar, dejaba sin sustentación el techo, produciéndose derrumbes. Para sostener el techo se utilizaban arcos metálicos, puntales hidráulicos que dan mayor seguridad que los de madera y economizaban mano de obra. El carbón era evacuado por una cinta transportadora con destino a las tolvas de almacenamiento en interior de minas, desde las cuales se conducía a la planta de beneficiamiento o depuración.
Con el avance se fue introduciendo tecnología para mejorar el rendimiento, iniciando un segundo período, que se importaba; a los martillos neumáticos se agregaron máquinas rozadores (cortadores de carbón) transportadoras de cintas para el mineral, vagonetas con mayor capacidad, locomotoras con motor Diesel, luego eléctricas, ventilaciones eléctricas a la salida de los chiflones, explosivos de seguridad, también explosivos de seguridad que evitan la explosión de gas grisú, el cepillo pupitre westfalia con transportadora de cadena y una nueva central termoeléctrica para proveer energía.
Más allá de la tecnología, esta actividad se basa en la habilidad del minero y en su fortaleza.
El carbón bruto, tal como se extrae de la mina contiene impurezas formadas por material inorgánico existente en la veta, denominado ceniza inherente y, minerales no combustibles que se anexan al carbón denominada adquirida. El tamaño varía desde polvo a grandes trozos.
En Río Turbio las impurezas formadas por arcillas hicieron necesario la selección a mano. El carbón bruto poseía un 40% de cenizas. En 1.950 se construyó una planta experimental depuradora-briqueteadora que funcionó en la playa de mina 2. En 1.958 comenzó la construcción de otra planta que llevó de 20 toneladas por hora a 250 toneladas por hora.
Para la planta denominada “Ingeniero Bacigalupo” se construyó otra central termoeléctrica utilizando carbón de mina.
El carbón de Río Turbio estaba destinado al mercado interno, no tenía características de coquización, pero podía ser mezclado con carbones coquizantes y de esta manera reemplazar a los que se importaban.
Los principales consumidores fueron empresas estatales como Agua y Energía eléctrica (62%), Ferrocarriles Argentinos y Segba; para uso siderúrgico era absorbido por la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina SOMISA (1/2 tn de carbón por tn de acero). También se utilizaba para consumo domiciliario en Río Gallegos y Río Turbio.
En 1.962, Y.C.F se hace cargo de la comercialización residual de petróleo, producido en las destilerías de La Plata y Luján de Cuyo. Dado que éste posee un alto poder calorífico, casi sin cenizas, se hicieron mezclas de carbón de Río Turbio y residual resultando exitosas. De este modo se adaptaron tanto las calderas de la usina de San Nicolás como de la Central Puerto Nuevo de Segba para emplear estas mezclas.
La comercialización de carbón residual resultaba más redituable para la empresa que el carbón mineral, siendo en 1.971 las ventas de carbón mineral del 46% del total, y de las del residual el 54%. En 1.975 éstos variaron a 25% y 75%.

El traslado del carbón hasta el puerto y de allí a los centros urbanos de consumo fue un problema que debió ser resuelto rápidamente iniciándose los estudios para la construcción de una vía férrea que permitiera la salida a un puerto del Atlántico.
En un principio se utilizaban camiones a vapor que consumían dos tercios del carbón que transportaban y en invierno perdían muchas jornadas por la nieve que bloqueaba el camino. Resultaba un sistema muy costoso. Desde el principio se plantearon dos posibilidades: el puerto de Río Gallegos o el de Santa Cruz.
A fines de la década del 50 se debatió sobre la conveniencia de uno u otro puerto decidiéndose por Río Gallegos por razones presupuestarias, por lo que se construyó un ferrocarril de trocha angosta a lo largo de 258 km, paralelo a la ruta.
Para su construcción se utilizó material en desuso como vías, rieles y durmientes que fueron aprovechados, se construyó un puente de 70 m de luz sobre el Río Gallegos, un movimiento de tierra de 2 millones de m3, se montaron campamentos, talleres, alojamientos, etc y en un plazo inferior a un año, el 24 de mayo de 1.951, se procedió a la inauguración provisional del ferrocarril.
Para realizar las construcciones necesarias de playa de carga, descarga y almacenaje y viviendas para el personal, se expropiaron los terrenos necesarios. Se construyó un muelle de madera provisorio con sus instalaciones mecánicas, que fue ampliado y mejorado concluyendo las obras en 1.956.
Debido a la gran demanda y al aumento de la producción se amplió en 30 km, posteriormente hasta Punta Loyola y así se solucionó el problema de la amplitud de mareas en el puerto de Río Gallegos donde quedaban apoyados los barcos en el lecho en bajamar. En Punta Loyola sobre el océano operarían barcos de ultramar de hasta 10 mil tn. Y también se utilizaría para la salida del petróleo.
Sin embargo esta solución se demoraría 20 años; en 1.984 se habilitó el muelle presidente Illia para la salida del petróleo y posteriormente se desvió el ferrocarril para permitir la salida del carbón.
Hasta tanto se construyó el desvio igualmente se amplió la instalación en el puerto de Río Gallegos dándole una capacidad de carga en 1.984 de 800.000 y 1.000.000 de tn por año.
Con respecto al transporte marítimo, se utilizaban buques propios, arrendados y también se contrataban bodegas. La falta de buques propios carboneros, la incidencia del flete y de carga y descarga que era del 40 al 45% del costo del carbón en BsAs. Y las dificultades del puerto hicieron que este aspecto se viera como un tope al incremento de la producción planteada.
Ésta diversificación en la producción conformaría una nueva estructura, a partir de los años ’60, caracterizada como “capitalismo de estado en enclave”. Esta estructura hace que la empresa estatal asuma un rol central en la vida de la comunidad político, económico, social.

