Teoría resumida y organizada de la
Humanidad. TROH.
Introducción y advertencia.
El conocimiento que da origen a este documento, bien que ha sido evidente siempre,
nadie ha querido nunca descubrirlo, ni si quiera lxs mismxs científicxs, que lo han
investigado con entusiasmo, pero siempre han ofrecido resistencia a sus conclusiones.
Sin embargo, no han tenido otra opción que asumirlas, pues no se puede hacer trampa
cuando se trabaja matemáticamente, y el Universo es matemáticamente continuo. De aquí
el éxito del método científico.
Por un lado supone que la humanidad ha estado siempre errada en sus ideas acerca del
mundo , y a nadie le gusta darse cuenta de sus errores, máxime cuando afectan a la
totalidad de sus creencias. Por otro, y ésta es la advertencia fundamental, el anuncio de
Stephen Hawking en el vídeo cuyo enlace doy al final, que es la culminación de la
Ciencia, abre la puerta a la continuidad de la humanidad en un mundo de bienestar,
abundancia y dicha, en vez de la autodestrucción hacia la que hemos caminado siempre y
que ya ha comenzado.
Stephen Hawking aporta un conocimiento que, si bien lo hace con prudencia, usando
palabras como “opinión” o “probable”, y sin acertar del todo a expresarlo claramente, es
rotundo y riguroso en cuanto a pruebas empíricas indiscutibles, y en cuanto a
razonamientos claros, sencillos y directos. No hay duda ya. Y podría resumirse en las
siguientes frases:
-No hay razón para la existencia del Universo. El Universo surgió de la nada
espontáneamente. Nada ni nadie creó el Universo.
-El Universo evoluciona según leyes matemáticas concretas y precisas. Nadie ni nada
gobierna el Universo. No existe nada semejante a un Dios o dioses.
-Somos, los seres humanos, como todo ser vivo en el Universo, mortales. No hay cielo
ni infierno después de la muerte, ni ningún tipo de experiencia ni conciencia llegada ésta.
Lo gracioso del asunto es que, si se considera que hay algún tipo de experiencia
después de la muerte, con dioses o reencarnación, etc., la cosa es tremendamente
complicada, con miles de teorías enrevesadas e incompatibles que llenan el mundo de
información incomprensible e irreductible. Sin embargo, si somos mortales y no hay
razón para la existencia del Universo, todo el Universo es sencillísimo, con principios
claros y muy comprensibles. De aquí que me disponga a explicar la humanidad entera en
unas pocas páginas.
Cómo era el Universo antes de que existiéramos nosotrxs.
Lo primero que se deduce del conocimiento de Hawking es que los seres humanos no
somos habitantes del Universo puestos aquí por alguien o algo por alguna razón
misteriosa, sino que somos el Universo mismo. Entonces, es necesario echar un vistazo a
cómo funciona el Universo independientemente de nosotrxs, pues así somos nosotrxs en
realidad.
Hace 13.700 millones de años la nada explotó. Este acontecimiento es lo que llamamos
Big-bang, y es el origen del Universo, el origen de todo lo que existe.
El argumento fundamental que utiliza Hawking para afirmar que Dios no existe es que
en la nada no hay tiempo. El tiempo se originó en el Big-bang. Sin embargo, unos
minutos antes, en el mismo vídeo (enlace al final), al enumerar los ingredientes del
Universo, la cosa queda en energía, que incluye la materia, y el espacio, olvidando el
tiempo. Y lo curioso es que esto es correcto, pues la dimensión tiempo es indistinguible
matemáticamente de las dimensiones espaciales, es la cuarta dimensión. Pero para
comprender el funcionamiento del Universo es imprescindible saber qué es esto del
tiempo.
La ecuación de la nada, podríamos llamarla, es la simple suma de todo el Universo,
que tiene por resultado, cero. Hawking explica esto con un símil muy sencillo,
comparando la creación del Universo con la elaboración de un montículo en un terreno
llano. Al amontonar tierra, se hace también un agujero, de modo que la suma es cero. El
montículo sería la energía y materia, y el agujero, el espacio.
¿Y qué pasa con el tiempo? Pues muy sencillo. Al crear el montículo y el agujero, al
explotar la nada, se ha generado orden, se ha ordenado la nada, por así decirlo. Es más
ordenado un montículo y un agujero que un terreno llano. El tiempo, puede afirmarse
ahora, es el proceso de desordenación del Universo. El tiempo pasa porque el Universo se
desordena. Esto es el Segundo Principio de la Termodinámica: La entropía del Universo
aumenta con el tiempo (la entropía es el desorden).
De aquí se deduce que cuando el Universo se haya desordenado del todo, el tiempo se
parará, y no quedará nada. Pero veremos esto después con más significado. Ahora vamos
a ver la parte positiva de este Segundo Principio de la Termodinámica, lo que lxs brujxs
han llamado el “intento” o el “espíritu”, y que es el sentido del Universo, el sentido de la
existencia, cuya comprensión y manejo es el “poder”, y tiene por consecuencia el
bienestar.
El orden es, en sí mismo, estéril, pero alberga un gran potencial, pues al desordenarse
cualquier sistema se generan otras modalidades de orden que pueden tener significado, o
utilidad, o belleza, o algún tipo de valor.
Vemos esto con un sencillo ejemplo. Obsérvese un fumador. Después de absorber el
humo de su cigarrillo, lo expulsa soplando. El humo expulsado se desordena al mezclarse
con el aire formando dibujos caóticos, generalmente sin más resultado, pero de vez en 3
cuando se forma espontáneamente una circunferencia más o menos perfecta que
asciende llamando la atención de, al menos, lxs niñxs, hasta que se desordena.
Esta circunferencia tiene información y, siendo orden, no es simple y vulgar orden,
sino que su cualidad merece ser llamada “organización”.
Ahora veamos la historia del Universo, al menos de nuestro universo. En otros
universos pueden haberse dado otras modalidades de organización.
Decir aquí que, según la Mecánica Cuántica, al estallar la nada se produjeron tantos
universos como posibilidades matemáticas. Todo lo matemáticamente posible está
sucediendo en su correspondiente universo, asociado a una probabilidad.
Esta historia del universo va a ser brevísima y esquemática. Para ver una historia más
detallada y precisa, leer “Historia del tiempo”, de Stephen Hawking.
Al estallar la nada, el universo surgió como un punto infinitesimalmente denso e
infinitesimalmente caliente, y comenzó a expandirse. Al expandirse, que todavía sigue
haciéndolo, se va enfriando, es decir, desordenando, y va surgiendo organización.
Primero, protones, que son la asociación organizada de tres quarks. Estos protones, que
son núcleos atómicos de hidrógeno, forman nubes que van concentrándose por su
atracción gravitatoria hasta el punto de adquirir la temperatura necesaria para reaccionar
formando helio. Esto es una estrella, en la que la reacción de fusión continuada genera
grandes cantidades de energía, de manera que la estrella se mantiene estable por millones
de años.
Pero nada es eterno. Llega un tiempo en el que el hidrógeno de la estrella se acaba.
Entonces la atracción gravitatoria en la estrella deja de estar compensada, y sigue
contrayéndose. Esto resulta en el incremento de la temperatura, y comienzan reacciones
de fusión y fisión en todas las modalidades posibles, formándose los núcleos atómicos de
todos los elementos de la tabla periódica. En fin, las estrellas son las cocinas del
universo, donde se cuece la organización básica, la materia.
A partir de aquí hay varias posibilidades para la estrella, según su tamaño. El caso es
que algunas estrellas explotan, en lo que se llama una súper nova y, entonces, salen
despedidos al espacio todos los elementos de la materia.
Nuestro sistema solar se constituyó por la concentración gravitatoria de una nube de
materia que incluía elementos resultantes de una súper nova, de manera que no sólo había
hidrógeno, sino todos los elementos en forma de gases, rocas, en fin, lo que tenemos en la
Tierra. El Sol es una estrella de segunda generación.
Y aquí, en la Tierra, surgió la vida. La vida podría definirse, en primera instancia,
como organización replicante. La cosa es sencilla. La organización es orden y, por
supuesto, tiende a desordenarse. Si determinada organización hace una copia de sí misma
antes de desordenarse, de morir, está, no sólo prolongando la vida en el tiempo, sino
también acumulando organización. La vida es la acumulación de organización.4
En la Tierra, toda la vida conocida consiste en la acumulación de organización en la
molécula de ADN. Ahora, si queremos un ser vivo propiamente dicho, tenemos que
esperar a que esta organización genere una membrana que la separe y distinga del resto
del mundo . Una célula.
Ya podemos dar una definición clara y sencilla, así como una explicación de lo que es
un ser vivo: Un ser vivo es un desafiante del Segundo Principio de la Termodinámica. Y
tal desafío consiste en mantener constante, incluso incrementar, el orden en el interior de
su membrana o piel, al contrario de lo que ocurre en el resto del universo, que se
desordena.
Naturalmente, nada, ni si quiera un ser vivo, puede hacer trampa matemática al
universo. De tal modo, lo que hace un ser vivo es intercambiar con el exterior, a través de
su membrana o piel, elementos necesarios para mantener e incrementar su orden, de
manera que desordena el exterior en mayor medida de lo que ordena el interior,
resultando que las cuentas salen: El conjunto del universo se desordena en el proceso.
Hacer notar que no sólo los seres vivos funcionan así, sino todo el universo. Por
ejemplo, un terreno se eleva formando una montaña, incrementando su orden,
desordenando en mayor medida la energía geológica de la Tierra. O usted mismx acelera
su coche, incrementando su orden, quemando gasolina, con lo que desordena el resto del
universo en mayor medida. En fin, si una parte del universo se ordena, se desordena en
mayor medida otra. Esto es lo que dice el Segundo Principio de la Termodinámica: En
todo proceso, tomado en su conjunto, aumenta el desorden.
Así que si a usted le quieren vender un motor que no se alimenta de ninguna fuente
energética, o una máquina con rendimiento mayor que 1, simplemente, le están timando.
No es posible tal cosa en el universo porque no es matemáticamente posible, ni en este
universo ni en ninguno.
Y aquí tenemos la evolución biológica que puso de manifiesto Darwin a mediados del
siglo XIX, que es sólo una parte de la evolución del universo, y que ha sido y sigue
siendo muy discutida por la sencilla razón de que pone de manifiesto la muerte y el hecho
de que el universo no es estático y eterno, sino cambiante y perecedero.
Los seres vivos que consiguen desarrollarse lo suficiente, lo que constituye su éxito
biológico, se reproducen antes de morir. En las reproducciones, bien por fallo, bien por
mezcla de genes, surgen nuevas organizaciones. Cuando la organización nueva es una
ventaja para la supervivencia hasta la reproducción, se transmite a las siguientes
generaciones, lo que supone el incremento y acumulación de la organización.
Pero ¿qué es la organización?
Cuando yo era adolescente y joven, por los años 70 y 80, en los que ya se veía
claramente la realidad futura de crear robots, se especulaba con la posibilidad de que
éstos llegaran a tener conciencia y, de hecho, hay varias películas sobre el tema, en las
que el robot protagonista se hace consciente al sumarse el ingrediente básico: el amor.
Bueno, ahora estamos en 2012 y ya hay robots que tienen sentimientos y emociones
claramente definidas, si bien primitivas aún. Pero está muy claro ya que la conciencia es
la organización, o la organización es la conciencia, sin ningún ingrediente intermedio. 5
Simplemente, cuando la complejidad de la organización es suficiente, se producen los
sentimientos y emociones, así como el pensamiento, etc.
Es conveniente, ahora que empezamos a decir cuándo surge qué, exponer que en el
universo son pertinentes y adecuadas las clasificaciones, y las categorías son singulares y
diferenciadas. Sin embargo, las líneas de separación entre las categorías son casi siempre
difusas, no determinantes, existiendo más bien un continuo sin apenas saltos bruscos.
De tal modo, ya que la organización es conciencia, si bien hace falta una enorme
cantidad de organización para producir, por ejemplo, el pensamiento, un simple protón ya
tiene organización, por poquita que sea, y ya es consciente. Digamos que el universo es
consciente, y su sentido es incrementar esta conciencia.
También conviene decir ahora que el universo seguirá expandiéndose indefinidamente,
aproximándose al orden cero cada vez más despacio, de modo que, en una primera
evaluación matemática, el tiempo tiende a infinito. Sin embargo, puede claramente
definirse la muerte total del universo cuando el orden remanente sea insuficiente para el
surgimiento de ninguna organización. En tal punto, puede considerarse que el tiempo se
habrá parado, y no quedará nada.
