su maqueta y su historia
...El día en que un Harrier
dela Royal Navy aterrizó
sobre un mercante español...
Maqueta, texto y fotos: Gregorio González Hernández
Cuando un día, por casualidad, observé la fotografía de tal singular evento, no dudé, ni por un momento, en recrear la escena mediante este maravilloso hobby ya que me brindaba una oportunidad única para llevar a cabo lo que un servidor denomina como "MAQUETISMO CONCEPTUAL", en el cual, ante todo, primo la idea, el concepto sobre lo demás.
Cuando comencé a realizarlo tenía claro que no trataba de realizar un trabajo de detallado en plan hiperrealista, ya que lo que me interesaba era la escena en sí misma; lo absurdo e insólito de que, un caza de la Royal Navy aterrizase sobre un carguero español, pasando a ser este "el otro portaaviones español…"
La historia:
Cuando en 1976 el carguero Alraigo surcaba por primera vez las aguas de Gijón, jamás podría imaginar que años más tarde se convertiría, gracias a una anécdota sin precedente alguno, en uno de los barcos más importantes del mundo en su momento, acaparando toda la atención de los medios informativos de numerosísimos países que siguieron el evento.
Parte del canal de Deusto en Bilbao, el sábado 4 de junio de 1983, con destino a Canarias y Casablanca con mercancías diversas: 28 toneladas de madera y 20 contenedores de mercancía en general, entre las que se encontraban piezas de un telescopio del observatorio astrofísico instalado en el Roque de Los Muchachos en la vecina isla de La Palma, cuando dos días más tarde, el lunes 6 de junio a las 11:00 horas de la noche, navegaba a unas 120 millas náuticas al sudoeste de Oporto (Portugal), surgiendo de la oscuridad y comenzando a revolotear por encima del buque, un Sea Harrier FRS1 / FA2 - ZA 176 de la Royal Navy británica con 2 años de antigüedad, después de dos pasadas muy bajas, la tripulación del Alraigo vio con desconcierto como el aparato descendía verticalmente con la increíble intención de aterrizar sobre la cubierta del barco; gracias a la admirable capacidad de aterrizaje y despegue en vertical mediante un sistema de propulsión llamado V/STOL que poseen estos aviones de combate.
El piloto, Ian Watson, se encontraba sobrevolando la zona en vuelo de reconocimiento, habiendo despegado del portaaviones británico HMS ILUSTRUS, de la clase Invencible tomando parte en unos ejercicios de preparación en las maniobras de la OTAN en el Atlántico llamadas "Ocean Safari" que debían comenzar el martes 7 de junio, es decir, al día siguiente de su aventura, cuando tras varios minutos en el aire, descubrió que no funcionaban ni el equipo de navegación ni la radio, por lo que era incapaz de regresas "a casa". Tras intentar localizar
visualmente su portaaviones sin resultado alguno, y cuando apenas le
quedaba un minuto de autonomía, divisó la silueta del Alraigo sobre las aguas del océano Atlántico y sin dudarlo, realizó un aterrizaje de emergencia en vertical sobre el único objeto flotante en millas a la redonda, en una maniobra desesperada, consiguiéndolo sobre unos contenedores y una vieja furgoneta en apenas 30 segundos que duró la maniobra, siendo este el primer aterrizaje de un caza militar sobre un buque civil en alta mar, aunque veríamos como más tarde, no sería este el último caso. Los tripulantes del Alraigo no daban crédito a lo que acababan de presenciar. El piloto, al bajar y comprobar que todo "estaba ok", se presentó a la tripulación, la cual, parte de la misma llegó a pensar que estaban siendo parte de un secuestro.
Posteriormente se limitaros a afianzar "la carga" a la cubierta mediante cadenas y poner rumbo nuevamente a
Tenerife, que era en definitiva su destino y ya llegaban tarde.