Coincidente con la provincialización de Santa Cruz, las migraciones dan lugar al crecimiento de los centros humanos y al desarrollo de actividades económicas, como comercio, construcción y servicios.
Y a finales de 1940 en Santa Cruz, convertida en polo de atracción poblacional, comenzaron las grandes oleadas migratorias, proceso que se vinculó con la actividad minera.


En 1.948 llegó un contingente de genoveses, traslados a cargo de organismos estatales. Los inmigrantes fueron alojados en el Campamento Central y, más tarde, sus familiares se asentaron en Río Turbio. Posteriormente llegan más y diversos inmigrantes así como argentinos de otras provincias.

En la década del 70 y con un posible conflicto bélico con Chile hubo otra reducción de operarios de ese origen. En ese año Y.C.F redujo personal mayoritariamente de mano de obra chilena (1.965/70 de 1.808 a 1.070), y así creció la mano de obra argentina de 805 a 880.
Los trabajadores chilenos mantenían a su familia en Puerto Natales y ellos viajaban semanal o quincenalmente. Dado el escaso desarrollo comercial y el aislamiento del resto de la provincia, la localidad de Puerto Natales se convertía en una salida natural de los trabajadores de la mina.
Hubo accidentes en esta actividad, en los que murieron trabajadores. En 1.949 hubo una explosión en el interior de la mina sin derrumbes, y quedaron aislados seis mineros, los que, a pesar de las tareas de salvataje fallecieron. Eran trabajadores de entre 21 y 26 años.


Luego de la pertinente investigación se reconoció como causa del accidente el encendido de un fósforo por parte de uno de los mineros, el que, al tomar contacto con el gas grisú, produjo la explosión.
Como decíamos anteriormente, a fines de los ´60 se impulsaron nuevas iniciativas para el crecimiento económico a nivel nacional. En la casa de Y.C.F. la expectativa era que la empresa aumentara su producción y lograse en un corto plazo el pleno abastecimiento de carbón.
Los cambios fueron: nuevas tecnologías; organización del yacimiento, organización del trabajo; un perfil laboral técnico y profesional e importantes inversiones en equipamiento.
Los cambios en el perfil dieron cabida a formas de organizaciones con un tipo de sistema “Fordista”.
La introducción de tecnología provocó una alteración en el proceso de trabajo y en la organización laboral. Estos cambios exigieron nuevo perfil en los trabajadores y la demanda fue cubierta por una ola migratoria de profesionales, (con sus familias), atraídos por elevados salarios ofrecidos.
Esta organización laboral, por la reconversión o expulsión del personal no calificado y la incorporación de profesionales y técnicos, provocó un sistema de calificación socio-ocupacional más complejo, con nuevas categorías y jerarquías (técnicos superiores, capataces, etc.).
En lo gremial, la diferencia de organización interna originó nuevos sindicatos: el sindicato “Trabajadores de base” que eran trabajadores de producción y el otro sindicato de “Jefes y Superiores” que eran los trabajadores que estaba a cargo de tareas de conducción. Hay que destacar que en ese tiempo hubo un importante auge gremial, también en lo nacional, que coincidió con la recuperación de la democracia (1972 - 1973) y la activa movilización social que había en esos años.