Bueno, tenemos seres vivos y desordenación en el tiempo. La complejidad de la
organización sobre la Tierra va creciendo, incrementándose. Pasados 4 ó 5 mil millones
de años del surgimiento de la primera célula, ya tenemos monos muy inteligentes y
habilidosos. Ahora, con un cambio climático, una especie de monos se va quedando sin
su selva, y el hambre le empuja a hacer excursiones por la sabana en busca de termiteros
y otras fuentes de alimentos, como la carroña.
Este mono, que ya es el primer homínido, el australopithecus, camina erguido, sobre
dos patas, aunque le cuesta mucho al principio, porque transporta un palo o vara para
hurgar en los termiteros y como defensa, además de otras utilidades.
Lo curioso, y que va a resultar decisivo, es que este mono apenas puede correr, no
tiene grandes dientes o colmillos, no dispone de fuertes garras, en fin, está en clarísima
desventaja física para la supervivencia en la sabana, su nuevo hábitat. La consecuencia es
que la inteligencia se convierte en la clave de su supervivencia, desarrollándose y
acumulándose.
Esto ocurrió en torno a 4 millones de años atrás.
Es difícil decir cuándo los homínidos tienen un lenguaje estructurado y eficiente, pues
la laringe que lo permite es tejido blando y no se fosiliza, pero se estima que dos millones
de años después la complejidad social es tal que requiere de este elemento.
Así que tenemos dos larguísimos millones de años en los que el homínido está
pensando, hablando, contando, en fin, razonando lógicamente. Pero hay una gran
diferencia con el ser humano actual, y es que esta razón es una herramienta de la
voluntad. Le sirve para mejorar su conocimiento del mundo y sus recursos, así como para
relacionarse, cortejar, etc., pero todo lo que hace y todo lo que piensa es lo que le apetece
hacer y lo que le apetece pensar, lo que le satisface más o menos directamente. Su mente 6
es sólo una, un conjunto organizado en torno a los sentimientos, que es lo único que
cuenta, con toda la complejidad que supone la supervivencia.
El pensamiento o la mente es un fenómeno emergente en la desordenación y
organización del universo. Es llamado “atención” por lxs brujxs por la sencilla razón de
que supone la creación de una idea del mundo y el prestar atención a ella. Es posible sólo
porque el universo es matemáticamente continuo, y supone que el universo se hace una
idea de sí mismo.
Y así llegamos al origen de nuestra especie, homo-sapiens. Pero situémonos un
momento en el tiempo justo antes del acontecimiento que marca nuestra llegada al
mundo , en el último homínido de nuestra cadena evolutiva directa, homo-erectus.
La mente de homo-erectus está conectada con sus sentimientos, y estos con su
situación en el mundo , con sus necesidades para la supervivencia. Es impensable que
homo-erectus elabore un método de enseñanza para sus niñxs, que les marque un horario
para aprender, que les obligue a aprender determinadas cosas, o que lxs niñxs se nieguen
a aprender, o que un joven se escaquee de los trabajos necesarios para la caza o
recolección, tal como hace un soldado en el tiempo actual con sus obligaciones. No, de
ninguna manera. Todos los homo-erectus participan de muy buena gana en las labores
necesarias para la supervivencia, pues esto les produce satisfacción, al incrementar su
conciencia. Despliegan al máximo sus habilidades y capacidades y, por más que se
tensen sus músculos y agote su energía, no se esfuerzan nunca, pues hacen lo que tiene
sentido dadas sus circunstancias, y sacando el mayor partido de su energía al colaborar
con el resto de la tribu. Y aquí no hay gobierno de ningún tipo. Bien que hay líderes a los
que todxs siguen, pero esto es por su habilidad destacada, y de forma espontánea. No hay
coacción ni obligación en absoluto.
La humanidad propiamente dicha comienza con un golpe de
estado.
Los seres humanos actuales, sin excepción, descendemos todxs de una mujer que vivió
hace en torno a 150.000 años. La abuela del mundo .
Éste es un cálculo grosero, pero basado en la genética. Podemos decir que la especie
homo-sapiens tiene entre 100.000 y 150.000 años.
Muchxs pensadorxs de todos los tiempos han apuntado que aquí ocurrió algo, algo
gordo y decisivo, que saca al ser humano de la naturaleza y lo convierte en un criminal
belicoso y ofensivo. La Biblia misma marca este acontecimiento con la simplona fábula
de la serpiente y la manzana mordida por Eva y, por supuesto, no sabe qué es la dichosa
manzana. Sólo que es el “pecado original”.
¡Carajo! Lo que ocurrió es totalmente evidente: El ser humano comienza a serlo
cuando se cree inmortal. Esto es lo que le separa del mundo . Y si nadie ha visto esto
antes es por una sencilla razón que se convierte en dos: Primero, porque se cree inmortal, 7
y no puede contemplar esto como un error y, segundo, aunque crea que es mortal, no
contempla la posibilidad de renunciar al gobierno de su mente.
Me explico.
Cuando un ser pensante, con una mente que presta atención a su idea del mundo , dice:
“Yo soy inmortal”, y esto a pesar de que es evidente que va a morir, lo que está haciendo
es dar un golpe de estado en su mente y en el mundo , pues no importa la realidad, sino
que, ahora, lo que vale es lo que ella dicta. Esta ella es la razón, que se erige como jefa de
la mente y el mundo , y gobierna desde entonces. La razón ha asumido la jefatura del
universo con un golpe de estado.
Y ahora podemos responder sencillísimamente a la pregunta que el ser humano nunca
ha sabido responder: ¿Qué son y de dónde salen los dioses?
Pues si yo estoy gobernando mi mente, proyecto este modelo de funcionamiento al
resto del universo, y considero que los fenómenos observados están gobernados por
dioses. De este modo justifico, oculto e ignoro el crimen que estoy cometiendo. En fin,
los dioses son supuestos gobernantes del universo o una parte de él.
Aquí surge una pregunta fundamental, ineludible. Si el ser humano está sustentado en
sí mismo sobre una falsedad, ¿cómo es que desarrolla rápidamente su tecnología, en
comparación con la lentitud anterior? Hacer notar que para homo-erectus 150.000 años
apenas habrían supuesto nada en cuanto a tecnología, y seguiría viviendo en cuevas o
cabañas improvisadas, siendo cazador-recolector nómada. Lo lógico sería que al tener
una idea del mundo absurda, homo-sapiens fracasase en su supervivencia, pero ocurre lo
contrario, tiene un éxito abrumador.
La respuesta vuelve a ser sencilla y, además, explica también el fenómeno de muerterenacimiento, que da origen a todo un grupo de religiones, y que impregna toda la
humanidad.
Homo-sapiens tiene un gran éxito tecnológico porque hace gimnasia mental. Nótese
que si la mente no está gobernada, las ideas acerca del mundo se mantienen, corrigen y
amplían sin esfuerzo, sin insistencia, pues la realidad está allí para verla cuantas veces
haga falta, y no hay que reafirmarla ni sustentarla de ningún modo. Así, el pensamiento
de homo-erectus es tranquilo y esporádico. Sólo surge cuando es pertinente. Sin
embargo, si la idea del mundo es absurda, requiere un tremendo esfuerzo mantenerla con
reafirmaciones y explicaciones, incluso rituales repetitivos e insistentes, como la misa
pues, no sólo no se mantiene sola, sino que cada descubrimiento acerca del mundo la
destruye, y hay que reconstruirla.
Ahora, si homo-sapiens se identifica con su razón en la jefatura del universo, como el
gobernante del mundo , cada vez que descubre que una idea suya es falsa, experimenta la
muerte, y tiene que reconstruir su idea del mundo , lo que es un renacimiento. Y así,
homo-sapiens realiza una constante gimnasia mental para mantener sus absurdas ideas
acerca del mundo , lo que le lleva a un desarrollo mental que le sirve, de paso, para
incrementar su tecnología. De aquí su éxito en este aspecto.8
De modo que resulta que hemos llegado hasta aquí, con nuestros viajes a la luna y
nuestros teléfonos móviles, por un atajo. Un atajo tortuoso y macabro, pero aquí estamos.
En el momento en que la razón da su golpe de estado, surgen en el universo tres modos
distintos de estar en el mundo : La Religión, la Brujería y la Locura, que tienen
definiciones claras, sencillas y distintivas.
Religión es creerse inmortal, con todas las suposiciones y prácticas necesarias para
mantener esta falsa idea.
Brujería es buscar el modo de vivir como mortal una vez perdida y olvidada esta
cualidad.
Locura es quedar fuera del acuerdo de creerse inmortal.
Y aquí sucede especialmente lo que decíamos antes, que las categorías son claras y
distintas, pero no las líneas de separación entre ellas. Y resulta que, sobre todo al
principio, la Religión, la Brujería y la Locura están intrincadamente mezcladas y
relacionadas, pues nadie sabe qué es qué.
Tenemos un periodo de ciento y pico mil años, mientras el ser humano es cazadorrecolector, lo que supone que dedica casi toda su energía a la supervivencia, quedando
muy poquita para otros aspectos, en el que los dioses se mezclan con los espíritus, y éstos
con la depresión y euforia anímicas resultantes de vivir una mentira, por un lado, y
atisbar la maravilla de vivir la realidad, por otro.
Hay que esperar al Neolítico, hace 10.000 ó 12.000 años, para tener una
representación, no ya clara, sino incluso grandiosa de lo que está pasando en la mente
humana.
El Neolítico comienza al terminar la última glaciación. Lo que ocurre es que queda un
clima muy benigno para la vida, especialmente en dos zonas: Mesopotamia y el valle del
Nilo. Aquí el ser humano se hace sedentario, pues hay caza, pesca y frutos y bayas
abundantes. En este sedentarismo, el ser humano aprende a cultivar plantas y domesticar
animales. Está surgiendo la civilización.
Lo destacable es que el rendimiento del trabajo aumenta significativamente, quedando
energía destinable a otras actividades distintas de la simple supervivencia. Y ¿qué hace el
ser humano con esta energía sobrante? Podía haber desarrollado el arte y el conocimiento
en una sociedad de bienestar cultivando un tanto más de lo necesario para tiempos de
sequía o plagas, etc., y podía haber desarrollado con ello más rápidamente la tecnología y
mejorar más y más su bienestar. Pero no. Lo que hace el ser humano con esta energía
sobrante es construir grandes pirámides. Miles y miles de toneladas de piedra
cuidadosamente tallada y colocada. Además hace la guerra para conquistar otros pueblos
y, para colmo, los bienes que consigue en estas guerras y el poco arte que se desarrolla, lo
entierra con sus faraones, de modo que no sirven a nadie.9
¿A qué se debe semejante estupidez?, no sólo de los antiguos egipcios, hay pirámides
a montones por todo el mundo . De hecho, son muchxs lxs investigadorxs que, abrumados
por la magnitud del esfuerzo realizado, apuntan a la ayuda de extraterrestres como único
modo de explicar tan grandiosas obras. Pero hay una explicación mucho más sencilla y
terrenal.
Las pirámides son monumentos a la supuesta inmortalidad. Los seres humanos del
Neolítico se esforzaron hasta la extenuación, despreciando el bienestar al punto de
generar extraordinario sufrimiento, con el único objetivo de reafirmar y afianzar su idea
de ser inmortales.
Pero, ¿por qué pirámides, y no otras formas? Bueno, de hecho hay otras formas, como
esferas, o todo tipo de templos, etc. Sin embargo, múltiples culturas sin ninguna conexión
entre ellas han coincidido en la forma de pirámide. Y esto resulta de una simple
representación de la mente humana, como decía.
La teoría acerca de las pirámides que expongo a continuación no es mía, como casi
nada de lo aquí expuesto. Yo sólo le encuentro el sentido en un conjunto coherente y
sencillo, así como matemáticamente correcto. Para colmo, no es única, sino doble, es
decir, son dos las fuentes de tal teoría, y completamente independientes e inconexas.
La primera fuente es occidental y contemporánea, y siento no poder aportar los datos.
La oí en un documental de tantos y tantos que he visto acerca de los antiguos egipcios y,
aunque suelo hacerlo, en este caso no tomé nota de la fuente, lamentablemente. La
segunda fuente es nada menos que la “Explicación de los brujxs”, su parte central y
decisiva, que no habla de pirámides, pero describe inequívocamente el fenómeno
representado, y está escrita en el reportaje de Carlos Castaneda, concretamente en el libro
“Relatos de poder”. Supone, ésta última, el conocimiento ancestral de la Brujería.
