UNA INVITACION DE BODA ROMANA..
Saludos de Claudia Severa a Lepidina.
ESTA ES LA CARTA
En el 3er día antes de los Idus de Septiembre, hermana mía, para el día de celebración de mi cumpleaños, te hago llegar una cálida invitación para asegurarme de que vengas a vernos, y que hagas más agradable esta jornada con tu presencia.
Saluda de mi parte a tu Cerial. Mi Aelio y mi hijo os envían sus saludos. Te esperaré, hermana.
Adios hermana mía, mi alma querida, a quien deseo prosperidad y salud
A Sulpicia Lepidina, esposa de Cerial, de parte de Severa.
¿Por qué es especial esta carta?
Se localiza en Chesterholm , al sur de la Muralla de Adriano, cerca de la frontera del Reino Unido con Escocia. Aquí estaban acampados las tropas auxiliares y de caballeria. Famoso por sus “cartas” escritas en tablillas de madera. Fue construido en el año 85
Varios detalles hacen que en conjunto esta sea una carta única, que ha llegado casi intacta hasta nuestros días de forma casi milagrosa.
El primer detalle es que se trata de una carta escrita ahora hace casi 2.000 años.
.El lugar
Fue escrita en un lugar recóndito del norte de la Britania romanizada, más concretamente, en el campamento fortificado de Vindolanda, donde estaba acuartelada una de las guarniciones romanas que custodiaban la frontera con los peligrosos territorios bárbaros del norte.
Escrita por una mujer
Otro detalle es aún más curioso: Es probablemente uno de los primeros testimonios escritos en lengua latina por una mujer.
HAY MÁS CARTAS DE VINDOLANDA
Junto con esta carta, en las excavaciones del fuerte de Vindolanda se han encontrado algunos centenares de otras cartas más, escritas sobre tablillas de madera, que contra toda lógica, han sobrevivido al duro clima británico desde el s. I dC hasta nuestros días.
Dichas cartas son el reflejo fiel de cómo debía ser la vida de personajes comunes de la Britania romana y miembros del ejército.
No se trata de textos literarios, crónicas de importantes eventos históricos, o escrituras de personajes célebres, sino de gente particular.
Hablan de las actividades del ejército, tales como las guardias, quienes estaban de permiso, quienes en misión de exploración más allá de la frontera y quienes de baja por lesión o enfermedad.
También detallan la logística del campamento, puesto que contienen inventarios de suministros, pedidos de material “a la central”, u órdenes de reparación de armamento y fortificaciones.
Algunas, como la que se reseña arriba, permiten adentrarse en la vida social de la guarnición, en la que las esposas, hermanas e hijas de oficiales y de civiles intentaban llevar una vida normal, con sus celebraciones familiares similares a las actuales desarrolladas por grupos familiares.
Los redactores de las cartas y los destinatarios son múltiples y variados.
Esto se ha podido comprobar no sólo por el remitente y destinatario de las misivas (cosa obvia), sino también porque se han podido reconocer casi tantas caligrafías (las cartas estaban escritas a mano) como cartas, lo cual descarta el recurso a utilizar un escriba como realizador material del escrito.
Alpargatas romanas de Vindolanda.
¿Qué implica esto?
Pues que el nivel de alfabetización en el ejército romano debía ser bastante alto y generalizado.
Obviamente, debemos tener precaución; no podemos generalizar demasiado y extrapolar al conjunto de la sociedad.
No sabemos hasta qué punto la situación de Britania era usual o no en el Imperio.
Sin embargo, no deja de ser significativo que este grado de alfabetización se dé en un remoto campamento de frontera, que nos podemos imaginar no debía ser el destino de las mejores tropas…
Saludos de Claudia Severa a Lepidina.
ESTA ES LA CARTA
En el 3er día antes de los Idus de Septiembre, hermana mía, para el día de celebración de mi cumpleaños, te hago llegar una cálida invitación para asegurarme de que vengas a vernos, y que hagas más agradable esta jornada con tu presencia.
Saluda de mi parte a tu Cerial. Mi Aelio y mi hijo os envían sus saludos. Te esperaré, hermana.
Adios hermana mía, mi alma querida, a quien deseo prosperidad y salud
A Sulpicia Lepidina, esposa de Cerial, de parte de Severa.
¿Por qué es especial esta carta?
Se localiza en Chesterholm , al sur de la Muralla de Adriano, cerca de la frontera del Reino Unido con Escocia. Aquí estaban acampados las tropas auxiliares y de caballeria. Famoso por sus “cartas” escritas en tablillas de madera. Fue construido en el año 85
Varios detalles hacen que en conjunto esta sea una carta única, que ha llegado casi intacta hasta nuestros días de forma casi milagrosa.
El primer detalle es que se trata de una carta escrita ahora hace casi 2.000 años.
.El lugar
Fue escrita en un lugar recóndito del norte de la Britania romanizada, más concretamente, en el campamento fortificado de Vindolanda, donde estaba acuartelada una de las guarniciones romanas que custodiaban la frontera con los peligrosos territorios bárbaros del norte.
Escrita por una mujer
Otro detalle es aún más curioso: Es probablemente uno de los primeros testimonios escritos en lengua latina por una mujer.
HAY MÁS CARTAS DE VINDOLANDA
Junto con esta carta, en las excavaciones del fuerte de Vindolanda se han encontrado algunos centenares de otras cartas más, escritas sobre tablillas de madera, que contra toda lógica, han sobrevivido al duro clima británico desde el s. I dC hasta nuestros días.
Dichas cartas son el reflejo fiel de cómo debía ser la vida de personajes comunes de la Britania romana y miembros del ejército.
No se trata de textos literarios, crónicas de importantes eventos históricos, o escrituras de personajes célebres, sino de gente particular.
Hablan de las actividades del ejército, tales como las guardias, quienes estaban de permiso, quienes en misión de exploración más allá de la frontera y quienes de baja por lesión o enfermedad.
También detallan la logística del campamento, puesto que contienen inventarios de suministros, pedidos de material “a la central”, u órdenes de reparación de armamento y fortificaciones.
Algunas, como la que se reseña arriba, permiten adentrarse en la vida social de la guarnición, en la que las esposas, hermanas e hijas de oficiales y de civiles intentaban llevar una vida normal, con sus celebraciones familiares similares a las actuales desarrolladas por grupos familiares.
Los redactores de las cartas y los destinatarios son múltiples y variados.
Esto se ha podido comprobar no sólo por el remitente y destinatario de las misivas (cosa obvia), sino también porque se han podido reconocer casi tantas caligrafías (las cartas estaban escritas a mano) como cartas, lo cual descarta el recurso a utilizar un escriba como realizador material del escrito.
Alpargatas romanas de Vindolanda.
¿Qué implica esto?
Pues que el nivel de alfabetización en el ejército romano debía ser bastante alto y generalizado.
Obviamente, debemos tener precaución; no podemos generalizar demasiado y extrapolar al conjunto de la sociedad.
No sabemos hasta qué punto la situación de Britania era usual o no en el Imperio.
Sin embargo, no deja de ser significativo que este grado de alfabetización se dé en un remoto campamento de frontera, que nos podemos imaginar no debía ser el destino de las mejores tropas…
Para saber más:
* Web de la Universidad de Oxford, con la base de datos de las Cartas de Vindolanda
* Sitio web oficial del yacimiento de Vindolanda