Bueno acá les dejo un ensayo que escribí para la facultad. La Iglesia Católica: falsedad e intolerancia El famoso escritor francés, Émile Zola, quien fue muy crítico de la Iglesia Católica, dijo que “La civilización no alcanzará su perfección hasta que la última piedra de la última iglesia caiga sobre el último sacerdote”. De esto, a mi entender, se desprende que tanto la religión católica como su Iglesia son un obstáculo para el bienestar del ser humano. Ésto se debe a que dicha Iglesia es hipócrita en su proceder y sus textos bíblicos y dogma son contradictorios, retrógrados e incluso muchas veces promueven la intolerancia. Una de las principales falencias del catolicismo es la intolerancia religiosa. Son incontables los hechos de este tipo que se dan en la Biblia en casi todos sus libros. En Éxodos: “El que sacrificare a dioses, excepto a sólo Jehová, será muerto” (Ex 22.20). En el segundo Libro de los Reyes: “...y sacaron las estatuas de Baal y quemáronlas y derribaron el templo de Baal convirtiéronlo en letrinas hasta hoy” (2R 10.26) ¿Ésas son las enseñanzas del “Dios” católico? ¿Ser intolerante y no respetar creencias que son ajenas a uno? ¿Dónde quedó el amor al prójimo que tanto suelen predicar? Surgen demasiadas interrogantes en este tema; se ve claramente la intolerancia religiosa en los versículos de un “libro sagrado” o como algunos le dicen “guía espiritual”. Este fanatismo se ve reflejado también en las prácticas de la Iglesia Católica. Sin ir más lejos, en la Edad Media, la Inquisición fue uno de los actos más barbáricos de la historia, en el cual se ejecutaban mediante la hoguera o la tortura a todo aquel que se oponía a los mandatos de la Iglesia. Esta intransigencia religiosa está íntimamente relacionada con el antisemitismo bíblico. La idea más utilizada para alentar el antisemitismo es la versión evangélica de la muerte de Jesús. Él no sólo profetizó que los escribas y Fariseos hipocrititas matarían y crucificarían a los profetas que el enviaría (Mt. 23.34), sino que fue el primero en acusarlos de quererlo matar: “Sé que sois simiente de Abraham más procuráis matarme” (Juan 8.37). Esa excusa fue utilizada por el obispo Hilfrich de la Alemania nazi, sosteniendo que los judíos habían matado a Dios. Con ésto se ve notoriamente el racismo que profesa la religión cristiana católica. Otra de las peores acciones del clero católico es el hecho de que respaldó diversas políticas que atentaban contra la humanidad, como fue el caso de nuestro país con el proceso militar. Los cardenales acompañaron a la cabeza del gobierno en la Casa Rosada y en los Tedeums de la Catedral. Es más, apoyaron y velaron por la salud espiritual de los oficiales torturadores en los chupaderos. Este respaldo al gobierno militar de facto por parte de la Iglesia en Argentina se evidencia en diferentes aseveraciones que hizo Monseñor Tortolo en varias ocasiones. Por ejemplo, en un almuerzo en el Plaza Hotel ante la Cámara Argentina de Anunciantes, el prelado dijo: “... se avecina un proceso de purificación...” (29 de diciembre de 1975). Luego de entrevistarse con el General Videla y el Almirante Massera el 24 de marzo de 1976, declaró: “...si bien la Iglesia tiene una misión específica, hay circunstancias en las cuales no puede dejar de participar así cuando se trate de problemas que hacen al orden específico del Estado...” El clérigo incluso llegó a desestimar denuncias hechas contra el gobierno por los repetidos abusos cometidos: “... yo no conozco, no tengo pruebas fehacientes que los derechos humanos sean conculcados en nuestro país. Lo oigo, lo escucho, hay voces, pero no me consta...” (14 de octubre de 1976). Respecto de la sexualidad desde la perspectiva católica, hay varios puntos por mencionar. El mayor enemigo del occidente cristiano es el sexo, cuyo hallazgo por la “desobediente” Eva, mereció el más grande de los castigos: la suma de todos los males que desde entonces padecemos. Luego de echar a los primeros