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Fanfic: Origenes - Capítulo 3

Arte6/18/2014
Fanfic basado en la gran saga de Bethesda Softworks

Fanfic: Origenes - Capítulo 3

Literatura

Video Games

Puente del Aserradero de la Media Luna, vista del Lago Ilinalta


Capítulo 3


En algun lugar en el camino entre Soledad y Falkreath.
Skyrim, Provincia imperial,
Morndas, 20 de Estrella Vespertina, Año 173 4E.



La carreta traqueteaba por el camino.

Y eso le resultaba insufrible a Casio Vero.

Le dolían las piernas y, a estas alturas, ya no sabía cómo acomodarse sobre la madera del asiento. Veintitrés años al servicio de la legión, una buena carrera, varias menciones honorificas, la expectativa de un buen retiro… hasta que a los Thalmor se les ocurrió hacer su movida… Elfos estirados, pedantes y racistas… no podían esperar que él se hubiese retirado? Incluso podrían haber esperado que muriese, con sus largas vidas y eso. Se movió tratando de acomodarse por quien sabe que numero de vez. El trasero ya ni lo sentía. Varias veces pensó en sacarse la capa arrollarla y meterla entre la madera y sus doloridas carnes. Pero no, eso no estaría bien visto en alguien de su rango… aunque pensándolo mejor tampoco es que fuese una gran idea. El invierno había empezado horriblemente frio, lo que no era una novedad en Skyrim. Pero tan húmedo? Eso sí que no lo había visto en sus 2 años allí. Era una combinación mortal, la niebla, las lloviznas o el agua nieve dejaban las ropas húmedas y las brisas heladas podían matar tan efectivamente como un hechizo de congelación. Se arrebujo en la capa con solo pensarlo. Sintió el relieve de su armadura debajo. No estaba seguro si en Ciudad Imperial la aprobarían. Seguramente la darían otra vez la típica armadura imperial: todo cuero y anillas, nada de pieles de oso y lobo. Ya le gustaría a el que ellos se pasaran un día de invierno con esa armadura. Al menos, estaba de camino al sur así que el frio ya no sería tan intenso.

Suspiró. El conductor del carro lo miro. A pesar de que se dio cuenta lo ignoró. Siguió mirando los arboles pasar. No es que le interesaran los pinos, estaba al tope de los pinos, sean nevados o no. Lo que no deseaba era que al conductor se le ocurriese que era una buena idea hablar con él. Había abandonado cualquier intento de matar el tiempo de esa forma después de pasar Puente del Dragón y agradeció que el conductor solo se limitara a silbar de vez en cuando, porque cuando hablaba no le entendía ni la mitad de lo que decía. No se atrevió a preguntarle qué clase de problema tenia. Al fin y al cabo tampoco lo iba a entender.

Miro a su alrededor tratando de ubicarse.

Un pequeño puente de piedra adelante, un aserradero a la derecha, y más allá del aserradero, el lago… como se llamaba ese lago? …Ilentia... Ilina…? Bah, a quien le importaba el nombre, el sabia de que lago se trataba.

Miro a la izquierda mientras cruzaban el puente. Dos granjas se encontraban delimitadas por el camino y el pequeño rio que discurría por debajo del puente. Delante de una de ellas, una mujer se afanaba en darle de comer a las gallinas ignorando la caravana que pasaba por el camino. Cuando la tuvo más cerca, la observo mejor. No había duda que tenía buenas formas. No era tan joven como le había parecido a la distancia, pero era una hermosa mujer, nórdica sin duda, cabello castaño casi rubio, complexión fuerte y… ¡por los Nueve Divinos! Esos ojos azules que vio cuando sus miradas se cruzaron…

Ella se sonrió apenas y siguió con sus quehaceres. Él se dio cuenta que la sonrisa era debida a que la estaba mirando boquiabierto. Sin embargo, a pesar de la sonrisa le quedo una sensación extraña en el pecho. Tras esa sonrisa y esos ojos se escondía una gran tristeza. Casi tuvo el impulso de bajarse del carro e ir a hablar con ella. Pero solo se limitó a mirarla mientras el carro se alejaba. Trato de verla hasta que los árboles se lo impidieron. Se llevaría esa imagen como recuerdo de Skyrim.

