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Fanfic: Origenes - Capítulo 4

Arte6/25/2014
Fanfic basado en la gran saga de Bethesda Softworks

Fanfic: Origenes - Capítulo 4

Literatura


Video Games

The Elder Scrolls


Capítulo 4


Camino entre Falkreath y Helgen
Skyrim, Provincia imperial,
Morndas, 20 de Estrella Vespertina, Año 173 4E.


Astien se acercó con precaución al gran árbol.

Era lo suficientemente grande para ocultarlo, pero las precauciones nunca estaban de más. Podía ver a Galba del otro lado del camino, moviéndose sigilosamente con el arco en la mano, hasta llegar detrás de una piedra. Se asomó por sobre esta y le hizo seña para que avance.
Astien asintió y antes de salir se miró las manos. Estúpido Galba y su conocimiento del sigilo, pensó. Si fuese por el estaría utilizando un hechizo de invisibilidad y no el de amortiguar. Pero Galba había insistido. “La invisibilidad no te servirá, te vuelve descuidado, te confías en que no te ven y te olvidas que tus enemigos aún tienen oídos y pueden escucharte. Ponte encima uno de amortiguar te ayudara a moverte en silencio y te mantendrá alerta, porque tendrás miedo que te descubran. El miedo es tu aliado solo debes controlarlo… si puedes ja ja ja.”

Se asomó con cuidado rogando que nadie estuviese mirando en esa dirección. Abajo, un grupo de hombres y mujeres desaliñados y con variopintas armaduras se afanaban en colocar un árbol en el camino: Bandidos. Conto unos diez pero sospechaba que había más.

Volvió a esconderse tras el árbol y busco a Galba con la mirada. Lo vio tirado de panza en el suelo, mirándolo con su único ojo y con el índice sobre su boca. Antes que pudiese pensar siquiera por que le hacia ese gesto, escucho las pisadas aproximarse. Eran pisadas descuidadas, rompían las ramas secas y pateaban las hojas. Llevó sus ojos hacia el origen del sonido, sin moverse, pero no podía ver nada. Parecía venir desde detrás del árbol. Volvió a buscar a Galba con la mirada. Seguía tendido en el piso pero tenía el puño en alto, señal que muchos legionarios usaban para decir en silencio que había que permanecer en el sitio. Astien a pesar de que el miedo lo estaba invadiendo confió en su compañero. Galba podía ser un cabrón buscapleitos y en ocasiones borracho, pero no podía decir que dejase tirado a sus compañeros. Las pisadas se detuvieron. El corazón le galopaba en el pecho. Pensó en correr, en salir de su escondite y lanzar un chorro de fuego ardiente sobre lo que sea que estuviese del otro lado del árbol, tenía que hacer algo… y entonces Galba le señalo con un movimiento de la mano que se alejara despacio. Comenzó a hacerlo con mucho cuidado, sus pisadas amortiguadas por el hechizo lo volvían completamente silencioso. No miro atrás y el tramo que recorrió hasta volver a la zona segura le pareció una eternidad, todo el tiempo espero el golpe que acabaría con su vida. Sería una flecha o un hacha clavada entre los omoplatos? Solo miraba a Galba, que seguía moviendo su mano a la misma velocidad indicándole que avance. Galba no lo miraba a él. Miraba a quien sea que estuviese a su espalda. Pronto no pudo ver más las indicaciones de su compañero pero siguió avanzando a paso firme. Llegó al punto de encuentro que habían acordado antes de separarse. Respiro tratando de serenarse, pero el cosquilleo entre los omoplatos aun lo acompaño un par de minutos.

Momentos después llegó Galba caminando como quien va de paseo.

-Astien, estás pálido como una madre fatua.- le dijo divertido.-No estarás asustado, no? -Termino de decir sin aguantar la risa.

-Diviértete todo lo que quieras.-le contesto Astien más calmado pero algo ofuscado- No estaríamos acá si no fuese por tu espectáculo en la posada.-

-Hablas por ti. A mí siempre me envían en misiones de reconocimiento.-dijo El tuerto encogiéndose de hombros- Saben que soy el mejor.- remató con una sonrisa de orgullo.

