Gracias por la buena onda Hola Taringueros, dejenme contarles algo que me sucedió hace muy poco, a mi me cambió la vida y espero que a ustedes les de para reflexionar sobre la vida y la muerte. A vos también te puede suceder. La mañana estaba muy fría, a travez de la ventanilla del tren se podía ver como un manto blanco cubría los pastos de los alrededores de la Estación Escalada. Busqué un tema de lo Redondos en mi MP3 porque ya estaba llegando a la estación y pensé que esa música sería el acompañamiento ideal a las imágenes que me entregaba el barrio a esa hora. Elegí Etiqueta Negra pero perfectamente podría haber saltado Containers con El Pibe de los Astilleros, que mas daba... La primera bocanada de humo ni bien bajé del tren tenía el sabor de mi primer faso armado escondidas hace ya muchos años, era todo muy extraño. Se sentía el aire extraño. Arranco a cruzar la vía y veo unos pibes contra el alambrado, con mala cara, no los conocía de ningún lado. Eran dos y por más que no me daban miedo me inquietó la forma en que me miraron no fue la mirada sino sus ojos. Yo agarré para el lado del puente para cruzar del otro lado de la vía y empecé a subir las escaleras cuando al llegar a la mitad me doy cuenta que los dos del alambrado me estaban siguiendo. Era tarde para echar para atrás pero presentía lo que me esperaba al otro lado de a escalera. Apuré el paso y mis temores se confirmaron: había cuatro más en el pasillo y por la forma de mirarme me di cuenta que tenían una “fiesta” preparada para mi. Mire para abajo y los 10 metros que separaban el puente de la vía no eran una buena opción en caída libre así que miré para atrás y pensé en arremeter contra los dos que ya dejaban parecer puñales de entre sus ropas. Dame todo -dijo uno- y deje caer mi mochila en el suelo, dije: esto es todo lo que tengo, una laptop y unos pesos. Saqué la plata de mi billetera, me di vuelta y se la di a uno de los dos vagos que estaban detrás de mi pero inexplicablemente, se empezaron a pelear por el dinero. Uno le metió un tajo en la mano al otro y yo al ver esa violencia enseguida comprendí lo que me esperaba si no rajaba. Miré un instante el cielo y de repente todo estaba oscuro, eran las 8 de la mañana y se encendieron las luces a mercurio. La oscuridad, los gritos y la sangre que brotaba a borbollonees de la mano del malviviente herido me dió esa fracción de segundo que necesitaba para abrirme paso y correr. Correr como nunca, correr por mi vida. Diez metros y mis dos piernas eran la única diferencia entre la vida y la muerte pero... sucedió lo peor; la peor pesadilla de quien corre por su vida: tenía un cordón de las zapatillas desatado, lo pise, y me fuí al suelo. Al instante me vi rodeado por un mar de piernas que pateaban mi cuerpo sin piedad. Pateaban y pateaban hasta que de repente ya no lo hicieron mas. Los ruidos en ese momento empezaron a sentirse ajenos a mi, lejanos, como oníricos. Imágenes borrosas y ecos describían una gran pelea de la cual yo no participaba. Gritos de furia y dolor terribles lo llenaban todo hasta que todo ese caos paró de repente, como si Dios hubiese puesto "Pausa ". Alcancé a comprender que los delincuentes se alejaban y yo, todavía en el suelo me preguntaba si estaba bien o me habían herido. Si estaba realmente vivo o si ya me había convertido en un fantasma. Miré y a lo lejos vi una silueta que se alejaba con gran rapidez. Quise levantarme pero fue inútil, solo atiné a ver como esa persona con apariencia de linyera se alejaba de la escena a los tumbos, fue ahí cuando caí desmayado. Cuando recobré el conocimiento estaba en otro lugar rodeado de gente. Estaban mi mochila y mi plata, pero no los mal vivientes. Al asomarme al alambrado me pareció ver un hombre viejo y flaco con una barba blanca y un bastón rudimentario. Estaba a unos cuantos metros de mi pero enseguida comprendí que era quién me había salvado la vida hacía unos instantes. Lo corrí pero se escabulló entre la gente. Por su modo de andar y como utilizaba su bastón estoy seguro que era ciego. Como es posible que un viejo ciego haya podido con 6 malhechores? Qué fue de ellos? Quien fué ese ángel que me salvó la vida? Estuve 6 meses buscando la respuesta hasta que tomando una ginebra en un bar de Lomas el veterano que atendía me dijo que en Remedios de Escalada mucha gente dice haber tenido encuentros con el Dios Blanco (así parece que lo llaman) pero el detalle es que esa persona murió hace 25 años en un accidente de tren donde al intentar salvar a su pequeña hija quedó con el pie atrapado en una de las vías. No la pudo salvar pero cada día recorre la estación en la búsqueda de su hijita y si ve a alguien en apuros no duda en ayudarlo. Son leyendas pero sepan ustedes que yo cada semana dejo un ramito de flores silvestres en el mismo lugar donde aquella mañana este señor me dio la oportunidad de nacer de nuevo.
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