Cambiar la hora apenas ahorra energía
En un artículo de hace dos años, publicado en La Nación (11/12/2005), por la redactora Laura Reina, opinó que el cambio de hora había recobrado vigencia, pues en aquel momento también se pensaba adelantar la hora, cuando la Secretaría de Energía de la Nación volvió a plantear el tema. El secretario del área, Daniel Cameron, dijo que el Gobierno estaba analizando adelantar el reloj, pero esa posibilidad fue desechada. Esto se debe a que como es costumbre, cada verano, con los primeros cortes de luz, surge el debate sobre la conveniencia o no de adelantar la hora. Y cada año la conclusión es siempre la misma: no vale
la pena.
Fuentes de la Secretaría de Energía explicaron que, en realidad, todos los años se realizan estudios para determinar si conviene o no pasar a un horario de verano, lo que no implica que se esté pensando seriamente en hacerlo. En tanto, las principales empresas distribuidoras de energía eléctrica, Edenor y Edesur, trataron de evadir el tema. "Es una decisión de la Secretaría de Energía en la que no participamos", dijeron.
Según algunos estudios privados que circulan por estos días, al adoptar un horario de verano el ahorro máximo que se puede producir en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) es del 2 por ciento de la demanda total de energía, lo que equivale a unos 12 millones de pesos (a valores de diciembre 2005).
"En países extensos a lo alto, como la Argentina, el ahorro de energía que se obtiene de modificar la hora es mínimo. Se
justifica en territorios que se extienden a lo ancho", señaló a LA NACION el ingeniero Jorge Tersoglio, director del Departamento de Economía, Finanzas y Legales del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Además, según Tersoglio, adelantar el reloj no parece traer demasiados beneficios "si se tiene en cuenta que no es mayoritario el consumo de energía efectuado por hogares particulares". La mayor parte, en cambio, es utilizada por fábricas y para el alumbrado en la vía pública, que no se rige por el reloj mecánico, sino biológico.
"La luz de las calles es fotosensible, es decir, se prende cuando cae el sol y se apaga cuando sale; por lo tanto, no influye en el horario que se adopte", precisa Tersoglio. Pero, además, la gran diferencia en el consumo de energía no está en que se prenda una lamparita más o menos, sino en el uso récord de los acondicionadores de aire. A ellos no los rige el reloj, sino la temperatura ambiente. Pero así como se incrementó la cantidad de acondicionadores, no sucedió lo mismo con el debido uso racional de la energía, Martín González, de la empresa Tecnoduc (instalador autorizado de BGH) explicó: "No siempre se le brinda al usuario una información adecuada para la utilización racional de los equipos. En muchos casos observados, los usuarios programan los equipos buscando temperaturas muy bajas (de 18°) cuando lo recomendable es de 23° o 24°, ya que también disminuye la humedad ambiente, y esto genera en ocasiones que los equipos trabajen en forma continua e incrementen el consumo de electricidad".
Una historia cambiante
La Argentina se encuentra situada entre los meridianos 53° y 73°, por lo tanto, la mayor parte del territorio nacional se
ubica en el huso horario N° 20, es decir, 4 horas al oeste del meridiano de Greenwich.
Entre 1920 y 1969, con algunas excepciones, se aplicó la hora oficial del país para el invierno, el -4, y el -3 para el verano. A partir de 1969, se dejó de utilizar el -4 y se pasó al -3 en forma permanente, como consecuencia de las diferentes crisis de oferta de energía y problemas de cortes provocados por la saturación de redes de distribución en la Capital Federal. En algunos casos se llegó a aplicar el -2.
En 1999, la ley 25.155 estableció el -4 como hora oficial de la Argentina. La norma también propuso adoptar el -3 para el
verano, para aprovechar mejor la luz natural. Pero el Poder Ejecutivo postergó por decreto la aplicación de la ley. Hasta el 30/12/2007 la Argentina adoptaba el -3 para todo el año. A través de la ley 26.350, se establece como hora oficial durante el período invernal la del huso horario tres horas al Oeste del meridiano de Greenwich; y para el período estival la del huso horario dos horas al Oeste del meridiano de Greenwich, en todo el territorio nacional. Así quedó establecido al oficializar la promulgación de la Ley por parte del Poder Ejecutivo nacional (BO 28/12/2007) el cambio del huso horario en todo el país, medida que obligó a adelantar la hora en sesenta minutos hasta mediados de marzo desde las cero del domingo 30 de diciembre.
