Robert LeRoy Johnson nació en 1911 en Hazlehurst, al sur del estado de Missisipi,La música comenzó a atraerle a una edad temprana y comenzó a tocar el arpa y la armónica y a faltar a la escuela, y un problema de la vista fue excusa para que abandonara las clases definitivamente y se centrara en la música, en la que era mas bien mediocre.
La leyenda dice que Robert Johnson vendió su alma al diablo en el cruce de la actual autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Missisipi), a cambio de tocar blues mejor que nadie. Esperó en el cruce de caminos hasta medianoche, con la guitarra en la mano, hasta que el diablo se la devolvió, y las manos de Robert solo tenían que deslizarse por el mástil para interpretar el mejor blues de la historia.
El público afirmaba que tenía algo mágico que cautivaba. Sorprendía al público con su música y su guitarra que sonaba como si fueran dos, su voz que podía cambiar de formas, sus ojos fijos que miraban como poseídos, era incapaz de quedarse en un solo lugar. La letra de las canciones trataba sobre desesperación religiosa y demonios interiores, y dos de sus mayores exitos hacían referencia a su supuesto pacto.
En uno de estos conciertos fue descubierto por un promotor musical, y entre noviembre de 1936 y junio de 1937, grabó 29 canciones, algunas con dos tomas, que junto con dos fotografías, son el único testimonio de su paso por este mundo.
Su vida iba frenéticamente de un lugar a otro. Buscaba a una mujer en cada ciudad, tocaba en un local y desaparecía, hasta que el 13 de agosto de 1938, en Greenwood, Carolina del Sur, el diablo se cobró su supuesta deuda.
Robert tuvo el error de seducir a la mujer del dueño del local donde tocaba esa noche, el “Three Forks” y le dieron una botella de whisky abierta. Antes de que Robert pudiera beber, un músico que le acompañaba se la quitó y la rompió advirtiéndole que nunca bebiera de una botella abierta, pero Robert se enfadó y le trajeron otra botella también abierta de la que bebió.
En mitad del concierto, Robert dejó de cantar, dejó su guitarra a un lado y salió a la calle. Los tres días que siguieron estuvo delirando hasta que murió envenenado por la estricnina que contenía la botella de whisky el 16 de agosto, con 27 años, los mismos que extrañamente tenían al morir otras grandes leyendas de la música como Jim Morrison, Jimmy Hendrix, Janis Joplin y Kurt Cobain .
YAPA