El universo es caótico en su totalidad hasta que aparece homo-sapiens. Lo que hace
esta especie, nosotrxs, es crear un montículo de orden sobre este caos. El primer
enterramiento de un faraón egipcio que se conoce es un montículo rodeado por una
muralla. Luego, con el paso del tiempo, se van añadiendo montículos sobre el primero, de
modo que el orden va creciendo. La forma cuadrada de la base es simplemente la más
sencilla y fácil de hacer. Va aumentando en altura de forma, escalonada al principio,
continua después, hasta formar el vértice. Cuanto más alta y grande es la pirámide, más
dominio tiene el faraón.
Para interpretar esto adecuadamente hay que saber que, si bien la Brujería ha sido
perseguida y aniquilada una y otra vez por la Religión en todos los tiempos y lugares,
como siempre surge organización por algún sitio en la desordenación del universo, ha
habido una excepción, concretamente en lo que ahora es Méjico, en la cultura Tolteca, en
donde la Brujería no fue perseguida por milenios, sino que armonizó junto con la
Religión alcanzando cotas sublimes de conocimiento. Cuando comenzó a perseguirse la
Brujería en tal lugar, bastante antes de la conquista española, ya lxs brujxs sabían
suficiente para seguir su camino de descubrimiento, de modo que tal corriente de
conocimiento ha llegado hasta prácticamente nuestros días, en los años 60 y 70 del siglo 10
pasado, en los que Carlos Castaneda escribió el reportaje de su aprendizaje en tal
corriente, cerrando con ello, y con broche de oro, el segundo ciclo de la Brujería.
Bien, pues tal corriente de conocimiento llama “nagual” al caos, aunque sin saberlo,
pues no conocían la Teoría del Caos, y sus explicaciones de ello son de lo más
complicadas y misteriosas. El caso es que el nagual es la fuente de la creatividad, del que
surge la organización. Y la pirámide es el “tonal”, la parte ordenada del universo, la que
gobierna y es guardia de su orden. En fin, la razón ocupando la jefatura del universo.
Así que tenemos una parte de nosotrxs, el tonal, aquella con la que nos identificamos,
y la que nos confiere supuestamente nuestra humanidad, que se dedica a ordenar el
universo, lo que supone ir, o pretender ir, en contra de la evolución natural del universo,
que se desordena.
“Your stairway lies on the whispering wind”. (tu escalera reposa sobre viento
murmurante), dicen Jimmy Page y Robert Plant, componentes del grupo musical Led
Zeppelin, enmarcado en el movimiento hippie, en la canción “Stairway to Heaven”
(Escalera al cielo)
Efectivamente, el ser humano está trabajando durísimamente, con su pensamiento y
con su cuerpo, edificando su tonal, la pirámide, apoyándose en conjeturas, suposiciones,
deseos y murmuraciones, nada sólido. En consecuencia, su pirámide, no la representación
en piedra, sino su tonal, se derrumba una y otra vez y, una y cada vez, vuelve a
construirse empezando con un golpe de estado. Y esto ocurre tanto en el individuo como
en el grupo, estado o nación, y en la humanidad entera.
Y al luchar contra la realidad, adquiere carácter divino. Recordemos que los faraones
eran dioses terrenales. Y es que si se puede ignorar la realidad y dictar cómo es el mundo ,
se está asumiendo el papel de un dios, de un gobernante de una parte del universo, la
humanidad.
Ahora estamos preparados para explicar la Locura.
Una de las frases fundamentales de Hawking en el vídeo ya mencionado, cuyo enlace
doy al final, concretamente en el minuto 25:26, es:
“Nos enseñaron que no se podía conseguir algo por nada. Pero ahora, después de
trabajar toda una vida, creo que se puede conseguir todo un universo gratis.”
Ésta es la clave para poder afirmar que el tonal no es necesario en absoluto, y la vida
puede adquirir toda la complejidad imaginable e inimaginable de modo libre y caótico, es
decir, en el nagual, sin ninguna pirámide de orden, sin ningún gobierno, y sin ningún
guardia. Es rigurosa soberbia, después de haber llegado el universo caótico a generar
seres inteligentes como nosotrxs, pensar que necesita de nuestro orden y jefatura para
seguir evolucionando, incrementando su conciencia.
Ver que el trabajo necesario para la vida es muy poco, con ya cierta tecnología, y se
hace de muy buena gana por todos los que viven en la comunidad.11
Pero, aparte del trabajo necesario para la vida, el ser humano construye grandes
pirámides de piedra para justificar su tonal. ¿Y si alguien no está de acuerdo con este
trabajo completamente inútil? Pues, sencillamente, pone en evidencia la estupidez
humana, fastidiando la fe y dejando en ridículo todas las creencias que sustentan la
imagen de sí de todxs lxs participantes en el absurdo, que se identifican con este trabajo
inútil.
El ser humano, llegado a este punto, y desde mucho antes, inventa la expresión
“ganarse la vida”. Con ella lo que hace es mezclar el trabajo necesario para la
supervivencia con el esfuerzo de mantener su tonal, en fin, con la construcción de
pirámides, templos, la guerra, etc.
Recordemos que el trabajo para la supervivencia, bien que requiera el total despliegue
de las habilidades, no es esfuerzo, pues se hace de buena gana, es la predilección de los
seres vivos. Sin embargo, el trabajo inútil se hace a la mala, y es necesaria la intervención
de guardias para evitar el escaqueo pues, por mucha fe que se tenga, al realizarlo se siente
el sin sentido, y se experimenta el desaliento. Por esto hay que reunirse una vez a la
semana, al menos, para reavivar la fe, y seguir esforzándose al máximo.
Tener presente también que, si una parte considerable de la población está haciendo un
trabajo completamente inútil, lxs que hacen el trabajo útil se están esforzando así mismo,
pues tienen que producir bienes suficientes para alimentar y abastecer de todo lo
necesario a los que trabajan inútilmente, con lo que su jornada laboral se extiende hasta la
extenuación, lo máximo que puedan conseguir, pues la pirámide tiene que estar
terminada antes de que muera el faraón, para enterrarlo con sus riquezas, obtenidas
también con esfuerzo.
Bien, pues cada una de las personas que participan de este esfuerzo, que son todas, es
guardia activo de que todos los demás también participen y, si alguien no es capaz de
hacerlo, y no le falta una pierna o un brazo, y no es tonto, sufrirá el desprecio, la
violencia, la marginación y la tortura. Todxs sabemos que siempre se ha torturado a lxs
locxs de modo que no se salgan con la suya y no demuestren que el trabajo colectivo es
inútil y absurdo en su mayor parte.
Pero en absoluto lxs locxs son héroes. Si pudieran, no una, sino mil veces se
incorporarían al esfuerzo colectivo. Así que tenemos que saber cómo se cocina unx locx.
Estamos hartxs de oír a lxs religiosxs decir que la familia es fundamental para la
sociedad. Y es que, cuando una persona tiene unx hijx, madura automáticamente, esto es,
después de toda una infancia y adolescencia de rebeldía, de búsqueda de lo cierto y de
satisfacción que apenas encuentra, cuando nace su descendencia, renuncia a todo esto y
se suma al tonal y, ¿qué le dice una y otra vez a su hijx?, pues que no se consigue nada
sin esfuerzo, que hay que luchar para no quedar fuera de la sociedad y morir de
hambre… Pero todo esto se lo dice con el ánimo de que efectivamente se esfuerce y
consiga incorporarse a la sociedad en una posición ventajosa, de dominio.12
Ahora, si lxs familiares directos de un sujeto, su padre, madre y hermanxs, lo
desprecian, lo consideran subnormal y le agreden una y otra vez, sin confiar en absoluto
en su desarrollo como persona, sino incluso saboteándolo descaradamente; este sujeto
tiene muy difícil, no sólo asumir las absurdas ideas que justifican el esfuerzo y el
malestar social, sino simplemente el aprender a relacionarse con nadie, pues no se
relacionó adecuadamente con ninguno de los miembros de su familia.
Nadie quiere contemplar la posibilidad de que una familia tiranice a uno de sus
miembros. Hemos tardado milenios en defender a una mujer de la tiranía de su marido, o
a unx alumnx de la de sus compañerxs de clase, pero nadie quiere saber que este tipo de
violencia ocurre también con lxs hijxs y hermanxs.
Unx locx, al sufrir esta situación desde muy temprana edad, siempre piensa que
cuando sea mayor y se independice de sus agresorxs, aprenderá a vivir en la sociedad,
relacionándose y trabajando como todxs, pero ¿con qué se encuentra llegado este tiempo?
Teóricamente, la sociedad humana es un equipo que colabora por su supervivencia y
desarrollo, véase la frase “Vamos todxs en el mismo barco”. Sin embargo, la realidad es
muy distinta. Al haber gran cantidad de trabajo inútil y estar toda su idea del mundo
completamente errada, el resultado es una sociedad distorsionada y hostil, donde cada
cual mira por su beneficio directo, en dominio, sin límite alguno en cantidad o
sufrimiento generado en otrxs.
Prueba de ello es el dinero, cuya función es medir el esfuerzo con la intención de hacer
justicia, es decir, teóricamente, quien más se esfuerza, más dinero gana, aunque en la
realidad es al revés, quien más duro trabaja es quien menos cobra y, si alguien no se
esfuerza lo suficiente, no recibirá dinero, y no podrá vivir, morirá de hambre, pues nadie
da nada gratis.
Entonces, unx locx, que no se ha familiarizado con los chanchullos y luchas humanas,
no acierta a aprender a vivir en tan tiránica situación y, por un lado, cuando lo intenta, se
deprime terriblemente ante la miseria humana a la que está obligadx a unirse, pierde su
energía, su vitalidad y, por otro, cuando intenta averiguar qué está pasando, lo que le
estimula, provocando euforia, no lo consigue, y vuelve a la depresión.
Y ahora tenemos el fenómeno del Cristo al alcance de nuestro entendimiento.
Si no hay razón para la existencia del Universo, somos mortales, y no existe ningún
dios, cosa científicamente probada ya, el Cristo, ni era el hijo de Dios, ni resucitó.
Entonces, sencillamente, el Cristo es un loco que llega a comprender bastante y se lanza a
cambiar el mundo . Intenta desbaratar la Tiranía y dar paso a una sociedad que realmente
colabore por su supervivencia y desarrollo, en libertad y bienestar. Y es linchado por ello.
Luego se le da la vuelta al significado de esto para alimentar las absurdas ideas que
sustentan la Tiranía, presentando al Cristo como prueba y refuerzo de ellas.
Tremendamente irónico y macabro.
El fenómeno del Cristo no es un suceso único, como creen lxs cristianxs. El Cristo se
ha presentado en todas las culturas una y otra vez, pues una y otra vez un loco ha 13
intentado cambiar el mundo , y una y cada vez ha sido linchado por su osadía. También
ocurre que se les ha dado a algunas personas el calificativo de Cristo, o el
correspondiente en cada cultura, sin reunir los requisitos para tal atribución. Todo se
desvirtúa en una sociedad sustentada en falsedades.
Y ya tenemos montado todo el tinglado de lo que es la humanidad. Por un lado, el
nagual, que es la realidad, caótico, y que tiende al bienestar, a la satisfacción, y es la
fuente de la creatividad, del avance tecnológico. Por el otro, el tonal, que es el gobierno,
y es ordenado, falso, criminal y absurdo. Es un guardia.
El tonal se identifica con Dios, y requiere de un tremendo esfuerzo para mantenerse en
su jefatura, en una lucha incesante y cruel contra el nagual, que le dice que su fe no vale
nada, y le tienta a abandonar la lucha, a vivir en la realidad, y que el tonal identifica con
el diablo, a quien hay que vencer una y otra vez.
El tonal huye hacia adelante, edificando pirámides cada vez más grandes y, cuanto más
grande es la pirámide, más a salvo se siente del nagual, pues más difícil resulta negar el
tonal, después de tantísimo esfuerzo para construirlo.
Y la humanidad es una continua conquista: Los Unos conquistaron a los Otros, y los
Otros a los Terceros, etc. Esta manía absurda de conquistar el mundo , que ha dado tantos
y tantos conquistadores: Alejandro Magno, Gengis Kan, Adolf Hitler, Napoleón
Bonaparte, Julio César, Atila, Ciro II el Grande, Tamerlán, etc. Todos y cada uno de ellos
intentaron conquistar el mundo entero, generando terribles sufrimientos, para llegar,
supuestamente, a una pirámide completa y enorme, que nadie ni nada pudiera derrumbar,
que no estuviese amenazada. Saber que cada uno de los seres humanos, incluso el
mendigo más desajustado y hambriento, considera que él o ella debería gobernar el
mundo , pues se da cuenta de que lxs demás están equivocadxs, pero no se da cuenta de su
propio error, ésta es su lucha, que es su vida.
