El nuevo BMW Alpina B7 se beneficia de las mejoras incluidas en el restyling del Serie 7, pero añade cambios mecánicos importantes y los detalles que convierten este BMW en un Alpina. El B7 se ofrecerá en carrocería normal o de batalla larga y también con tracción total o trasera.
El 4.4 litros V8 biturbo, acoplado a una transmisión automática de ocho relaciones, aumenta su potencia hasta los 547 CV y el par motor máximo hasta los 728 Nm. El Alpina B7 realiza el 0 a 100 km/h en 4,3 segundos y sigue empujando hasta los 312 km/h de velocidad punta (310 km/h en la versión xDrive).
Según la propia marca, el Alpina B7 incorpora más de treinta nuevos componentes entre mejoras de diseño y aerodinámicas, faros adaptativos de Xenón, faros antiniebla delanteros LED, Start/Stop y sistemas de seguridad. Las llantas, por cierto, son las clásicas Alpina multirradio de 20 pulgadas.
La carrocería de este Alpina B7 se fabrica en la factoría de Dingolfing, donde se fabrica el Serie 7, para después pasar a las instalaciones de Alpina, en Buchloe (Alemania), donde se termina el trabajo de forma artesanal añadiendo todos los componentes necesarios.
Dentro de la gama AMG, hay dos escalones en la Clase S de Mercedes-Benz. Por un lado tenemos el Mercedes S 63 AMG y por el otro, el S 65 AMG. El segundo es un 6.0 V12 biturbo, y su escalón inferior adopta la doble sobrealimentación también. Nos vamos de un 6.2 V8 atmosférico a un 5.5 V8 biturbo.
La transmisión automática es de siete velocidades, con embrague húmedo en vez de un convertidor de par. Existe un modo económico (Controlled Eficiency), que por ejemplo arranca siempre en segunda para ahorrar combustible. No le falta par y potencia, precisamente, es más, le sobra por todos lados. Así que puede.
El motor 6.0 V12 biturbo daba antes 612 CV, pero ahora pasa a dar 630 CV “de nada” y 1.000 Nm autolimitados. El motor puede dar 1.200 Nm, pero se limita para que no reviente la transmisión. A cambio, los 1.000 Nm están de 2.300 a 4.300 RPM constantes.
Acelera a 100 km/h en 4,4 segundos, como el S 63 5.5 V8 AMG de batalla corta, y la punta es de 250 km/h, aunque es capaz de muchísimo más. El consumo es 14,3 l/100 km, puede parecer muy alto pero hay que mirar lo que gasta una berlina de más de dos toneladas y con más de 600 jacos en la cuadra.
Hay cuatro versiones: Luxury, Premium Luxury, Portfolio y Supersport.
Las tres primeras se asocian a la motorización diesel, y las tres últimas a las dos motorizaciones de gasolina. En el primer caso se trata de un 3.0 V6 de 275 CV, ya conocido en el Jaguar XF. Según Jaguar, homologa un consumo de 5,9 l/100 km de gasóleo. Tiene doble turbocompresor, el pequeño es de baja inercia y el grande funciona a partir de 2.800 RPM.
En cuanto a motorizaciones gasolina, son dos 5.0 V8, uno atmosférico (385 CV) y otro sobrealimentado por un compresor Roots e inyección directa de gasolina (510 CV), que sólo se asocia a la versión más cara y acabado Supersport. La denominación comercial del motor más potente es “5.0 V8 Supercharged”, se identifica por esta insignia.
Todas las versiones son automáticas, con seis relaciones, se puede cambiar manualmente mediante levas situadas en el volante. Para reducir su peso se ha utilizado una carrocería y bastidor en aluminio (50% reciclado) con una pequeña cantidad de magnesio. Esto influye en las emisiones, entre otras cosas. Su aerodinámica es también buena, el Cx es 0,29.
En el interior encontramos, además de una impresionante calidad de acabado, soluciones que ya han adoptado otros modelos. Por ejemplo, el mando circular de la consola central ya lo estrenó el Jaguar XF, y el tablero de instrumentos es ahora una pantalla TFT de 12,3 pulgadas que puede personalizarse totalmente (ver detalle), como el Land Rover Range Rover de última hornada.
La carrera---