Último piso al Purgatorio
Mirando el humo del tabaco sobre el escenario, recuerdo nuestro último beso, antes de aquella partida tan esperada e ignorada en el trascurso de aquel infierno.
En el cual los dioses observaban nuestras caricias tan pasionales desde el Edén y murmuraban entre sí deleites hacia nuestro amor.
Mientras peinaba tu pelo, mil poesías florecían en mi interior, la luna continuaba seducida por tu rostro y plasmaba su reflejo en él, como si fuera un lucero en la tierra. Suspirabas un hechizo a trabalenguas y completabas el mismo con un suspiro interminable, la naturaleza te convertía en su hada blanca envidiando tu belleza, tú afirmabas tus poderes manipulando el viento con tu esencia, el tiempo transcurría y los deseos nos engañaban con incendiar el valle, poco a poco ese engaño se hacía realidad, pero no era el valle quien se incendiaba si no, nosotros…
Continuamos con nuestro cuento durante varias vidas, hasta que me tocó partir.
Hoy después de tanto me pregunto si tendré la suerte de volverte a ver, ya que hay algo que me perturba desde aquel entonces y no me deja contemplar este sueño tan extraño, ¿por qué no me seguiste hasta acá?
Tan iluso puede ser uno que es capaz de compartir no sólo el tiempo que es único e irremediable, sino un complejo de emociones que pueden sentirse y afectará a uno, como lo esta haciendo conmigo en este momento.
Aube Utopico
Mirando el humo del tabaco sobre el escenario, recuerdo nuestro último beso, antes de aquella partida tan esperada e ignorada en el trascurso de aquel infierno.
En el cual los dioses observaban nuestras caricias tan pasionales desde el Edén y murmuraban entre sí deleites hacia nuestro amor.
Mientras peinaba tu pelo, mil poesías florecían en mi interior, la luna continuaba seducida por tu rostro y plasmaba su reflejo en él, como si fuera un lucero en la tierra. Suspirabas un hechizo a trabalenguas y completabas el mismo con un suspiro interminable, la naturaleza te convertía en su hada blanca envidiando tu belleza, tú afirmabas tus poderes manipulando el viento con tu esencia, el tiempo transcurría y los deseos nos engañaban con incendiar el valle, poco a poco ese engaño se hacía realidad, pero no era el valle quien se incendiaba si no, nosotros…
Continuamos con nuestro cuento durante varias vidas, hasta que me tocó partir.
Hoy después de tanto me pregunto si tendré la suerte de volverte a ver, ya que hay algo que me perturba desde aquel entonces y no me deja contemplar este sueño tan extraño, ¿por qué no me seguiste hasta acá?
Tan iluso puede ser uno que es capaz de compartir no sólo el tiempo que es único e irremediable, sino un complejo de emociones que pueden sentirse y afectará a uno, como lo esta haciendo conmigo en este momento.
Aube Utopico

Comodín
Segundo fracaso, segunda cofradía sin cohesión.
Más méritos para nada, contemplaciones anónimas para fingir una realidad positiva,
desastre natural que asecha los lechos de los pobres para demostrar su naturaleza,
vida insensata, tan pura, mística y roedora.
Sentimiento eclesiástico.
Amor natural destello del infrahumano, locuras de otros dueños y algunas otras sin los mismos,
limitaciones abstractas, al fin y al cabo más de lo mismo en esta vida rutinaria, mañana brilla el sol y a la tarde oscurece, monotonías que sin lluvia no se corrompen y cuando lo hacen, desvirtúan el momento, plagiando la frase que si llueve para y si no aguántate.
Manuscritos de Sócrates que Esquilo enseñaba, un sacrificio por amor, un sacrificio por poder, un sacrificio por uno. Una mujer traicionera que por la ira de su hija es capaz de saciar a los dioses con la alfombra mística de color mágico, asesinando otra vez a su legítimo amor, para luego darse cuenta que su hija era su maldición por cometer el error de querer compartir lo incompartible y por esos celos agudos, faltos de empatía, termina muriendo por su hijo amado, maniobrado por una mujer extraña que se hace llamar Electra.
Al fin y al cabo la psicología para perros es sólo conductista. Estimado Sr.