La consecuencia es que la historia de la humanidad es una historia de miseria,
sufrimiento, lucha, brutalidad y crueldad; mientras se reza por la hermandad,
colaboración, amistad y amor sin saber qué está pasando. Y lxs mismxs que entonan
estos rezos son quienes empuñan las espadas.
Echemos un vistazo al funcionamiento de esta dualidad macabra que es la mente del
ser humano. Por un lado, el tonal tiende a ocupar toda la mente, a ordenarla toda, por
otro, esto es imposible, como prueba el Segundo Principio de la Termodinámica: Si una
parte se ordena, se desordena en mayor medida otra. Entonces, por más efectiva y
acertada que sea la estrategia del tonal, el nagual siempre aparece de un modo u otro.
Así que el pensamiento del tonal tiende a ocupar toda la mente con un diálogo
insidioso que revisa y comprueba que todo esté en orden pero, de vez en cuando, en las
inevitables distracciones, surge el pensamiento del nagual, haciendo descubrimientos
acerca de dos aspectos: Uno, el incremento de la tecnología. Sencillamente, al dirigir la
atención sobre un fenómeno, se obtiene una explicación de cómo funciona. Esta actividad
es bien recibida, pues se emplea la tecnología en el engrandecimiento del tonal. Por 14
ejemplo, cuando se consigue hacer una espada de acero, reemplaza a la de bronce,
obteniendo mejores resultados en la guerra.
En segundo lugar, y mucho más significativo, el nagual, cuando se manifiesta,
proporciona explicaciones, en un sencillo pensamiento, acerca de la situación en el
mundo del ser humano. Por ejemplo, una persona ante una enorme pirámide, si la mira
desde el tonal, se explica la grandeza de aquel faraón y del pueblo que le construyó la
pirámide. Pero si se distrae, verá una ingente cantidad de trabajo inútil, y una ingente
cantidad de esfuerzo y sufrimiento. Esto es una “visión”, un pensamiento del nagual, tal
como pensaba el homo-erectus. Luego el tonal interpreta esta “visión”, la ordena para
encajarla en su orden, de modo que el nagual, el caos, pasa a formar parte del tonal al
ordenarlo.
Un ejemplo mucho más claro. El pensamiento del nagual, al prestar atención
distraídamente sobre el fenómeno del Cristo, “verá” un loco que intenta cambiar el
mundo y es linchado por ello. Así de sencillo y fácil. Pero luego, el tonal empieza a
funcionar, a poner aquello en orden, y se explica que el Cristo es el hijo de Dios, que
resucitó para alimentar la idea de la inmortalidad por uno o un par de milenios más, hasta
que venga el siguiente Cristo. Digamos que el nagual “ve” la realidad, y el tonal la apaña
para justificar sus crímenes.
Pero la “visión”, el pensamiento del nagual más repetido y significativo es la profecía
del fin del mundo . Sencillamente, si estamos compitiendo, luchando a muerte, y estamos
incrementando nuestra tecnología, cuando ésta última sea suficiente para destruirnos a
todxs, lo haremos, sin lugar a dudas, a no ser que cambiemos el mundo llegado el
momento.
Hacia el fin del mundo .
Dadas las circunstancias, el conocimiento tiene dos filos. Por un lado, todo lo que se
descubre de cierto acerca del mundo incrementa la conciencia y apunta al bienestar, y
quien lo descubre o lo usa se siente bien; por otro, nos acerca a la catástrofe, al fin de la
humanidad tal como siempre se ha entendido, por lo que lxs más religiosxs se oponen
brutalmente a la investigación y al descubrimiento.
Fue en la Gracia clásica, hace entorno a 2.500 años, cuando por primera vez el
conocimiento del mundo empieza a cuajar, en una sociedad de ocio proporcionada por el
trabajo esclavo. Sin embargo, el mundo no estaba listo aún, y estos intrépidos filósofos
consideraban los números y la geometría, así como todo lo matemático, de un modo
accesorio, de curiosidad, de abstracciones mentales, mientras lo que valía era lo que a
ellos les gustaba, es decir, lo que dictaba su razón en la jefatura de su mente y el mundo .
En consecuencia, ocurrieron dos cosas. Primero, aquel conocimiento estaba al servicio
del tonal, y su valor real era muy poco. Ver, por ejemplo, “La República”, de Platón, en
la que el autor, descaradamente, expone la máxima del tonal, que ha planeado siempre
sobre la humanidad, y que consiste en que el individuo tiene que sacrificarse por el bien 15
de la sociedad, llegando incluso a justificar el genocidio que, de la manera más
decidida, puso en marcha Hitler hace 70 años. Ver las siguientes palabras.
“–¿No tendrás, pues, que establecer en el Estado, junto con esa judicatura, un
cuerpo médico de individuos como aquellos de que hablábamos, que cuiden de tus
ciudadanos que tengan bien constituidos cuerpo y alma, pero, en cuanto a los demás,
dejen morir a aquellos cuya deficiencia radique en sus cuerpos o condenen a muerte
ellos mismos a los que tengan un alma naturalmente mala e incorregible?
–Ciertamente –aprobó–, esa es la mejor solución, tanto para los propios
individuos como para el Estado en general.”
Platón, La República, De los jueces, Libro I
Lo segundo que ocurre es que, al no estar sustentado sobre una base sólida, las
matemáticas, este conocimiento sucumbe a la mística, a la Religión, dando paso a más de
10 siglos de edad media, en la que, no sólo no se avanza en conocimiento y tecnología,
sino que incluso se retrocede sensiblemente.
Es gracioso pero, como muestra la Teoría del Caos, todo el Universo y todo en el
Universo tiende a sincronizarse. La luna muestra siempre la misma cara a la Tierra
porque se ha sincronizado; las luciérnagas que emiten flases de luz, empiezan cada una
por su cuenta y a su ritmo, pero a la media hora, o antes, se sincronizan, emitiendo sus
flases al unísono; el corazón late porque sus células cardiacas se sincronizan, no hay una
célula que vaya diciendo, ahora, ahora, ahora; etc., etc.
Pues, sencillamente, en tiempos de la Gracia clásica, el mundo no estaba listo para el
desarrollo de la Ciencia propiamente dicha. Más adelante veremos con qué
acontecimiento tenía que sincronizarse la culminación del conocimiento matemático del
mundo .
Hay que esperar al Renacimiento, por los siglos XV y XVI, para que lxs
investigadorxs se apoyen en una base sólida, indudable: las matemáticas. El
Renacimiento surge con personas como Galileo, Kepler, etc., cuya labor consiste en
expresar matemáticamente los fenómenos observados. Así de sencillo y así de
indiscutible. Y esto constituye el principio del fin del mundo , pues se va a descubrir, por
este camino, cómo es el mundo de cierto.
Naturalmente, esto explica la Inquisición, que se constituye desde un poco antes ya
con el propósito de impedir el desarrollo científico, pues amenaza las mentiras en las que
se basa la sociedad, y toda la humanidad. Temor bien fundado, pues ha resultado así
efectivamente.
La obra que marca el principio del fin es “Philosophiæ naturalis principia
mathematica” , en el año 1687, (Latín: Principios matemáticos de la filosofía natural), de
Isaac Newton, que establece la simple premisa de que el Universo puede expresarse
matemáticamente, dando pruebas evidentes de ello. Y que tiene por consecuencia el
rápido desarrollo del conocimiento del mundo que, en tan sólo dos siglos escasos, da 16
lugar al surgimiento del mundo moderno, en el que la tecnología crece más y más
deprisa, hasta llegar a nuestros días. Ver el final del siglo XIX y principios del XX, época
brillante en la que se inventó todo, prácticamente, y lo que no se inventó, se fantaseo
sobre ello.
Y llegamos al tiempo decisivo, en los años 30 y 40 del siglo XX, en los que se
probaron los dos extremos políticos. Por un lado, la anarquía, por otro, el fascismo.
Casi nadie sabe hoy en día que en España, en los años 30, se produjo el movimiento
libertario más claro y evidente de todos los tiempos y lugares. De hecho, cuando Franco
dio su golpe de estado fallido, comenzando la famosa Guerra Civil Española, estalló aquí
la revolución comunista libertaria, y con un éxito abrumador. Dato significativo es que el
producto interior bruto de la zona roja, la zona revolucionaria, se duplicó en un año, y
esto a pesar de la guerra en curso, quedando el paro en 0 rotundo, todx ela que quiso
trabajar pudo hacerlo.
En esta experiencia se probó, no sólo la ausencia de gobierno, con democracia directa,
sino incluso la ausencia de dinero en amplias zonas del territorio revolucionario. Al final
doy el enlace de un vídeo que lo refleja.
Es lamentable el silencio que rodea este hecho. El caso es que se intenta hacer creer
que Franco luchó contra la república pero, entonces, ¿a qué vino la postura de no
intervención que adoptaron Francia e Inglaterra?
Si en España la lucha hubiera sido del fascismo contra la democracia representativa de
la república, Francia e Inglaterra habrían apoyado sin reservas tal república, y habría
comenzado aquí la Segunda Guerra Mundial, pues la no intervención habría sido un
absurdo, con Alemania e Italia armándose hasta los dientes y preparando la contienda
definitiva que supuestamente convertiría el mundo entero en una dictadura.
No. Francia e Inglaterra adoptaron la no intervención porque en España había
anarquía. Y prefirieron el fascismo a esta posibilidad. Asombroso y suicida. De hecho,
casi les costó el fin del mundo .
Sin apoyo de Francia e Inglaterra, y teniendo Franco el apoyo de Alemania e Italia, la
guerra se perdió, como no podía ser de otro modo, y dio comienzo la Segunda Guerra
Mundial.
Pero ¿qué pretendía el fascismo, el nazismo, más concretamente? Pues muy sencillo:
Pretendía ordenar la totalidad del universo en una única y gran pirámide de la que no
escapase nada ni nadie. En fin, pretendía eliminar por completo y definitivamente el
nagual, quedando convertido el mundo entero en el gran tonal.
Por supuesto, esto es matemáticamente imposible, como expresa claramente el
Segundo Principio de la Termodinámica, y la lucha fascista estaba condenada al fracaso.
Ver que la anarquía es lo contrario, pretende eliminar el tonal por completo, quedando
sólo el nagual, que es caótico y libre. Y ésta es la opción acertada, matemáticamente
acertada.
La suerte para la humanidad es que Hitler se equivocó en su estrategia tecnológica.
Hacer notar que esta última gran guerra estaba marcada por la abundante tecnología que
se estaba desarrollando. Pues bien. Hitler desestimó la investigación de la bomba atómica 17
al considerar que el proyecto era irrealizable a corto plazo, y dedicó la energía
disponible a desarrollar los misiles balísticos, como la V1 y la V2, capaz ésta última de
transportar una tonelada de explosivos a gran distancia.
El resto ya se sabe. El fascismo perdió la guerra, afortunadamente, pero quedó un
elemento decisivo sobre el mundo : la bomba atómica. A partir de este momento, el ser
humano tiene tecnología suficiente para destruir el planeta completo, consigo mismo
dentro, y dejarlo tan muerto como Marte es ahora, completamente estéril.
Y ¿cuál era la profecía tan repetida, tan “visionada” una y otra vez? Pues que, dado
que estamos luchando a muerte por la supervivencia y supremacía, cuando podamos
destruirnos completamente, lo haremos.
El tonal, que sólo ve el mundo ordenado previamente por sí mismo, pasa de un
acontecimiento ordinario al siguiente, también ordinario, sin poder considerar la
singularidad de los sucesos y, como él es el jefe, lo que se sale del orden, simplemente, lo
descarta, no lo percibe, dándose explicaciones fuera de lógica.
Por ejemplo, el tonal deduce que no habrá fin del mundo dado que se pronostica una y
otra vez y, una y otra vez, no llega. Pero del hecho de que se hable del fin del mundo en
absoluto se deduce ni se infiere que éste no exista o no se vaya a producir, esto no es
matemáticamente correcto. Del hecho de que se hable del fin del mundo se infiere que
puede ocurrir.
Y es sabido por todxs que hemos pasado cuarenta y tantos años de guerra fría con la
terrible y constante amenaza de guerra nuclear, con escalofriantes escaladas del riesgo,
como la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, que estuvo a punto de acabar con el
mundo .
Ha sido sólo la destrucción mutua asegurada, es decir, la no supervivencia de nadie, lo
que ha evitado por los pelos la catástrofe.