La voz de uno de los prisioneros que venían detrás lo saco de su ensoñación.

-Cuando tenga un rato libre me voy a pasar por esa granja. Esa puta parecía muy solita- Las risas de otros prisioneros se sumaron a la del que había hablado.

Sintió como la ira le quemaba por dentro y se acomodó en el carro para mirarlos mejor.

-Cállense, bolsas de mierda!- Nunca mejor aplicado un insulto. El olor que despedían era proporcional a la mugre que llevaban encima. Nueve harapientos prisioneros, tres nórdicos, un par de imperiales, un orco, dos khajiitas y un bosmer, todos en condiciones de esgrimir armas. “Útiles para la legión” habían dicho…

Útiles y una mierda, había dicho el. Para ser legionario hacía falta disciplina y eso se ganaba con un duro entrenamiento, no con pasar una temporada en las celdas de Soledad. Allí solo se ganaban los piojos y el olor horrible… aunque la mayoría de ellos ya los traían consigo seguro. No merecían el honor de morir como legionarios, más de la mitad de ellos buscaría desertar en cuando tuviesen la oportunidad, y una vez libres… estaba seguro que la mayoría cometería el mismo crimen otra vez, sea cual sea, pero había algunos que, de solo mirarlos sabía que podían hacer cosas aún peores de las que ya hubiesen hecho.

A regañadientes algunos y murmurando amenazas otros fueron silenciándose. Uno de los nórdicos incluso, lo miro desafiante. Lo tenían sin cuidado las amenazas y los desafíos vacíos de esos despojos. Si alguien era digno de su preocupación, ese alguien venia en la segunda carreta, amordazado, encapuchado, con grilletes de ébano encantados con hechizos de absorber magia en las muñecas y en los tobillos y dos magos guerreros como escolta.

Debería estarle agradecido, gracias a él volvía a Cyrodiil.

Si fuese por él, el agradecimiento vendría en forma de una afilada daga en el corazón.

Llevarlo muerto no tenía sentido, así que no iba a poder agradecerle. Pero llevarlo vivo era como practicar hechizos de fuego en un depósito de aceite… “Se tomaron todos los recaudos” le dijeron sus hombres. Y era cierto, pero nunca son suficientes, el azar nunca se encuentra dentro de los cálculos… Y que si lo tildaban de pesimista? Esa forma de pensar lo había mantenido vivo hasta ese día…

El relincho del caballo asustado y las maldiciones del jinete lo hicieron volver la vista al frente. La carreta aminoro la marcha, pero su corazón se aceleró de golpe.

-Que sucede?- les grito a los jinetes que lideraban la marcha.

-Nada, Señor. Solo un mocoso que salió corriendo de la espesura y casi se mata bajo las patas de mi caballo. Seguimos- le contesto uno de ellos.

Las carretas volvieron a ganar velocidad. Miro al muchachito levantarse, al costado del camino, cuando paso junto a él. Era un niño de unos 12 años, le pareció, el pelo castaño le caía sobre el rostro pegándose por el sudor, obviamente producto de su carrera. Que lo llevaría con tanta prisa? Parecía haberlo olvidado porque se quedó inmóvil mirando con los ojos marrones abiertos como platos la caravana pasar delante de él. Un chico raro pensó, mientras lo dejaban atrás…

Primer sobresalto del viaje. Había quedado intranquilo. No podía sacarse la idea de que ese no sería el último de sus sobresaltos…

-En 15 minutos, si mantenemos el paso, llegaremos a Falkreath.- anuncio uno de los jinetes a la cabeza.

