InicioArteBuenas peliculas del Spaghetti Western
Estas películas, que tuvieron su auge en la década de los sesenta, fueron producidas en su mayoría en Italia (de ahí lo de spaghetti). Las características que diferenciaban estas producciones europeas de las norteamericanas eran, esencialmente, dos. Por un lado el presupuesto. Estas películas solían reutilizar decorados de rodajes anteriores o incluso tenían varios productores para abaratar los costes. Por otro lado, se exageraban algunas de las facetas de las películas clásicas del western norteamericano, siendo la violencia un ejemplo claro. A pesar de las dificultades económicas y las críticas que recibió, el género se desarrolló con éxito, llegando a contar con películas excepcionales y directores tan reconocidos como Sergio Leone. Por cierto, que el spaghetti western puede presumir, según los expertos, de haber puesto su granito de arena en la evolución del cine, y más concretamente de la música. Y es que en estas películas, y en especial en las que participaba el compositor Ennio Morricone, se empezó a tratar la música como un actor más de la película, llamando la atención de los espectadores en una escena concreta o completando las de acción o suspense. Por un puñado de dólares (1964) Tras la muerte de Juárez, en México solo dominan la injusticia y el terror. Un mercenario llamado Joe llega al pueblo fronterizo de San Miguel, donde dos familias rivales se disputan el poder, y entra al servicio de una de ellas, la del clan Rojo. Una noche, Joe es testigo del intercambio de oro por armas entre mexicanos y soldados de la Unión. La película, una especie de revisión rodada en Almería del filme japonés "Mercenario", significó el primer éxito comercial importante del despectivamente denominado espagueti wéstern, con la revelación de Clint Eastwood como protagonista. El éxito del filme hizo que continuara la colaboración entre el director, Sergio Leone, y Eastwood Por unos dolares más (1965) Dos cazadores de recompensas: "El Manco" (Clint Eastwood) y el Coronel Mortimer (Lee Van Cleef), rivales entre sí al principio, acaban por unirse para conseguir una misma presa: "El Indio" (Gian Maria Volonté), un sanguinario bandido por el que se ofrece la más alta recompensa conocida. Cada uno tiene motivos diferentes para darle caza: Para "El Manco", es su obsesión por conseguir el dinero que ofrecen; y para Mortimer, será vengar la violación de su hermana en manos de "El Indio", que la llevó al suicidio. También sus estilos son distintos, aunque infalibles: uno rápido, y el otro frío y técnico. El bueno, el malo y el feo (1966) Durante la guerra civil norteamericana (1861-1865), tres cazadores de recompensas buscan un tesoro que ninguno de ellos puede encontrar sin la ayuda de los otros dos. Así que colaboran entre sí para conseguir el botín. Las largas tomas y los electrizantes acercamientos, la música impresionante de Ennio Morricone, el distintivo uso de la violencia, los personajes absolutamente odiables y de moralidades grises, los estilísticos duelos con armas, hacen de esta película un clásico absoluto. “El mundo se divide en dos categorías, Tuco: los que tienen el revólver cargado y los que cavan. Tú cavas." "El bueno, el feo y el malo" supone la última película de la llamada trilogía de los dólares, precedida por "Por un puñado de dólares" y "Por unos dolares más". de Sergio Leone. Django (1966) El protagónico del anti-héroe del film homónimo recae en Franco Nero, un actor que venía principalmente de las tablas y en el que Sergio ve lo que Leone vio en Clint Eastwood para su Trilogía del Dólar: alguien en apariencia pulcro y de cara bonita que ensuciaría hasta convertirlo en este oscuro y torturado personaje sediento de venganza. El mercenario y ex-soldado yankee Django (Nero) llega a un desértico pueblo mexicano con un ataúd. Su objetivo: la venganza contra el mayor Jackson. Un spaghetti-western originalmente prohibido en Inglaterra por su violencia El halcón y la presa (1966) Jonathan Corbett es un cazador de recompensas de Texas que persigue a Cuchillo Sánchez, un joven mexicano acusado de la violación y el asesinato de una niña de 12 años, ocurrido en la frontera entre México y Estados Unidos. Cuchillo representa al hombre pobre, siempre perseguido por su condición, un chivo expiatorio con el que determinados caciques deciden enterrar un terrible secreto. Un falso culpable al que se le niega la inocencia solo por ser mexicano y dedicarse al pillaje. Como perfecto contraste de Milian, el pétreo Lee Van Cleef realizando una sobria interpretación de Corbett. Un spaghetti western protagonizado una de las grandes estrellas del género como Lee Van Cleef y dirigido por Sergio Sollima, cineasta italiano famoso por la recordada miniserie de TV, "Sandokan". El día de la ira (1967) En un lugar perdido en el Oeste americano, un hombre es obligado a realizar las peores tareas, debido a su origen bastardo. Hasta que llega al pueblo un pistolero, que