Humanidad. TROH.
Introducción y advertencia.
El conocimiento que da origen a este documento, bien que ha sido evidente siempre,
nadie ha querido nunca descubrirlo, ni si quiera lxs mismxs científicxs, que lo han
investigado con entusiasmo, pero siempre han ofrecido resistencia a sus conclusiones.
Sin embargo, no han tenido otra opción que asumirlas, pues no se puede hacer trampa
cuando se trabaja matemáticamente, y el Universo es matemáticamente continuo. De aquí
el éxito del método científico.
Por un lado supone que la humanidad ha estado siempre errada en sus ideas acerca del
mundo , y a nadie le gusta darse cuenta de sus errores, máxime cuando afectan a la
totalidad de sus creencias. Por otro, y ésta es la advertencia fundamental, el anuncio de
Stephen Hawking en el vídeo cuyo enlace doy al final, que es la culminación de la
Ciencia, abre la puerta a la continuidad de la humanidad en un mundo de bienestar,
abundancia y dicha, en vez de la autodestrucción hacia la que hemos caminado siempre y
que ya ha comenzado.
Stephen Hawking aporta un conocimiento que, si bien lo hace con prudencia, usando
palabras como “opinión” o “probable”, y sin acertar del todo a expresarlo claramente, es
rotundo y riguroso en cuanto a pruebas empíricas indiscutibles, y en cuanto a
razonamientos claros, sencillos y directos. No hay duda ya. Y podría resumirse en las
siguientes frases:
-No hay razón para la existencia del Universo. El Universo surgió de la nada
espontáneamente. Nada ni nadie creó el Universo.
-El Universo evoluciona según leyes matemáticas concretas y precisas. Nadie ni nada
gobierna el Universo. No existe nada semejante a un Dios o dioses.
-Somos, los seres humanos, como todo ser vivo en el Universo, mortales. No hay cielo
ni infierno después de la muerte, ni ningún tipo de experiencia ni conciencia llegada ésta.
Lo gracioso del asunto es que, si se considera que hay algún tipo de experiencia
después de la muerte, con dioses o reencarnación, etc., la cosa es tremendamente
complicada, con miles de teorías enrevesadas e incompatibles que llenan el mundo de
información incomprensible e irreductible. Sin embargo, si somos mortales y no hay
razón para la existencia del Universo, todo el Universo es sencillísimo, con principios
claros y muy comprensibles. De aquí que me disponga a explicar la humanidad entera en
unas pocas páginas.
Cómo era el Universo antes de que existiéramos nosotrxs.
Lo primero que se deduce del conocimiento de Hawking es que los seres humanos no
somos habitantes del Universo puestos aquí por alguien o algo por alguna razón
misteriosa, sino que somos el Universo mismo. Entonces, es necesario echar un vistazo a
cómo funciona el Universo independientemente de nosotrxs, pues así somos nosotrxs en
realidad.
Hace 13.700 millones de años la nada explotó. Este acontecimiento es lo que llamamos
Big-bang, y es el origen del Universo, el origen de todo lo que existe.
El argumento fundamental que utiliza Hawking para afirmar que Dios no existe es que
en la nada no hay tiempo. El tiempo se originó en el Big-bang. Sin embargo, unos
minutos antes, en el mismo vídeo (enlace al final), al enumerar los ingredientes del
Universo, la cosa queda en energía, que incluye la materia, y el espacio, olvidando el
tiempo. Y lo curioso es que esto es correcto, pues la dimensión tiempo es indistinguible
matemáticamente de las dimensiones espaciales, es la cuarta dimensión. Pero para
comprender el funcionamiento del Universo es imprescindible saber qué es esto del
tiempo.
La ecuación de la nada, podríamos llamarla, es la simple suma de todo el Universo,
que tiene por resultado, cero. Hawking explica esto con un símil muy sencillo,
comparando la creación del Universo con la elaboración de un montículo en un terreno
llano. Al amontonar tierra, se hace también un agujero, de modo que la suma es cero. El
montículo sería la energía y materia, y el agujero, el espacio.
¿Y qué pasa con el tiempo? Pues muy sencillo. Al crear el montículo y el agujero, al
explotar la nada, se ha generado orden, se ha ordenado la nada, por así decirlo. Es más
ordenado un montículo y un agujero que un terreno llano. El tiempo, puede afirmarse
ahora, es el proceso de desordenación del Universo. El tiempo pasa porque el Universo se
desordena. Esto es el Segundo Principio de la Termodinámica: La entropía del Universo
aumenta con el tiempo (la entropía es el desorden).
De aquí se deduce que cuando el Universo se haya desordenado del todo, el tiempo se
parará, y no quedará nada. Pero veremos esto después con más significado. Ahora vamos
a ver la parte positiva de este Segundo Principio de la Termodinámica, lo que lxs brujxs
han llamado el “intento” o el “espíritu”, y que es el sentido del Universo, el sentido de la
existencia, cuya comprensión y manejo es el “poder”, y tiene por consecuencia el
bienestar.
El orden es, en sí mismo, estéril, pero alberga un gran potencial, pues al desordenarse
cualquier sistema se generan otras modalidades de orden que pueden tener significado, o
utilidad, o belleza, o algún tipo de valor.
Vemos esto con un sencillo ejemplo. Obsérvese un fumador. Después de absorber el
humo de su cigarrillo, lo expulsa soplando. El humo expulsado se desordena al mezclarse
con el aire formando dibujos caóticos, generalmente sin más resultado, pero de vez en 3
cuando se forma espontáneamente una circunferencia más o menos perfecta que
asciende llamando la atención de, al menos, lxs niñxs, hasta que se desordena.
Esta circunferencia tiene información y, siendo orden, no es simple y vulgar orden,
sino que su cualidad merece ser llamada “organización”.
Ahora veamos la historia del Universo, al menos de nuestro universo. En otros
universos pueden haberse dado otras modalidades de organización.
Decir aquí que, según la Mecánica Cuántica, al estallar la nada se produjeron tantos
universos como posibilidades matemáticas. Todo lo matemáticamente posible está
sucediendo en su correspondiente universo, asociado a una probabilidad.
Esta historia del universo va a ser brevísima y esquemática. Para ver una historia más
detallada y precisa, leer “Historia del tiempo”, de Stephen Hawking.
Al estallar la nada, el universo surgió como un punto infinitesimalmente denso e
infinitesimalmente caliente, y comenzó a expandirse. Al expandirse, que todavía sigue
haciéndolo, se va enfriando, es decir, desordenando, y va surgiendo organización.
Primero, protones, que son la asociación organizada de tres quarks. Estos protones, que
son núcleos atómicos de hidrógeno, forman nubes que van concentrándose por su
atracción gravitatoria hasta el punto de adquirir la temperatura necesaria para reaccionar
formando helio. Esto es una estrella, en la que la reacción de fusión continuada genera
grandes cantidades de energía, de manera que la estrella se mantiene estable por millones
de años.
Pero nada es eterno. Llega un tiempo en el que el hidrógeno de la estrella se acaba.
Entonces la atracción gravitatoria en la estrella deja de estar compensada, y sigue
contrayéndose. Esto resulta en el incremento de la temperatura, y comienzan reacciones
de fusión y fisión en todas las modalidades posibles, formándose los núcleos atómicos de
todos los elementos de la tabla periódica. En fin, las estrellas son las cocinas del
universo, donde se cuece la organización básica, la materia.
A partir de aquí hay varias posibilidades para la estrella, según su tamaño. El caso es
que algunas estrellas explotan, en lo que se llama una súper nova y, entonces, salen
despedidos al espacio todos los elementos de la materia.
Nuestro sistema solar se constituyó por la concentración gravitatoria de una nube de
materia que incluía elementos resultantes de una súper nova, de manera que no sólo había
hidrógeno, sino todos los elementos en forma de gases, rocas, en fin, lo que tenemos en la
Tierra. El Sol es una estrella de segunda generación.
Y aquí, en la Tierra, surgió la vida. La vida podría definirse, en primera instancia,
como organización replicante. La cosa es sencilla. La organización es orden y, por
supuesto, tiende a desordenarse. Si determinada organización hace una copia de sí misma
antes de desordenarse, de morir, está, no sólo prolongando la vida en el tiempo, sino
también acumulando organización. La vida es la acumulación de organización.4
En la Tierra, toda la vida conocida consiste en la acumulación de organización en la
molécula de ADN. Ahora, si queremos un ser vivo propiamente dicho, tenemos que
esperar a que esta organización genere una membrana que la separe y distinga del resto
del mundo . Una célula.
Ya podemos dar una definición clara y sencilla, así como una explicación de lo que es
un ser vivo: Un ser vivo es un desafiante del Segundo Principio de la Termodinámica. Y
tal desafío consiste en mantener constante, incluso incrementar, el orden en el interior de
su membrana o piel, al contrario de lo que ocurre en el resto del universo, que se
desordena.
Naturalmente, nada, ni si quiera un ser vivo, puede hacer trampa matemática al
universo. De tal modo, lo que hace un ser vivo es intercambiar con el exterior, a través de
su membrana o piel, elementos necesarios para mantener e incrementar su orden, de
manera que desordena el exterior en mayor medida de lo que ordena el interior,
resultando que las cuentas salen: El conjunto del universo se desordena en el proceso.
Hacer notar que no sólo los seres vivos funcionan así, sino todo el universo. Por
ejemplo, un terreno se eleva formando una montaña, incrementando su orden,
desordenando en mayor medida la energía geológica de la Tierra. O usted mismx acelera
su coche, incrementando su orden, quemando gasolina, con lo que desordena el resto del
universo en mayor medida. En fin, si una parte del universo se ordena, se desordena en
mayor medida otra. Esto es lo que dice el Segundo Principio de la Termodinámica: En
todo proceso, tomado en su conjunto, aumenta el desorden.
Así que si a usted le quieren vender un motor que no se alimenta de ninguna fuente
energética, o una máquina con rendimiento mayor que 1, simplemente, le están timando.
No es posible tal cosa en el universo porque no es matemáticamente posible, ni en este
universo ni en ninguno.
Y aquí tenemos la evolución biológica que puso de manifiesto Darwin a mediados del
siglo XIX, que es sólo una parte de la evolución del universo, y que ha sido y sigue
siendo muy discutida por la sencilla razón de que pone de manifiesto la muerte y el hecho
de que el universo no es estático y eterno, sino cambiante y perecedero.
Los seres vivos que consiguen desarrollarse lo suficiente, lo que constituye su éxito
biológico, se reproducen antes de morir. En las reproducciones, bien por fallo, bien por
mezcla de genes, surgen nuevas organizaciones. Cuando la organización nueva es una
ventaja para la supervivencia hasta la reproducción, se transmite a las siguientes
generaciones, lo que supone el incremento y acumulación de la organización.
Pero ¿qué es la organización?
Cuando yo era adolescente y joven, por los años 70 y 80, en los que ya se veía
claramente la realidad futura de crear robots, se especulaba con la posibilidad de que
éstos llegaran a tener conciencia y, de hecho, hay varias películas sobre el tema, en las
que el robot protagonista se hace consciente al sumarse el ingrediente básico: el amor.
Bueno, ahora estamos en 2012 y ya hay robots que tienen sentimientos y emociones
claramente definidas, si bien primitivas aún. Pero está muy claro ya que la conciencia es
la organización, o la organización es la conciencia, sin ningún ingrediente intermedio. 5
Simplemente, cuando la complejidad de la organización es suficiente, se producen los
sentimientos y emociones, así como el pensamiento, etc.
Es conveniente, ahora que empezamos a decir cuándo surge qué, exponer que en el
universo son pertinentes y adecuadas las clasificaciones, y las categorías son singulares y
diferenciadas. Sin embargo, las líneas de separación entre las categorías son casi siempre
difusas, no determinantes, existiendo más bien un continuo sin apenas saltos bruscos.
De tal modo, ya que la organización es conciencia, si bien hace falta una enorme
cantidad de organización para producir, por ejemplo, el pensamiento, un simple protón ya
tiene organización, por poquita que sea, y ya es consciente. Digamos que el universo es
consciente, y su sentido es incrementar esta conciencia.
También conviene decir ahora que el universo seguirá expandiéndose indefinidamente,
aproximándose al orden cero cada vez más despacio, de modo que, en una primera
evaluación matemática, el tiempo tiende a infinito. Sin embargo, puede claramente
definirse la muerte total del universo cuando el orden remanente sea insuficiente para el
surgimiento de ninguna organización. En tal punto, puede considerarse que el tiempo se
habrá parado, y no quedará nada.
