Revisionismo: RIVERA INDARTE
A Rosas se le atribuyeron muchos crímenes, basados entre otros, en las “Tablas de Sangre”, de Rivera Indarte. Por escribirlas recibió en pago de una casa inglesa Lafone, un penique por muerto. Así y todo no pudo reunir mas de 480 muertos en los 20 años de dictadura. En el período posterior hubo muchos mas:
“Desde junio de 1862 hasta igual mes de 1868 (en que Mitre entrega el gobierno a Sarmiento), han ocurrido en las provincias ciento diez y siete revoluciones, habiendo muerto en noventa y un combates, cuatro mil setecientos veintiocho ciudadanos” . (Nicasio Oroño, miembro del partido liberal y senador en 1868) En los 20 años de Rosas, Rivera Indarte en sus Tablas de Sangre, a pesar de haber cobrado un penique por muerto, (pagado por la firma que administraba el puerto de Montevideo) computa solo 480 muertos (el 10 %) (José Luis Busaniche. Historia Argentina)
Para igualar a Mitre, El Restaurador debería haber matado en 20 años 15.760 en vez de 480.
Pero veamos además quien era este “Rivera Indarte” que escribió las “Tablas de Sangre”:
Vicente Fidel López en su autobiografía describe de su compañero de los años escolares:
” Solía aparecer Rivera Indarte vendiendo un periódico manuscrito lleno de calumnias e insultos a profesores y estudiantes; tendría entonces 16 o 18 años. Cuando los injuriados lo pillaban, lo molían a palos y moquetes; y cuando huía, lo corríamos a tropel. Hubo una vez que no pudiendo escapar se metió en la playa con el agua a las rodillas, mientras que de lo seco lo lapidábamos. Yo era de los más chicos, figuraba en el montón; los jefes eran los grandes, Rufino Varela, Eguía y muchos más. Este Rivera Indarte – un canalla, cobarde – ratero, bajo, husmeante y humilde en apariencia como un ratón cuya cueva nadie sabía, tenía mucho talento y un alma de los más vil que pueda imaginarse.”
Más tarde, transformado “convenientemente” en fanático Rosista, escribió el “Himno a Rosas” (¿Oh, gran Rosas, / tu pueblo quisiera / mil laureles poner a tus pies….!) pero luego debió escapar a Montevideo procesado por defraudación y estafa. Sus antecedentes incluían hurtos en la Biblioteca y el robo de la corona de al Virgen de la Marced. Rosas, que conocía sus antecedentes, no lo defendió, y Rivera Indarte desde El Nacional de Montevideo descargaba todo su resentimiento contra Juan Manuel. Cuando Florencio Varela programó su viaje a Inglaterra para pedir a los Ingleses que intervinieran con las armas en el Plata, debía llevar “argumentos” para incentivar a los ingleses, y encargaron a Rivera Indarte que escribiera las “Tablas de Sangre”. La casa Lafone (concesionaria del puerto de Montevideo) pagó a Rivera a razón de un penique el cadáver. Enunció nombres repetidos y hasta NN, y pretendió incluir 22.500 muertos en las guerras civiles desde 1829 en adelante, (que fueron objetados por la contaduría de la casa Lafone y solo pudo cobrar por 480). Fue tan “torpe y absurdo” que de nada le sirvió a Varela, que fue poco menos que “expulsado” de Londres por el Canciller, que prefería mandar la flota por sus intereses comerciales y no por consejo de semejantes personajes.
Tablas de Sangre
En el Atlas de Londres del 1º de marzo de 1845, en artículo reproducido por Emile Girardin en La Presse de París, se afirma que la casa Lafone, concesionaria de la aduana de Montevideo, habría pagado la macabra nómina a un penique el cadáver. Por lo tanto los 480 cadáveres habrían reportado dos suculentas libras esterlinas para Rivera Indarte (antes de 1971 un penique era la 1/240 parte de una libra esterlina). A valores actuales serían U$S 17,50 por muerto. De esta manera las primeras “Tablas de Sangre” le dejaron U$S 8.400 a valores actuales. Pero la lista no terminaba allí ya que las “Tablas” agregaban 22.560 caídos y posibles caídos en todas las batallas y combates habidos en la Argentina desde 1829 en adelante. Con el agregado de estos últimos muertos la suma percibida por Rivera Indarte se incrementó en U$S 394.800 más.
Los procedimientos para matar eran escalofriantes: “las cabezas de las víctimas son puestas en el mercado público adornadas con cintas celestes”, los degüellos se hacían “con sierras de carpintero desafiladas”.
No paró ahí el taimado periodista: sus relatos sobre los incestos de Rosas con su hija Manuelita, y las macabras ceremonias a las que se habría entregado ante los catafalcos de sus padres completaban la imagen del monstruo que Europa nos venia a extirpar.
Las Tablas de Sangre fueron publicadas en folletín por el Times de Londres para estremecer de horror a los flemáticos victorianos, y por Le Constitutionelle de París para quitar el aliento a los buenos burgueses de Luis Felipe. Roberto Peel, que aprobó el gasto de la Casa Lafone, lloró al leerlas en la tribuna de los Comunes pidiendo se aprobase la intervención, y Thiers (a quien el destino llamaría a cometer horrores más grandes en 1871) se estremecía por "el salvajismo de esos descendientes de españoles" al citar Las Tablas acoplando a Francia a la intervención británica.
Según José María Rosa, la casa Lafone & Co. ( Samuel Lafone), que habría pagado las “Tablas de Sangre”, era materialmente dueña de Montevideo: en 1843 había comprado las rentas de la Aduana hasta 1848, lo que le significaría una gran ganancia si el puerto de Buenos Aires fuese bloqueado por potencias extranjeras decididas a imponer “orden y civilización”. Cabe señalar que Lafone & Co. Era propietaria de Punta del Este, también de la isla Gorriti, y se le había concedido en exclusividad la caza de lobos marinos en la isla de Lobos por trece años.
Rivera Indarte, que años atrás robara la corona de la Virgen de las Mercedes; que fuera expulsado de la Universidad por ladrón de libros; hombre de costumbres sospechosas e hipócrita redomado; ensalzador de Rosas y ahora su injuriador, carece en absoluto de autoridad. Pero el odio a Rosas se la presta y sus calumnias corren como verdades. Hasta hoy perdura la influencia de las Tablas de Sangre, pues aún hay quienes, para hacer historia, dan como ciertas las mentiras de tamaña cloaca….
Fuentes:
* Antook – Las Tablas de Sangre (2008).
* Gálvez, Manuel – Vida de Don Juan Manuel de Rosas – 4ª edición - Buenos Aires (1954).
* O’Donnell, Pacho – El águila guerrera – Ed. Sudamericana – Buenos Aires (1999).
* Oscar J. Planell Zanone / Oscar A. Turone – Patricios de Vuelta de Obligado.
* Rosa, José María – Rosas, nuestro contemporáneo, Editorial La Candelaria. Buenos Aires (1970).
Fuente: http://www.lagazeta.com.ar/tablasdesangre.htm