Aube Utopico
Segundo fracaso, segunda cofradía sin cohesión.
Más méritos para nada, contemplaciones anónimas para fingir una realidad positiva,
desastre natural que asecha los lechos de los pobres para demostrar su naturaleza,
vida insensata, tan pura, mística y roedora.
Sentimiento eclesiástico.
Amor natural destello del infrahumano, locuras de otros dueños y algunas otras sin los mismos,
limitaciones abstractas, al fin y al cabo más de lo mismo en esta vida rutinaria, mañana brilla el sol y a la tarde oscurece, monotonías que sin lluvia no se corrompen y cuando lo hacen, desvirtúan el momento, plagiando la frase que si llueve para y si no aguántate.
Manuscritos de Sócrates que Esquilo enseñaba, un sacrificio por amor, un sacrificio por poder, un sacrificio por uno. Una mujer traicionera que por la ira de su hija es capaz de saciar a los dioses con la alfombra mística de color mágico, asesinando otra vez a su legítimo amor, para luego darse cuenta que su hija era su maldición por cometer el error de querer compartir lo incompartible y por esos celos agudos, faltos de empatía, termina muriendo por su hijo amado, maniobrado por una mujer extraña que se hace llamar Electra.
Al fin y al cabo la psicología para perros es sólo conductista. Estimado Sr.
Aube Utopico

La Consabida
Mutilado por el ambiente y atormentado por el silencio interior,
se sumaba un nuevo eslabón a la cadena de nacimientos anuales que se adquieren año a año.
Una dosis de especialidad en un día superficial como todos.
Expuesto al destino recorrí un sendero extraño, con aires y sentimientos diferentes a los acostumbrados o por lo menos eso creyeron, recorriendo el valle de fomentos, encontré una piedra mágica con un color extraño, por curiosidad la tome y la deleite fijamente, luego de enamorarme de la misma concebí un nuevo atardecer al final del camino.
Aube Utopico
“El nacimiento y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado”
Mohandas K. Gandhi
Mutilado por el ambiente y atormentado por el silencio interior,
se sumaba un nuevo eslabón a la cadena de nacimientos anuales que se adquieren año a año.
Una dosis de especialidad en un día superficial como todos.
Expuesto al destino recorrí un sendero extraño, con aires y sentimientos diferentes a los acostumbrados o por lo menos eso creyeron, recorriendo el valle de fomentos, encontré una piedra mágica con un color extraño, por curiosidad la tome y la deleite fijamente, luego de enamorarme de la misma concebí un nuevo atardecer al final del camino.
Aube Utopico
“El nacimiento y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado”
Mohandas K. Gandhi

Presente
presente adj./s. com.
Que está en un lugar al mismo tiempo que otra persona o en el momento en que sucede alguna cosa.
rijosas neuronas refocilan escondidas no cesan de vomitar...
Busco dentro de mi cuerpo la alianza con mis sentimientos,
intento convocar a mi alma, para sentir aún más la pasión
del movimiento, combatiendo el silencio corporal que
se transforma en anorexia cuando no puedo gritar lo que siento.
Me embebo de los colores que me brinda la tierra,
para combatir el gris que vive dentro de mí y así lograr
ser uno más combatiendo la oscuridad que hay en el mundo.
Aprecio lo que soy como ser humano y la calidez que me rodea
valorando así a mi especie.
Intento recordar lo que fui, sin olvidar ningún detalle,
sabiendo que soy lo que soy gracias a eso.
Dejo parte de mí, en cada camino cruzado, para que
proteja lo hermoso que ahí fue encontrado.
Como también me llevo parte del aurora boreal que se
manifiesta al final del camino, recordando sus nombres y
así emprender con más fuerza el nuevo destino.
Estoy tranquilo porque sé que es el comienzo y sonrió
espontáneamente sabiendo que hoy estoy vivo.
Medito con mi centro y le pregunto ¿por qué tardó tanto en
reaccionar? , él me observa y se congoja por mi ilusa ilusión de
creer que fue él…
Aube Utopico
presente adj./s. com.
Que está en un lugar al mismo tiempo que otra persona o en el momento en que sucede alguna cosa.
rijosas neuronas refocilan escondidas no cesan de vomitar...