Bueno, tenemos seres vivos y desordenación en el tiempo. La complejidad de la
organización sobre la Tierra va creciendo, incrementándose. Pasados 4 ó 5 mil millones
de años del surgimiento de la primera célula, ya tenemos monos muy inteligentes y
habilidosos. Ahora, con un cambio climático, una especie de monos se va quedando sin
su selva, y el hambre le empuja a hacer excursiones por la sabana en busca de termiteros
y otras fuentes de alimentos, como la carroña.
Este mono, que ya es el primer homínido, el australopithecus, camina erguido, sobre
dos patas, aunque le cuesta mucho al principio, porque transporta un palo o vara para
hurgar en los termiteros y como defensa, además de otras utilidades.
Lo curioso, y que va a resultar decisivo, es que este mono apenas puede correr, no
tiene grandes dientes o colmillos, no dispone de fuertes garras, en fin, está en clarísima
desventaja física para la supervivencia en la sabana, su nuevo hábitat. La consecuencia es
que la inteligencia se convierte en la clave de su supervivencia, desarrollándose y
acumulándose.
Esto ocurrió en torno a 4 millones de años atrás.
Es difícil decir cuándo los homínidos tienen un lenguaje estructurado y eficiente, pues
la laringe que lo permite es tejido blando y no se fosiliza, pero se estima que dos millones
de años después la complejidad social es tal que requiere de este elemento.
Así que tenemos dos larguísimos millones de años en los que el homínido está
pensando, hablando, contando, en fin, razonando lógicamente. Pero hay una gran
diferencia con el ser humano actual, y es que esta razón es una herramienta de la
voluntad. Le sirve para mejorar su conocimiento del mundo y sus recursos, así como para
relacionarse, cortejar, etc., pero todo lo que hace y todo lo que piensa es lo que le apetece
hacer y lo que le apetece pensar, lo que le satisface más o menos directamente. Su mente 6
es sólo una, un conjunto organizado en torno a los sentimientos, que es lo único que
cuenta, con toda la complejidad que supone la supervivencia.
El pensamiento o la mente es un fenómeno emergente en la desordenación y
organización del universo. Es llamado “atención” por lxs brujxs por la sencilla razón de
que supone la creación de una idea del mundo y el prestar atención a ella. Es posible sólo
porque el universo es matemáticamente continuo, y supone que el universo se hace una
idea de sí mismo.
Y así llegamos al origen de nuestra especie, homo-sapiens. Pero situémonos un
momento en el tiempo justo antes del acontecimiento que marca nuestra llegada al
mundo , en el último homínido de nuestra cadena evolutiva directa, homo-erectus.
La mente de homo-erectus está conectada con sus sentimientos, y estos con su
situación en el mundo , con sus necesidades para la supervivencia. Es impensable que
homo-erectus elabore un método de enseñanza para sus niñxs, que les marque un horario
para aprender, que les obligue a aprender determinadas cosas, o que lxs niñxs se nieguen
a aprender, o que un joven se escaquee de los trabajos necesarios para la caza o
recolección, tal como hace un soldado en el tiempo actual con sus obligaciones. No, de
ninguna manera. Todos los homo-erectus participan de muy buena gana en las labores
necesarias para la supervivencia, pues esto les produce satisfacción, al incrementar su
conciencia. Despliegan al máximo sus habilidades y capacidades y, por más que se
tensen sus músculos y agote su energía, no se esfuerzan nunca, pues hacen lo que tiene
sentido dadas sus circunstancias, y sacando el mayor partido de su energía al colaborar
con el resto de la tribu. Y aquí no hay gobierno de ningún tipo. Bien que hay líderes a los
que todxs siguen, pero esto es por su habilidad destacada, y de forma espontánea. No hay
coacción ni obligación en absoluto.
La humanidad propiamente dicha comienza con un golpe de
estado.
Los seres humanos actuales, sin excepción, descendemos todxs de una mujer que vivió
hace en torno a 150.000 años. La abuela del mundo .
Éste es un cálculo grosero, pero basado en la genética. Podemos decir que la especie
homo-sapiens tiene entre 100.000 y 150.000 años.
Muchxs pensadorxs de todos los tiempos han apuntado que aquí ocurrió algo, algo
gordo y decisivo, que saca al ser humano de la naturaleza y lo convierte en un criminal
belicoso y ofensivo. La Biblia misma marca este acontecimiento con la simplona fábula
de la serpiente y la manzana mordida por Eva y, por supuesto, no sabe qué es la dichosa
manzana. Sólo que es el “pecado original”.
¡Carajo! Lo que ocurrió es totalmente evidente: El ser humano comienza a serlo
cuando se cree inmortal. Esto es lo que le separa del mundo . Y si nadie ha visto esto
antes es por una sencilla razón que se convierte en dos: Primero, porque se cree inmortal, 7
y no puede contemplar esto como un error y, segundo, aunque crea que es mortal, no
contempla la posibilidad de renunciar al gobierno de su mente.
Me explico.
Cuando un ser pensante, con una mente que presta atención a su idea del mundo , dice:
“Yo soy inmortal”, y esto a pesar de que es evidente que va a morir, lo que está haciendo
es dar un golpe de estado en su mente y en el mundo , pues no importa la realidad, sino
que, ahora, lo que vale es lo que ella dicta. Esta ella es la razón, que se erige como jefa de
la mente y el mundo , y gobierna desde entonces. La razón ha asumido la jefatura del
universo con un golpe de estado.
Y ahora podemos responder sencillísimamente a la pregunta que el ser humano nunca
ha sabido responder: ¿Qué son y de dónde salen los dioses?
Pues si yo estoy gobernando mi mente, proyecto este modelo de funcionamiento al
resto del universo, y considero que los fenómenos observados están gobernados por
dioses. De este modo justifico, oculto e ignoro el crimen que estoy cometiendo. En fin,
los dioses son supuestos gobernantes del universo o una parte de él.
Aquí surge una pregunta fundamental, ineludible. Si el ser humano está sustentado en
sí mismo sobre una falsedad, ¿cómo es que desarrolla rápidamente su tecnología, en
comparación con la lentitud anterior? Hacer notar que para homo-erectus 150.000 años
apenas habrían supuesto nada en cuanto a tecnología, y seguiría viviendo en cuevas o
cabañas improvisadas, siendo cazador-recolector nómada. Lo lógico sería que al tener
una idea del mundo absurda, homo-sapiens fracasase en su supervivencia, pero ocurre lo
contrario, tiene un éxito abrumador.
La respuesta vuelve a ser sencilla y, además, explica también el fenómeno de muerterenacimiento, que da origen a todo un grupo de religiones, y que impregna toda la
humanidad.
Homo-sapiens tiene un gran éxito tecnológico porque hace gimnasia mental. Nótese
que si la mente no está gobernada, las ideas acerca del mundo se mantienen, corrigen y
amplían sin esfuerzo, sin insistencia, pues la realidad está allí para verla cuantas veces
haga falta, y no hay que reafirmarla ni sustentarla de ningún modo. Así, el pensamiento
de homo-erectus es tranquilo y esporádico. Sólo surge cuando es pertinente. Sin
embargo, si la idea del mundo es absurda, requiere un tremendo esfuerzo mantenerla con
reafirmaciones y explicaciones, incluso rituales repetitivos e insistentes, como la misa
pues, no sólo no se mantiene sola, sino que cada descubrimiento acerca del mundo la
destruye, y hay que reconstruirla.
Ahora, si homo-sapiens se identifica con su razón en la jefatura del universo, como el
gobernante del mundo , cada vez que descubre que una idea suya es falsa, experimenta la
muerte, y tiene que reconstruir su idea del mundo , lo que es un renacimiento. Y así,
homo-sapiens realiza una constante gimnasia mental para mantener sus absurdas ideas
acerca del mundo , lo que le lleva a un desarrollo mental que le sirve, de paso, para
incrementar su tecnología. De aquí su éxito en este aspecto.8
De modo que resulta que hemos llegado hasta aquí, con nuestros viajes a la luna y
nuestros teléfonos móviles, por un atajo. Un atajo tortuoso y macabro, pero aquí estamos.
En el momento en que la razón da su golpe de estado, surgen en el universo tres modos
distintos de estar en el mundo : La Religión, la Brujería y la Locura, que tienen
definiciones claras, sencillas y distintivas.
Religión es creerse inmortal, con todas las suposiciones y prácticas necesarias para
mantener esta falsa idea.
Brujería es buscar el modo de vivir como mortal una vez perdida y olvidada esta
cualidad.
Locura es quedar fuera del acuerdo de creerse inmortal.
Y aquí sucede especialmente lo que decíamos antes, que las categorías son claras y
distintas, pero no las líneas de separación entre ellas. Y resulta que, sobre todo al
principio, la Religión, la Brujería y la Locura están intrincadamente mezcladas y
relacionadas, pues nadie sabe qué es qué.
Tenemos un periodo de ciento y pico mil años, mientras el ser humano es cazadorrecolector, lo que supone que dedica casi toda su energía a la supervivencia, quedando
muy poquita para otros aspectos, en el que los dioses se mezclan con los espíritus, y éstos
con la depresión y euforia anímicas resultantes de vivir una mentira, por un lado, y
atisbar la maravilla de vivir la realidad, por otro.
Hay que esperar al Neolítico, hace 10.000 ó 12.000 años, para tener una
representación, no ya clara, sino incluso grandiosa de lo que está pasando en la mente
humana.
El Neolítico comienza al terminar la última glaciación. Lo que ocurre es que queda un
clima muy benigno para la vida, especialmente en dos zonas: Mesopotamia y el valle del
Nilo. Aquí el ser humano se hace sedentario, pues hay caza, pesca y frutos y bayas
abundantes. En este sedentarismo, el ser humano aprende a cultivar plantas y domesticar
animales. Está surgiendo la civilización.
Lo destacable es que el rendimiento del trabajo aumenta significativamente, quedando
energía destinable a otras actividades distintas de la simple supervivencia. Y ¿qué hace el
ser humano con esta energía sobrante? Podía haber desarrollado el arte y el conocimiento
en una sociedad de bienestar cultivando un tanto más de lo necesario para tiempos de
sequía o plagas, etc., y podía haber desarrollado con ello más rápidamente la tecnología y
mejorar más y más su bienestar. Pero no. Lo que hace el ser humano con esta energía
sobrante es construir grandes pirámides. Miles y miles de toneladas de piedra
cuidadosamente tallada y colocada. Además hace la guerra para conquistar otros pueblos
y, para colmo, los bienes que consigue en estas guerras y el poco arte que se desarrolla, lo
entierra con sus faraones, de modo que no sirven a nadie.9
¿A qué se debe semejante estupidez?, no sólo de los antiguos egipcios, hay pirámides
a montones por todo el mundo . De hecho, son muchxs lxs investigadorxs que, abrumados
por la magnitud del esfuerzo realizado, apuntan a la ayuda de extraterrestres como único
modo de explicar tan grandiosas obras. Pero hay una explicación mucho más sencilla y
terrenal.
Las pirámides son monumentos a la supuesta inmortalidad. Los seres humanos del
Neolítico se esforzaron hasta la extenuación, despreciando el bienestar al punto de
generar extraordinario sufrimiento, con el único objetivo de reafirmar y afianzar su idea
de ser inmortales.
Pero, ¿por qué pirámides, y no otras formas? Bueno, de hecho hay otras formas, como
esferas, o todo tipo de templos, etc. Sin embargo, múltiples culturas sin ninguna conexión
entre ellas han coincidido en la forma de pirámide. Y esto resulta de una simple
representación de la mente humana, como decía.
La teoría acerca de las pirámides que expongo a continuación no es mía, como casi
nada de lo aquí expuesto. Yo sólo le encuentro el sentido en un conjunto coherente y
sencillo, así como matemáticamente correcto. Para colmo, no es única, sino doble, es
decir, son dos las fuentes de tal teoría, y completamente independientes e inconexas.
La primera fuente es occidental y contemporánea, y siento no poder aportar los datos.
La oí en un documental de tantos y tantos que he visto acerca de los antiguos egipcios y,
aunque suelo hacerlo, en este caso no tomé nota de la fuente, lamentablemente. La
segunda fuente es nada menos que la “Explicación de los brujxs”, su parte central y
decisiva, que no habla de pirámides, pero describe inequívocamente el fenómeno
representado, y está escrita en el reportaje de Carlos Castaneda, concretamente en el libro
“Relatos de poder”. Supone, ésta última, el conocimiento ancestral de la Brujería.
