Es clave la buena relación con su superior en cualquier trabajo o actividad. No es necesario ser un experto en recursos humanos para darse cuenta que el establecimiento de un buen vínculo es fundamental.
Es difícil como cualquier relación que uno establece con otra persona, con las características propias de una situación en donde no necesariamente se elige al jefe, seguramente se tengan distintos puntos de vista sobre varios temas, haya diferencia de edades y objetivos diferentes. No siempre podemos irnos de un trabajo cuando no nos gusta nuestro jefe. Debería ser la última opción.
Cada jefe tiene su personalidad. Para manejarse en buenos términos con ellos es fundamental conocerlos y entender cuáles son sus necesidades.
A las mamás de la vieja usanza les gustaba que los hijos fueran corriendo a sacarle la bolsa de los mandados de la mano. A los jefes les gusta sentir lo mismo, asegura Pablo Tigani, presidente de la consultora Hacer.A su criterio, los empleados que mejor se llevan con su jefe son los facilitadores, aquellos que se ofrecen solos, sin que nadie se lo pida y que hacen todo bien.Hoy ningún jefe acepta imposiciones de horarios o que las cuestiones personales se interpongan con los objetivos del área. Ya no existe más el empleado aferrado a sus ocho horas ni individuos que observan el reloj deshojando la margarita para huir de la oficina como de un presidio. Esos están destinados a tener problemas permanentes, señalan los expertos.
* Si el jefe es un típico líder paternalista: la clave es ser comprensivo y mostrarle que uno valora su punto de vista.
* Un jefe de esos que trata mal a todo el mundo: debe ser vivido como un verdadero desafío dentro del trabajo. Hay que hacer un ejercicio mental para no permitir que la simple presencia de su superior bloquee su capacidad de trabajo.
Es imprescindible aprovechar los momentos en que el jefe está más tranquilo y de mejor humor: Intente hablar con él fuera del contexto laboral. Cuando se van de la oficina acompáñelo un par de cuadras, o invítelo a tomar un café o a almorzar. Es bueno encontrar un momento oportuno para acercarse a él y hablar de temas personales. Un tema personal suele también acercar los afectos, asegura.Si esto es difícil, intente entonces plantearle directamente que siente que no logra comunicarse con él.
Otro es el dilema cuando llega un jefe nuevo. En ese caso, se recomienda no esperar que el destino, la suerte o su jefe tomen la iniciativa: Vaya a la oficina del recién llegado. Anuncie su deseo de colaborar y explíquele cuáles son sus funciones y en qué puede ayudarlo.Si intentó todo para que la relación funcione y no tuvo éxito, busque otro empleo. Si no lo hace, su salud puede correr riesgos.
El desafío existe. La clave para el desarrollo de carrera, está también en la habilidad para establecer, mantener y acrecentar vínculos basados en la confianza, donde la buena comunicación es esencial. Hay que llevar las riendas de la relación, aunque cueste mucho. Es parte de la madurez que requiere ser adulto e interactuar con todo tipo de personas, más allá de las afinidades personales.