-Como serán los otros, si envían un tuerto a espiar…- murmuró Astien mientras se daba la vuelta.

-Te escuche, chico listo, el oído fino es otra habilidad de cualquiera que se precie como explorador.- dijo Galba dejando de sonreír.- Sabes cuál es otra de mis habilidades?- Continuo diciendo mientras desenfundaba una de sus dagas. -Atacar cuando nadie se lo espera, muchos ni se enteran que fue lo que los mato. Así que si no quieres ser el próximo después del mocoso será mejor que te ahorres tus comentarios.-

-Ah, ya cansas con eso del mocoso. Déjalo en paz. Ya suficiente tiene pensando que lo llevan prisionero a Helgen.- le contesto el mago sin dejar de caminar hacia los caballos.- Mejor monta y olvida lo del niño. Cuanto antes informemos al General sobre esta emboscada mejor.-

-Si… olvidémoslo por el momento.- dijo Galba envainando su daga.- Pero más tarde o más temprano arreglare tantos con ese mocoso.- termino de decir mientras montaba el caballo.

-En ese caso será mejor que no me hagas nada.- dijo Astien aferrando las riendas y espoleando a l caballo para que iniciara su marcha.- Si no, no sé quién te va a arreglar la nariz cuando el “mocoso” te la vuelva a romper.-

Cuando Galba reaccionó el Caballo de Astien ya le llevaba una buena ventaja.


***



Lucio estaba pensando en la comida caliente y en la cama de las barracas de Helgen, cuando sintió los cascos que se acercaban al galope. Sabía que el Legado y el otro soldado (que no era soldado, él se había dado cuenta aunque nadie se lo dijera) habían despachado dos exploradores pero eso no importaba, había un procedimiento para estos casos.
Tiro de las riendas para frenar su caballo y echo mano de la espada. La caravana se detuvo. El jinete que venía a su lado hizo lo mismo. Él sabía que lo haría. No hacían falta palabras para entenderse con su hermano Fulvio. Por eso siempre los enviaban juntos como escolta de caravanas. A ellos no les molestaba. Era una buena forma de conocer lugares y de vez en cuando hasta tenían su cuota de acción. Al menos no estaba en el frente, en Cyrodiil. Uno de sus hermanos había muerto en los primeros choques de la guerra…

-Quien cabalga!- Grito a viva voz.

-Akatosh de gloria al Imperio!- le respondió la voz de uno de los jinetes que se acercaban.

-Y al Emperador!- le contesto él.

Solo cuando los reconoció envaino la espada. Eran el tuerto y el bretón, los que el legado había enviado como avanzadilla. Los caballos llegaron junto a el al paso.

-Hace unos momentos el Legado preguntaba por ustedes.- les dijo Lucio.

-Entonces no lo hagamos esperar hablando con soldaduchos- dijo el tuerto sin siquiera mirarlo.

Tanto Fulvio como Lucio lo miraron con ira.

-Tranquilos muchachos- dijo Astien deteniendo su caballo- Lucio y…Fulvio no es cierto?-Lucio asintió.- No es personal, es así con todos.-

-Puede ser. Pero algún día se va a encontrar con alguien que le rompa la cara.- dijo Fulvio y escupió.

Astien se inclinó un poco sobre el caballo y les hablo en tono confidente.

-Ven ese niño de cabello castaño y ojos azules? Ese rapadito de la carreta junto al encapuchado?-dijo el bretón divertido- Ese ya lo hizo.- Remató mientras espoleaba el caballo para seguir.

Lucio y Fulvio se miraron asombrados. Miraron al pequeño y volvieron a mirarse. Luego rompieron en carcajadas.


