
Los comienzos de YPF
Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) fue una empresa pública argentina dedicada a la exploración, explotación, destilación y venta del petróleo y sus productos derivados. Con el tiempo se transformaría en la mayor empresa del país, empleando a unas 50.000 personas.
Para conocer los orígenes de YPF hay que remontarse a principios de siglo, precisamente cuando en 1907 se descubre petróleo en Comodoro Rivadavia y se crea un ente para controlar la actividad de las empresas extranjeras vinculadas a la extracción del crudo.
En el año 1922, durante el último tramo del Gobierno de Hipólito Yrigoyen, se funda YPF siendo la primera petrolera estatal en el mundo con excepción de la ex Unión Soviética.
Durante sus primeros años la dirige el General Enrique Mosconi y tiene la mayor parte de producción y comercialización del petróleo en nuestro país a pesar de la presencia de compañías de origen americano e inglés. La particularidad es que el precio del crudo en la Argentina era fijado por YPF, sacándole ese "privilegio" a las compañías foráneas, lo que derivó en el derrocamiento de Yrigoyen en 1930, en lo que en muchos ámbitos se conoció como el "golpe del petróleo". Durante el Gobierno de Uriburu el precio volvió a ser fijado por las empresas extranjeras.
Desde su fundación, YPF realizó todas las actividades que fuesen necesarias para la explotación de petróleo, incluyendo incluso la fundación y abastecimiento de pueblos cercanos a zonas con reservas de petróleo. Así surgieron localidades como la citada Comodoro Rivadavia en la provincia de Chubut, Caleta Olivia en la de Santa Cruz o Plaza Huincul en Neuquén.
De acuerdo con la doctrina del General Mosconi, la empresa tuvo el monopolio legal del petróleo durante toda su existencia como Sociedad del Estado, a pesar de que también existía una considerable participación en la industria de las multinacionales Shell y Esso, lo que se acentuó durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional. De todos modos, su producción siempre superó con creces la del sector privado, lo que de hecho era el objetivo buscado por Mosconi: el fisco debía contar con una gran empresa, para poder hacer frente a reclamos individuales que fueran contra el interés general del país.
Privatizacion
Como la mayoría de las empresas públicas argentinas, fue reestructurada durante el gobierno de Carlos Saúl Menem en el marco de una política económica neoliberal. Entre 1991 y 1992 se llevaron a cabo las principales reformas. El primer paso en este proceso fue el cambio de tipo societario de YPF S.E., que pasó a ser una Sociedad Anónima. Finalmente fue privatizada al ser vendida a la española Repsol en 1999. La principal razón dada para su venta fue que daba pérdidas al Estado, argumento endeble si se toma en cuenta el enorme endeudamiento que tuvo YPF por operaciones fraudulentas durante la última dictadura militar. Previo a esos años, YPF siempre se había autosustentado.
En la actualidad las tres empresas antes citadas, ahora las tres privadas, siguen ocupando casi la totalidad del mercado local argentino, conformando así un oligopolio donde no participan empresas públicas. La marca YPF sigue existiendo en la Argentina, y en años recientes, comerciales de productos de la firma han hecho referencia a las siglas como Ya Pasó Fangio, en un tono humorístico que muestra sin embargo el hecho de que las siglas ya no tienen su significado original. Internacionalmente es usado el nombre Repsol-YPF, ya que YPF supone casi el 50% de la producción de Repsol.
Aunque a 2006 existen planes de reestatización de YPF, el gobierno de Néstor Kirchner creó en 2004 la petrolera estatal Enarsa (Energía Argentina S.A.) con la intención de retomar actividades otrora a cargo de YPF. Enarsa, que tiene el derecho de explotación de la plataforma submarina perteneciente a la Argentina, ha desarrollado poca actividad hasta el momento, asociándose con la estatal venezolana PDVSA y tendiendo contactos con otras petroleras estatales de la región a fin de realizar tareas conjuntas.