Busco dentro de mi cuerpo la alianza con mis sentimientos,
intento convocar a mi alma, para sentir aún más la pasión
del movimiento, combatiendo el silencio corporal que
se transforma en anorexia cuando no puedo gritar lo que siento.
Me embebo de los colores que me brinda la tierra,
para combatir el gris que vive dentro de mí y así lograr
ser uno más combatiendo la oscuridad que hay en el mundo.
Aprecio lo que soy como ser humano y la calidez que me rodea
valorando así a mi especie.
Intento recordar lo que fui, sin olvidar ningún detalle,
sabiendo que soy lo que soy gracias a eso.
Dejo parte de mí, en cada camino cruzado, para que
proteja lo hermoso que ahí fue encontrado.
Como también me llevo parte del aurora boreal que se
manifiesta al final del camino, recordando sus nombres y
así emprender con más fuerza el nuevo destino.
Estoy tranquilo porque sé que es el comienzo y sonrió
espontáneamente sabiendo que hoy estoy vivo.
Medito con mi centro y le pregunto ¿por qué tardó tanto en
reaccionar? , él me observa y se congoja por mi ilusa ilusión de
creer que fue él…
Aube Utopico

Espiral
rijosas neuronas refocilan escondidas no cesan de vomitar...
¿Quién maneja todo esto? , situaciones verosímiles que transcurren a diario. Harto de de este espacio, quiero volver a mi mundo. No puedo pertenecer a éste...
No puedo vivir con esto, no soy apto para esta sociedad o tal vez esta sociedad no sea apta para mí.
Como yo hay un millón, pero pocos se animan hablar.
Hoy quiero gritar que soy libre, necesito esa paz, ese fluir.
Harto que me acaten entre líneas, que me rodeen y me señalen, si mi cama está hecha, como mi culo una flauta, ¿quién te da derecho a lastimarme? , entrometerse para ayudar, suicidio incompleto por karma ajeno y causa de muchos. Mestizaje radiante, patético y falso.
Lejos de la epidemia causada por uno, los castigos son recibidos, pero convertirme en tu muñeca de por vida no está dentro de mis proyectos. Si el destino es irreal y los lazos son de uno, apostemos sin pensar.
Con mis cartas sobre la mesa yo te canto con mi flauta que es mi vida por consciente y mi culo para otros, si el sonar no lo esperabas, podés cambiar tu sintonía. Como también pensar lo que podés perder si jugás con glicerina, porque así está mi alma, dentro de este cuerpo que es una dinamita a punto de estallar.
No sé cuáles fueron tus planes, pero son patéticos.
Si supiera que vivís en este mundo, golpearía tu puerta para romperte las piernas.
Aún así sé que queda mucho por andar pese a tus intentos no me vas a bajar y por tu gloria divina no voy a desesperar. Porque para que lo entiendas, aunque grite libertad, soy consciente de que nunca la podré respirar hasta desatarme de las cadenas de tu infierno colosal.
Aube Utopico
rijosas neuronas refocilan escondidas no cesan de vomitar...
¿Quién maneja todo esto? , situaciones verosímiles que transcurren a diario. Harto de de este espacio, quiero volver a mi mundo. No puedo pertenecer a éste...
No puedo vivir con esto, no soy apto para esta sociedad o tal vez esta sociedad no sea apta para mí.
Como yo hay un millón, pero pocos se animan hablar.
Hoy quiero gritar que soy libre, necesito esa paz, ese fluir.
Harto que me acaten entre líneas, que me rodeen y me señalen, si mi cama está hecha, como mi culo una flauta, ¿quién te da derecho a lastimarme? , entrometerse para ayudar, suicidio incompleto por karma ajeno y causa de muchos. Mestizaje radiante, patético y falso.
Lejos de la epidemia causada por uno, los castigos son recibidos, pero convertirme en tu muñeca de por vida no está dentro de mis proyectos. Si el destino es irreal y los lazos son de uno, apostemos sin pensar.
Con mis cartas sobre la mesa yo te canto con mi flauta que es mi vida por consciente y mi culo para otros, si el sonar no lo esperabas, podés cambiar tu sintonía. Como también pensar lo que podés perder si jugás con glicerina, porque así está mi alma, dentro de este cuerpo que es una dinamita a punto de estallar.