***



Yglar miro con odio a los dos imperiales que se reían mientras lo miraban. Trato de grabarse bien sus rostros en la memoria, los dos tenían la misma barba negra y los ojos oscuros, seguro que eran hermanos. Los imperiales siempre le habían parecido todos iguales. Pero no cometería ese error otra vez. Grabaría los rostros de todos y cada uno de ellos. No le volvería a pasar como lo noche en que vinieron a buscar a su padre. Solo recordaba sombras en lugar de rostros o personas. Esta vez los recordaría a todos… y algún día…

-En tu lugar cambiaría de actitud.- La voz del Imperial lo saco de sus pensamientos. Lo miro y reconoció al grandote de pelo gris de la taberna. Al que el tuerto había llamado “comandante de campesinos”.-A menos que quieras ser como Galba, el tuerto, no es bueno ir mirando a todos con odio y desprecio.- dijo acercando el caballo a la carreta.

Yglar lo miro unos segundos, con el ceño fruncido y luego lo ignoró, mirando en otra dirección.

-No quieres hablar, eh?- Insistió Ertius- Por mi bien. Solo quería decirte que peleas bien. Tu padre te enseño?-

Yglar volvió a mirarlo. Esta vez con odio.

-Y a ti que te importa?- le dijo sin dejar de mirarlo.

Uno de los magos que estaba en la carreta codeo al otro.

-No es mudo. Me debes diez septims.- le dijo riendo, convirtiéndose al instante en el nuevo objetivo de la mirada de ira de Yglar. Ertius trato de llamar su atención otra vez.

-Eh, chico. Puedo entender tu mal humor. Piensas que todos somos tus enemigos. Pero créeme que no te estamos llevando por lo que le hiciste a Galba.-

-Ah no? Que, es un paseo y de regalo estos brazales de soga? Soy joven, no estúpido.-

-Eso lo veo. Joven e impetuoso. A tu favor, debo decir que solo te limitaste a defender a tu amigo.- Yglar recordó que en la posada, ese soldado había dicho que Galba había empezado.

-Para lo que me sirve…- dijo con resignación.

-Yo estuve a punto de golpear a Galba antes que tú. Me debes haber visto, no? Estabas mirando y escuchando lo que hablábamos en la Posada.- Ertius hizo una pausa pero Yglar no dijo nada. Solo miraba el piso de la carreta.- Fue por algo que dijo que lo mirabas tan feo y no lo dejabas pasar?-

Yglar dudo en su interior. Ertius percibió que las defensas del muchacho estaban cediendo.

-Mi padre, Hrorgar fue un “campesino nórdico” y era diez veces mejor guerrero que el.- dijo Yglar dejando escapar su ira de nuevo.

Y el martillo daba de lleno en el clavo, pensó Ertius, estaba en lo cierto. Sintió como si su corazón se retorciese dentro de su pecho… la forma de mirar, el movimiento que había usado para librarse de Astien, el nombre del padre… Era todo una casualidad o los Divinos tenían otras intenciones? Era una herida que aún no había cerrado y con esto solo se lograba que volviese a sangrar. Temió esto desde que Jonna les había dicho que iban a Skyrim. No. No debería ser así. Él ya había pagado. No permitiría que…

El llamado de Jonna interrumpió sus pensamientos. Volvió a mira a Yglar, pero este ya había clavado su vista nuevamente en las maderas del piso de la carreta. Giro lentamente su caballo y acudió al llamado.


***


fanfic


Para Jonna no había duda que era una trampa. Todo era una jodida trampa. Y se culpaba por haberse confiado. Nunca esperó que los Thalmor actuasen en Skyrim. Existía la posibilidad, muy remota, que solo fuesen unos bandidos tratando de atracar una caravana comercial. Hasta podía pensar en un intento de rescate de algún aliado de los prisioneros que transportaban. Pero todas las ideas le parecían ridículas y los Thalmor volvían una y otra vez a su mente. Además casi podía sentir la trampa cerrándose y ya no se preguntaba cómo evitarla, sino cómo hacer que causase el menor daño posible.