La medida se extenderá hasta el 16 de marzo de 2008, pero, según admiten voceros oficiales, podría revisarse para las
provincias ubicadas al oeste del país, limítrofes con Chile, las que mantendrían el horario actual.
Efectos de la crisis del 2001 en la industria eléctrica nacional
En otro artículo de La Nación (11/12/2005), redactado por Ricardo Falabella (1) opinó que, La última crisis económica argentina tuvo muchos efectos negativos en la industria eléctrica local. Los aumentos de costos no pudieron trasladarse aún a las tarifas, lo que motivó juicios o reclamos internacionales por incumplimientos de contratos. Se observaron también cuestionamientos a las privatizaciones. Algunos de los accionistas principales de las compañías privatizadas se retiraron de la Argentina o estaba en sus planes hacerlo. La falta de soluciones apropiadas hace que las tarifas se conviertan en políticas y discrecionales. No se favorecen las inversiones y se deteriora la calidad del servicio.
Hasta la crisis de 2002 teníamos electricidad en abundancia, con calidad y a precios muy competitivos con respecto a la
región y el mundo. Nuestros precios eran la mitad de los de los Estados Unidos, un tercio más bajo que Brasil e igual que en Chile.
La devaluación y la pesificación de las tarifas hizo que los precios mayoristas de electricidad sean hoy 60 y 75% más bajos que en Chile, Brasil o en los Estados Unidos. Lo que la Argentina había logrado por mercados en competencia lo disfruta más aún por la devaluación. Pero todo tiene su costo. El mercado eléctrico internacional se mide en dólares y los ingresos en la Argentina no alcanzan para nuevas inversiones.
Costos e inflación
Desde 2002 hasta hoy los costos locales de producción se incrementaron por la inflación, los aumentos salariales, la
devaluación del peso, el aumento del precio del crudo internacional y del gas. Además, se afectaron los contratos de exportación de energía y los de concesión de distribución.
Los aumentos de costos no se reflejaron en aumentos de precios o tarifas al público, lo que no es sostenible en el tiempo.
Hemos vuelto a las tarifas subsidiadas. ¿Volveremos también a la calidad de los servicios de antes? Si no hacemos algo, esto será inevitable.
Para salir de este laberinto Falabella propone que, con el asesoramiento de instituciones internacionales independientes se consiga un reordenamiento regulatorio que contemple un sendero de estabilización tarifaria.
Durante la vigencia de este sendero, los generadores, transportistas y distribuidores de electricidad lograrían los aumentos de ingresos que les permite la ley. Sin embargo, mediante un plan de financiación especial se transitaría el sendero mencionado en forma paulatina y sin afectar a los usuarios de menor ingreso y consumo.
Los participantes de este plan serían los mismos que son beneficiados por él, ya que cuentan con capacidad financiera para absorberla. A ellos hay que sumarles a productores de gas, bancos, compañías de seguros y el Estado. Los acuerdos pueden ser trabajosos, pero darán una señal de estabilidad, racionalidad y justicia que nos asegurará un suministro de energía confiable, por lo que vale la pena el esfuerzo.
(1) Ricardo Falabella es presidente del Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía y ex gerente general de Alicurá y de
Edelnor (Chile)
Conclusiones
1 - El cambio de hora solo producirá un ahorro del 2 % en la demanda total de energía.
2 - En los hogares particulares, no solo no se ahorra, sino que por el contrario, aumenta debido a la utilización de equipos acondicionadores de aire. Esto se agrava por el hecho que los usuarios no son asesorados para un uso racional de dichos equipos.
3 - En Argentina el huso horario debería ser -4 en invierno, y -3 en verano. La aprobacion de la ley 26.350, llevó dichos
husos horarios a -3 en invierno, y -2 en verano.
4 - La crisis de fines de 2001 provocó un desfasaje en las tarifas eléctricas, lo cual agravó la falta de inversión en el sector.
5 - Como consecuencia del punto anterior, las tarifas deberán ser readecuadas para que resulte factible la inversión. También será necesario, por parte sectores gubernamentales establecer una politica de cambio de la matriz energética, de modo de no depender como hasta el presente del consumo de petróleo para la producción de electricidad (dicha dependencia alcanza aproximadamente al 85 %).
