Buenos días
El Jueves 1 de septiembre, tras pasar los últimos 6 años de su vida de manera realmente dolorosa, mi viejo, Antonio Almeyra, falleció. Hace exactamente dos semanas. A los 78 años.
Sufría de demencia senil, y un desmejorado físico por la buena /mala vida.
Nunca tuvimos una gran relación, más bien fue muy conflictiva.
Nunca fue un gran padre, al contrario, se podría decir que fue muy malo. Violento, mal consejero, alcohólico, abusador. Abusó de mi madre durante décadas y la sometió a través del miedo.
Presentando a mi viejo:
Mi viejo se casó con mi madre ya cuando andaba en sus 40. Había pasado un tiempo largo a la sombra (preso). Mi madre, contra todo consejo de su entorno, decidió apostar a su corazón y se casó con el, como dice ella, "para toda la vida".
Yo tomé conciencia del trato que recibía mi madre cuando era muy pequeño. Y básicamente, me convertí en su principal apoyo, confidente y refugio. Mi madre era mi amiga (citándolo mas o menos a Dolina, quién tiene un padre como amigo, gana un amigo pero pierde un padre).
Durante años todo fue una lucha. Nuestra presencia lo calmaba, asi que con mi hermana nos alternabamos muchas veces para salir y no dejar sola a mi vieja. Créanme que pasamos muchisimas situaciones horribles como para ponermelas a contar, pero básicamente vivimos una vida con miedo.
Llegamos a una situación límite allá por el año 1999/2000, cuando una noche que estaba borracho me amenazó con un arma de fuego. Luego de que pasó el quilombo, finalmente se convenció que de ya no podíamos vivir juntos. Asi que se fue con su otra familia, con la que ya tenía una hija, mi media hermana, Macarena.
Un año y medio después, su mujer muere, y el queda solo con Macarena, que tenía un año y medio.
Mi vieja, en el que yo caratulo como el acto de amor y estupidez mas grande de la historia, trae a Macarena a vivir con nosotros. "Yo te la crío", le dijo. Y el aceptó.
Yo no estaba de acuerdo, porque sabía que tarde o temprano el volvería a casa. Y así fue. Un año y medio despues, el ya estaba otra vez instalado, reinando a traves del miedo otra vez.
Ya en el año 2006 empecé a buscar la forma de irme de mi casa, que se cague todo. Si se tenían que matar, iba a pasar, estando yo o no.
Me fui, conseguí mi primer trabajo formal y estable en el 2007. Me independicé. Al principio pensé que iba a pasar lo peor. Estando cerca no había notado lo desmejorado que estaba mi viejo. Ya empezaba a mostrar las primeras señales de su demencia senil.
Los últimos años:
Su salud se empezó a venir abajo rápidamente. Perdió muchísimo peso, se encontraba perdido en su propia casa, lloraba. Muy feo todo.
Por suerte, mis viejos se pudieron jubilar y acceder a una mutual que siempre les respondió bien. El diagnostico apareció. Y mi vieja estuvo ahi para ayudarlo, a pesar de todo, a mi viejo.
Se empezó a cagar encima, mi madre lo cambiaba, lo alimentaba, lo vestía.
Mi vieja es de fierro. Ella tiene artritis reumatoidea, es diabética y depresiva. A pesar de todo, lo bancó. A él y a su hija.
Justo antes de perder totalmente la conciencia, el nos dijo a todos que no quería un velorio ni un entierro. "Tírenme en las bardas, no se... hagan cualquier cosa... pero no quiero nada de ceremonias.".
Por eso empezamos a analizar opciones. Y una opción fue la Universidad Nacional del Comahue.
En este año 2015 estuvo internado dos veces con neumonía. La segunda vez fue la mortal.
Mi viejo Antonio, mi hermana Perla y mi sobrina Kaliken. Una de las últimas fotos que hay de mi viejo
Mi viejo, el Universitario:
Mi viejo solo terminó la primaria, nunca le gustó la educación formal. Sin embargo era un gran lector. Él jamas hubiera pensado que terminaría en la universidad.
Tomamos la decisión de donar su cuerpo a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue, para que sus restos sirvan a los estudiantes.
Teniendo en cuenta la formació católica que tiene mi familia, fue una decisión bastante difícil. Pero había que respetar su voluntad.
La doctora que nos acompañó en sus últimos días es docente de esa Universidad. Se mostró sorprendida de nuestra decisión, y tal vez suene chocante decirlo así, un poco feliz. Feliz porque en esta zono no abundan los cadáveres que no son reclamados por nadie y sirven como sujetos de estudio. Es más, ella me dijo a mi con mucho tacto y delicadeza, que básicamente sólo tenían un cuerpo para estudios de anatomía que estaba ya muy deteriorado (si quieren se los explico en criollo: el fiambre estaba hecho mierda, bastante podrido, todo en pedazos).
Tambíen me dijo que había alumnos que estaban esperando para rendir exámenes, pero que no podían hacerlo porque no tenían un cuerpo.
Así fue que el viernes a la mañana, fuimos al registro civil de nuestra ciudad con el acta de defunción del hospital, habíendo previamente hablado con el servicio de sepelio que trasladaría el cuerpo a la morgue del Juzgado Penal (traslado que me costó unos 2000 pesos) . En el registro civil conseguímos la orden de traslado. La parte de la gestión con a universidad la hizo esta doctora.
Ese día, a las 14 horas, mi viejo comenzó su viaje a la universidad. Mi viejo, finalmente era universitario.
Irónico que una persona que nunca fue un ejemplo de vida pueda ahora ayudar a salvar muchas.
Epílogo y conclusiones finales:
No fue fácil para mi llegar un estado mental que me permita no haber sufrido la perdida de mi viejo. Me llevó años de terapia y reflexión. Y claro está, de reconciliación.
De entender lo que digo siempre: NADIE ES BUENO TODO EL TIEMPO, NADIE ES MALO TODO EL TIEMPO.
De mi viejo conmigo rescato un periodo. Preescolar y primer grado. Siempre tuve el sueño muuuuy pesado. Yo mágicamente me despertaba vestido, peinado y listo para la escuela. Todos los días a las 7 de la mañana. Literalmente! Me despertaba vestido en la mesa con el desayuno listo. Ese era mi viejo. Ese era el viejo que siempre quise tener y luego en algún lugar, entre copa y copa, entre amante y amante, se perdió.
Pero hoy ya no tengo rencor con nadie. Estoy en paz.
Por qué hago este post? Por ahi para que sepan que hay otras opciones mas que llevar el fiambre al cementerio a dejar que se pudra. Por ahi para contar que ese cuerpo puede salvar vidas, que es similar a la donación de un órgano.
Para que piensen acerca de sus padres, y que sepan que no van a ser eternos. Para que si estas peleado con ellos, te acerques, bajes el copete y les des un abrazo y un beso.
Para contarles que no sirve de nada vivir enojado y con rencores. Tampoco sirve vivir con miedo.
Para que vivan un poco como mi viejo, sin cadenas, libres. Pero para que aprendan también que el ser libre no da derecho a lastimar a nadie.