YPF fue forzada a endeudarse en el exterior aunque disponía de recursos suficientes para sostener su propio desarrollo. En el momento del golpe militar de 24 de marzo de 1976, la deuda externa de YPF ascendía a 372 millones de dólares. En siete años de dictadura se elevaba a 6.000 millones . En esos años se multiplicó por dieciséis. Durante el gobierno de Alfonsín se fue generando el "consenso de la privatización" . Los lobbystas de las grandes petroleras y sus periodistas contratados decían "YPF es la única empresa petrolera del mundo que da pérdidas" . Esta situación se repite en los países vecinos. Se hunde intencionadamente la empresa para forzar su venta y reflotarla "milagrosamente" en pocos meses . En este caso los directores que tuvo la empresa no sólo fueron corruptos militares, muchos provenían de otras petroleras o contratistas... que trabajaban temporalmente en YPF y volvían a su empresa inicial.
Después del período militar-radical vino el turno de Menem con su programa neoliberal de privatizaciones generalizadas. YPF sufrió la venta de áreas centrales y secundarias, la venta de refinerías, etc. Vale la pena referirse con ejemplos a la dinámica que se consolidó en los últimos años de YPF. Por ejemplo, la consultora Merryl Linch , -encargada de la tasación de YPF-, redujo deliberadamente en su estimación las reservas petroleras explotables por YPF en un 30%, con el objetivo de subestimar su valor antes de la venta.
La historia de la verdadera venta de YPF
(nota de María Eugenia Estenssoro para La Nación )
La empresa Repsol ha hecho una oferta muy audaz y riesgosa para comprar el 100% de YPF. Digo esto porque Repsol está empeñando más de lo que tiene para quedarse con la petrolera argentina. Repsol es una empresa con un patrimonio de US$ 7500 millones, con ventas por 22.200 millones al año, pero con una rentabilidad baja, de sólo 1000 millones: ¿cómo hará para repagar el préstamo de US$ 15.000 millones (dos veces su patrimonio) que tomó para comprar YPF?
YPF es una compañía modelo, con ventas por US$ 5500 millones al año, y una ganancia neta de 580 millones. Tiene yacimientos en Bolivia, Perú, Ecuador, Estados Unidos, Indonesia y Rusia. Exporta el 30% de su producción. Sus costos de extracción y refinación de crudo son inferiores a los de las principales petroleras del mundo. Si YPF es absorbida por Repsol, es probable que el país pierda una empresa que genera US$ 3200 millones al año en pago de impuestos, dividendos y regalías, y una tremenda fortaleza geopolítica como proveedor principal de hidrocarburos en América del Sur.
Justamente, la semana última, el martes 4, se cumplieron cuatro años de la muerte de mi padre, Pepe Estenssoro, quien como presidente de YPF llevó a cabo su transformación, y quien dio la vida, literalmente, en su afán por convertirla en una gran empresa. No sé si él hubiera podido frenar la embestida del Gobierno para que Repsol se quede con YPF, pero estoy segura de que mi padre hubiera librado una pelea dura, ruidosa y pública con el presidente Menem y su ministro Roque Fernández, en defensa de los intereses de YPF y de todos los argentinos. Por eso quiero dar a conocer lo que hay detrás de esta venta.
Aquí lo único que parece importar es que la oferta de US$ 45 por acción que hizo Repsol cuando las acciones estaban a 33, es un bocado irresistible para la mayoría de los accionistas. Muchos dirán, ésa es la ley del mercado. Pero quiero aclarar que éste no es un hostile take-over o toma hostil de mercado, al estilo Wall Street, como se denomina a las operaciones en las que una empresa es asediada y finalmente "tomada" por otra. Esta es una "entrega política", en la que no operó ni el mercado, ni la libre competencia, ni fue una lucha de titanes en la que venció el mejor postor, sino que fue un arreglo o, como decimos en la Argentina, un negocio cocinado por dos personajes políticos del más alto nivel: nada menos que el rey Juan Carlos de España y el presidente Menem.