Fuente:
En un artículo de hace dos años, publicado en La Nación (11/12/2005), por la redactora Laura Reina, opinó que el cambio de hora había recobrado vigencia, pues en aquel momento también se pensaba adelantar la hora, cuando la Secretaría de Energía de la Nación volvió a plantear el tema. El secretario del área, Daniel Cameron, dijo que el Gobierno estaba analizando adelantar el reloj, pero esa posibilidad fue desechada. Esto se debe a que como es costumbre, cada verano, con los primeros cortes de luz, surge el debate sobre la conveniencia o no de adelantar la hora. Y cada año la conclusión es siempre la misma: no vale
la pena.
Fuentes de la Secretaría de Energía explicaron que, en realidad, todos los años se realizan estudios para determinar si conviene o no pasar a un horario de verano, lo que no implica que se esté pensando seriamente en hacerlo. En tanto, las principales empresas distribuidoras de energía eléctrica, Edenor y Edesur, trataron de evadir el tema. "Es una decisión de la Secretaría de Energía en la que no participamos", dijeron.
Según algunos estudios privados que circulan por estos días, al adoptar un horario de verano el ahorro máximo que se puede producir en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) es del 2 por ciento de la demanda total de energía, lo que equivale a unos 12 millones de pesos (a valores de diciembre 2005).
"En países extensos a lo alto, como la Argentina, el ahorro de energía que se obtiene de modificar la hora es mínimo. Se
justifica en territorios que se extienden a lo ancho", señaló a LA NACION el ingeniero Jorge Tersoglio, director del Departamento de Economía, Finanzas y Legales del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Además, según Tersoglio, adelantar el reloj no parece traer demasiados beneficios "si se tiene en cuenta que no es mayoritario el consumo de energía efectuado por hogares particulares". La mayor parte, en cambio, es utilizada por fábricas y para el alumbrado en la vía pública, que no se rige por el reloj mecánico, sino biológico.
"La luz de las calles es fotosensible, es decir, se prende cuando cae el sol y se apaga cuando sale; por lo tanto, no influye en el horario que se adopte", precisa Tersoglio. Pero, además, la gran diferencia en el consumo de energía no está en que se prenda una lamparita más o menos, sino en el uso récord de los acondicionadores de aire. A ellos no los rige el reloj, sino la temperatura ambiente. Pero así como se incrementó la cantidad de acondicionadores, no sucedió lo mismo con el debido uso racional de la energía, Martín González, de la empresa Tecnoduc (instalador autorizado de BGH) explicó: "No siempre se le brinda al usuario una información adecuada para la utilización racional de los equipos. En muchos casos observados, los usuarios programan los equipos buscando temperaturas muy bajas (de 18°) cuando lo recomendable es de 23° o 24°, ya que también disminuye la humedad ambiente, y esto genera en ocasiones que los equipos trabajen en forma continua e incrementen el consumo de electricidad".
Una historia cambiante
La Argentina se encuentra situada entre los meridianos 53° y 73°, por lo tanto, la mayor parte del territorio nacional se
ubica en el huso horario N° 20, es decir, 4 horas al oeste del meridiano de Greenwich.
Entre 1920 y 1969, con algunas excepciones, se aplicó la hora oficial del país para el invierno, el -4, y el -3 para el verano. A partir de 1969, se dejó de utilizar el -4 y se pasó al -3 en forma permanente, como consecuencia de las diferentes crisis de oferta de energía y problemas de cortes provocados por la saturación de redes de distribución en la Capital Federal. En algunos casos se llegó a aplicar el -2.
En 1999, la ley 25.155 estableció el -4 como hora oficial de la Argentina. La norma también propuso adoptar el -3 para el
verano, para aprovechar mejor la luz natural. Pero el Poder Ejecutivo postergó por decreto la aplicación de la ley. Hasta el 30/12/2007 la Argentina adoptaba el -3 para todo el año. A través de la ley 26.350, se establece como hora oficial durante el período invernal la del huso horario tres horas al Oeste del meridiano de Greenwich; y para el período estival la del huso horario dos horas al Oeste del meridiano de Greenwich, en todo el territorio nacional. Así quedó establecido al oficializar la promulgación de la Ley por parte del Poder Ejecutivo nacional (BO 28/12/2007) el cambio del huso horario en todo el país, medida que obligó a adelantar la hora en sesenta minutos hasta mediados de marzo desde las cero del domingo 30 de diciembre.
