Registrate y eliminá la publicidad! 10. Contestador automático Antes de que la cultura de la satisfacción inmediata llegara para quedarse existían un concepto conocido como “la espera”. Había que esperar a que se revelaran las fotos, a que llegara la postal de tu primo el de Murcia o a llegar a casa para enterarte de quién te había llamado. Para esto último existían dos métodos: 1. Tu madre y 2. El contestador automático. Este último grababa en una cinta magnética los mensajes de tus allegados en tu ausencia, generalmente para invitarte a un sarao al que ya no había manera humana de llegar. El contestador de cinta con altavoz –no el de Telefónica- dio mucho juego en el cine. Período glorioso: 1979-1990. Su trono lo ocupó: El contestador de Telefónica, el buzón de voz del móvil. 9. Máquinas de marcianitos Los billares y futbolines fueron desplazados en los 80 por la pujanza de las maquinitas de marcianos y éstas se fueron extinguiendo para dejar sitio a...billares y futbolines. Y nos referimos al arcade en su versión básica: una pantalla, dos mandos, dos botones y una ranura para meter las monedas. Hace 25 años todo pub que se preciara tenía su máquina de Tetris y toda ciudad de más de 3.000 habitantes un salón de arcade en el que liarte a guantazos en Street Fighter. El chavalerío actual prefiere la introspección de la PSP y a los arcades sólo van los bailones del Dancing Machine. Menos mal que en los antros más selectos sigue habiendo un Trivial Pursuit. Imagen: Marcianitos Período glorioso: 1957-1997. Su trono lo ocupó: La Game Boy, el PC, la PlayStation. 8. La TV de 625 líneas Dos de cada tres televisores en los hogares españoles llevan un tubo de imagen, aunque la práctica totalidad de las ventas caen en el terreno de las pantallas LCD, de modo que esta proporción se invertirá en poco tiempo, aunque no antes del apagón analógico de 2010. Del tubo de rayos catódicos quedará el encendido parsimonioso, que se iba alargando a medida que envejecía la tele; el brillo verdoso de los rostros; el agudo pitido del apagado y ese puntito de luz que quedaba en mitad de la pantalla. Período glorioso: 1957-1997. Su trono lo ocupó: La pantalla de plasma, el iPod vídeo. 7. La yogurtera Probablemente el artefacto más bizarro que entró en las cocinas españolas –y que aún duerme en no pocos armarios- fue la yogurtera, apenas una caja calentadora que prometía “deliciosos yogures caseros”. La yogurtera surge en un momento histórico muy peculiar: los hogares se están mecanizando a gran velocidad pero se mantiene la inercia de cocinar todo en casa. Pero, al igual que las máquinas de pan ahora en boga, las cuentas no salen: el yogur casero (o el pan casero) salen mucho más caros que sus equivalentes industriales, por una cuestión de economías de escala. Y encima saben peor. Período glorioso: 1982-1984. Su trono lo ocupó: Los yogures Yoplait, el robot de cocina. 6. Unidades Zip Los arqueólogos del futuro encontrarán un eslabón perdido entre el disquete y las omnipresentes memorias USB: los famosos “remos” (apócope de unidades de almacenamiento externo removibles), cuyos mayores exponentes fueron el Zip de Iomega y su réplica nacional: el Jazz de Supratech. Se trataba de unos aparatosos superdisquetes de entre 100 y 250 Mb (la capacidad habitual del disco duro era de 400 Mb) que solían acarrear en maletines de tela los diseñadores e informáticos de la época. Imagen: Lester of Puppets. Período glorioso: 1994-1999. Su trono lo ocupó: Unidad grabadora de CD/DVD, ADSL, memorias USB. 5. La máquina de escribir portátil Ni la portátil ni la fija volveremos a ver, salvo que vayamos a tomar el té con Javier Marías o a alguna sucursal de Banesto de provincias. La máquina de escribir portátil –la Olivetti, para abreviar- fue durante un breve período de tiempo el regalo “educativo” para los adolescentes, pues igual servía para “hacer trabajos” que para pasar apuntes a limpio (ja). Al menos a muchos nos sirvió para aprender mecanografía. Período glorioso: 1947-1985. Su trono lo ocupó: El Spectrum, la máquina de escribir electrónica. 4. El teléfono del coche ¿Hay algo más glamouroso que un coche con teléfono? Y no nos referimos al manos libres ni al Nokia enchufado al mechero, sino a ese señor teléfono del tamaño de un Góndola, con su correspondiente cable espiral y que va empotrado junto al freno de mano. Ericsson ya incorporó un MTA a los Volvos de los años 50, aunque por tierras españolas no se vieron hasta la llegada del Tiburón. Período glorioso: 1977-1992. Su trono lo ocupó: El móvil con manos libres para los coches y el Motorola mariposa para los mensakas. 3. El reloj con calculadora El lanzamiento del Casio con calculadora en 1981 marcó un antes y un después. Que un español de extracción humilde pudiera permitirse un gadget que parecía salido del laboratorio de Q confirmaba una cosa: el futuro ya había llegado. Aunque los relojes con calculadora venían rondando desde mediados de los setenta, según este docto artículo, fue la versión para las masas -en plástico negro y, como solía decirse, “de regalo con las magdalenas”- la que se hizo fuerte en las muñecas ochenteras. Por cierto, ¿alguien sabía usar la calculadora? Fotografía: Portada de “Easy Tigger”, de Ryan Adams. Período glorioso: 1981-1987 Su trono lo ocupó: La calculadora solar, el Swatch, la calculadora de Windows. 2. El Gheto Blaster Otro subproducto del casete fue el Gheto Blaster, genuino devorador de pilas idóneo para llevar al parque, la playa o la piscina municipal de turno, ambientes sólo aptos para un formato prácticamente indestructible, como era el casete. Si el loro se asocia en Nueva York con el breakdance y el hip-hop arcaico, en España hizo sonar a un volumen brutal a Los Chunguitos, Barricada y, claro, Barón Rojo. Fotografía: Portada de "Hip hop files". Período glorioso: 1983-1992. Su trono lo ocupó: Walkman, discman, teléfono móvil con altavoz, reaggetón. 1. La grabadora a cinta A la derecha, el artista antiguamente llamado Ramoncín. A la izquierda, una plumilla de Rock de Luxe. En medio, una grabadora Sony de doble velocidad, con autorreverse y autonomía para dos entrevistas. Si el walkman fue la revolución para la progresiva individualización de la música que culmina –de momento- con la ipodmanía, la grabadora de voz se convirtió en el primer gadget portátil para periodistas y agentes especiales. Período glorioso: 1979-1995. Su trono lo ocupó: Grabadora de cinta pequeña, grabadora digital, teléfono móvil. MIS OTROS POST
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