Primero, el rey de España le comunicó a Menem que Repsol estaba interesada en comprar las acciones de YPF. Los españoles estaban dispuestos a pagar un precio superior al de mercado. Entonces, Menem le aconsejó a Repsol que contratara como abogado a su fiel y hábil amigo Roberto Dromi. Este fue el ministro de Obras y Servicios Públicos que diseñó la venta de Aerolíneas a Iberia, en la que los españoles pretendían hipotecar los aviones de la línea argentina para financiar su compra. ¿Recuerdan a Dromi? Como ocurre hoy con YPF, a esa oferta tampoco se presentó ningún otro comprador. ¿Por qué? Porque se sabía que para el Gobierno había un solo destinatario posible, Iberia. ¿Y qué empresa va a querer tener de enemigo al Gobierno de un país?
En el caso YPF, Dromi recibió un mandato claro: presionar al directorio para que cambiara el estatuto de la firma. YPF es la única empresa argentina que cotiza el 100% de sus acciones en la Bolsa y que no tiene un dueño controlante. Para evitar tomas hostiles y que algún grupo manipulara la petrolera, el estatuto diseñado por mi padre estableció que cualquiera que quisiera comprar más del 15% de sus acciones debía hacer una oferta por el total. Dromi, con la colaboración activa del Gobierno, hizo todo lo posible para que YPF accediera a modificar el estatuto. Repsol quería comprar el paquete en manos del Estado (20%) y como accionista principal manejar la empresa. Pero el directorio se opuso. En febrero de este año Repsol no tuvo más remedio que comprar sólo el 14,99% de las acciones y esperar.
La oferta que hizo Repsol hace diez días por el total de la compañía se ajusta a los reglamentos. Y por eso seguramente se llevará a cabo. Pero no deja de enfurecerme que el gobierno argentino, en lugar de actuar como el custodio de YPF, como lo establece el estatuto, se convirtiera en su entregador. La privatización de YPF dejó en manos del Estado una acción dorada ( golden share) , que le da un poder de veto especial para evitar tomas hostiles o copamientos contrarios a los intereses del país. Pero el Gobierno en lugar de guardián resultó ser el "zorro del gallinero".
En las frías reuniones que mantuvieron los directores de YPF con el ministro Fernández, éste siempre explicó que no podía rechazar la oferta de Repsol "por razones de caja". En febrero, cuando el Gobierno vendió su 14,99%, Fernández recibió US$ 500 millones más de lo que habría recaudado si hubiera ofrecido las acciones en el mercado. Yo le pregunto al ministro Fernández, ¿valía la pena dilapidar la tarea realizada por el management de YPF por esa cifra? ¿No se dio cuenta, ni él ni la CNV, que al quedar todas las acciones en manos de un solo dueño se dejará de transar la principal acción del mercado, cuya capitalización representa el 25% del mercado argentino? Me preocupa muchísimo que ni Fernando de la Rúa, ni Chacho Alvarez, ni Eduardo Duhalde hayan tratado de impedir la venta.
En la privatización y transformación de YPF que llevaron adelante mi padre, Nels León y todo el personal de la empresa hubo un ideal de grandeza: demostrar que la Argentina podía tener una petrolera de primera línea, que pagara sus impuestos, y que siguiera las normas internacionales de transparencia y respeto por los accionistas. En esta venta forzada y agresiva de YPF que promueve el gobierno de Menem sólo hay motivaciones mezquinas, de corto plazo, y como muchos me dicen, de "bolsillo". Hace cuatro años enterré a mi padre, al ser que amaba. Hoy siento que lo entierro por segunda vez. Y tal vez ahora sea aún más doloroso, porque entierro algo que es trascendente para la existencia humana: un ideal, el de una Argentina grande.