-No sé si es una buena idea…- dijo Casio dubitativo.- Eso nos alejaría de Helgen y nos obligaría a acampar para pasar la noche. No me gustaría estar en un lugar esperando que nos ataquen. Además si es que nos quieren desviar estaríamos haciendo lo que quieren que hagamos.-

-Que propones?- le preguntó Jonna, sin dejar de mirar el mapa que había apoyado en un tocón.

-Un ataque directo.- le contesto Casio con firmeza- Tanto si son bandidos esperando a una caravana, o solo una distracción para desviarnos, podemos volver su emboscada contra ellos. Enviamos la carreta con los prisioneros por el camino y nosotros nos desplegamos y los atacamos por los flancos cuando ellos salgan a atacar la carreta. No esperarán este curso de acción.-

-Eso nos daría la ventaja de la sorpresa, si…- dijo Jonna asintiendo. Luego de una pausa continuó.- pero no tenemos suficientes hombres. Astien y Galba contaron entre diez y quince bandidos. Pueden ser más también. Nosotros tendríamos que dividirnos y usar todos los hombres disponibles para el ataque, que somos… cuantos? Diecisiete contando a los conductores de las carretas? Y quien se quedaría custodiando a “cabeza de trapo”, eh? No pienso dejarlo solo y envuelto para regalo.- dijo Jonna demostrando su desacuerdo.

-Los números no le importan a Grazbul- dijo el orco que había permanecido de pie en silencio detrás de Jonna- Pero el “Jefe” tiene razón. La misión es llevar al prisionero, no atacar a cuanto bandido se interponga.-

-Un orco sensato?- dijo Casio divertido.- De donde los sacaste Jonna? Pensé que sería el primero en apoyar mi idea.-

-Hay tiempos para pelear. Este no es tiempo para pelear. Cuando sea momento de pelear, Grazbul lo hará hasta que su sangre o la de sus enemigos este derramada en la tierra.- dijo y luego miro a Jonna.- O hasta que el “Jefe” lo ordene.-

Jonna asintió a modo de agradecimiento a la lealtad del orco. Volvió a mirar el mapa. El silencio reino unos minutos. Luego se puso de pie y miro a los soldados que lo acompañaban. Los suyos sabían con que estaban lidiando. Lo sabrían los que vinieron con Casio? Supuso que sí. Su amigo no era de los que les ocultaban cosas a sus hombres. Aunque Casio era más dado a llevar las formas y respetar los rangos y esta misión solo era para oídos “elevados”. Él se había saltado unos cuantos procedimientos al decirles a sus hombres de que venía esto. Se ocuparía que todos estuviesen al tanto antes de partir de Helgen. Eso sí llegaban… Vio a Mendel afilando su mandoble, devolverle la mirada. Con un movimiento de cabeza lo invitó a que se acercara. El viejo nórdico se puso de pie, envainando el mandoble en su espalda y comenzó a acercarse. Jonna volvió su mirada hacia las carretas. Ertius hablaba con el muchacho que había sacado de la prisión de Falkreath. Pobre chico, lo saco de la olla para ponerlo al fuego directo… Pero si estaba en sus manos, nadie se quemaría.

-Ertius!- gritó Jonna llamándolo.

El soldado lo miró y girando el caballo comenzó a acercarse. Cuando le faltaban un par de metros, desmontó. Llego junto a Jonna unos momentos después que Mendel.

-Señor- dijo reportándose.

-Asumo que saben que nos detuvimos porque una emboscada nos corta el camino a Helgen. Si no lo sabían, acaban de enterarse.-Jonna hizo una pausa.- Los llamé porque ustedes dos son los que más conocen esta región. Me equivoco?-

-En absoluto, Señor.- contesto Mendel orgulloso.- Soy hijo de esta tierra, y la recorrí desde mi juventud, solo primero y con los compañeros después. Pocos rincones me son desconocidos.-

Jonna miro a Ertius.