La idea lo relajo un poco, aunque no del todo. No pudo evitar mirar los arbustos o detrás de los arboles buscando alguna emboscada. Los nervios le estaban jugando una mala pasada, creía ver movimiento, o cosas acechando entre la espesura. “Seguramente el viento, o algún ciervo o zorro o ave o lo que sea que pudiese mover un arbusto, maldito estúpido” se dijo enojado consigo mismo.

“Maldito Jonna podrías haber ido tú hasta Soledad, no?” pensó. Al instante imagino la cara de su viejo amigo si le iba con esas regañinas y se le escapo una carcajada. El carretero lo miro sonriente. A él se le borro la sonrisa al instante y volvió a mirar el costado del camino. No fuera cosa que se le diera por ponerse a hablar ahora que ya estaban tan cerca. Habían dejado atrás el camino en pendiente y ahora doblaba un poco a la izquierda. Último tramo, después de la próxima curva ya podrían ver Falkreath…

Y vio el portal oeste de Falkreath.

Y maldijo por lo bajo.

De donde había salido tanta gente? Era un hormiguero. La gente iba y venía. Unos Khajiitas incluso habían montado su carpa en las afueras. Entrar con las carretas no era una buena idea. Le dijo al carretero que se detuviera y les grito a los jinetes de adelante para que hicieran lo mismo.

Bajo de la carreta. Las piernas le hormiguearon cuando tocó el suelo y la espalda le sonó cuando se estiro. Los dos jinetes se acercaron a él.

-Acomoden las carretas al costado del camino junto al portal y hagan descansar a los caballos. Los prisioneros no bajan de la carreta bajo ninguna circunstancia. Los magos tampoco deben abandonar su carreta. Buscare a los enviados de Cyrodiil y seguiremos a Helgen, así que no se relajen demasiado. De mas esta decir que mantengan los ojos abiertos y mantengan a los curiosos alejados, entendido?-les dijo.

-Si señor- contestaron ambos al unísono y se pusieron con sus órdenes.
Se puso en marcha hacia la entrada. Miro a los Khajiitas. Dos de ellos hablaban entre si y miraban a la carreta de prisioneros, seguramente hablando sobre sus congéneres cautivos. Un tercero le ofreció mercancías. El negó con la cabeza. Continuó su marcha y llego junto a los guardias de la puerta y se detuvo frente a ellos.

-Caballeros. Soy el Legado Vero, vengo desde Soledad. - dijo inclinando levemente la cabeza. Uno de los guardias, de cabello negros y barba del mismo color, respondió de la misma manera, con una inclinación de cabeza, aunque bastante sorprendido. El otro se limitó a mirarlo.- Serian tan amables de indicarme dónde puedo encontrar a los enviados de Cyrodiil?- le dijo al que lo había saludado. Le pareció más avispado que el otro.

-Algunos están con el Jarl, los otros en las barracas. Aunque supongo que quiere ver a los que están con el Jarl. Puedo guiarlo hasta allí si no conoce el camino.- le dijo el guardia con amabilidad.

Fue el turno del Legado de mostrarse sorprendido. Desde cuando los guardias de las comarcas de Skyrim eran toda simpatía? Tal vez fue un acierto dirigirse a ellos con cortesía, aunque sospechó que había algo más… Dudo unos segundos pero aceptó el ofrecimiento.

-Lo sigo… este…-

-Bottar, es el nombre que me dio mi madre.- le contesto el guardia.

-Bottar, entonces. Lo sigo.-El guardia emprendió la marcha entre la gente, seguido del Legado.

La gente lo miraba y algunos ya miraban hacia el portal oeste. No tardarían mucho en ir a curiosear las carretas. No le gustaba nada la situación, Jonna debería haber estado esperando. O al menos, al ver tanta gente podría haber enviado a alguien al camino a avisar… No quería pensar negativamente. Aunque le salía por naturaleza. Se dio cuenta que llevaba la mano en la empuñadura de su espada.

-Ya estamos. Es allí.- Le dijo Bottar señalando la casa comunal del Jarl.
-Gracias, Bottar.- Le dijo.