Repsol YPF
Repsol YPF S.A., formada luego de que la española Repsol adquiriera la concesión por 20 años de la petrolera estatal argentina YPF. Es una empresa multinacional integrada de petróleo y gas natural, y forma una de las diez mayores petroleras privadas del mundo, con operaciones en veintiocho países, y la mayor compañía privada energética en Hispanoamérica en término de activos.
Las políticas de Repsol YPF en materia de medio ambiente y derechos humanos han sido criticadas por organizaciones no gubernamentales como Oxfam y Ecologistas en Acción. Asimismo se han realizado reuniones públicas de afectados por la acción de Repsol, coincidentes en el tiempo con las juntas de la empresa, con la denominación de Contrajuntas de Afectados.
El grupo Repsol YPF opera en las áreas de:
* Exploración y producción
* Refino y marketing
* Química
* Gas natural
Historia
* 1981 Creación del INH: Organismo público en el que se incorporan las participaciones estatales de compañías del sector (principalmente downstream)
* 1986 Creación de Repsol: Su accionista único es el INH
* 1989 El Estado (INH) inicia la privatización de Repsol. OPV del 26% del Capital de Repsol
* 1991 Se crea la compañía Gas Natural
* 1997 El Estado culmina el proceso de privatización de Repsol. OPV del 10% de Capital de Repsol
* 1998 Repsol estudia la posibilidad de acudir a la privatización de YPF
* 1999 Adquisición de YPF por parte de Repsol.
La historia secreta de la argentinización de YPF
El presidente de Repsol admitió que sólo hay una oferta en pie por el 25% de YPF. Se discute el monto de la transferencia.
Antonio Brufau, fue directo en su informe: "En forma confidencial, quiero notificar que oficialmente quedó en pie una sola oferta para comprar el 25% de las acciones de YPF". Así Brufau habló en la hermética reunión de directorio de la petrolera española realizada esta semana en Buenos Aires.
En otras palabras, confirmó que la única oferta firme para adquirir parte de YPF, corresponde al Grupo Eskenazi.
Jorge Brito, actual director de YPF, hace ya unas semanas desistió de la transacción. Explicó que su grupo financiero no está dispuesto a invertir en una empresa que no va a controlar. También argumentó que no fue alentadora la experiencia de otro grupo financiero, la Caixa, en YPF.
Eduardo Eurnekian nunca hizo una oferta propia; siempre formó parte de la propuesta del grupo Banco Macro.
Clarín ratificó la trastienda de la negociación para "argentinizar" YPF en tres calificadas fuentes. Una de la propia YPF, otra del Grupo Eskenazi y la restante fue un importante funcionario de la Casa Rosada.
Igual Brufau —en la hermética reunión de YPF— decidió no responder algunas inquietudes del directorio. Habló de la "confidencialidad" pactada en la operación y de la responsabilidad que le habían dado los accionistas para llevar adelante en forma personal y secreta la "argentinización" de YPF.
Por eso evitó nombrar con precisión y con todas las letras al grupo Eskenazi. Pero sugirió claramente a sus colegas del directorio que ese holding es ahora el único oferente. Brufau lo notificó después de estar en la Casa Rosada. Se lo dijo al ministro de Planificación Julio de Vido y esa información anoche estaba en poder del Presidente Néstor Kirchner.
El Gobierno —además— tenía el dato por una cuestión: Roberto Baratta es secretario de Coordinación de Planificación y también director estatal en YPF.
Brufau, en cambio, fue explícito frente al directorio cuando habló de la cotización que tiene YPF. Ocurrió cuando debió aclarar, en el encuentro del directorio, los dichos en Madrid del flamante número dos de la compañía. Miguel Martínez —de él se trata— afirmó que las acciones en venta cotizaban unos 10.000 millones de dólares y generó un revuelo. Brufau primero defendió a su segundo y dijo que nunca hizo tan disparatada afirmación. Así señaló: "Fue una errónea interpretación y difusión de los bancos". Ya hace un tiempo, Rafael Estrella, el embajador de España en Argentina, desmintió el anticipo exclusivo de Clarín sobre la propuesta de "argentinización" de YPF y después la realidad desdijo al diplomático.
El problema es que hay mucho en juego y algunos quieren torcer las cosas para beneficio propio. Para los accionistas españoles, la petrolera en la Argentina tiene un valor actual de 14.000 millones de dólares. En otras palabras: para adquirir el 25% de las acciones, el grupo Eskenazi debería desembolsar 3.500 millones de dólares.
Repsol reclama ese monto porque hace un tiempo hizo una evaluación de sus activos a través del banco Walrous. Es una entidad estadounidense, especialista en el negocio petrolero mundial. Ahora trabaja para la negociación de la venta de acciones con un consorcio de bancos integrado por Goldman Sachs, UBS y Citigroup. El trío de bancos es el agente financiero oficial para llevar adelante la negociación con los Eskenazi.
El banco internacional que trabaja con el holding argentino es el Creditt Suisse. Antes, la Unión de Bancos Suizos asesoraba a Britos. Para Enrique Eskenazi, la valuación de YPF en la actualidad se ubica sólo entre los 10.000 y como máximo en un techo de los 12.000 millones de dólares.
En otras palabras: el precio de la compra de YPF que proyecta es sensiblemente inferior a lo que reclama Brufau y se ubica en el orden de los 2.500 millones de dólares. Argumenta que YPF perdió reservas y tiene el valor de sus ingresos subvaluados por la política de precios oficial.
La diferencia de valores puede ser un obstáculo que frene la transacción. Sebastián Eskenazi, quién lleva adelante la negociación, viajó a Madrid para plantear esas diferencias.
La cuestión es seguida minuciosamente por el Grupo Bulgheroni. La intención de los dueños de Bridas es aparecer en escena si el cierre de la venta a Eskenazi tiene problemas.
Sólo en ese caso, Carlos y Alejandro Bulgheroni quieren liderar un consorcio con los "nuevos petroleros" y hacer una oferta alternativa.
Pero hasta ahora la oferta firme de compra es del grupo Eskenazi. Está avanzada y consistiría en estos puntos centrales:
# Se hará un pago al contado inicial para comprar, en forma directa, el 25% de las acciones.
# Ese pago al contado equivaldrá al 15% del precio que se fije. Aun hay diferencias fuertes sobre la cotización, que pueden complicar la negociación final. Eskenazi habla de 250 millones al contado y Repsol de 350 millones.
# El comprador tendrá financiación del resto de la transacción, otorgada por un consorcio de grandes bancos internacionales. Los bancos internacionales financiarán el 85% del valor la transacción.
# El préstamo tendrá, como garantía prendaria, a las acciones.
# Esa deuda se cancelará en 10 cuotas.
# El grupo argentino podrá adquirir más acciones de YPF, cuando se coloque el 20% en el mercado internacional.
# Así, en un período no mayor a un año podría obtener el 45% del paquete accionario.
# Repsol le transfiere al comprador la administración de los activos en Bolivia y en Venezuela. Repsol quiere reducir riesgos en América Latina y salir de países convulsionados.
# Esa transferencia se hará si la "argentinización" logra mejorar la rentabilidad en Argentina. Precisamente, se pagaría con utilidades.
# La operación petrolera de la compañía queda en manos de Repsol de Madrid.
Algunas imagenes
FUENTES:
http://www.invertironline.com/Contenido/Actualidad/Articulo_Act.asp?ID_Research=12519
http://es.wikipedia.org/wiki/YPF
http://www.info-moreno.com.ar/notas/notas_documentos/reconquista%20gallega.htm
http://www.ayudatareas.com.ar/noticias/15/archivo-n7516.shtml
http://es.wikipedia.org/wiki/Repsol_YPF
http://www.clarin.com/diario/2007/06/08/opinion/o-03701.htm
Y gOoGle!