-Estuve destinado aquí, a Skyrim, varios años hasta que empezó la guerra, Señor. También conozco bastantes lugares, aunque no tantos como Mendel, eso seguro.-

-Bien.- dijo Jonna mirando el mapa de nuevo.- Necesito una ruta alternativa para llegar a Helgen. Según el mapa, este camino a través de las montañas.- dijo recorriendo la línea que demarcaba el camino en el mapa con el dedo.- nos dejaría en el portal este de Helgen.- dio dos golpes con el dedo sobre la marca de Helgen.- Que saben de esta ruta? Y háganme el favor de omitir el “Señor”- Concluyó mirándolos, a la expectativa de la respuesta.

-Sé de esa ruta por unos exploradores imperiales- contesto Ertius tomando la iniciativa.- Nunca se utilizó por ser bastante intransitable. Y estoy hablando de algunos años atrás. Si la tomamos corremos el riesgo de tener que abandonar las carretas en algún punto.-

-Mendel?- preguntó Jonna mirando al viejo nórdico.

-Aparte de lo que dijo Ertius, y tal vez sumado a ello, es una ruta muy larga. Jamás llegaríamos a Helgen antes del anochecer.- dijo el nórdico negando con la cabeza.- Y no es una ruta para seguir de noche. Nos veríamos obligados a acampar y no tenemos equipo para una noche a la intemperie. Y créeme que lo necesitaremos. Subir a una montaña en Skyrim sin el equipo indispensable? Dile a Astien y los magos que me congelen aquí y ahora así me ahorro la caminata.- terminó de decir divertido.

-Lo tuve en cuenta.- le contesto Jonna sonriente.- Había pensado acampar aquí.- dijo señalando el mapa con el dedo.- Esta marcado como un bastión si no me equivoco.-

-El Trono de la Sangría?- Mendel lanzo una carcajada.- Mejor ataquemos a los bandidos!-

-Ya se lo propuse.- intervino Casio que se había apartado unos pasos y revisaba unos pergaminos.

Jonna miro a Mendel con una sonrisa en los labios, más que nada contagiado por la carcajada del nórdico.

-Sería mucho pedir que explicaras lo que te causa risa?- le dijo.

-Qué? Nunca escucharon hablar de él?- miró a todos a su alrededor. Al ver sus caras dejo de reír.- Veo que no… - dijo casi para sí mismo.- No es un buen sitio para para pasar la noche. Muchos viajeros desprevenidos han desaparecido en sus cercanías.-

-Bah, ahora el nórdico le tiene miedo a historias de fantasmas.- dijo Grazbul despectivo.

-Fantasmas no, orco...- le dijo Mendel mirándolo a la cara y sonriendo.- Vampiros.-

Jonna lo miro con el ceño fruncido. Mendel no hablaría en vano. Tampoco lo haría basado en rumores inciertos. Si él decía que el bastión era una guarida de Vampiros, no había razón para dudarlo. Genial, las dos rutas tenían sus riesgos. Ahora la idea de Casio ya no le parecía tan descabellada… incluso, le parecía la más viable. Solo que debía sopesar si esto no lo sabían también sus enemigos… y no esperaban que pensase de esa manera.

-Ertius, esos exploradores que mencionaste… dijeron algo acerca de este bastión.- Le pregunto Jonna.

-Hablaron de un fuerte, en esa ruta, abandonado en apariencia.- Ertius dudo antes de continuar.- Uno de ellos mencionó que no volvería a pasar por esa ruta aunque lo obligara el mismísimo emperador. Era considerado bastante “sensible” así que nadie tuvo muy en cuenta sus dichos…-

Jonna miro el mapa. Debía tomar una decisión y rápido. Tanto si iban a atacar a los bandidos como si decidía subir por la montaña tenían que aprovechar las pocas horas de luz que le quedaban al día.

Dos rutas.

Bandidos en una…

El frio, la noche y los vampiros en otra…

Comenzó a enrollar el mapa. Ya había decidido. Solo esperaba estar haciendo lo correcto.



Fin del capítulo 4.


Fanfic: Origenes - Capítulo 4
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