Los ingresos elevados percibidos por los trabajadores y el aumento poblacional favorecieron el desarrollo de pequeños y medianos comercios y servicios personales en la región. También el crecimiento poblacional exigió una prestación de servicios urbanos y sociales como agua, electricidad, educación, salud, etc.
En la década del 70, para las tareas de preparación de minas se incorporaron excavadoras de avance que además de evitar gases nocivos de explosión, reducen el polvo en suspensión, propio de las voladuras.
Más allá de la preocupación por la ventilación y seguridad y de la incorporación de tecnología, el trabajo dentro de la mina es una tarea riesgosa porque se desarrolla en forma subterránea y, en su ejecución, el minero está expuesto a la agresión del polvo, esquirlas, ruidos y vibraciones que traen aparejados riesgos de silicosis, hipoacusia, etc.
La tendencia de la producción, tanto bruta como depurada, es creciente con algunas oscilaciones como la baja de 1.962-63. Se observa un gran incremento en 1.952 con la puesta en marcha del ferrocarril. Desde entonces es ascendente hasta 1.974.
El tercer período se da cuando se produce la mecanización del trabajo de mina, debido a la incorporación de los marchantes y las rozaduras, que son técnicas de avanzada que actualmente se están utilizando.
Este período se inicia en 1975 y en el año 1979 se da el punto de máxima producción con 1.400.000 toneladas brutas y más de 700.000 toneladas de producción depurada. Esto se debió a la incorporación de tecnología moderna.
Las ventas tienen una creciente tendencia hasta 1.972 que marca el máximo con 570.000 toneladas y a partir de allí se estancan. Si bien la producción aumentaba, hasta su pico de 1.979, no era así con la comercialización. En aquel período se acumula carbón en las playas del yacimiento, dicha acumulación produce un gasto de mantenimiento, maquinarias y personal.
Acorde al plan nacional del Dr. Martinez de Hoz, se imponía, en el plano nacional, la política liberal.
En 1.979 la empresa tenía 5.711 gentes y en el 87 se habían reducido a 3.612. En Bs As. funcionaba la Sede Central de la empresa, con funciones de comercialización, laboratorio, financiamiento, etc. En Río Gallegos, había personal técnico administrativo y profesionales además de los trabajadores de la Gerencia de Transporte y Puerto, mientras que la explotación funcionaba en Río Turbio.
En cuanto a YCF, la política era subsidiar fuertemente la extracción del carbón, sin una política nacional, ni internacional para ubicar el carbón extraído.
En los años 50 y 60 la importancia del carbón como fuente de energía y la política apuntaba al autoabastecimiento, por eso se hicieron inversiones. También la legislación tendía al aprovechamiento del recurso. En 1.965 se dictó la ley que establecía la obligatoriedad de consumo de carbón nacional como fuente de energía y materia prima. En Santa Cruz, los frigoríficos Swift y Armour se vieron obligados por el gobierno peronista a reconvertir sus calderas preparadas para el consumo del carbón europeo y adaptarlas al carbón de Río Turbio. En 1.972 se sancionó la Ley que declaró de interés nacional la prospección, explotación, comercialización y transporte de carbón mineral, tendiendo a alentar a las centrales termoeléctricas que lo utilicen como combustible principal. Por la misma ley se fijaba como meta la explotación carbonífera de Río Turbio y, para esto, el estado prestaría apoyo financiero a YCF y facilitaría el equipo requerido.