le acoge bajo su protección y le enseña a rebelarse. Por desgracia, todo el odio y el resentimiento que el chico albergaba empieza a salir a la superficie. Lee Van Cleef fue reconocido más por sus papeles de villano, sin embargo, en Italia también interpretó a héroes del Western y aquí, junto a la estrella local Giuliano Gemma, da vida a un pistolero y mentor de un joven marginado. La historia explora los mitos del Western desde una mirada reflexiva y crudamente real. El joven discípulo tendrá que aprender que las leyendas del Oeste tienen que ensuciarse las manos varias veces. La cinta tiene, además, uno de los temas musicales más memorables de la historia del género, cortesía del maestro Riz Ortolani. Oro maldito (1967) Django forma parte de una banda de ladrones en la que hay americanos y mexicanos. Un día roban un cargamento de oro de una diligencia, pero los americanos de la banda traicionan a sus compañeros mexicanos y disparan contra ellos. Django consigue sobrevivir al tiroteo y desde entonces solo vivirá pensando en la venganza y recuperar el oro. En un pueblo en el que todo puede pasar, el ansia de poder hace que el grupo de Cowboys y Oaks decidan traicionar a sus compañeros y matar a Barney para quedarse con el botín. Pero este se salva por una bolsa de oro que lleva en el bolsillo, y con ese oro fabricará una bala para vengarse de los traidores. Entre escenas de tortura y escenas que abiertamente se mofan de los arquetipos del Western, la cinta de Questi no es para todo mundo, pero los que tenemos gusto por lo extraño sabemos que es una de las cintas más inusuales que se hayan filmado. De hombre a hombre (1967) Hace 15 años, el pequeño Bill tuvo que presenciar cómo unos forajidos mataban a su padre y violaban a su madre y a su hermana para después matarlas también. En ese momento, el muchacho observó atentamente a los malvados para no olvidarles jamás. Ahora, ya en la madurez, Bill planea buscarlos y vengarse por el dolor causado. En su lucha conocerá a Ryan, un ex-miembro del grupo que fue traicionado y condenado a 15 años de cárcel por su culpa, y que ahora también busca venganza. Juntos intentarán dar caza a los bandidos. Van Cleef interpreta a un curtido pistolero que entra en contacto con un joven que busca vengar la muerte de su familia a manos de notorios criminales. La cinta sigue el arco narrativo básico de una historia de venganza, pero saborea cada escena y nos ofrece muchos detalles que le dan personalidad. Morricone vuelve a componer y el grueso de la historia lo mantiene a uno intrigado, al pendiente de ver a nuestro héroe de corazón frío liquidar uno por uno a los hombres que arruinaron su vida. El Gran Silencio (1968) Un pueblo sepultado por la nieve obliga a sus ciudadanos a robar para sobrevivir, lo que los convierte en presas fáciles de avaros cazadores de recompensa. Corbucci da una mirada al capitalismo salvaje del Viejo Oeste con esta desoladora fábula en la que un pistolero sin voz (Jean-Louis Trintignant) choca con un mercenario sin escrúpulos (Klaus Kinski). La cinta fue rechazada por varios críticos en su momento por la funesta naturaleza de la historia y, a la fecha, el final causa conflicto en varios espectadores. Definitivamente, un clásico del género y una joya que merece ser apreciada por su valentía al romper con el mito del Western. Érase una Vez en el Oeste (1968) El mito del nacimiento de la nación más poderosa del mundo moderno es explorado en esta épica en la que Leone dio al Western un toque de ópera. La historia, escrita por Leone, Dario Argento y Bernardo Bertolucci, narra el sueño de migrantes europeos que tratan de hacer una vida en un país que apenas toma forma. El legendario reparto incluye a Charles Bronson, Henry Fonda y Claudia Cardinale. La banda sonora de Ennio Morricone eleva el relato a un crescendo emocional como pocas veces se ha visto en el cine. Cada toma, cada escena y cada momento es exquisitamente retratado por un director en plena forma. Una cinta obligada para quien quiera entender el oficio del director en el cine y la perfección absoluta en pantalla. Corre, Cuchillo, corre (1968) Cuchillo (Tomas Milian) ha sido encarcelado y como compañero de celda tiene a Ramírez (José Torres), un anciano que llegó a prisión tras robar el oro a un general mexicano para entregárselo al bando de los revolucionarios. Él es el único que sabe dónde está escondido el tesoro y los dos compañeros deciden huir al pueblo de Ramírez para recuperarlo. Mientras tanto, la banda del forajido Reza también va tras las huellas del oro. Al salir de la cárcel, Ramírez no sobrevive y en su último aliento le revela a Cuchillo la situación del dinero. Desde entonces sólo tiene una misión: conseguir el oro para entregárselo a la guerrilla. La marca de la horca (1968) Oklahoma, 1889. Unos hombres acusan injustamente a Jed Cooper (Clint Eastwood) de haber robado ganado y no dudan en ahorcarlo. En el último instante, lo salva un comisario que trabaja a las órdenes del juez Fentom. Aclarados los hechos y demostrada su inocencia, el juez aconseja a Cooper que olvide lo ocurrido y le ofrece un puesto como comisario. Su misión será capturar vivos a los que intentaron lincharlo para que sean juzgados por el juez. La vida de Cooper, sin embargo, está marcada por la cicatriz que le dejó la soga en el cuello, y además un día es atacado por tres de los nueve hombres, quedando malherido. Raquel (Inger Stevens) le atiende y le pide que descubra quien mató a su marido y luego la ultrajó. Cuando se repone de sus heridas, Cooper es autorizado por el juez para que se encargue de la detención de los tres bandidos que le atacaron. Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969) Un grupo de jóvenes pistoleros se dedica a asaltar los bancos del estado de Wyoming y el tren-correo de la Union Pacific. El jefe de la banda es el carismático Butch Cassidy (Newman), y Sundance Kid (Redford) es su inseparable compañero. Un día, después de un atraco, el grupo se disuelve. Será entonces cuando Butch, Sundance y una joven maestra de Denver (Ross) formen un trío de románticos forajidos que, huyendo de la ley, llegan hasta la Patagonia y Bolivia. Dos mulas para la hermana Sara (1970) En un México en continua lucha entre los hombres de Juárez y los ocupantes franceses, un mercenario llamado Hogan (Clint Eastwood) salva a una monja, la hermana Sara (Shirley MacLaine), del ataque de tres malhechores. Entonces, Hogan acepta escoltarla a través del desierto ya que ella posee información sobre un fuerte francés que Hogan pretende atacar. Durante el viaje, se dará cuenta que de monja, Sara tiene muy poco. Wéstern cómico rodado en México, que se parece bastante a los espagueti wésterns popularizados por Sergio Leone, en gran parte porque su protagonista, Clint Eastwood, interpreta a un personaje de rasgos muy similares a los de las películas de Leone. Le seguían llamando Trinidad (1971) A Trinidad y su hermano, El Niño, no les sale nada bien, hasta el punto de que, cuando atracan una diligencia, nadie lleva dinero encima. El azar hace que se encuentren en su camino a una chica que les conduce a un pueblo donde todos creen que son rangers. Allí se aprovecharán de la confusión, hasta que lleguen los verdaderos rangers. Secuela de la exitosa "Le llamaban Trinidad", dirigida y protagonizada por el trío responsable de la primera entrega: E.B. Clucher, Mario Girotti y Carlo Pedersoli (o, lo que es lo mismo, Enzo Barboni, Terence Hill y Bud Spencer). La cinta repite exactamente la misma fórmula que la primera entrega, es decir: tono paródico, peleas cómicas y sal gorda a granel. La venganza del muerto (1973) La venganza del muerto es un western atípico y especial que representó el segundó trabajo como director de Clint Eastwood en 1973. La película es atípica porque combinó la típica historia de cowboys con el género fantástico que no es habitual de ver en el cine. Un extraño sin nombre (Clint Eastwood) cabalga desde el árido desierto hacia un pequeño pueblo, Lago. Los lugareños temen al extraño, pero como tres pistoleros maniáticos están por ser liberados de una cárcel cercana, la gente de Lago decide darle lo que él quiera para detener a estos asesinos. Así que alquila una habitación y decide quedarse. Viola, elige a un enano (Billy Barty) como gobernador y sheriff y da vuelta al pueblo. Los tres asesinos, que fueron injustamente encarcelados por los locales, quieren vengarse. Los propietarios de la compañía minera, Dave Drake (Mitchell Ryan) y Morgan Allen (Jack Ging) lo contratan para que los defienda de tres pistoleros que, recién salidos de la cárcel, están a punto de llegar a la ciudad. El forastero acepta el trato a condición de hacer las cosas a su manera Danza con lobos (1990) Tras la Guerra de Secesión (1861-1865) y en plena colonización del Oeste (1785-1890), el teniente John J. Dunbar (Kevin Costner) es enviado por el mayor Fambrough (Maury Chaykin) a un puesto en la frontera del territorio indio sin ningún tipo de compañía. A medida que avanzan los días, traba amistad con un lobo al que llama Calcetines y que lo acompaña en sus patrullas, además de una relación amistosa con un líder llamado Ave que patea (Graham Greene). Así, Dunbar va conociendo más la cultura de su rival y descubre que la enemistad no debería existir entre ambos bandos. Los imperdonables (1992) Once años han pasado desde que Billy Munny (Eastwood) dejó sus armas, dedicándose a sus pequeños hijos y su granja en apuros. Pero cuando una enorme recompensa seduce a Munny para volver a la acción con su leal compañero (Morgan Freeman) y de un joven inexperto (Jaimz Woolvett), Munny tendrá que matar a dos hombres que cortaron la cara a una prostituta. Sombría, sucia, fascinante dentro de su simplicidad, plena de fuerza y rebosante de amargura. "Matar a un hombre es algo muy duro; le quitas todo lo que tiene, y todo lo que podría tener...".
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