-Disculpe Legado…- Bottar dudo unos segundos antes de continuar- Partirán de inmediato?-

Casio se tensó. Que le importaba a ese guardia cuando partirían? Algo le olía muy mal…

-Lo antes posible…- le dijo y se giró.

Cuando se disponía a avanzar sintió una mano tomándolo del brazo. Se deshizo del agarre y desenvaino la espada en un movimiento. Volteo para ver al guardia que lo había acompañado, Bottar, levantando las manos a la altura del pecho mostrando las palmas.

-Que es lo que intentas!- le grito sin bajar la espada. Alguien chillo algo. La gente se apartó al ver el acero, lo suficiente como para no perder detalle sin resultar lastimados.

Bottar tartamudeo y retrocedió unos pasos. Casio sintió el sonido del acero saliendo de su vaina a sus espaldas. Los guardias de la puerta de la casa comunal se le acercaban por detrás. Estaba rodeado. Pero no se iría sin pelear, eso no. Lo único que le molestaba era no saber el motivo de esta traición. Giro para enfrentar a los guardias y la vio parada en la puerta de la casa comunal. Una Alta Elfa. Como habían llegado los Thalmor a infiltrarse en Skyrim? A controlar a la guardia de la ciudad! Era una trampa desde el principio y Jonna nunca había venido desde Cyrodiil? O lo que es peor… había venido y…

-Guardias! Alto!- grito la Alta Elfa. Y los guardias obedecieron. La traición era más profunda de lo que pensaba…

La Alta Elfa avanzo hacia él.

-Se puede saber que sucede aquí?- Pregunto enojada, mirando a los guardias y a él alternativamente.

-Este imperial desenvaino su arma y amenazo a Bottar.- dijo uno de ellos sin bajar su espada.

-Bottar?- dijo la elfa como percatándose de que estaba allí. -No deberías estar de guardia en el portal oeste?-

-Fue… fue un malentendido…- contesto, bajando la mirada.

-Bajen las armas.- ordeno la elfa. Los guardias obedecieron. Casio no.-Eso lo incluye Legado.-

Sabían bien quien era. Sí era una trampa, lo estaban esperando.

-No recibo ordenes de sucios elfos.- dijo desafiante.

-Ni aunque se trate de la administradora del Jarl, Casio?- Le dijo una voz familiar, que lo descoloco.

-Tú! Pero…- miro al hombre vestido con simple armadura de soldado imperial. Los mismos ojos verdes, el mismo pelo corto un poco más gris y con algunas matas blancas, la misma media sonrisa confiada y la inconfundible postura de brazos cruzados de Jonna.

-Sí, más viejo, pero sigo siendo yo. Podrías…- hizo un gesto simulando envainar una espada. Casio lo hizo lentamente, sin dejar de mirar a la elfa que les daba órdenes a los dos guardias para que dispersaran a la multitud.

-Pensé… - comenzó a decir el Legado-… cualquier idiotez.- Terminó claramente relajado y avergonzado.

-Debe ser por la edad.-dijo Jonna mientras estrechaba la mano de su amigo.- Parece que algo de la nieve de Skyrim se te pego al pelo. Eh?- ambos rieron- Hablando en serio, te entiendo, cuando vi a Nenya, lo primero que sentí fue desconfianza. Pero créeme antes que Alta Elfa, es Administradora.-

-Gracias por el cumplido.- dijo Nenya acercándose a ellos.- Aclararemos esta situación… Bottar, algo que decir?-

El guardia no se había movido del lugar, parecía avergonzado.

-El Legado malinterpreto mi intención. Si lo tome del brazo, pero… yo solo… yo solo quería pedir… por el niño.- dijo claramente preocupado.

-El niño? Que niño? - dijo Casio entre desconcertado y enojado.- Yo no sé nada de ningún niño. De qué habla este hombre?- dijo buscando respuesta en Jonna.

-Te refieres al que acusaron de ladrón? El que agredió a uno de mis hombres?- dijo Jonna serio. Casio aunque confundido se sorprendió. Bottar asintió.

