La ascensión a Pikes Peak es una impresionante carrera cuya tradición se extiende a muchos años atrás. Es una dura travesía con muchas curvas en la que se sube desde la
falda hasta lo más alto del Pikes Peak con un coche de lo más preparado. Este año el conocido piloto de rallyes Marcus Grönholm se quedó con el segundo puesto de la carrera con un Ford Fiesta bien equipado. Lo mejor es que podemos ver la secuencia de la ascensión desde dentro.
Con lo de Ford Fiesta bien equipado no hablamos de una preparación corriente. Está enjaulado para la protección de sus ocupantes, vaciado para perder peso y ultra armado aerodinámicamente para sufrir menos al paso del aire. Pero lo más importantes es que bajo el capó se esconde una bomba de relojería: motor gasolina de dos litros turboalimentado de forma múltiple para desprender 800 CV de potencia. Nada mejor que verlo y escucharlo para saber de qué hablamos.
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Puede que a alguna persona de más allá de los 80 le suene el estilo del vídeo. La grabación intenta emular u homenajear al Climb Dance, la famosa secuencia en la que Ari Vatanen batía el récord del ascenso a Pikes Peak a bordo de un Peugeot 405 T16 GR.
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