No sé cuáles fueron tus planes, pero son patéticos.
Si supiera que vivís en este mundo, golpearía tu puerta para romperte las piernas.
Aún así sé que queda mucho por andar pese a tus intentos no me vas a bajar y por tu gloria divina no voy a desesperar. Porque para que lo entiendas, aunque grite libertad, soy consciente de que nunca la podré respirar hasta desatarme de las cadenas de tu infierno colosal.
Aube Utopico

Relámpago Universal
Furia pasajera,
extracción del destino.
Péndulo de la vida,
altar de tus caderas.
Cabalgata de ángeles,
en busca de la euforia.
Me alimento de tu cuerpo,
mientras brindas con mi sangre.
Dame el poder de tus hechizos,
para tolerar tu rabia.
Intercambiando nuestras almas
en un juego sensual terminante.
Tú meditas con los dioses.
Yo en la luz de tu cielo,
juego a ser uno de ellos.
Aube Utopico
Furia pasajera,
extracción del destino.
Péndulo de la vida,
altar de tus caderas.
Cabalgata de ángeles,
en busca de la euforia.
Me alimento de tu cuerpo,
mientras brindas con mi sangre.
Dame el poder de tus hechizos,
para tolerar tu rabia.
Intercambiando nuestras almas
en un juego sensual terminante.
Tú meditas con los dioses.
Yo en la luz de tu cielo,
juego a ser uno de ellos.
Aube Utopico

Ecosistemas
Es alguien que vive y que te acompaña dentro de ti, que te aclama, te eleva y te entristece.
Te transforma, te inhibe, te quebranta en un sosiego y te llena de fábulas silvestres, es tan mística como su esencia y es tan dulce como su veneno, es la belleza que me transforma en un loco desesperado tras sus pasos, perdiéndome en ellos como conjuro infantil, reflejando las injurias en su sonrisa inmaculada, en su carisma celestial, en su aura, en su esencia de mujer.
Esencia que ya no está dentro de mi carne, si no con ella, en aquel vuelo eterno de ruiseñores buscando la libertad, sobre un paisaje con fronteras y muchos kilómetros por recorrer.
Sacia tu sed con la sangre que endulza la sed de los decrépitos.
"Me pierdo en la belleza de los bosques, que brillan más que nunca por causa de la armonía celestial que generan tus pisadas desnudas sobre el frío suelo, intentaré cautivarte, para que camines en mi alma y así éste brille como aquel , esperando el momento justo para formar nuestro eclipse corporal."
"Después de verse al espejo se dio cuenta de que alguna vez en su vida, pensó que podía correr entre las sombras, jugar a la rayuela con la muerte, intimar con las diosas del Olimpo, divagar en un carrusel envuelto en llamas y aún así envenenando su mente desvestirte lentamente."
Inmaculados por un cosmos, floreciendo día tras día, sin capacidad de retoñar.
En la sencillez de la altanería, durante el arte de lo armónico fluyendo por la magia de lo asimétrico.
Sentidos que viven un arte que transcurre en el momento de conjugar innumerables sabores capaces de activar el motor que da arranque al tren de los deseos, brindando paz al espíritu que planea en su canción.
Léeme un cuento durante el día, teñí los suelos con sangre por las noches y despertaré en otra vida.
Aube Utopico
Es alguien que vive y que te acompaña dentro de ti, que te aclama, te eleva y te entristece.
Te transforma, te inhibe, te quebranta en un sosiego y te llena de fábulas silvestres, es tan mística como su esencia y es tan dulce como su veneno, es la belleza que me transforma en un loco desesperado tras sus pasos, perdiéndome en ellos como conjuro infantil, reflejando las injurias en su sonrisa inmaculada, en su carisma celestial, en su aura, en su esencia de mujer.
Esencia que ya no está dentro de mi carne, si no con ella, en aquel vuelo eterno de ruiseñores buscando la libertad, sobre un paisaje con fronteras y muchos kilómetros por recorrer.
Sacia tu sed con la sangre que endulza la sed de los decrépitos.
