Seguí estos pasos y vas a tener a tu hombre tal como te gusta: desnudo y en llamas.
DIRECTO AL ARCO
Andá al grano así: en vez de limitarte a desabrochar su cinturón, agarrá la hebilla y tirá fuerte hasta sacárselo todo. Y antes de revolearlo por los aires, chasquealo a modo de látigo contra el piso o contra la cama. Los hombres suelen quejarse de que son ellos los que tienen que tomar la iniciativa en el sexo, y eso les da mucha presión a la hora del encuentro. Por eso les resulta un alivio que de vez en cuando sea la mujer quien lleve la batuta.
PELIGRO DE GOL
Su remera gastada puede servir como sex toy. Él debe tenerla puesta. Ahora vos quitásela por detrás sin que él saque los brazos, así: subile la parte de adelante y que él saque la cabeza y bajala hasta la mitad de sus brazos, de modo que queden atados en su espalda. Así, él quedará con el torso desnudo y atado de manos. Para que la movida sea un verdadero golazo, besalo desde el cuello hasta el pecho. Estar atado implica someterse a quien no lo está. Y esta fantasía puede ser muy excitante tanto para el que domina como para el que juega a ser dominado.
¡TARJETA ROJA!
Traé a tu hombre descamisado hacia la cama y dale besos apasionados. Mientras tanto, desabrochale el pantalón, montate sobre él y tratá de bajarlo con tus piernas, enganchando tu pie en su pantalón. Cuando vea que sus pantalones prácticamente están en el piso, no va a poder creer tu habilidad. Ojo: los expertos aconsejan practicar estas artes en una relación estable. Los varones en el fondo son muy miedosos. De la boca para afuera les gusta contar hazañas sexuales, pero en lo concreto les inhibe mucho que una mujer exhiba toda su experiencia en la cama, sobre todo al principio.
A PUNTO DE PATEAR EL PENAL
Ya están listos para la acción mayor, solo falta que le bajes los calzoncillos. Primero, dejá que mire cómo te sacás la remera y el corpiño. Después, dalo vuelta y apoyá tus lolas en su espalda, mientras tus dedos bajan suavemente hasta agarrarlo por la cintura. Deslizá su boxer hacia abajo manteniendo tu cuerpo en contacto con el suyo, así rozás su espalda, su cola y sus muslos. "Los hombres se excitan mucho al sentir los pechos de la mujer sobre su cuerpo", asegura Kusnetzoff. Y la combinación de apoyárselos mientras lo liberás de sus boxers va a dejarlo listo para la acción.
DIRECTO AL ARCO
Andá al grano así: en vez de limitarte a desabrochar su cinturón, agarrá la hebilla y tirá fuerte hasta sacárselo todo. Y antes de revolearlo por los aires, chasquealo a modo de látigo contra el piso o contra la cama. Los hombres suelen quejarse de que son ellos los que tienen que tomar la iniciativa en el sexo, y eso les da mucha presión a la hora del encuentro. Por eso les resulta un alivio que de vez en cuando sea la mujer quien lleve la batuta.
PELIGRO DE GOL
Su remera gastada puede servir como sex toy. Él debe tenerla puesta. Ahora vos quitásela por detrás sin que él saque los brazos, así: subile la parte de adelante y que él saque la cabeza y bajala hasta la mitad de sus brazos, de modo que queden atados en su espalda. Así, él quedará con el torso desnudo y atado de manos. Para que la movida sea un verdadero golazo, besalo desde el cuello hasta el pecho. Estar atado implica someterse a quien no lo está. Y esta fantasía puede ser muy excitante tanto para el que domina como para el que juega a ser dominado.
¡TARJETA ROJA!
Traé a tu hombre descamisado hacia la cama y dale besos apasionados. Mientras tanto, desabrochale el pantalón, montate sobre él y tratá de bajarlo con tus piernas, enganchando tu pie en su pantalón. Cuando vea que sus pantalones prácticamente están en el piso, no va a poder creer tu habilidad. Ojo: los expertos aconsejan practicar estas artes en una relación estable. Los varones en el fondo son muy miedosos. De la boca para afuera les gusta contar hazañas sexuales, pero en lo concreto les inhibe mucho que una mujer exhiba toda su experiencia en la cama, sobre todo al principio.
A PUNTO DE PATEAR EL PENAL
Ya están listos para la acción mayor, solo falta que le bajes los calzoncillos. Primero, dejá que mire cómo te sacás la remera y el corpiño. Después, dalo vuelta y apoyá tus lolas en su espalda, mientras tus dedos bajan suavemente hasta agarrarlo por la cintura. Deslizá su boxer hacia abajo manteniendo tu cuerpo en contacto con el suyo, así rozás su espalda, su cola y sus muslos. "Los hombres se excitan mucho al sentir los pechos de la mujer sobre su cuerpo", asegura Kusnetzoff. Y la combinación de apoyárselos mientras lo liberás de sus boxers va a dejarlo listo para la acción.