pecadores del Edén, Dios atribuyó a lo creado los errores de la Creación, e inventó las formas de muerte y dolor necesarias para castigar el descubrimiento del placer. Sembró entonces las plagas que los libros sagrados enumeran: terror, extenuación, calentura (Lv. 26.16), tisis, fiebre, ardor (Dt. 28.21), etcétera. El sexo heterodoxo es, después del pecado original, el más grave de los pecados bíblicos. Dentro de las transgresiones sexuales, una de las más graves sería la sodomía (pecado castigado con exterminio y fuego en Sodoma y Gomorra, y causa de la destrucción de dichas ciudades (Lv. 20.23)) Además, este pecado sería una de los motivos de la masacre de los aborígenes Canaan durante la conquista (CGS 115). La obsesión sexual religiosa acompaña la historia de occidente y no ha terminado: se ve reflejada en la fuerte campaña de la Iglesia contra el aborto, los métodos anticonceptivos, el divorcio, los homosexuales, etc. Por ejemplo, en una carta escrita por el entonces Cardenal Ratzinger (actualmente Benedicto XVI) se reitera que a los católicos divorciados que se han vuelto a casar se les niegue la comunión. Otra clara instancia de este dogma reaccionario es que la religión católica rechaza el uso del preservativo, alegando que el único fin del sexo es la procreación. Con esto se olvida de los daños que causan las enfermedades venéreas, las cuales justifica con el argumento de que son un castigo divino. En nuestro país, el cardenal Antonio Quarracino se opuso a la campaña nacional de entrega de preservativos diciendo: “Hay razones de decoro, un pudor natural frente a ciertas cosas”, pudor que dicho personaje no siente al ver millones de muertos por causas del VIH. Una terrible consecuencia del rechazo católico al sexo alternativo es la homofobia. Ésta fue uno de los argumentos usados en la Conquista para exterminar a los aborígenes acusándolos de sodomitas; la misma se expresa en una de las cartas del conquistador Cortés que pedía la autorización para castigarlos “como enemigos de nuestra santa fe católica porque además de ofrecer sacrificios humanos a sus dioses, hemos sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado”. Aun en nuestros días, Joseph Ratzinger, o Benedicto XVI, afirma que la homosexualidad es antinatural. En uno de sus discursos en 2010, el mismo rectificó que dicha preferencia sexual es: “...algo que está contra la naturaleza de aquello que Dios ha querido originariamente”. El odio católico hacia todo aquel que sea librepensador o disidente encuentra su manifestación más vívida en el “infierno”. El infierno fue durante siglos el argumento más usado para sumar fieles a la grey de la Iglesia. Pio IX exhortaba: “predicad mucho las grandes verdades de la salvación: predicad sobre todo el infierno... Nada es más capaz hacer reflexionar y de conducir a Dios a los pobres pecadores”. En la Biblia hay una gran enumeración de castigos infernales por los pecados y éstos han sido un arma para la Iglesia a la hora de ganar adeptos. Parece un tanto contradictorio que una religión que predica que Dios es amor, al mismo tiempo sostenga que quienes no se sometan a la voluntad de Él serán torturados severamente: “...y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mt. 13.42). Para concluir este ensayo, podemos afirmar que se ve sin lugar a dudas la hipocresía e intolerancia de la Iglesia Católica Apostólica Romana que supuestamente predica desde hace milenios amor, comprensión y respeto. Su contradicción radica en que ha apoyado dictaduras, ha tenido actitudes xenofóbicas, homofóbicas, e ideas retrógradas, entre otras cosas. El accionar del catolicismo ha sido vergonzoso a lo largo de la historia de la humanidad y es por ello que la frase de Èmile Zola, citada al comienzo de este ensayo, tiene perfecto sentido. Debemos prescindir de la religión católica para poder mejorar como sociedad y civilización.
Iglesia Católica Falsedad e Intolerancia
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