El puente de Remagen

La orden de Hitler era terminante, bajo ningún concepto los alemanes podían abandonar la ribera occidental del Rhin y menos los puentes, en especial el de Remagen. El 7 de marzo, a las 11 horas, el comandante Hans Scheller tomaba el mando de las formaciones que defendían la localidad de Remagen y el puente. Una unidad de transmisiones que le acompañaba se había tenido que detener por falta de combustible. El estratégico puente ferroviario Ludendoríf, sobre el Rhin, había quedado asegurado por efectivos antiaéreos. En Remagen, una débil compañía de zapadores había dispuesto todo lo necesario para la voladura del puente. Hacia el mediodía, cuando lo cruzaban soldados y vehículos alemanes, apareció de repente en la orilla occidental del Rhin una patrulla de reconocimiento estadounidense, de la 9ª División Blindada, mandada por un tal teniente Karl Timmerman, de origen alemán. El padre de Timmerman era estadounidense y se quedó en Alemania después de la Primera Guerra Mundial, donde conoció a la que sería madre de Karl. Después de unos años la familia trasladó a EE.UU.

A las 15:30 del día 7 de marzo, Timmerman guiaba a toda velocidad a la unidad de avanzada, hasta que divisó el puente. El comandante Scheller ordenó que fuese volado inmediatamente, pero falló el mecanismo de detonación. La respuesta de fuego de los carros que llegaron detrás de Timmerman impidió a los alemanes reparar el sistema detonador. Tras los carros, avanzaban amparados numerosos infantes estadounidenses, en dirección a la orilla oriental del Rhin.

El capitán Willi Bratge y su compañía fueron capturados, mientras el comandante del puesto y el jefe de la compañía de zapadores junto al comandante Scheller, lograron escapar y pudieron comunicar que los estadounidenses estaban cruzando por el puente de Remagen. Tras la huida, ocho divisiones estadounidenses cruzaron el puente. Este hecho fue la causa del inmediato desmoronamiento de las defensas alemanas en el Oeste. Hitler relevó del mando al Mariscal de Campo Gerd von Rundstedt y otros cuatro generales. El General von Bothmer, comandante de Bonn y Remagen, fue sentenciado a cinco años de prisión y se suicidó, pero eso no calmó la ira de Hitler quien ordenó que el General Rudolf Hubner instalara una corte marcial para juzgar a los culpables.

El 11 de marzo el comandante Scheller compareció ante un tribunal militar acusado de desobedecer la orden de no cruzar el río y abandonar el puente y fue condenado a muerte junto al teniente Karl Heinz Peters. El capturado, capitán Willi Bratge fue sentenciado en ausencia. Un día después fueron sentenciados los mayores Herbert Strobel comandante de puesto y August Kraft jefe de la compañía de zapadores.

Remagen fue más un símbolo que un logro. Los alemanes reaccionaron con desesperación, Hitler envió contra la cabeza de puente lo mejor que le quedaba en su arsenal. En torno al puente se quemaron las últimas bombas V del Reich, los últimos aviones, los últimos grandes cañones... Nada consiguieron, hasta que el día 17, cansado de tantas vibraciones, el puente se hundió solo. Por él pasaron a Alemania las primeras 4 divisiones norteamericanas, aunque no lograsen una profundización importante.

El puente de Remagen en la actualidad:
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