Pero a partir de 1972 comenzaron a registrarse dificultades comerciales importantes. Entre 1976 y 1982 se destacó un período de estancamiento y caída de gastos socio-laborales, pero con crecimiento del empleo.
El estacionamiento de la productividad y del comercio estuvo asociado a las interrupciones de las inversiones de reestructuración minera y la falta de decisión política para el uso de carbón en centrales termoeléctricas. Tampoco se pudo reducir los costos para permitir la reducción del precio de comercialización del carbón que estaba por encima de los valores del mercado internacional. Otro punto fue el empleo de gas, hidroelectricidad, energía nuclear, etc.
El cuarto período se caracterizó por el estancamiento y deterioro de la maquinaria y medios de transporte de la empresa y la crisis en la mano de obra especializada a causa de los retiros voluntarios no selectivos.
En los años 80 la crisis del estado se vió reflejada en el complejo de Río Turbio agudizando, con las políticas de ajuste, los conflictos sociales que se generaban por reivindicaciones salariales y laborales.
En 1.984 visitó el país un grupo de expertos de la industria del carbón de Francia con el objetivo de elaborar un informe sobre la realidad carbonífera de Río Turbio. Luego de los análisis destacaron las buenas perspectivas del carbón a nivel internacional, aunque consideraron que veían buenas posibilidades para Río Turbio en el mercado interno, resaltando luego la falta de repuestos con lo que se detendría la producción en corto tiempo.
En los años 87/86 se invirtió en equipamiento e infraestructura de generación eléctrica. En ese año se concluyó el Proyecto de Exploración de los yacimientos de la Cuenca Austral. También se elaboraron proyectos de reforma estructural de la empresa que incluían transferencia a terceros de funciones tales como transporte marítimo y ferroviario, los servicios públicos y comunitarios en Río Turbio, para concentrarse en la explotación, extracción, depuración y venta del carbón.
En 1.990, en la Cámara de Diputados de la Nación se presentó un proyecto de ley considerando esta actividad riesgosa e insalubre planteando medidas para preservar la salud y otorgaba beneficios jubilatorios para los mineros. El proyecto se aprobó por unanimidad y fue convertido en Ley Nº 24.058 pero posteriormente fue vetado por el Poder Ejecutivo Nacional.
A los problemas productivos y microeconómicos que tenía el yacimiento, se sumaron la reducción del aporte financiero del Estado y una disminución del gasto y la inversión empresaria. En 1985 y 87 se tuvo la intención de revertir la situación económica de la empresa y no hicieron más que agravar la condiciones de la empresa.
Los problemas estructurales de la situación de Y.C.F. estuvieron afectados por factores fundamentales:
a) escasa integración sectorial, tecnológica y comercial que tenía el carbón en mercado energético nacional.
b) la acumulación de distorsiones en la estructuras y en el funcionamiento productivo de la empresa.

El enclave tuvo una activa y radical movilización política y sindical por mejoras salariales y laborables, esto hizo que chocaran con dificultades financieras que presentaba la empresa y fueron agudizadas debido a las medidas de ajuste.
El resultado fue la tensión social y el conflicto laboral en el enclave minero durante toda la década. Esta situación se destacó por la participación de los sectores gremiales y activa movilización de la población. Cabe destacar que el 95% de la población estaba afiliada a algún sindicato. (ATE, Luz y Fuerza, La Fraternidad, Sindicato Personal Superior)
En el “ajuste heterodoxo” (1985 - 1987) denominado "plan austral” existió con la intención de superar la crisis de la empresa, con este plan se pretendía:
a) Realizar inversiones en equipamiento, infraestructura productiva y comercialización, además integración sectorial y modernización tecnológica.
b) Equilibrio en las cuentas, por la reducción de los gastos y como recortar los beneficios sociales a los trabajadores y la privatización de algunos servicios.

c) Intersección del carbón en el mercado nacional.
En 1988 el enfrentamiento de estrategias fueron insuperables en la realización del plan, en lo político como en lo económico. En lo nacional la crisis económica y política del “Plan Austral” fracasó. A partir de ese momento fue fundamental la reducción de gastos, sin importar el deterioro social y productivo.
Este ajuste logró importante reducción del déficit empresario, pero la mejora financiera no tuvo un sustento sólido; los factores que permitieron este resultado fueron:

a) un incremento de ingresos identificado como “No genuinos”
b) reducción fuerte de inversión y de personal.
Este periodo concluyó con el índice de un proceso que apuntaba al achicamiento, reestructuración y privatización en la empresa.
El proceso de reestructuración se llevó a cabo entre los años 1992 y 1995 buscando la reducción estructural de los gastos y la privatización de la empresa. Los retiros voluntarios, al no ser selectivos, produjeron un vacío en áreas estratégicas por el retiro de técnicos y obreros especializados. Sin embargo más allá de estas propuestas para equilibrar la situación financiera y generar inversiones, éstas no se consolidaron sino que se tomaron medidas de reducción de personal, se suspendieron los planes de inversión por recorte presupuestario finalizando con la derivación de la concesión del yacimiento a la empresa Yacimientos Carboníferos Río Turbio S.A., en 1.994, en el marco de ajuste, reestructuración y reforma del Estado.


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A@Anónimo3/26/2016+0-0
Bastante bueno che , es necesario estar informado.
A@Anónimo11/24/2015+0-0
te dejo 10 me sirvio

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