Ingeniero, lo piensan hachar.
Unos porque necesitan recuperar el poder y otros porque necesitan tratar con bandidos para tener pauta publicitaria.
Un grupo muy numeroso de argentinos ha estado viviendo de los demás y de que un gobierno niegue la realidad y maltrate a los que se le oponen durante 12 años. Eso actúa como una droga y en los próximos meses pasarán por el período de abstinencia, no importa que sus “técnicos” le digan que hay que seguir repartiendo, usted no podrá repartir en la misma proporción, eso requiere altas cuotas de autoritarismo que parecería que no van con usted y la olla está vacía.
Irremediablemente se vacía porque repartir implica para unos no tener que producir y para otros no tener motivo para hacerlo.
Pero usted no está frito, salvo que barrene porque la ola lo lleva directo a donde quieren sus enemigos que vaya.
El negocio con los gobiernos criminales es obedecer y cobrar y con los gobiernos que no quieren serlo es jugarla de valientes.
Es simple, es claro, es miserable. Son 70 años de estatismo, inflación. Si usted cree que la que está hecha mierda es la infraestructura, se equivoca. La destrucción está en las conductas.
¿Hay salida? Si la hay: resultados.
Los resultados ocurren de un solo modo, pero va a tener que bancarse igual que lo hachen. Se van a volver locos y será muy divertido, pero tenga en cuenta que hacharlo lo van a hachar igual. Usted entenderá que si la idea es destruirlo, mejor es hacer todo lo que hay que hacer olvidando la crítica.
La fórmula está en la palabra prohibida porque a todo ese sistema le resulta sumamente amenazante: mercado. Total, abierto, libre, sin regulaciones, con bajísimos impuestos, un completo paraíso fiscal, reducción abrupta del gasto público, libertad de comercio sin restricciones.
La Argentina volará de actividad LU-CRA-TI-VA. No se deje tentar por los temerosos, no le tema a los precios, deje que hagan lo que están llamados a hacer: guiar a la producción, unir rentabilidad a interés del consumidor.
Haga de la Argentina Hong Kong. No apueste al asistencialismo, eso es destruir la cabeza de la gente y reducirla a la servidumbre. Tema, pero que el temor no lo paralice porque tiene más motivos para temer paralizado.
Sorprenda a sus enemigos saliendo para adelante, no deje que lo midan. Esto ya se hizo. Estoy seguro de que usted lo sabe. Es todo.
Unos porque necesitan recuperar el poder y otros porque necesitan tratar con bandidos para tener pauta publicitaria.
Un grupo muy numeroso de argentinos ha estado viviendo de los demás y de que un gobierno niegue la realidad y maltrate a los que se le oponen durante 12 años. Eso actúa como una droga y en los próximos meses pasarán por el período de abstinencia, no importa que sus “técnicos” le digan que hay que seguir repartiendo, usted no podrá repartir en la misma proporción, eso requiere altas cuotas de autoritarismo que parecería que no van con usted y la olla está vacía.
Irremediablemente se vacía porque repartir implica para unos no tener que producir y para otros no tener motivo para hacerlo.
Pero usted no está frito, salvo que barrene porque la ola lo lleva directo a donde quieren sus enemigos que vaya.
El negocio con los gobiernos criminales es obedecer y cobrar y con los gobiernos que no quieren serlo es jugarla de valientes.
Es simple, es claro, es miserable. Son 70 años de estatismo, inflación. Si usted cree que la que está hecha mierda es la infraestructura, se equivoca. La destrucción está en las conductas.
¿Hay salida? Si la hay: resultados.
Los resultados ocurren de un solo modo, pero va a tener que bancarse igual que lo hachen. Se van a volver locos y será muy divertido, pero tenga en cuenta que hacharlo lo van a hachar igual. Usted entenderá que si la idea es destruirlo, mejor es hacer todo lo que hay que hacer olvidando la crítica.
La fórmula está en la palabra prohibida porque a todo ese sistema le resulta sumamente amenazante: mercado. Total, abierto, libre, sin regulaciones, con bajísimos impuestos, un completo paraíso fiscal, reducción abrupta del gasto público, libertad de comercio sin restricciones.
La Argentina volará de actividad LU-CRA-TI-VA. No se deje tentar por los temerosos, no le tema a los precios, deje que hagan lo que están llamados a hacer: guiar a la producción, unir rentabilidad a interés del consumidor.
Haga de la Argentina Hong Kong. No apueste al asistencialismo, eso es destruir la cabeza de la gente y reducirla a la servidumbre. Tema, pero que el temor no lo paralice porque tiene más motivos para temer paralizado.
Sorprenda a sus enemigos saliendo para adelante, no deje que lo midan. Esto ya se hizo. Estoy seguro de que usted lo sabe. Es todo.