El portaaviones HMS ILUSTRUS , cuando tuvo noticia de que uno de sus aviones se encontraba en la cubierta del Alraigo, intentó desviarlo hacia Portugal pero el capitán, haciendo oídos sordos, continuó su
marcha a Tenerife tal y como tenía previsto. Todos los medios informativos, ante la expectación del momento, fueron a cubrir la noticia de que un pequeño barco carguero, que llegaba al puerto de Santa Cruz de Tenerife, el 9 de junio hacia las 13:10 h. del mediodía, portaba sobre su carga habitual un caza de la Royal Navy, desplazándose incluso el embajador de gran Bretaña en Madrid, un oficial y dos técnicos de la
Royal Navy, así como un representante de la naviera propietaria del barco. Las autoridades, después de una importante reunión, decidieron que la entrada del barco a las instalaciones del puerto no revestía peligro alguno ya que no portaba armamento real y autorizó su atraque en la dársena comercial, que además, acababa de ser inaugurada, de hecho, fue este barco el primero en estrenarla.
Mientras, en Gran Bretaña, al piloto Ian Watson, se le empezaba a ver como un héroe ya que había conseguido, no sólo salvar su vida, sino un avión de la Royal Navy, valorado en unos 1,562 millones de pesetas de las de entonces. A lo largo de los siguientes días, el Gobierno Británico inició las gestiones para recuperar el aparato y se comprometió a recompensar a la tripulación del Alraigo por los riesgos sufridos ya que el sobrepeso sobre la cubierta podría haber alterado los centros de gravedad y haberlo hundido, sin contar con los daños que podrían haber producido el calor de los motores.
La situación comenzó a ser muy incómoda para la tripulación al cabo de varios días, llegando a encadenarse al Harrier como única garantía para el cumplimiento de compromiso de pago.
Finalmente, el Gobernador Civil de Santa Cruz de Tenerife, D.Eligio Hernández Gutiérrez, ordenó el desembarco del avión bajo la amenaza de utilizar la fuerza.
El 15 de junio a las 15:10 horas, el avión era depositado sobre la cubierta del petrolero británico British Hay, que había llegado al puerto de Santa Cruz de Tenerife el 13 de junio, atracando en el muelle sur a las 4:30 horas de la tarde, quedando a la espera de órdenes.
Se comenta que la tripulación del Alraigo llegó a recibir unos 3,6 millones de pesetas de la época como premio por el rescate.
Aquél avión participó en el conflicto de Las Malvinas, y les abrió los ojos para usar mercantes como improvisados portaaviones, como el Atlantic Conveyor, el cual, fue hundido.
El Sea Harrier se encuentra actualmente expuesto en el Museo del Aire de Winthorpe en Nottinghamshire, Inglaterra, con el nº 69 de la colección de dicho museo a donde fue trasladado el 20 de julio de 2004 desde Somerset donde se conservaba guardado.
La maqueta:
Para la realización de semejante proyecto, partí del kit de Italeri del Harrier FRS1, que como era mi intención, lo hice sin demasiadas complicaciones, prácticamente hecho "de caja" salvo, si no recuerdo mal, la corrección de los numerales del aparato.
Escena realizada a escala 1:72 en la cual, lo más complicado era realizar el vehículo Mercedes Benz ya que en principio, no conocía de la existencia de maqueta alguna sobre el mismo y más a esta escala, por lo que tuve que recurrir al mundo ferroviario y en su HO (1:87) conseguí un vehículo Mercedes al cual le tuve que hacer una serie de transformaciones en el largo del chasis, así como en colocarle un suplemento de la altura, ventanas, etc…
Por otro lado, los contenedores fueron realizados completamente a scratch con láminas de evergreen y varillas del mismo material; las calcas son de aquí y de allá, sobrantes que tenemos todos en los cajones de sastre.
Toda la obra en su conjunto ha sido pintado con acrílicos vallejo , que son los que suelo usar generalmente para casi todo.
En definitiva, se trata de un trabajo como he dicho anteriormente "CONCEPTUAL" destacando ese momento de la historia que, aunque parezca increible, así ocurrió, siendo un espectador más de semejante anécdota.
