No me refiero al infierno de llamas ardientes en el que creen los cristianos sino al original, al que se referian en la biblia pero por el fanatismo religioso se convirtio en lo que conocemos ahora.
El Infierno existe y se puede visitar. Cuando en el Nuevo Testamento se habla del Infierno, (como por ejemplo en Mateo 5,22 Mt 18,9 Mt 10,28 Mt 23,15 Marcos 9,43.45.47 Lucas 12,5 o Santiago 3,6), la palabra del texto griego original es "γξξννα" "geena", más conocida como Guehena, Gehena o Gehenna. Esa palabra procede del hebreo "גהינום" "Ge-Hinnom", que quiere decir "Valle de Hinnom", o en expresión mas completa, "Valle del hijo de Hinnom" que se trata de un paraje situado al sur de Jerusalén, que en tiempos bíblicos llegó a adquirir una reputación macabra y tenebrosa.
El motivo fundamental de esa fama provenía de la existencia en dicho lugar de un horno crematorio, tostador o altar de ofrendas llamado "Tofet", donde se hacían sacrificios abominables a ojos de los autores bíblicos, y que al parecer incluían la inmolación de niños. Además el lugar había sido escenario de matanzas por parte del rey Nabucodonosor de Babilonia. Se decía además que allá iba a parar todo género de basuras e inmundicias , incluso cadáveres en descomposición.
Por todo eso, el Valle de Hinnom fué adquiriendo en el imaginario popular, la reputación de lugar inmundo y espantoso, y la idea acabó trascendiendo hasta llegar a ser una metáfora del lugar de tormento metafísico o ultraterreno.
La mayoría de las versiones de la biblia a lenguas europeas, traducen el nombre "Gehenna" como Infierno, camuflando así una interesante historia local de Jerusalén.