-Bottar, como guardia de Falkreath, sabes cómo se resuelven las cosas aquí, no veo la razón para que molestes al Legado con estas nimiedades, y lo que es peor, que abandones tu puesto por ello. Sera mejor que vuelvas al portal oeste ahora antes que nuestro Señor Dengeir se entere de esto.- dijo Nenya con autoridad.

Bottar amago a irse pero de algún lado reunió valor y volvió a enfrentarla.

-No puedo… señora administradora. Le prometí al pequeño Merreck que estaría atento al destino de su primo hasta que el volviese con sus hermanos y puedan abogar por él. Tofrior me dijo que en cuanto los imperiales se vayan el mercader exigirá que se imparta justicia y el pequeño Merreck no llegara a tiempo, el Legado dijo que se irán enseguida. Sus hermanos están en Paraje de Rorik!- termino de decir Bottar, claramente alterado.

-Tranquilo buen hombre- intervino Jonna- Lo dejaran en la celda un tiempo y será cuestión de un día o dos a lo sumo hasta que sus primos lleguen de Paraje de Rorik. Eso le ayudara a reflexionar sobre sus actos y evitar que vuelva a hacerlo. A lo sumo comerá mal y recibirá algún que otro castigo, después de todos solo es un niño.-

-Pero él no lo hizo!- enfatizo Bottar levantando la voz.

-En ese caso no te va a ser muy difícil abogar por el ante el Jarl.- dijo Jonna algo molesto por la actitud del guardia.- No puede ser muy difícil, no? Eres un hombre de la ley y el chico está acusado por el testimonio de un mocoso que aún debe mearse encima.-

Ante estas palabras, Bottar abrió los ojos todo lo que le fue posible y Nenya miro a su alrededor en busca de algún oyente no deseado. Jonna y Casio se miraron extrañados sin entender la actitud.

-No sería prudente volver a referirse en esos términos al pequeño Siddgeir- dijo Nenya con evidente preocupación- Es el sobrino de nuestro Jarl Dengeir y este lo aprecia mucho. Cualquier insinuación de que está mintiendo… no sería bien vista.-

-Ah, genial, un niño malcriado.- dijo Jonna poniendo los ojos en blanco.- Hagan algo al respecto ahora que pueden o tendrán a un jodido cabrón en el futuro… De nuestra parte ya dijimos que no es necesario disciplinarlo por romperle la nariz a Galba. Así como es de bueno con las dagas, lo es para meterse en broncas en las tabernas.-

-Un niño le rompió la nariz a Galba?- pregunto Casio risueño- Ya me habría gustado ver eso!-

-Un niño, si- dijo Jonna con su media sonrisa característica- Bastante grande para su edad, me dijeron que tiene trece pero parece de dieciséis al menos, y según Ertius, es muy hábil. Sera un buen guerrero cuando crezca.-

-Su habilidad no le va a servir de mucho sin una mano.- intervino Bottar claramente apenado.

Casio se olvidó de pronto de la diversión que le provocaba la nariz rota de Galba. Jonna frunció el ceño.

-Qué quieres decir?- le interrogo Jonna, aunque no espero respuesta de él, enseguida se dirigió a la elfa.- Lady Nenya, no estarán pensando cortarle la mano a ese niño?- pregunto molesto.

-El mercader víctima del robo así lo exige.- se justificó la elfa- Argumento que aquel que roba o agrede a la autoridad, lo volverá a hacer. Y que quitarle la mano es hacerle un beneficio al muchacho, ya que le servirá como recordatorio para mantenerse en el camino correcto. Además ofreció que se contentara solo con tres dedos de la mano si se le devuelve lo robado.-

-Una persona magnánima sin duda- ironizo Jonna.

-Y el Jarl Dengeir lo acepta así como así? Acaso él no es la autoridad máxima aquí como para someterse a las exigencias de un simple mercader?- Cuestiono Casio.