La medida se extenderá hasta el 16 de marzo de 2008, pero, según admiten voceros oficiales, podría revisarse para las
provincias ubicadas al oeste del país, limítrofes con Chile, las que mantendrían el horario actual.
Efectos de la crisis del 2001 en la industria eléctrica nacional
En otro artículo de La Nación (11/12/2005), redactado por Ricardo Falabella (1) opinó que, La última crisis económica argentina tuvo muchos efectos negativos en la industria eléctrica local. Los aumentos de costos no pudieron trasladarse aún a las tarifas, lo que motivó juicios o reclamos internacionales por incumplimientos de contratos. Se observaron también cuestionamientos a las privatizaciones. Algunos de los accionistas principales de las compañías privatizadas se retiraron de la Argentina o estaba en sus planes hacerlo. La falta de soluciones apropiadas hace que las tarifas se conviertan en políticas y discrecionales. No se favorecen las inversiones y se deteriora la calidad del servicio.
Hasta la crisis de 2002 teníamos electricidad en abundancia, con calidad y a precios muy competitivos con respecto a la
región y el mundo. Nuestros precios eran la mitad de los de los Estados Unidos, un tercio más bajo que Brasil e igual que en Chile.
La devaluación y la pesificación de las tarifas hizo que los precios mayoristas de electricidad sean hoy 60 y 75% más bajos que en Chile, Brasil o en los Estados Unidos. Lo que la Argentina había logrado por mercados en competencia lo disfruta más aún por la devaluación. Pero todo tiene su costo. El mercado eléctrico internacional se mide en dólares y los ingresos en la Argentina no alcanzan para nuevas inversiones.
Costos e inflación
Desde 2002 hasta hoy los costos locales de producción se incrementaron por la inflación, los aumentos salariales, la
devaluación del peso, el aumento del precio del crudo internacional y del gas. Además, se afectaron los contratos de exportación de energía y los de concesión de distribución.
Los aumentos de costos no se reflejaron en aumentos de precios o tarifas al público, lo que no es sostenible en el tiempo.
Hemos vuelto a las tarifas subsidiadas. ¿Volveremos también a la calidad de los servicios de antes? Si no hacemos algo, esto será inevitable.
Para salir de este laberinto Falabella propone que, con el asesoramiento de instituciones internacionales independientes se consiga un reordenamiento regulatorio que contemple un sendero de estabilización tarifaria.
Durante la vigencia de este sendero, los generadores, transportistas y distribuidores de electricidad lograrían los aumentos de ingresos que les permite la ley. Sin embargo, mediante un plan de financiación especial se transitaría el sendero mencionado en forma paulatina y sin afectar a los usuarios de menor ingreso y consumo.
Los participantes de este plan serían los mismos que son beneficiados por él, ya que cuentan con capacidad financiera para absorberla. A ellos hay que sumarles a productores de gas, bancos, compañías de seguros y el Estado. Los acuerdos pueden ser trabajosos, pero darán una señal de estabilidad, racionalidad y justicia que nos asegurará un suministro de energía confiable, por lo que vale la pena el esfuerzo.
(1) Ricardo Falabella es presidente del Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía y ex gerente general de Alicurá y de
Edelnor (Chile)
Conclusiones
1 - El cambio de hora solo producirá un ahorro del 2 % en la demanda total de energía.
2 - En los hogares particulares, no solo no se ahorra, sino que por el contrario, aumenta debido a la utilización de equipos acondicionadores de aire. Esto se agrava por el hecho que los usuarios no son asesorados para un uso racional de dichos equipos.
3 - En Argentina el huso horario debería ser -4 en invierno, y -3 en verano. La aprobacion de la ley 26.350, llevó dichos
husos horarios a -3 en invierno, y -2 en verano.
4 - La crisis de fines de 2001 provocó un desfasaje en las tarifas eléctricas, lo cual agravó la falta de inversión en el sector.
5 - Como consecuencia del punto anterior, las tarifas deberán ser readecuadas para que resulte factible la inversión. También será necesario, por parte sectores gubernamentales establecer una politica de cambio de la matriz energética, de modo de no depender como hasta el presente del consumo de petróleo para la producción de electricidad (dicha dependencia alcanza aproximadamente al 85 %).
Fuente: