La tecnología va ganando cada vez más lugar en las relaciones amorosas. La mayoría cambió costumbres luego del boom de los smartphones y las redes sociales
Desde la forma en que dos personas se conocen hasta que se encaminan en una relación formal, pasando por el cortejo online u offline, la tecnología es parte de las relaciones amorosas.
El smartphone, internet y las redes sociales no solo son medios para comunicarse sino que juegan su rol en peleas y reconciliaciones, diversión e incluso en los momentos más íntimos.
Por ejemplo, según una encuesta publicada en 2012 por el sitio Online Psychology Degree, uno de cada tres usuarios preferirían renunciar al sexo antes que a sus smartphones. Y de acuerdo con una encuesta realizada por la empresa de compra online Pixmania a sus clientes, la mayoría cambió la costumbre de encender un cigarrillo después de tener sexo por la de encender el celular para chequear mails, Whatsapp o redes sociales.
El estudio incluso mide la cantidad de parejas que comparten cuentas de mail o redes sociales (por lo general, las parejas que se encuentran hace más de 10 años juntas o las que están compuestas por adultos mayores) e incluso sus contraseñas (el 67% ha compartido sus passwords de una o varias cuentas online).
En principio, solo el 10% de las parejas casadas o en una relación formal dijeron que Internet ha tenido un “impacto mayor” en su relación. Y la mayoría de quienes respondieron esto (74%) dijo que ese impacto había sido positivo. El 72% aseguró que la red no había tenido un impacto real.
La tecnología también fue señalada como una forma de comunicación y soporte mutuo. Por ejemplo, el 25% de las parejas dijo haberse enviado mensajes estando los dos juntos en casa, y el 21% reportó sentirse más cerca el uno del otro por escribirse. De hecho, el mensaje de texto fue, para el 9%, una forma de resolver un problema de pareja que no podían solucionar en persona. Sin embargo, el celular también es fuente de tensiones. El 25% dijo sentir que su pareja se distraía con el smartphone mientras estaban juntos, y el 4% contó que alguna vez se sintió mal respecto a algo que el otro hacía online.
En cuanto al sexting (la práctica de enviarse fotos y/videos sexualmente sugerentes), el estudio afirma que lo practican tanto parejas como solteros. De hecho, los adultos que no estaban en una relación se mostraron más proclives a recibir y reenviar este tipo de mensajes.
En definitiva, la tecnología aparece en las relaciones en ocasiones como un tercero en discordia, a veces como una herramienta imprescindible y otras como un elemento que bien podría no estar. Facebook parece ser ideal para el “cortejo online”, pero después de que el objetivo se consigue pierde un poco la gracia. Así lo sugiere un informe publicado por el departamento de datos de la red social, que asegura que existe evidencia estadística de las relaciones amorosas en Facebook antes de que estas se concreten: la cantidad de posteos en sus respectivas biografías. Según recoge The Atlantic, las publicaciones van en aumento durante el periodo de cortejo y decrecen cuando se forma la pareja oficialmente. Una explicación tentativa es que estas sustituyen la interacción online por la física.
FIN DEL POST
Desde la forma en que dos personas se conocen hasta que se encaminan en una relación formal, pasando por el cortejo online u offline, la tecnología es parte de las relaciones amorosas.
El smartphone, internet y las redes sociales no solo son medios para comunicarse sino que juegan su rol en peleas y reconciliaciones, diversión e incluso en los momentos más íntimos.
Por ejemplo, según una encuesta publicada en 2012 por el sitio Online Psychology Degree, uno de cada tres usuarios preferirían renunciar al sexo antes que a sus smartphones. Y de acuerdo con una encuesta realizada por la empresa de compra online Pixmania a sus clientes, la mayoría cambió la costumbre de encender un cigarrillo después de tener sexo por la de encender el celular para chequear mails, Whatsapp o redes sociales.
El estudio incluso mide la cantidad de parejas que comparten cuentas de mail o redes sociales (por lo general, las parejas que se encuentran hace más de 10 años juntas o las que están compuestas por adultos mayores) e incluso sus contraseñas (el 67% ha compartido sus passwords de una o varias cuentas online).
En principio, solo el 10% de las parejas casadas o en una relación formal dijeron que Internet ha tenido un “impacto mayor” en su relación. Y la mayoría de quienes respondieron esto (74%) dijo que ese impacto había sido positivo. El 72% aseguró que la red no había tenido un impacto real.
La tecnología también fue señalada como una forma de comunicación y soporte mutuo. Por ejemplo, el 25% de las parejas dijo haberse enviado mensajes estando los dos juntos en casa, y el 21% reportó sentirse más cerca el uno del otro por escribirse. De hecho, el mensaje de texto fue, para el 9%, una forma de resolver un problema de pareja que no podían solucionar en persona. Sin embargo, el celular también es fuente de tensiones. El 25% dijo sentir que su pareja se distraía con el smartphone mientras estaban juntos, y el 4% contó que alguna vez se sintió mal respecto a algo que el otro hacía online.
En cuanto al sexting (la práctica de enviarse fotos y/videos sexualmente sugerentes), el estudio afirma que lo practican tanto parejas como solteros. De hecho, los adultos que no estaban en una relación se mostraron más proclives a recibir y reenviar este tipo de mensajes.
En definitiva, la tecnología aparece en las relaciones en ocasiones como un tercero en discordia, a veces como una herramienta imprescindible y otras como un elemento que bien podría no estar. Facebook parece ser ideal para el “cortejo online”, pero después de que el objetivo se consigue pierde un poco la gracia. Así lo sugiere un informe publicado por el departamento de datos de la red social, que asegura que existe evidencia estadística de las relaciones amorosas en Facebook antes de que estas se concreten: la cantidad de posteos en sus respectivas biografías. Según recoge The Atlantic, las publicaciones van en aumento durante el periodo de cortejo y decrecen cuando se forma la pareja oficialmente. Una explicación tentativa es que estas sustituyen la interacción online por la física.
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