Definitivamente no se lee este lado de la historia con mucha frecuencia.
Daniel Everett fue un misionero enviado a reunirse con la tribu Pirahã en la Amazonia brasileña, "para traducirles la Biblia, y en última instancia, llevarles a Cristo."
Pero hay un pequeño giro a la historia:
En lugar de convertirlos a ellos, los Pirahãs lo llevaron a él al ateísmo.
"Los Pirahãs me han demostrado la dignidad y la profunda satisfacción de encarar la vida y la muerte sin el consuelo del cielo o el temor del infierno y de la navegación hacia el gran abismo con una sonrisa."
No es que se han escapado de la religión por completo. Según ellos, los espíritus viven por todas partes e incluso los previenen o les dan lecciones a veces. Pero estos espíritus son visibles para los Pirahãs, no para Everett y su familia, la cual pasó 30 años, viviendo con la tribu, entrando y saliendo.
Everett escribió un libro sobre su experiencia: "No duermas, hay serpientes" (Don't sleep, there are snakes). En una revisión de la misma, el ateísmo se plantea de esta manera:
"Los Pirahãs le señalaron a Everett que simplemente no tenía ninguna prueba para el mundo sobrenatural que describe, y al final estuvo de acuerdo con ellos. Se separó de la iglesia y eligió un mundo integrado verdaderamente con sus metas como escolástico y con la visión del mundo de sus amigos Pirahãs, uno donde la evidencia importa.
No es exactamente el ateísmo como la conocemos si todavía creen en los espíritus ¿verdad?, pero aún así, es bueno saber que algunas tribus son impermeables a los misioneros.
Tal vez podemos conseguir que la tribu Pirahã visite iglesias cristianas. Estoy seguro de que a las iglesias le encantaría el sabor de su propia medicina.
Daniel Everett fue un misionero enviado a reunirse con la tribu Pirahã en la Amazonia brasileña, "para traducirles la Biblia, y en última instancia, llevarles a Cristo."
Pero hay un pequeño giro a la historia:
En lugar de convertirlos a ellos, los Pirahãs lo llevaron a él al ateísmo.
"Los Pirahãs me han demostrado la dignidad y la profunda satisfacción de encarar la vida y la muerte sin el consuelo del cielo o el temor del infierno y de la navegación hacia el gran abismo con una sonrisa."
No es que se han escapado de la religión por completo. Según ellos, los espíritus viven por todas partes e incluso los previenen o les dan lecciones a veces. Pero estos espíritus son visibles para los Pirahãs, no para Everett y su familia, la cual pasó 30 años, viviendo con la tribu, entrando y saliendo.
Everett escribió un libro sobre su experiencia: "No duermas, hay serpientes" (Don't sleep, there are snakes). En una revisión de la misma, el ateísmo se plantea de esta manera:
"Los Pirahãs le señalaron a Everett que simplemente no tenía ninguna prueba para el mundo sobrenatural que describe, y al final estuvo de acuerdo con ellos. Se separó de la iglesia y eligió un mundo integrado verdaderamente con sus metas como escolástico y con la visión del mundo de sus amigos Pirahãs, uno donde la evidencia importa.
No es exactamente el ateísmo como la conocemos si todavía creen en los espíritus ¿verdad?, pero aún así, es bueno saber que algunas tribus son impermeables a los misioneros.
Tal vez podemos conseguir que la tribu Pirahã visite iglesias cristianas. Estoy seguro de que a las iglesias le encantaría el sabor de su propia medicina.