El columpio
El columpio de tu vientre
respira en la penumbra
y yo
faro recibiendo el oleaje de tu ombligo
mientras mi boca llueve hojas
tormentas cristalinas
hilos líquidos que sostienen al mundo.
Me llaman las campanas de tu pecho
repiqueteantes tambores del deseo
flechas erguidas
salvajes territorios
blasones triunfantes de tu cuerpo.
La comarca curva
de tus muslos violentos
tibio laberinto donde la noche
llora sus minutos
sin entrar en nuestros besos
flota brevemente, tiembla
se pierde en un suspiro.
Desolación
Desolación
en las terrazas
tiritantes
en las cuerdas matutinas
que no saben
no entienden
sospechan
tu ausencia de sandalias rotas
en un cajón ignoto
de chicles masticados
de basura pudriéndose en la esquina
mas allá de la cual
llora una orquesta
violines sin cuerdas
destripando notas.
Desamparo
de las horas estériles
de relojes en habitaciones vacías
milagros que no acontecen
manos expectantes
carentes
de la golosina de la caricia.
Extrañarte es como respirar
algo tan simple
tan presente, ubicuo
regular
adaptable
a mis risas absurdas
mis horas de sueño
mis defensas de lo que quiero ser
extrañarte es como nacer cada segundo
abrir los ojos
al desengaño del mundo
desconocido y triste
juguete sin niño
invierno sin Julio.
Los poemas
Hay poemas cortantes, de filos peligrosos
que abren el Mar Rojo de la carne con su acero
otros son como sábanas de seda
un poco corrompidos pero fascinantes
imbuidos del perfume de mil noches de lujuria
los hay hoscos, desconfiados
no abren sus flores a la mayoría
esconden sus tesoros para mostrarlos a unos pocos
que logran seducirlos
hay poemas líquidos
hechos de lágrimas o nostalgias
caudalosos, refrescantes
están los burlones, implacables, juguetones
coloridos como globos de cumpleaños
y los que dicen algo
que ya había sido dicho y olvidado
luz de astros milenarios
muertos y brillantes
cómplices, amigos que acuden a consolarnos
en madrugadas inhóspitas
cifras elementales de lo humano.
Testamento
Por la presente
en pleno uso de mis escasas facultades mentales
dicto testamento
lego a los poetas mis atardeceres
mis barcos de papel a los infantes
a los amantes dejo mis promesas incumplidas
que las víctimas se queden con mis ansias de justicia
entréguese a los desesperados mi alegría
mis esperas irán a los pacientes
dejo mis Poe, mis Cortázar, mis Zitarrosa
a los enamorados del arte
destínense
mis despojos mortales
mi carroña taciturna
a abonar un campo de lilas.
Publíquese, archívese, olvídese.
El columpio de tu vientre
respira en la penumbra
y yo
faro recibiendo el oleaje de tu ombligo
mientras mi boca llueve hojas
tormentas cristalinas
hilos líquidos que sostienen al mundo.
Me llaman las campanas de tu pecho
repiqueteantes tambores del deseo
flechas erguidas
salvajes territorios
blasones triunfantes de tu cuerpo.
La comarca curva
de tus muslos violentos
tibio laberinto donde la noche
llora sus minutos
sin entrar en nuestros besos
flota brevemente, tiembla
se pierde en un suspiro.
Desolación
Desolación
en las terrazas
tiritantes
en las cuerdas matutinas
que no saben
no entienden
sospechan
tu ausencia de sandalias rotas
en un cajón ignoto
de chicles masticados
de basura pudriéndose en la esquina
mas allá de la cual
llora una orquesta
violines sin cuerdas
destripando notas.
Desamparo
de las horas estériles
de relojes en habitaciones vacías
milagros que no acontecen
manos expectantes
carentes
de la golosina de la caricia.
Extrañarte es como respirar
algo tan simple
tan presente, ubicuo
regular
adaptable
a mis risas absurdas
mis horas de sueño
mis defensas de lo que quiero ser
extrañarte es como nacer cada segundo
abrir los ojos
al desengaño del mundo
desconocido y triste
juguete sin niño
invierno sin Julio.
Los poemas
Hay poemas cortantes, de filos peligrosos
que abren el Mar Rojo de la carne con su acero
otros son como sábanas de seda
un poco corrompidos pero fascinantes
imbuidos del perfume de mil noches de lujuria
los hay hoscos, desconfiados
no abren sus flores a la mayoría
esconden sus tesoros para mostrarlos a unos pocos
que logran seducirlos
hay poemas líquidos
hechos de lágrimas o nostalgias
caudalosos, refrescantes
están los burlones, implacables, juguetones
coloridos como globos de cumpleaños
y los que dicen algo
que ya había sido dicho y olvidado
luz de astros milenarios
muertos y brillantes
cómplices, amigos que acuden a consolarnos
en madrugadas inhóspitas
cifras elementales de lo humano.
Testamento
Por la presente
en pleno uso de mis escasas facultades mentales
dicto testamento
lego a los poetas mis atardeceres
mis barcos de papel a los infantes
a los amantes dejo mis promesas incumplidas
que las víctimas se queden con mis ansias de justicia
entréguese a los desesperados mi alegría
mis esperas irán a los pacientes
dejo mis Poe, mis Cortázar, mis Zitarrosa
a los enamorados del arte
destínense
mis despojos mortales
mi carroña taciturna
a abonar un campo de lilas.
Publíquese, archívese, olvídese.