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Para que hablamos las mujeres??

Femme5/21/2011
Dicen las malas lenguas que las mujeres hablamos hasta por los codos. Es cierto. Nuestra forma de poder hacer frente a un problema es hablar del problema, a diferencia de los hombres que se recluyen en sus cuevas.

Sin embargo la mayoría de las veces somos mal interpretadas, y eso genera situaciones conflictivas pues raramente nos sentimos “escuchadas o contenidas”.

Cuando le decimos a nuestro “amorcito” algo que nos sucede o angustia, él cree que es su responsabilidad “resolverlo” y entonces en lugar de escucharnos se pone en la búsqueda mental de la solución perfecta. Más no hablamos para eso. Nuestra inquietud no es que el otro aporte una solución o una mirada diferente.

¿Te has preguntado alguna vez para qué hablamos?

La respuesta es sencilla, hablamos para ser escuchadas. Pero ojo no es un “para qué” tan fácil de acceder. Cuando digo “escuchadas” quiero decir “ES-CU-CHA-DAS” y no sólo “percibidas.”

No hablamos para que la cadencia de nuestras palabras o el sonido musical de nuestro discurso penetren en los oídos del receptor; hablo de algo más profundo, que se conecta con el lado silencioso o la otra cara de la comunicación: LA ESCUCHA EFECTIVA.

Pero, ¿qué es la escucha efectiva? Algo que indudablemente se ha puesto de moda. Que todos quieren acceder. Que todos gozan hablar. Y muy pocos ponen en práctica.

Por escucha efectiva, nos referimos a un particular tipo de escucha que implica que yo “receptor” entienda al emisor en su mensaje coincidiendo su “horizonte de sentido”. ¿Qué? Sí, que yo receptor genere empatía con el emisor y que tenga la habilidad de “comprender el mensaje en el sentido en que el mensaje es dirigido por el emisor”. Y ¿Acaso esto no es lo que ocurre frecuentemente? No. Porque escuchar no es oír, es algo más; es oír más interpretar; es agregarle a lo biológico un toque personal; mis interpretaciones.

Muchas veces creemos que al decir algo, el otro entenderá cabalmente lo que decimos, pero ¿cuántas veces te ha sucedido que entre el decir y el escuchar no hay coincidencia? Esto sucede porque cada quién es una unidad de sentido particular e irrepetible; dicho de otra forma, cada uno de nosotros es un único observador del mundo, miramos la vida desde nuestras experiencias, genes, contextos culturales, económicos, históricos y sociales.

Y una misma palabra, para mí puede representar, en base a mis experiencias, algo doloroso, mientras que para ti represente algo indiferente o alegre. Una dice lo que dice y el otro escucha lo que escucha.

Cuando los interlocutores son muy diferentes, la comunicación se llena de ruidos, para poder cortar la brecha entre uno y otro, debemos considerar esto: la pluralidad de los sentidos. No es lo mismo fidelidad para una comunidad donde se práctica la monogamia que para una comunidad donde la poligamia es moneda corriente. ¿Entiendes?

A veces uno dice algo y el otro interpreta totalmente distinto, y no es que ha fallado nuestro discurso en el empleo de las palabras correctas o el modo en decirlo; lo que varió es la interpretación. Por eso cuando tú le cuentas o confiesas a tu pareja algo para desahogarte, él “escucha desde sus creencias que le estás haciendo un pedido de resolver el problema”.

10 Consejos para afinar tu escucha:

No des nunca por supuesto lo que has dicho, verifica tu escucha, pregunta qué entendió por lo que acabas de decir.

Recuerda que el éxito de un mensaje depende del orador, y no del receptor, si quieres ser escuchada no dejes a la deriva tu mensaje.

Crea un clima o contexto de conversación, no insistas en hablar con tu pareja cuando está mirando el fútbol o la televisión; ese no es el momento propicio.

Expresa con claridad lo que estás diciendo. Deja las vueltas. Sé frontal (no quiere decir odiosa, sino directa) que el otro no tenga que adivinar.

Cuando con quién estés hablando responda algo que no entiendes o crees que es ofensivo; practica antes de “reaccionar impulsivamente” e intenta ponerte en su lugar, pregúntate “¿Desde dónde está hablando, desde qué posición o punto de vista?”

Siempre di palabras que abran posibilidades, comienza a erradicar de tu vocabulario palabras que te generan carga emocionalmente negativa.

Pregunta lo que no entiendas, no creas que no es necesario; y pregunta si entiende lo que estás diciendo; preguntando, preguntando, encontrarás respuestas a tus dudas, y la suposición dejará de ser una herramienta para comunicarte

No interrumpas cuando otro hable.

Esfuérzate en estar presente y no volando en tus conversaciones internas.

Cuando quieras compartir algo con tu pareja, explícale que de eso se trata, que no quieres que aparezca el ARREGLALO TODO; que sólo necesitas su atención.

Cuando nos escuchan nos valoran, pues si hablamos para ser escuchadas, el que escucha hace importante al otro, lo hace trascendente, y lo reconoce como un ser autónomo, diferente y legítimo. Y por lo tanto nos sentimos queridas, tenidas en cuenta, valoradas.

Escuchar al otro y a uno misma es permitirnos entrar en contacto con el misterio del alma humana.

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