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dela Royal Navy aterrizó
sobre un mercante español...
Maqueta, texto y fotos: Gregorio González Hernández
Cuando un día, por casualidad, observé la fotografía de tal singular evento, no dudé, ni por un momento, en recrear la escena mediante este maravilloso hobby ya que me brindaba una oportunidad única para llevar a cabo lo que un servidor denomina como "MAQUETISMO CONCEPTUAL", en el cual, ante todo, primo la idea, el concepto sobre lo demás.
Cuando comencé a realizarlo tenía claro que no trataba de realizar un trabajo de detallado en plan hiperrealista, ya que lo que me interesaba era la escena en sí misma; lo absurdo e insólito de que, un caza de la Royal Navy aterrizase sobre un carguero español, pasando a ser este "el otro portaaviones español…"
La historia:
Cuando en 1976 el carguero Alraigo surcaba por primera vez las aguas de Gijón, jamás podría imaginar que años más tarde se convertiría, gracias a una anécdota sin precedente alguno, en uno de los barcos más importantes del mundo en su momento, acaparando toda la atención de los medios informativos de numerosísimos países que siguieron el evento.
Parte del canal de Deusto en Bilbao, el sábado 4 de junio de 1983, con destino a Canarias y Casablanca con mercancías diversas: 28 toneladas de madera y 20 contenedores de mercancía en general, entre las que se encontraban piezas de un telescopio del observatorio astrofísico instalado en el Roque de Los Muchachos en la vecina isla de La Palma, cuando dos días más tarde, el lunes 6 de junio a las 11:00 horas de la noche, navegaba a unas 120 millas náuticas al sudoeste de Oporto (Portugal), surgiendo de la oscuridad y comenzando a revolotear por encima del buque, un Sea Harrier FRS1 / FA2 - ZA 176 de la Royal Navy británica con 2 años de antigüedad, después de dos pasadas muy bajas, la tripulación del Alraigo vio con desconcierto como el aparato descendía verticalmente con la increíble intención de aterrizar sobre la cubierta del barco; gracias a la admirable capacidad de aterrizaje y despegue en vertical mediante un sistema de propulsión llamado V/STOL que poseen estos aviones de combate.
El piloto, Ian Watson, se encontraba sobrevolando la zona en vuelo de reconocimiento, habiendo despegado del portaaviones británico HMS ILUSTRUS, de la clase Invencible tomando parte en unos ejercicios de preparación en las maniobras de la OTAN en el Atlántico llamadas "Ocean Safari" que debían comenzar el martes 7 de junio, es decir, al día siguiente de su aventura, cuando tras varios minutos en el aire, descubrió que no funcionaban ni el equipo de navegación ni la radio, por lo que era incapaz de regresas "a casa". Tras intentar localizar
visualmente su portaaviones sin resultado alguno, y cuando apenas le
quedaba un minuto de autonomía, divisó la silueta del Alraigo sobre las aguas del océano Atlántico y sin dudarlo, realizó un aterrizaje de emergencia en vertical sobre el único objeto flotante en millas a la redonda, en una maniobra desesperada, consiguiéndolo sobre unos contenedores y una vieja furgoneta en apenas 30 segundos que duró la maniobra, siendo este el primer aterrizaje de un caza militar sobre un buque civil en alta mar, aunque veríamos como más tarde, no sería este el último caso. Los tripulantes del Alraigo no daban crédito a lo que acababan de presenciar. El piloto, al bajar y comprobar que todo "estaba ok", se presentó a la tripulación, la cual, parte de la misma llegó a pensar que estaban siendo parte de un secuestro.
Posteriormente se limitaros a afianzar "la carga" a la cubierta mediante cadenas y poner rumbo nuevamente a
Tenerife, que era en definitiva su destino y ya llegaban tarde.