-Por supuesto que lo es!- contesto Nenya airada.- Pero no podemos permitir que se deterioren nuestras relaciones comerciales con la familia de mercaderes más importante y honorable de Riften por una nimiedad como esta.-

-“Mercaderes honorables de Riften.” Ya veo…- dijo Jonna pensativo.- Bottar, como dijo la señora administradora, es mejor que vuelva a su puesto en el portal oeste. Ya cumplió con su objetivo de informar al legado.- el guardia asintió dubitativo pero obedeció.- Lady Nenya, -continuo Jonna dirigiéndose a la elfa- Debo ultimar unos detalles con el Legado Vero, le agradecería que le informase al Jarl de la llegada del Legado que en breve se reunirá con el antes de seguir con nuestro viaje. A ese respecto le agradecería también, que todo estuviese presto para que podamos partir luego de la reunión del legado con Vuestro Señor Jarl.-

-Enseguida se harán los preparativos- dijo Nenya complaciente- Les ruego disculpen por esta situación. Si me disculpan…- Ambos la saludaron con una inclinación de cabeza y la elfa se retiró hacia la sala comunal. Jonna suspiro.

-Nunca imagine que habría tanta gente aquí- dijo Casio mirando la gente que pululaba a su alrededor- Crees que la noticia se haya esparcido intencionalmente?-

-Cómo es eso que dices siempre?- Le dijo Jonna divertido- “Piensa mal, espera lo peor…-

-… y alégrate de tu error.- completo Casio- Tu ríete, a mí me dio siempre resultado, que yo sepa aun no soy un cadáver.-

-Y no sabes cómo me alegra.- Le dijo apoyándole una mano en el hombro.- Y ya que estamos en tema Legado, alguna vez estuvo en el cementerio de Falkreath?-

-La verdad es que no, dicen que es el más grande de todo Skyrim.- le contesto Casio.- Deberíamos comprobarlo, no?- Jonna sonrió y ambos emprendieron la marcha.

Como sospecharon, no había más de tres personas allí. Era un buen lugar para hablar. Se detuvieron frente a unas lapidas alejados de los otros visitantes del cementerio.

-Que tienes en mente, Jonna?-

-Problemas… y posibles soluciones, que pueden transformarse en más problemas…- dijo Jonna preocupado- Iba a enviarte a Galba para que evitaras Falkreath, cuando el muchacho le rompió la nariz. No creo que sea casualidad toda esta gente. Cuanto antes salgamos de aquí, mejor. Tu viaje fue tranquilo?-

-Tranquilo no fue, eso tenlo por seguro. Pero si te refieres específicamente a algún ataque, no, no hubo ningún intento hostil. Sin embargo, no pude evitar la sensación de ser observado durante el último tramo del viaje.-

-No creo que se arriesguen aquí, en Skyrim. Sin duda nos están observando, pero no harán ningún movimiento aquí. Me preocupa más cuando crucemos a Cyrodiil. La ruta norte hasta aquí se mantiene, pero cada día es más difícil. Llegar a Ciudad Imperial va a ser un verdadero desafío.-

-Nos reforzaremos con algunas de las tropas que nos esperan en Helgen. No seremos un grupo muy grande pero seremos suficientes como para disuadir a cualquiera.- dijo Casio con convicción.

-No trates de ser optimista, Casio, no te sale en lo absoluto.- dijo Jonna sonriendo- Además sabes que los Thalmor no son cualquiera. Dime lo que piensas, con sinceridad.-

-La mitad de los que vayamos no llegaremos a Ciudad Imperial. Eso con suerte. Pero sabes que se hará hasta lo imposible para que la misión se cumpla de un modo u otro.-

-Ese es el Casio que conozco- le dijo dándole una palmada en el hombro- Ahora, tengo un pedido, para tu visita de cortesía al Jarl.-

-Es sobre el niño, no?- le pregunto el legado. Jonna asintió.-No deberíamos involucrarnos…-

-No lo haremos. Usaremos las órdenes de reclutamiento de prisioneros y nos llevaremos al muchacho a Helgen. Entiendes que el castigo es una demostración de poder de las “honorables familias de mercaderes de Riften”? Ese mercader es un representante del Gremio de Ladrones. No lo dirá abiertamente pero la gente entenderá el mensaje. Hasta creo que Bottar dice la verdad en cuanto a la inocencia del muchacho. No creo que arriesgue su puesto molestando a un Legado imperial si no estuviese convencido.-

-Pero el sobrino del Jarl lo acusó…- medito Casio.