"Me pierdo en la belleza de los bosques, que brillan más que nunca por causa de la armonía celestial que generan tus pisadas desnudas sobre el frío suelo, intentaré cautivarte, para que camines en mi alma y así éste brille como aquel , esperando el momento justo para formar nuestro eclipse corporal."
"Después de verse al espejo se dio cuenta de que alguna vez en su vida, pensó que podía correr entre las sombras, jugar a la rayuela con la muerte, intimar con las diosas del Olimpo, divagar en un carrusel envuelto en llamas y aún así envenenando su mente desvestirte lentamente."
Inmaculados por un cosmos, floreciendo día tras día, sin capacidad de retoñar.
En la sencillez de la altanería, durante el arte de lo armónico fluyendo por la magia de lo asimétrico.
Sentidos que viven un arte que transcurre en el momento de conjugar innumerables sabores capaces de activar el motor que da arranque al tren de los deseos, brindando paz al espíritu que planea en su canción.
Léeme un cuento durante el día, teñí los suelos con sangre por las noches y despertaré en otra vida.
Aube Utopico

Piel
Entraste en mí como desorden mental,
evolucionaste en canción de cuna permitiéndome así
vivir mi estado de reposo junto a tu cuerpo desnudo.
Me ataste a tu cintura y con tu carne alimentaste
la esperanza de volver a amar.
Soltaste las aves de mi amor eterno, para que ellas
te embeban en su vuelo de ternura.
Concebiste una melodía infinita, capaz de sacarme las sonrisas
más ocultas dentro de mi iglesia.
Todos los ángeles danzan al escuchar tu voz, desmesurándose
como náufragos.
Inventaste conjunciones hormonales capaces de silenciar mi desquicio.
Donde yo simulo mi tempestad cósmica, revistes con tus virtudes telepáticas
la constelación allí compuesta, permitiendo que el efluvio de mi alma
nos libere mutuamente.
Profáname con tu mirada una vez más y no dudaré que estoy vivo.
Aube Utopico
Entraste en mí como desorden mental,
evolucionaste en canción de cuna permitiéndome así
vivir mi estado de reposo junto a tu cuerpo desnudo.
Me ataste a tu cintura y con tu carne alimentaste
la esperanza de volver a amar.
Soltaste las aves de mi amor eterno, para que ellas
te embeban en su vuelo de ternura.
Concebiste una melodía infinita, capaz de sacarme las sonrisas
más ocultas dentro de mi iglesia.
Todos los ángeles danzan al escuchar tu voz, desmesurándose
como náufragos.
Inventaste conjunciones hormonales capaces de silenciar mi desquicio.
Donde yo simulo mi tempestad cósmica, revistes con tus virtudes telepáticas
la constelación allí compuesta, permitiendo que el efluvio de mi alma
nos libere mutuamente.
Profáname con tu mirada una vez más y no dudaré que estoy vivo.
Aube Utopico

Un pez en estado de coma.
Las sirenas con cánticos perfumaban sus sentidos, yo las observaba desde aquel segundo plano donde mi mente naufragaba en un inhóspito viaje hacia las maravillas del océano celestial, dejando mi cuerpo petrificado en aquel ascenso sin disenso, lejos de las esferas de colores, los ramales violetas y todas esas manifestaciones artísticas que ensamblan las esponjas, para contrastar el paisaje azul marino que nos rodea allá abajo, donde los delfines danzan entre sombras para animar las estrellas implacables que no cesan de llorar.
Donde Hermanos de otras especies juegan a las escondidas, para escapar de algunos otros con antojo de sangre que nos cazan sin pudor, afirmando que nuestra ley lo permite, complaciéndose y durmiendo tranquilos, con el refrán de "una extinción lejana", por no poder contarnos como a ellos.
Sin embargo, y pese a la magia blanca de las perlas y las plegarias acústicas de los más viejos, siguen y siguen intentando gobernar nuestro mundo. Ignorantes sin amor, nos encadenan en nuestra casa, jugando a ser los titanes de la mar, siendo sólo una bazofia en grandes máquinas asesinas.
Recorrí muchos kilómetros, sumergiéndome en nuevos paisajes para mí, hasta llegar al fin del océano y poder hablar contigo. Confiaba que tú podrías ayudarme, basándome en la idea que este nuevo océano es puro y está lejos de aquella monarquía, pensaba que tal vez podrías marcar el día en que todos los peces decidimos cambiar de mundo.
