Fumadores pasivos: el humo que aspiran tienen más de 250 químicos nocivos
En el país el 33% de los menores que padecen asma conviven con padres fumadores
Su decisión fue no fumar: sabe muy bien lo dañino que es para la salud, se niega a que en su ropa y cuerpo se impregne de ese olor típico que caracteriza a los fumadores; sin embargo, a diario convive con personas que sí tienen esta costumbre, lo hacen al frente suyo y hasta los acompaña a fumar…
Este ‘acompañamiento’ de igual manera tiene repercusiones para su salud, y esto lo convierte en un fumador pasivo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el humo del tabaco hay unos 4 mil productos químicos conocidos, de los cuales al menos 250 son nocivos, y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. El humo de tabaco en espacios cerrados es inhalado por todos; por lo tanto, tanto fumadores como no fumadores quedan expuestos a sus efectos nocivos.
Se dice que el humo contiene hasta tres veces más nicotina (que de acuerdo con el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia es la sustancia responsable de provocar la adicción) y alquitrán que el que aspira el fumador y unas cinco veces más monóxido de carbono. Los fumadores pasivos que están expuestos al humo de tabaco durante una hora, inhalan una cantidad equivalente a dos o tres cigarrillos.
La atmósfera cargada de humo de cigarrillos puede ocasionar a quienes fuman pasivamente tos, irritación de los ojos y la garganta, asma e incluso no se puede descartar un ataque de angina de pecho. En sitios con menor ventilación, la atmósfera se carga más de monóxido de carbono. Cuanto más se expone al humo de segunda mano, mayor será el nivel de estos químicos dañinos en el cuerpo.
En cuanto al asma, entre los más afectados están aquellos menores de edad que sus padres o encargados son fumadores, según el Hospital Nacional de Niños recalcó semanas atrás. En nuestro país, el 33 por ciento de los niños que padecen asma conviven con fumadores.
“Esperamos que este porcentaje haya disminuido gracias a las políticas implementadas recientemente (con la Ley Antitabaco)”, afirmó el doctor Manuel Soto, de servicio de Neumología de ese centro médico.
Además de esas reacciones, el doctor Jorge Jiménez, médico general, comentó que a largo plazo las personas expuestas al humo del cigarro pueden llegar a desarrollar las mismas enfermedades que un fumador.
“Se da un aumento de afecciones respiratorias, decremento de la función pulmonar, hay una frecuencia aumentada de bronquitis, neumonía, aumento de tos crítica y flemas, severidad creciente de episodios, síntomas e incluso, aparición de asma. Además, de que es factor de riesgo del cáncer de pulmón y de enfermedades cardiacas en adultos”, enumeró Jiménez.
En el país el 33% de los menores que padecen asma conviven con padres fumadores
Su decisión fue no fumar: sabe muy bien lo dañino que es para la salud, se niega a que en su ropa y cuerpo se impregne de ese olor típico que caracteriza a los fumadores; sin embargo, a diario convive con personas que sí tienen esta costumbre, lo hacen al frente suyo y hasta los acompaña a fumar…
Este ‘acompañamiento’ de igual manera tiene repercusiones para su salud, y esto lo convierte en un fumador pasivo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el humo del tabaco hay unos 4 mil productos químicos conocidos, de los cuales al menos 250 son nocivos, y más de 50 son cancerígenos para el ser humano. El humo de tabaco en espacios cerrados es inhalado por todos; por lo tanto, tanto fumadores como no fumadores quedan expuestos a sus efectos nocivos.
Se dice que el humo contiene hasta tres veces más nicotina (que de acuerdo con el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia es la sustancia responsable de provocar la adicción) y alquitrán que el que aspira el fumador y unas cinco veces más monóxido de carbono. Los fumadores pasivos que están expuestos al humo de tabaco durante una hora, inhalan una cantidad equivalente a dos o tres cigarrillos.
La atmósfera cargada de humo de cigarrillos puede ocasionar a quienes fuman pasivamente tos, irritación de los ojos y la garganta, asma e incluso no se puede descartar un ataque de angina de pecho. En sitios con menor ventilación, la atmósfera se carga más de monóxido de carbono. Cuanto más se expone al humo de segunda mano, mayor será el nivel de estos químicos dañinos en el cuerpo.
En cuanto al asma, entre los más afectados están aquellos menores de edad que sus padres o encargados son fumadores, según el Hospital Nacional de Niños recalcó semanas atrás. En nuestro país, el 33 por ciento de los niños que padecen asma conviven con fumadores.
“Esperamos que este porcentaje haya disminuido gracias a las políticas implementadas recientemente (con la Ley Antitabaco)”, afirmó el doctor Manuel Soto, de servicio de Neumología de ese centro médico.
Además de esas reacciones, el doctor Jorge Jiménez, médico general, comentó que a largo plazo las personas expuestas al humo del cigarro pueden llegar a desarrollar las mismas enfermedades que un fumador.
“Se da un aumento de afecciones respiratorias, decremento de la función pulmonar, hay una frecuencia aumentada de bronquitis, neumonía, aumento de tos crítica y flemas, severidad creciente de episodios, síntomas e incluso, aparición de asma. Además, de que es factor de riesgo del cáncer de pulmón y de enfermedades cardiacas en adultos”, enumeró Jiménez.