- No sé porque motivo el mocoso lo acusó y no tengo tiempo de averiguarlo, pero no lo voy a permitir. No creo que al chico le parezca una “nimiedad” perder sus dedos o su mano, como dijo la administradora…. Y solo porque un grupo corrupto desee demostrar su poder. El Jarl deberá sopesar a quien desea complacer, si al imperio o a los que en realidad mandan en Riften.-

-Estoy de acuerdo.- dijo Casio asintiendo con convicción.- El Gremio está sacando mucho provecho de la guerra y no me extrañaría que estuviesen actuando para caer de pie gane quien gane… -un pensamiento le vino de improviso.-Piensas que ellos tienen que ver con la aglomeración de gente? Que tal vez estén actuando como espías de los Thalmor?-

-No lo sé. Y no veo como averiguarlo aquí. Por el momento me contentare con arruinarles esta demostración de poder. Luego que dejemos “el paquete” en Ciudad Imperial, les haremos una visita en Riften.-

-“Les haremos?”- dijo Casio entrecerrando los ojos.- Ni todos los Ejércitos Thalmor me van a sacar de Ciudad Imperial… eso, si los Nueve me conceden la gracia de llegar.- termino de decir dubitativo. Jonna rio.

-Vamos, no quiero retrasar tu arribo a la capital.- le dijo a Casio.- Si no pierdes mucho tiempo con el Jarl, estaremos en Helgen al anochecer.-

-Akatosh te oiga. Creo que será el último lugar donde voy a poder descansar como es debido.- dijo esperanzado el Legado e iniciando la marcha.

Cuando se alejaban, una de los visitantes del cementerio decidió que era momento de partir también. Cabizbaja y oculta por una túnica negra con capucha, se encamino hacia el Salón de los Muertos. Al pasar junto al altar de Arkay, poso su mano sobre él durante un segundo como una devota. Siguió su camino bordeando las paredes de piedra del Salón de los Muertos y luego se internó en el bosque dejando la construcción detrás. Subió por el escarpado terreno y se detuvo al amparo de una gran roca.

-A delle latta av ceyi.1- dijo al aire y al instante dos figuras aparecieron frente a ella, mirando el piso y con la rodilla izquierda en tierra. Un ropaje negro como la noche los cubría por completo y parecía emanar oscuridad. Una oscuridad viva, vibrante…

- Los imperiales partirán pronto, esten listos. No admitiré errores. - dijo La encapuchada sin ningún tipo de emoción en la voz .-Está claro?-

-Sí, Lady Valarian.- contestaron al unísono. Sin moverse un ápice.

-Barravoy an ceyi ry sou karan.2 – dijo, y de la misma manera que habían aparecido de la nada frente a ella, así desaparecieron.

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Notas:
1 "Yo concedo luz sobre las sombras"
2 "Vistan las sombras como su armadura"
Ambas frases traducidas del Ayleid.


Fin del capítulo 3.

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V@Venatoris6/19/2014+0-0
...ah, y por cierto... si no existen, por supuesto q son inventados... XD
V@Venatoris6/19/2014+0-0
...ah, y por cierto... si no existen, por supuesto q son inventados... XD
V@Venatoris6/18/2014+0-0
XD y si....
V@Venatoris6/18/2014+0-0
XD y si....
c@capsuleboy6/18/2014+0-0
viejo! no se conforman con jugarlo, tienen que andar inventando capitulos que no existen.
c@capsuleboy6/18/2014+0-0
viejo! no se conforman con jugarlo, tienen que andar inventando capitulos que no existen.

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