Sin embargo noto que aquí también hay otro dios que te gobierna y es tan humano como el resto.
Aube Utopico
Las sirenas con cánticos perfumaban sus sentidos, yo las observaba desde aquel segundo plano donde mi mente naufragaba en un inhóspito viaje hacia las maravillas del océano celestial, dejando mi cuerpo petrificado en aquel ascenso sin disenso, lejos de las esferas de colores, los ramales violetas y todas esas manifestaciones artísticas que ensamblan las esponjas, para contrastar el paisaje azul marino que nos rodea allá abajo, donde los delfines danzan entre sombras para animar las estrellas implacables que no cesan de llorar.
Donde Hermanos de otras especies juegan a las escondidas, para escapar de algunos otros con antojo de sangre que nos cazan sin pudor, afirmando que nuestra ley lo permite, complaciéndose y durmiendo tranquilos, con el refrán de "una extinción lejana", por no poder contarnos como a ellos.
Sin embargo, y pese a la magia blanca de las perlas y las plegarias acústicas de los más viejos, siguen y siguen intentando gobernar nuestro mundo. Ignorantes sin amor, nos encadenan en nuestra casa, jugando a ser los titanes de la mar, siendo sólo una bazofia en grandes máquinas asesinas.
Recorrí muchos kilómetros, sumergiéndome en nuevos paisajes para mí, hasta llegar al fin del océano y poder hablar contigo. Confiaba que tú podrías ayudarme, basándome en la idea que este nuevo océano es puro y está lejos de aquella monarquía, pensaba que tal vez podrías marcar el día en que todos los peces decidimos cambiar de mundo.
Sin embargo noto que aquí también hay otro dios que te gobierna y es tan humano como el resto.
Aube Utopico

Abducción
Se aproximaba el amanecer y la noche se hacía, eran las 22 y ella, estaba por llegar.
Yo preparaba el ambiente y especulaba en cada detalle, intentando que todo fuera perfecto, al cabo de unos minutos resuena el portero, pregunté quién era para disimular mi entusiasmo, pero al escuchar su voz, alteró mi corazón de tal manera que la evidencia de la desesperación se hizo notar. No bien entró, su aroma opacó la fragancia del vino que se encontraba en la mesa y la belleza de su vestido no se asimilaba con las estrellas que la contemplaban esa noche, tomé su mano y la acompañé hacia la mesa, su asiento estaba señalado por un ramo de rosas, evitaré contarte como siguió esta “escena” y pasaré al momento en que se convirtió verdaderamente creíble, esto que yo sentía.
Esto paso cuando cayó esa estrella y mi propio ser inconscientemente, desbastó el momento con una palabra: “Ilusión”.
Ilusión, siete letras que cambiaron a su totalidad el momento y mis vibraciones. ¿Será esto una ilusión? , me pregunté.
Congelado unos minutos, respondí, no estoy siendo espontáneo, estoy especulando e intentando plasmar un paisaje único a base de complementos preciosos, sabiendo que los mismos emergen al complementarnos ella y yo, emergen al estar ella aquí ya que ella es el más valioso y divino. Entonces dije: ¿me permites volver a empezar?, "quiero que esta noche sea maravillosa y perfecta para ambos, no quiero que sea un sueño, ya que anhelo que se cumplan nuestros deseos, si tuviera que soñar, soñaría con estar toda la eternidad contigo, para poder amarte y ser el hombre más feliz de la Tierra, soñar es buscar lo imposible, el resto son metas. Podría decirte que mi meta es llevarte al altar y que seas la madre de mis hijos, para que los mismos, estén protegidos por tu aura y tengan la esencia de un ángel, amarte hasta que me llegue la hora y que ese amor, no disminuya con el tiempo, que seas dueña de todos mis amaneceres al abrir los ojos y poder contemplarlo todas las mañanas al despertar a tu lado”.
He aprendido, que no hace falta un ramo de rosas para estremecer el momento, unas simples fresias, pueden enriquecerlo más aún, al fin y al cabo su belleza opacará cualquier detalle. Un te quiero sincero puede valer más que un te amo apresurado, en fin amigo, he aprendido que es lo importante.
