Sorpresa: detectan en “Clarín” una nota que no es operación ni publicidad encubierta
Rarísima. Así es la edición de 2010 de Clarín en la que se halló una nota en la que no había operaciones, lobby ni chivos de ningún tipo.
“La verdad, no nos esperábamos esto.” Quien así habla es uno de los expertos suplentes del grupo de eruditos que, a pedido de una universidad, analizó de manera exhaustiva varios ejemplares del diario Clarín. Y lo que confiesa que no esperaba hallar es un artículo “cuya única intención fuese informar, educar y entretener al lector, como al final resultó en este caso”, según sostiene mientras blande en su mano una edición del diario correspondiente a junio de 2010. “La inusual nota que hallamos es sobre los últimos especialistas en el ya antiguo oficio de pica-pica-bajada-cordón; es decir, aquellos que, cuando se construía un garaje, se ocupaban de mellar el granítico cordón de la vereda
para facilitar el tránsito de autos”, detalla, acaso en demasía, el atleta del conocimiento. “Y es sorprendente: la nota no está hecha para perjudicar a un enemigo, ni para vender un producto, ni para chivear a un amigo del diario, ni para extorsionar a un rival, ni para propiciar un negocio propio ni nada: de acuerdo con nuestro minucioso examen, está craneada y llevada a cabo pura y exclusivamente para hilvanar un par de naderías mal escritas, previsibles y reblandecidas que atraigan y gratifiquen al lector”, elogia el experto, y cierra: “Imagínense nuestra sorpresa…”.
Fuente:
Rarísima. Así es la edición de 2010 de Clarín en la que se halló una nota en la que no había operaciones, lobby ni chivos de ningún tipo.
“La verdad, no nos esperábamos esto.” Quien así habla es uno de los expertos suplentes del grupo de eruditos que, a pedido de una universidad, analizó de manera exhaustiva varios ejemplares del diario Clarín. Y lo que confiesa que no esperaba hallar es un artículo “cuya única intención fuese informar, educar y entretener al lector, como al final resultó en este caso”, según sostiene mientras blande en su mano una edición del diario correspondiente a junio de 2010. “La inusual nota que hallamos es sobre los últimos especialistas en el ya antiguo oficio de pica-pica-bajada-cordón; es decir, aquellos que, cuando se construía un garaje, se ocupaban de mellar el granítico cordón de la vereda
para facilitar el tránsito de autos”, detalla, acaso en demasía, el atleta del conocimiento. “Y es sorprendente: la nota no está hecha para perjudicar a un enemigo, ni para vender un producto, ni para chivear a un amigo del diario, ni para extorsionar a un rival, ni para propiciar un negocio propio ni nada: de acuerdo con nuestro minucioso examen, está craneada y llevada a cabo pura y exclusivamente para hilvanar un par de naderías mal escritas, previsibles y reblandecidas que atraigan y gratifiquen al lector”, elogia el experto, y cierra: “Imagínense nuestra sorpresa…”.
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