“Dejamos a nuestras familias,
abandonamos nuestros hogares,
trabajamos por nada,
dormimos en el piso,
tiramos fiesta bien duro,
perdemos nuestra mente,
bailamos con el demonio,
enfrentamos nuestros miedos,
nos tragamos el orgullo,
entregamos nuestro corazón,
intentamos y fracasamos,
seguimos nuestros sueños,
somos Cyrcle:
Nunca morimos”.
Cyrcle es un colectivo formado por tres artistas de diferentes orígenes creativos: graffiti, el arte y el diseño.
Motivados por la subversión cultural de las calles, su propuesta estética se basa en retomar lo urbano y combinarlo con algunas transferencias de imágenes a manera de collage para así enmarcar gráficos en una “crudeza impecable”. De las calles retoman la etiqueta territorial del postgraffiti – acciones artísticas mediante el uso de plantillas, pósters, pegatinas y códigos que devienen de esta práctica- para convertirlo en una declaración social estilizada pero sin ley.
Su nombre se refiere a círculos constantes que jamás habrán de sucumbir, y que por medio de la obra se hacen inmortales; círculos que no mueren y se renuevan constantemente por medio de la creación.
Inspirados en aquellos aspectos negativos de la sociedad, recrean un romanticismo clásico que entre simbolismos alquímicos revelan ideologías complejas en formas simples.
Con base en Los Angeles, California, Cyrcle organizan el caos y crean juntos, desde 2010, para iluminar la simbiosis entre el arte y la sociedad. Es un colectivo que se esfuerza por arrojar luz donde la esperanza reside en los tonos grises de la vida.
abandonamos nuestros hogares,
trabajamos por nada,
dormimos en el piso,
tiramos fiesta bien duro,
perdemos nuestra mente,
bailamos con el demonio,
enfrentamos nuestros miedos,
nos tragamos el orgullo,
entregamos nuestro corazón,
intentamos y fracasamos,
seguimos nuestros sueños,
somos Cyrcle:
Nunca morimos”.
Cyrcle es un colectivo formado por tres artistas de diferentes orígenes creativos: graffiti, el arte y el diseño.
Motivados por la subversión cultural de las calles, su propuesta estética se basa en retomar lo urbano y combinarlo con algunas transferencias de imágenes a manera de collage para así enmarcar gráficos en una “crudeza impecable”. De las calles retoman la etiqueta territorial del postgraffiti – acciones artísticas mediante el uso de plantillas, pósters, pegatinas y códigos que devienen de esta práctica- para convertirlo en una declaración social estilizada pero sin ley.
Su nombre se refiere a círculos constantes que jamás habrán de sucumbir, y que por medio de la obra se hacen inmortales; círculos que no mueren y se renuevan constantemente por medio de la creación.
Inspirados en aquellos aspectos negativos de la sociedad, recrean un romanticismo clásico que entre simbolismos alquímicos revelan ideologías complejas en formas simples.
Con base en Los Angeles, California, Cyrcle organizan el caos y crean juntos, desde 2010, para iluminar la simbiosis entre el arte y la sociedad. Es un colectivo que se esfuerza por arrojar luz donde la esperanza reside en los tonos grises de la vida.