Aube Utopico
Se aproximaba el amanecer y la noche se hacía, eran las 22 y ella, estaba por llegar.
Yo preparaba el ambiente y especulaba en cada detalle, intentando que todo fuera perfecto, al cabo de unos minutos resuena el portero, pregunté quién era para disimular mi entusiasmo, pero al escuchar su voz, alteró mi corazón de tal manera que la evidencia de la desesperación se hizo notar. No bien entró, su aroma opacó la fragancia del vino que se encontraba en la mesa y la belleza de su vestido no se asimilaba con las estrellas que la contemplaban esa noche, tomé su mano y la acompañé hacia la mesa, su asiento estaba señalado por un ramo de rosas, evitaré contarte como siguió esta “escena” y pasaré al momento en que se convirtió verdaderamente creíble, esto que yo sentía.
Esto paso cuando cayó esa estrella y mi propio ser inconscientemente, desbastó el momento con una palabra: “Ilusión”.
Ilusión, siete letras que cambiaron a su totalidad el momento y mis vibraciones. ¿Será esto una ilusión? , me pregunté.
Congelado unos minutos, respondí, no estoy siendo espontáneo, estoy especulando e intentando plasmar un paisaje único a base de complementos preciosos, sabiendo que los mismos emergen al complementarnos ella y yo, emergen al estar ella aquí ya que ella es el más valioso y divino. Entonces dije: ¿me permites volver a empezar?, "quiero que esta noche sea maravillosa y perfecta para ambos, no quiero que sea un sueño, ya que anhelo que se cumplan nuestros deseos, si tuviera que soñar, soñaría con estar toda la eternidad contigo, para poder amarte y ser el hombre más feliz de la Tierra, soñar es buscar lo imposible, el resto son metas. Podría decirte que mi meta es llevarte al altar y que seas la madre de mis hijos, para que los mismos, estén protegidos por tu aura y tengan la esencia de un ángel, amarte hasta que me llegue la hora y que ese amor, no disminuya con el tiempo, que seas dueña de todos mis amaneceres al abrir los ojos y poder contemplarlo todas las mañanas al despertar a tu lado”.
He aprendido, que no hace falta un ramo de rosas para estremecer el momento, unas simples fresias, pueden enriquecerlo más aún, al fin y al cabo su belleza opacará cualquier detalle. Un te quiero sincero puede valer más que un te amo apresurado, en fin amigo, he aprendido que es lo importante.
Aube Utopico

El hombre lobo enamorado
Me estremecía el asfalto árido, al rose de mis pisadas en aquella carretera infinita, guiándome a un infierno con luces de vida, con sentimientos de paz y recuerdos prensados en rabia y ternura.
Ignorando el temblor de mis pupilas incapaces de llorar por el fuego ardiente de mi hombría, esa hombría que perdí creyendo ser un hombre.
Los recuerdos caen como estrellas incapaces de sostener y afirmar las diversas teorías que recorren mi vida, igual que aquellas otras que recorren mi muerte, siendo un alma a punto de llegar al otro lado, intento morder el anzuelo de la Tierra para permanecer en la misma, y lograr alargar mis deseos de seguir vivo junto a ti. Sin embargo, la realidad me envuelve en aguas turbias y señala que aquello será imposible, mil ángeles me vigilan y legiones de demonios me atormentan en este absurdo viaje, sus miradas son frías, al igual que aquella última, aunque éstas carecían de tus bellos ojos, aquellas esmeraldas capaces de brillar a mil metros de profundidad, tan esplendorosas como la luna amaneciendo, como el sol trayendo la noche y aquel mar envuelto en fuego.
Que más se puede decir de aquellos ojos, que tan solo me ataron a un destierro contigo, un paraíso diferente camuflado en las profundidades de la Tierra. Ángel de mi vida, me robaste mi soledad y me entregaste la compañía que anhelaba sin saberlo.
Distopías absolutas florecen de los cielos, mientras toco el infierno por ser aquella bestia, incapaz de respetarte, incapaz de consolarte, y hasta incapaz de perdonarte, por ser tu tan serena y capaz.
