Bronca y dolor por la muerte de dos obreros de Acindar
El martes 12 de febrero a la mañana miles de obreros metalúrgicos marcharon desde la planta de la empresa siderúrgica Acindar al centro de Villa Constitución, en repudio por las muertes de dos obreros sucedidas el sábado luego de una agonía de cuatro días, exigiendo justicia y mayores medidas de seguridad laboral.
Los obreros Nicolás Correa y Alfredo Dianda no pertenecían a la planta permanente de Acindar. Eran trabajadores contratados por la empresa Serscay, y por ello, eran llevados a realizar tareas riesgosas que los empleados de planta permanente se negaban a hacer, mediante amenazas de despido o el pago de adicionales. El martes 5 de febrero ingresaron a un horno eléctrico a cambiarle los ladrillos refractarios, tan solo cuatro horas después de haber sido usado, cuando por normas de seguridad el lapso mínimo indicado es de 24 horas.
Eran las 11 de la mañana cuando se produjo el accidente al estallar un conducto refrigerante del horno, dejando ocho heridos graves. Con quemaduras en el 75 % del cuerpo, Correa y Dianda fueron trasladados a Rosario para su internación, donde fallecieron el sábado. Tenían 22 y 23 años.
A partir de ese momento, los trabajadores de Acindar, tanto de planta permanente como los contratados, realizaron medidas de lucha y el martes por la mañana se produjo una masiva movilización donde recibieron el apoyo de otros trabajadores y de los comerciantes de la ciudad, que bajaron las persianas cuando la gran columna llegó al centro. Los principales reclamos fueron justicia para los responsables, mejores condiciones laborales y la formación de comisiones mixtas de higiene y seguridad con participación obrera.
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