El universo es caótico en su totalidad hasta que aparece homo-sapiens. Lo que hace
esta especie, nosotrxs, es crear un montículo de orden sobre este caos. El primer
enterramiento de un faraón egipcio que se conoce es un montículo rodeado por una
muralla. Luego, con el paso del tiempo, se van añadiendo montículos sobre el primero, de
modo que el orden va creciendo. La forma cuadrada de la base es simplemente la más
sencilla y fácil de hacer. Va aumentando en altura de forma, escalonada al principio,
continua después, hasta formar el vértice. Cuanto más alta y grande es la pirámide, más
dominio tiene el faraón.
Para interpretar esto adecuadamente hay que saber que, si bien la Brujería ha sido
perseguida y aniquilada una y otra vez por la Religión en todos los tiempos y lugares,
como siempre surge organización por algún sitio en la desordenación del universo, ha
habido una excepción, concretamente en lo que ahora es Méjico, en la cultura Tolteca, en
donde la Brujería no fue perseguida por milenios, sino que armonizó junto con la
Religión alcanzando cotas sublimes de conocimiento. Cuando comenzó a perseguirse la
Brujería en tal lugar, bastante antes de la conquista española, ya lxs brujxs sabían
suficiente para seguir su camino de descubrimiento, de modo que tal corriente de
conocimiento ha llegado hasta prácticamente nuestros días, en los años 60 y 70 del siglo 10
pasado, en los que Carlos Castaneda escribió el reportaje de su aprendizaje en tal
corriente, cerrando con ello, y con broche de oro, el segundo ciclo de la Brujería.
Bien, pues tal corriente de conocimiento llama “nagual” al caos, aunque sin saberlo,
pues no conocían la Teoría del Caos, y sus explicaciones de ello son de lo más
complicadas y misteriosas. El caso es que el nagual es la fuente de la creatividad, del que
surge la organización. Y la pirámide es el “tonal”, la parte ordenada del universo, la que
gobierna y es guardia de su orden. En fin, la razón ocupando la jefatura del universo.
Así que tenemos una parte de nosotrxs, el tonal, aquella con la que nos identificamos,
y la que nos confiere supuestamente nuestra humanidad, que se dedica a ordenar el
universo, lo que supone ir, o pretender ir, en contra de la evolución natural del universo,
que se desordena.
“Your stairway lies on the whispering wind”. (tu escalera reposa sobre viento
murmurante), dicen Jimmy Page y Robert Plant, componentes del grupo musical Led
Zeppelin, enmarcado en el movimiento hippie, en la canción “Stairway to Heaven”
(Escalera al cielo)
Efectivamente, el ser humano está trabajando durísimamente, con su pensamiento y
con su cuerpo, edificando su tonal, la pirámide, apoyándose en conjeturas, suposiciones,
deseos y murmuraciones, nada sólido. En consecuencia, su pirámide, no la representación
en piedra, sino su tonal, se derrumba una y otra vez y, una y cada vez, vuelve a
construirse empezando con un golpe de estado. Y esto ocurre tanto en el individuo como
en el grupo, estado o nación, y en la humanidad entera.
Y al luchar contra la realidad, adquiere carácter divino. Recordemos que los faraones
eran dioses terrenales. Y es que si se puede ignorar la realidad y dictar cómo es el mundo ,
se está asumiendo el papel de un dios, de un gobernante de una parte del universo, la
humanidad.
Ahora estamos preparados para explicar la Locura.
Una de las frases fundamentales de Hawking en el vídeo ya mencionado, cuyo enlace
doy al final, concretamente en el minuto 25:26, es:
“Nos enseñaron que no se podía conseguir algo por nada. Pero ahora, después de
trabajar toda una vida, creo que se puede conseguir todo un universo gratis.”
Ésta es la clave para poder afirmar que el tonal no es necesario en absoluto, y la vida
puede adquirir toda la complejidad imaginable e inimaginable de modo libre y caótico, es
decir, en el nagual, sin ninguna pirámide de orden, sin ningún gobierno, y sin ningún
guardia. Es rigurosa soberbia, después de haber llegado el universo caótico a generar
seres inteligentes como nosotrxs, pensar que necesita de nuestro orden y jefatura para
seguir evolucionando, incrementando su conciencia.
Ver que el trabajo necesario para la vida es muy poco, con ya cierta tecnología, y se
hace de muy buena gana por todos los que viven en la comunidad.11
Pero, aparte del trabajo necesario para la vida, el ser humano construye grandes
pirámides de piedra para justificar su tonal. ¿Y si alguien no está de acuerdo con este
trabajo completamente inútil? Pues, sencillamente, pone en evidencia la estupidez
humana, fastidiando la fe y dejando en ridículo todas las creencias que sustentan la
imagen de sí de todxs lxs participantes en el absurdo, que se identifican con este trabajo
inútil.
El ser humano, llegado a este punto, y desde mucho antes, inventa la expresión
“ganarse la vida”. Con ella lo que hace es mezclar el trabajo necesario para la
supervivencia con el esfuerzo de mantener su tonal, en fin, con la construcción de
pirámides, templos, la guerra, etc.
Recordemos que el trabajo para la supervivencia, bien que requiera el total despliegue
de las habilidades, no es esfuerzo, pues se hace de buena gana, es la predilección de los
seres vivos. Sin embargo, el trabajo inútil se hace a la mala, y es necesaria la intervención
de guardias para evitar el escaqueo pues, por mucha fe que se tenga, al realizarlo se siente
el sin sentido, y se experimenta el desaliento. Por esto hay que reunirse una vez a la
semana, al menos, para reavivar la fe, y seguir esforzándose al máximo.
Tener presente también que, si una parte considerable de la población está haciendo un
trabajo completamente inútil, lxs que hacen el trabajo útil se están esforzando así mismo,
pues tienen que producir bienes suficientes para alimentar y abastecer de todo lo
necesario a los que trabajan inútilmente, con lo que su jornada laboral se extiende hasta la
extenuación, lo máximo que puedan conseguir, pues la pirámide tiene que estar
terminada antes de que muera el faraón, para enterrarlo con sus riquezas, obtenidas
también con esfuerzo.
Bien, pues cada una de las personas que participan de este esfuerzo, que son todas, es
guardia activo de que todos los demás también participen y, si alguien no es capaz de
hacerlo, y no le falta una pierna o un brazo, y no es tonto, sufrirá el desprecio, la
violencia, la marginación y la tortura. Todxs sabemos que siempre se ha torturado a lxs
locxs de modo que no se salgan con la suya y no demuestren que el trabajo colectivo es
inútil y absurdo en su mayor parte.
Pero en absoluto lxs locxs son héroes. Si pudieran, no una, sino mil veces se
incorporarían al esfuerzo colectivo. Así que tenemos que saber cómo se cocina unx locx.
Estamos hartxs de oír a lxs religiosxs decir que la familia es fundamental para la
sociedad. Y es que, cuando una persona tiene unx hijx, madura automáticamente, esto es,
después de toda una infancia y adolescencia de rebeldía, de búsqueda de lo cierto y de
satisfacción que apenas encuentra, cuando nace su descendencia, renuncia a todo esto y
se suma al tonal y, ¿qué le dice una y otra vez a su hijx?, pues que no se consigue nada
sin esfuerzo, que hay que luchar para no quedar fuera de la sociedad y morir de
hambre… Pero todo esto se lo dice con el ánimo de que efectivamente se esfuerce y
consiga incorporarse a la sociedad en una posición ventajosa, de dominio.12
Ahora, si lxs familiares directos de un sujeto, su padre, madre y hermanxs, lo
desprecian, lo consideran subnormal y le agreden una y otra vez, sin confiar en absoluto
en su desarrollo como persona, sino incluso saboteándolo descaradamente; este sujeto
tiene muy difícil, no sólo asumir las absurdas ideas que justifican el esfuerzo y el
malestar social, sino simplemente el aprender a relacionarse con nadie, pues no se
relacionó adecuadamente con ninguno de los miembros de su familia.
Nadie quiere contemplar la posibilidad de que una familia tiranice a uno de sus
miembros. Hemos tardado milenios en defender a una mujer de la tiranía de su marido, o
a unx alumnx de la de sus compañerxs de clase, pero nadie quiere saber que este tipo de
violencia ocurre también con lxs hijxs y hermanxs.
Unx locx, al sufrir esta situación desde muy temprana edad, siempre piensa que
cuando sea mayor y se independice de sus agresorxs, aprenderá a vivir en la sociedad,
relacionándose y trabajando como todxs, pero ¿con qué se encuentra llegado este tiempo?
Teóricamente, la sociedad humana es un equipo que colabora por su supervivencia y
desarrollo, véase la frase “Vamos todxs en el mismo barco”. Sin embargo, la realidad es
muy distinta. Al haber gran cantidad de trabajo inútil y estar toda su idea del mundo
completamente errada, el resultado es una sociedad distorsionada y hostil, donde cada
cual mira por su beneficio directo, en dominio, sin límite alguno en cantidad o
sufrimiento generado en otrxs.
Prueba de ello es el dinero, cuya función es medir el esfuerzo con la intención de hacer
justicia, es decir, teóricamente, quien más se esfuerza, más dinero gana, aunque en la
realidad es al revés, quien más duro trabaja es quien menos cobra y, si alguien no se
esfuerza lo suficiente, no recibirá dinero, y no podrá vivir, morirá de hambre, pues nadie
da nada gratis.
Entonces, unx locx, que no se ha familiarizado con los chanchullos y luchas humanas,
no acierta a aprender a vivir en tan tiránica situación y, por un lado, cuando lo intenta, se
deprime terriblemente ante la miseria humana a la que está obligadx a unirse, pierde su
energía, su vitalidad y, por otro, cuando intenta averiguar qué está pasando, lo que le
estimula, provocando euforia, no lo consigue, y vuelve a la depresión.
Y ahora tenemos el fenómeno del Cristo al alcance de nuestro entendimiento.
Si no hay razón para la existencia del Universo, somos mortales, y no existe ningún
dios, cosa científicamente probada ya, el Cristo, ni era el hijo de Dios, ni resucitó.
Entonces, sencillamente, el Cristo es un loco que llega a comprender bastante y se lanza a
cambiar el mundo . Intenta desbaratar la Tiranía y dar paso a una sociedad que realmente
colabore por su supervivencia y desarrollo, en libertad y bienestar. Y es linchado por ello.
Luego se le da la vuelta al significado de esto para alimentar las absurdas ideas que
sustentan la Tiranía, presentando al Cristo como prueba y refuerzo de ellas.
Tremendamente irónico y macabro.
El fenómeno del Cristo no es un suceso único, como creen lxs cristianxs. El Cristo se
ha presentado en todas las culturas una y otra vez, pues una y otra vez un loco ha 13
intentado cambiar el mundo , y una y cada vez ha sido linchado por su osadía. También
ocurre que se les ha dado a algunas personas el calificativo de Cristo, o el
correspondiente en cada cultura, sin reunir los requisitos para tal atribución. Todo se
desvirtúa en una sociedad sustentada en falsedades.
Y ya tenemos montado todo el tinglado de lo que es la humanidad. Por un lado, el
nagual, que es la realidad, caótico, y que tiende al bienestar, a la satisfacción, y es la
fuente de la creatividad, del avance tecnológico. Por el otro, el tonal, que es el gobierno,
y es ordenado, falso, criminal y absurdo. Es un guardia.
El tonal se identifica con Dios, y requiere de un tremendo esfuerzo para mantenerse en
su jefatura, en una lucha incesante y cruel contra el nagual, que le dice que su fe no vale
nada, y le tienta a abandonar la lucha, a vivir en la realidad, y que el tonal identifica con
el diablo, a quien hay que vencer una y otra vez.
El tonal huye hacia adelante, edificando pirámides cada vez más grandes y, cuanto más
grande es la pirámide, más a salvo se siente del nagual, pues más difícil resulta negar el
tonal, después de tantísimo esfuerzo para construirlo.
Y la humanidad es una continua conquista: Los Unos conquistaron a los Otros, y los
Otros a los Terceros, etc. Esta manía absurda de conquistar el mundo , que ha dado tantos
y tantos conquistadores: Alejandro Magno, Gengis Kan, Adolf Hitler, Napoleón
Bonaparte, Julio César, Atila, Ciro II el Grande, Tamerlán, etc. Todos y cada uno de ellos
intentaron conquistar el mundo entero, generando terribles sufrimientos, para llegar,
supuestamente, a una pirámide completa y enorme, que nadie ni nada pudiera derrumbar,
que no estuviese amenazada. Saber que cada uno de los seres humanos, incluso el
mendigo más desajustado y hambriento, considera que él o ella debería gobernar el
mundo , pues se da cuenta de que lxs demás están equivocadxs, pero no se da cuenta de su
propio error, ésta es su lucha, que es su vida.