En aquellos ataques, desenfreno e ira sucumbían esos momentos tan crueles, mi guante de acero envuelto en seda mutilaba tus facciones y tus entrañas se retorcían de mil maneras, mis palabras como estacas se clavaban en tu pecho e incapaz de reaccionar me abrazabas en tu manto de dulzura y compasión, aquello me calmaba temporáneamente, hasta que la bella luna tomaba la forma del sol y nuevamente mi ser desencadenaba la rabia, más de una vez luche contra mis instintos naturales, pero mis intentos eran insuficientes.
Mi pelaje tomaba el color de las nubes en invierno y mi perfil se distorsionaba en ese reflejo, que pese a todo nunca igualó a la figura manifestada en tus ojos. Musa de mis plegarias, luchaste por domarme en aquellas noches de luna llena, pretendías lo imposible y sé que no descansarías hasta alcanzarlo, pero la luna de aquel abril fue extravagante y mis funestos poderes se multiplicaron como plagas de Moisés, comprendo que no comprenderás lo incomprensible, pero sé que el entendimiento velará tus noches, tu amor fue quien me impulsó a mi muerte, aquel sacrificio tan preciado, que me aleja de tu lado, pero me exalto de alegría, al saber que tú seguirás tan viva como la Tierra , dando vida y armonía a aquella flor que se forja en tu vientre.
Aube Utopico
Me estremecía el asfalto árido, al rose de mis pisadas en aquella carretera infinita, guiándome a un infierno con luces de vida, con sentimientos de paz y recuerdos prensados en rabia y ternura.
Ignorando el temblor de mis pupilas incapaces de llorar por el fuego ardiente de mi hombría, esa hombría que perdí creyendo ser un hombre.
Los recuerdos caen como estrellas incapaces de sostener y afirmar las diversas teorías que recorren mi vida, igual que aquellas otras que recorren mi muerte, siendo un alma a punto de llegar al otro lado, intento morder el anzuelo de la Tierra para permanecer en la misma, y lograr alargar mis deseos de seguir vivo junto a ti. Sin embargo, la realidad me envuelve en aguas turbias y señala que aquello será imposible, mil ángeles me vigilan y legiones de demonios me atormentan en este absurdo viaje, sus miradas son frías, al igual que aquella última, aunque éstas carecían de tus bellos ojos, aquellas esmeraldas capaces de brillar a mil metros de profundidad, tan esplendorosas como la luna amaneciendo, como el sol trayendo la noche y aquel mar envuelto en fuego.
Que más se puede decir de aquellos ojos, que tan solo me ataron a un destierro contigo, un paraíso diferente camuflado en las profundidades de la Tierra. Ángel de mi vida, me robaste mi soledad y me entregaste la compañía que anhelaba sin saberlo.
Distopías absolutas florecen de los cielos, mientras toco el infierno por ser aquella bestia, incapaz de respetarte, incapaz de consolarte, y hasta incapaz de perdonarte, por ser tu tan serena y capaz.
En aquellos ataques, desenfreno e ira sucumbían esos momentos tan crueles, mi guante de acero envuelto en seda mutilaba tus facciones y tus entrañas se retorcían de mil maneras, mis palabras como estacas se clavaban en tu pecho e incapaz de reaccionar me abrazabas en tu manto de dulzura y compasión, aquello me calmaba temporáneamente, hasta que la bella luna tomaba la forma del sol y nuevamente mi ser desencadenaba la rabia, más de una vez luche contra mis instintos naturales, pero mis intentos eran insuficientes.
Mi pelaje tomaba el color de las nubes en invierno y mi perfil se distorsionaba en ese reflejo, que pese a todo nunca igualó a la figura manifestada en tus ojos. Musa de mis plegarias, luchaste por domarme en aquellas noches de luna llena, pretendías lo imposible y sé que no descansarías hasta alcanzarlo, pero la luna de aquel abril fue extravagante y mis funestos poderes se multiplicaron como plagas de Moisés, comprendo que no comprenderás lo incomprensible, pero sé que el entendimiento velará tus noches, tu amor fue quien me impulsó a mi muerte, aquel sacrificio tan preciado, que me aleja de tu lado, pero me exalto de alegría, al saber que tú seguirás tan viva como la Tierra , dando vida y armonía a aquella flor que se forja en tu vientre.
Aube Utopico