El portaaviones HMS ILUSTRUS , cuando tuvo noticia de que uno de sus aviones se encontraba en la cubierta del Alraigo, intentó desviarlo hacia Portugal pero el capitán, haciendo oídos sordos, continuó su
marcha a Tenerife tal y como tenía previsto. Todos los medios informativos, ante la expectación del momento, fueron a cubrir la noticia de que un pequeño barco carguero, que llegaba al puerto de Santa Cruz de Tenerife, el 9 de junio hacia las 13:10 h. del mediodía, portaba sobre su carga habitual un caza de la Royal Navy, desplazándose incluso el embajador de gran Bretaña en Madrid, un oficial y dos técnicos de la
Royal Navy, así como un representante de la naviera propietaria del barco. Las autoridades, después de una importante reunión, decidieron que la entrada del barco a las instalaciones del puerto no revestía peligro alguno ya que no portaba armamento real y autorizó su atraque en la dársena comercial, que además, acababa de ser inaugurada, de hecho, fue este barco el primero en estrenarla.
Mientras, en Gran Bretaña, al piloto Ian Watson, se le empezaba a ver como un héroe ya que había conseguido, no sólo salvar su vida, sino un avión de la Royal Navy, valorado en unos 1,562 millones de pesetas de las de entonces. A lo largo de los siguientes días, el Gobierno Británico inició las gestiones para recuperar el aparato y se comprometió a recompensar a la tripulación del Alraigo por los riesgos sufridos ya que el sobrepeso sobre la cubierta podría haber alterado los centros de gravedad y haberlo hundido, sin contar con los daños que podrían haber producido el calor de los motores.
La situación comenzó a ser muy incómoda para la tripulación al cabo de varios días, llegando a encadenarse al Harrier como única garantía para el cumplimiento de compromiso de pago.
Finalmente, el Gobernador Civil de Santa Cruz de Tenerife, D.Eligio Hernández Gutiérrez, ordenó el desembarco del avión bajo la amenaza de utilizar la fuerza.
El 15 de junio a las 15:10 horas, el avión era depositado sobre la cubierta del petrolero británico British Hay, que había llegado al puerto de Santa Cruz de Tenerife el 13 de junio, atracando en el muelle sur a las 4:30 horas de la tarde, quedando a la espera de órdenes.
Se comenta que la tripulación del Alraigo llegó a recibir unos 3,6 millones de pesetas de la época como premio por el rescate.
Aquél avión participó en el conflicto de Las Malvinas, y les abrió los ojos para usar mercantes como improvisados portaaviones, como el Atlantic Conveyor, el cual, fue hundido.
El Sea Harrier se encuentra actualmente expuesto en el Museo del Aire de Winthorpe en Nottinghamshire, Inglaterra, con el nº 69 de la colección de dicho museo a donde fue trasladado el 20 de julio de 2004 desde Somerset donde se conservaba guardado.
La maqueta:
Para la realización de semejante proyecto, partí del kit de Italeri del Harrier FRS1, que como era mi intención, lo hice sin demasiadas complicaciones, prácticamente hecho "de caja" salvo, si no recuerdo mal, la corrección de los numerales del aparato.
Escena realizada a escala 1:72 en la cual, lo más complicado era realizar el vehículo Mercedes Benz ya que en principio, no conocía de la existencia de maqueta alguna sobre el mismo y más a esta escala, por lo que tuve que recurrir al mundo ferroviario y en su HO (1:87) conseguí un vehículo Mercedes al cual le tuve que hacer una serie de transformaciones en el largo del chasis, así como en colocarle un suplemento de la altura, ventanas, etc…
Por otro lado, los contenedores fueron realizados completamente a scratch con láminas de evergreen y varillas del mismo material; las calcas son de aquí y de allá, sobrantes que tenemos todos en los cajones de sastre.
Toda la obra en su conjunto ha sido pintado con acrílicos vallejo , que son los que suelo usar generalmente para casi todo.
En definitiva, se trata de un trabajo como he dicho anteriormente "CONCEPTUAL" destacando ese momento de la historia que, aunque parezca increible, así ocurrió, siendo un espectador más de semejante anécdota.
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