La consecuencia es que la historia de la humanidad es una historia de miseria,
sufrimiento, lucha, brutalidad y crueldad; mientras se reza por la hermandad,
colaboración, amistad y amor sin saber qué está pasando. Y lxs mismxs que entonan
estos rezos son quienes empuñan las espadas.
Echemos un vistazo al funcionamiento de esta dualidad macabra que es la mente del
ser humano. Por un lado, el tonal tiende a ocupar toda la mente, a ordenarla toda, por
otro, esto es imposible, como prueba el Segundo Principio de la Termodinámica: Si una
parte se ordena, se desordena en mayor medida otra. Entonces, por más efectiva y
acertada que sea la estrategia del tonal, el nagual siempre aparece de un modo u otro.
Así que el pensamiento del tonal tiende a ocupar toda la mente con un diálogo
insidioso que revisa y comprueba que todo esté en orden pero, de vez en cuando, en las
inevitables distracciones, surge el pensamiento del nagual, haciendo descubrimientos
acerca de dos aspectos: Uno, el incremento de la tecnología. Sencillamente, al dirigir la
atención sobre un fenómeno, se obtiene una explicación de cómo funciona. Esta actividad
es bien recibida, pues se emplea la tecnología en el engrandecimiento del tonal. Por 14
ejemplo, cuando se consigue hacer una espada de acero, reemplaza a la de bronce,
obteniendo mejores resultados en la guerra.
En segundo lugar, y mucho más significativo, el nagual, cuando se manifiesta,
proporciona explicaciones, en un sencillo pensamiento, acerca de la situación en el
mundo del ser humano. Por ejemplo, una persona ante una enorme pirámide, si la mira
desde el tonal, se explica la grandeza de aquel faraón y del pueblo que le construyó la
pirámide. Pero si se distrae, verá una ingente cantidad de trabajo inútil, y una ingente
cantidad de esfuerzo y sufrimiento. Esto es una “visión”, un pensamiento del nagual, tal
como pensaba el homo-erectus. Luego el tonal interpreta esta “visión”, la ordena para
encajarla en su orden, de modo que el nagual, el caos, pasa a formar parte del tonal al
ordenarlo.
Un ejemplo mucho más claro. El pensamiento del nagual, al prestar atención
distraídamente sobre el fenómeno del Cristo, “verá” un loco que intenta cambiar el
mundo y es linchado por ello. Así de sencillo y fácil. Pero luego, el tonal empieza a
funcionar, a poner aquello en orden, y se explica que el Cristo es el hijo de Dios, que
resucitó para alimentar la idea de la inmortalidad por uno o un par de milenios más, hasta
que venga el siguiente Cristo. Digamos que el nagual “ve” la realidad, y el tonal la apaña
para justificar sus crímenes.
Pero la “visión”, el pensamiento del nagual más repetido y significativo es la profecía
del fin del mundo . Sencillamente, si estamos compitiendo, luchando a muerte, y estamos
incrementando nuestra tecnología, cuando ésta última sea suficiente para destruirnos a
todxs, lo haremos, sin lugar a dudas, a no ser que cambiemos el mundo llegado el
momento.
Hacia el fin del mundo .
Dadas las circunstancias, el conocimiento tiene dos filos. Por un lado, todo lo que se
descubre de cierto acerca del mundo incrementa la conciencia y apunta al bienestar, y
quien lo descubre o lo usa se siente bien; por otro, nos acerca a la catástrofe, al fin de la
humanidad tal como siempre se ha entendido, por lo que lxs más religiosxs se oponen
brutalmente a la investigación y al descubrimiento.
Fue en la Gracia clásica, hace entorno a 2.500 años, cuando por primera vez el
conocimiento del mundo empieza a cuajar, en una sociedad de ocio proporcionada por el
trabajo esclavo. Sin embargo, el mundo no estaba listo aún, y estos intrépidos filósofos
consideraban los números y la geometría, así como todo lo matemático, de un modo
accesorio, de curiosidad, de abstracciones mentales, mientras lo que valía era lo que a
ellos les gustaba, es decir, lo que dictaba su razón en la jefatura de su mente y el mundo .
En consecuencia, ocurrieron dos cosas. Primero, aquel conocimiento estaba al servicio
del tonal, y su valor real era muy poco. Ver, por ejemplo, “La República”, de Platón, en
la que el autor, descaradamente, expone la máxima del tonal, que ha planeado siempre
sobre la humanidad, y que consiste en que el individuo tiene que sacrificarse por el bien 15
de la sociedad, llegando incluso a justificar el genocidio que, de la manera más
decidida, puso en marcha Hitler hace 70 años. Ver las siguientes palabras.
“–¿No tendrás, pues, que establecer en el Estado, junto con esa judicatura, un
cuerpo médico de individuos como aquellos de que hablábamos, que cuiden de tus
ciudadanos que tengan bien constituidos cuerpo y alma, pero, en cuanto a los demás,
dejen morir a aquellos cuya deficiencia radique en sus cuerpos o condenen a muerte
ellos mismos a los que tengan un alma naturalmente mala e incorregible?
–Ciertamente –aprobó–, esa es la mejor solución, tanto para los propios
individuos como para el Estado en general.”
Platón, La República, De los jueces, Libro I
Lo segundo que ocurre es que, al no estar sustentado sobre una base sólida, las
matemáticas, este conocimiento sucumbe a la mística, a la Religión, dando paso a más de
10 siglos de edad media, en la que, no sólo no se avanza en conocimiento y tecnología,
sino que incluso se retrocede sensiblemente.
Es gracioso pero, como muestra la Teoría del Caos, todo el Universo y todo en el
Universo tiende a sincronizarse. La luna muestra siempre la misma cara a la Tierra
porque se ha sincronizado; las luciérnagas que emiten flases de luz, empiezan cada una
por su cuenta y a su ritmo, pero a la media hora, o antes, se sincronizan, emitiendo sus
flases al unísono; el corazón late porque sus células cardiacas se sincronizan, no hay una
célula que vaya diciendo, ahora, ahora, ahora; etc., etc.
Pues, sencillamente, en tiempos de la Gracia clásica, el mundo no estaba listo para el
desarrollo de la Ciencia propiamente dicha. Más adelante veremos con qué
acontecimiento tenía que sincronizarse la culminación del conocimiento matemático del
mundo .
Hay que esperar al Renacimiento, por los siglos XV y XVI, para que lxs
investigadorxs se apoyen en una base sólida, indudable: las matemáticas. El
Renacimiento surge con personas como Galileo, Kepler, etc., cuya labor consiste en
expresar matemáticamente los fenómenos observados. Así de sencillo y así de
indiscutible. Y esto constituye el principio del fin del mundo , pues se va a descubrir, por
este camino, cómo es el mundo de cierto.
Naturalmente, esto explica la Inquisición, que se constituye desde un poco antes ya
con el propósito de impedir el desarrollo científico, pues amenaza las mentiras en las que
se basa la sociedad, y toda la humanidad. Temor bien fundado, pues ha resultado así
efectivamente.
La obra que marca el principio del fin es “Philosophiæ naturalis principia
mathematica” , en el año 1687, (Latín: Principios matemáticos de la filosofía natural), de
Isaac Newton, que establece la simple premisa de que el Universo puede expresarse
matemáticamente, dando pruebas evidentes de ello. Y que tiene por consecuencia el
rápido desarrollo del conocimiento del mundo que, en tan sólo dos siglos escasos, da 16
lugar al surgimiento del mundo moderno, en el que la tecnología crece más y más
deprisa, hasta llegar a nuestros días. Ver el final del siglo XIX y principios del XX, época
brillante en la que se inventó todo, prácticamente, y lo que no se inventó, se fantaseo
sobre ello.
Y llegamos al tiempo decisivo, en los años 30 y 40 del siglo XX, en los que se
probaron los dos extremos políticos. Por un lado, la anarquía, por otro, el fascismo.
Casi nadie sabe hoy en día que en España, en los años 30, se produjo el movimiento
libertario más claro y evidente de todos los tiempos y lugares. De hecho, cuando Franco
dio su golpe de estado fallido, comenzando la famosa Guerra Civil Española, estalló aquí
la revolución comunista libertaria, y con un éxito abrumador. Dato significativo es que el
producto interior bruto de la zona roja, la zona revolucionaria, se duplicó en un año, y
esto a pesar de la guerra en curso, quedando el paro en 0 rotundo, todx ela que quiso
trabajar pudo hacerlo.
En esta experiencia se probó, no sólo la ausencia de gobierno, con democracia directa,
sino incluso la ausencia de dinero en amplias zonas del territorio revolucionario. Al final
doy el enlace de un vídeo que lo refleja.
Es lamentable el silencio que rodea este hecho. El caso es que se intenta hacer creer
que Franco luchó contra la república pero, entonces, ¿a qué vino la postura de no
intervención que adoptaron Francia e Inglaterra?
Si en España la lucha hubiera sido del fascismo contra la democracia representativa de
la república, Francia e Inglaterra habrían apoyado sin reservas tal república, y habría
comenzado aquí la Segunda Guerra Mundial, pues la no intervención habría sido un
absurdo, con Alemania e Italia armándose hasta los dientes y preparando la contienda
definitiva que supuestamente convertiría el mundo entero en una dictadura.
No. Francia e Inglaterra adoptaron la no intervención porque en España había
anarquía. Y prefirieron el fascismo a esta posibilidad. Asombroso y suicida. De hecho,
casi les costó el fin del mundo .
Sin apoyo de Francia e Inglaterra, y teniendo Franco el apoyo de Alemania e Italia, la
guerra se perdió, como no podía ser de otro modo, y dio comienzo la Segunda Guerra
Mundial.
Pero ¿qué pretendía el fascismo, el nazismo, más concretamente? Pues muy sencillo:
Pretendía ordenar la totalidad del universo en una única y gran pirámide de la que no
escapase nada ni nadie. En fin, pretendía eliminar por completo y definitivamente el
nagual, quedando convertido el mundo entero en el gran tonal.
Por supuesto, esto es matemáticamente imposible, como expresa claramente el
Segundo Principio de la Termodinámica, y la lucha fascista estaba condenada al fracaso.
Ver que la anarquía es lo contrario, pretende eliminar el tonal por completo, quedando
sólo el nagual, que es caótico y libre. Y ésta es la opción acertada, matemáticamente
acertada.
La suerte para la humanidad es que Hitler se equivocó en su estrategia tecnológica.
Hacer notar que esta última gran guerra estaba marcada por la abundante tecnología que
se estaba desarrollando. Pues bien. Hitler desestimó la investigación de la bomba atómica 17
al considerar que el proyecto era irrealizable a corto plazo, y dedicó la energía
disponible a desarrollar los misiles balísticos, como la V1 y la V2, capaz ésta última de
transportar una tonelada de explosivos a gran distancia.
El resto ya se sabe. El fascismo perdió la guerra, afortunadamente, pero quedó un
elemento decisivo sobre el mundo : la bomba atómica. A partir de este momento, el ser
humano tiene tecnología suficiente para destruir el planeta completo, consigo mismo
dentro, y dejarlo tan muerto como Marte es ahora, completamente estéril.
Y ¿cuál era la profecía tan repetida, tan “visionada” una y otra vez? Pues que, dado
que estamos luchando a muerte por la supervivencia y supremacía, cuando podamos
destruirnos completamente, lo haremos.
El tonal, que sólo ve el mundo ordenado previamente por sí mismo, pasa de un
acontecimiento ordinario al siguiente, también ordinario, sin poder considerar la
singularidad de los sucesos y, como él es el jefe, lo que se sale del orden, simplemente, lo
descarta, no lo percibe, dándose explicaciones fuera de lógica.
Por ejemplo, el tonal deduce que no habrá fin del mundo dado que se pronostica una y
otra vez y, una y otra vez, no llega. Pero del hecho de que se hable del fin del mundo en
absoluto se deduce ni se infiere que éste no exista o no se vaya a producir, esto no es
matemáticamente correcto. Del hecho de que se hable del fin del mundo se infiere que
puede ocurrir.
Y es sabido por todxs que hemos pasado cuarenta y tantos años de guerra fría con la
terrible y constante amenaza de guerra nuclear, con escalofriantes escaladas del riesgo,
como la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, que estuvo a punto de acabar con el
mundo .
Ha sido sólo la destrucción mutua asegurada, es decir, la no supervivencia de nadie, lo
que ha evitado por los pelos la catástrofe.