Desabróchense sus cinturones
No basta con saber que el cielo es cielo; lo preestablecido carece de validez si no se lo cuestiona y critica, al menos. Pero el valor de las cosas se incrementa al volver a definirlas: sacar las propias conclusiones acerca del cielo, saber el porqué de su esencia, las mentiras de sus nubes y la fragilidad de sus puntos de vista. Juzgarlo, sacarlo de contexto; examinarlo.
No basta con saber que el cielo es cielo; no alcanza con la comprensión superficial generacional transmitidas por palabras sin valor. La racionalidad -la humanidad- nos hace creadores y poseedores de lo que entendemos, pero no de lo que vemos ni aún menos de lo que aceptamos sumisamente.
No basta con saber que el cielo es cielo; es necesario saber porqué lo es.
No basta con saber que el cielo es cielo; lo preestablecido carece de validez si no se lo cuestiona y critica, al menos. Pero el valor de las cosas se incrementa al volver a definirlas: sacar las propias conclusiones acerca del cielo, saber el porqué de su esencia, las mentiras de sus nubes y la fragilidad de sus puntos de vista. Juzgarlo, sacarlo de contexto; examinarlo.
No basta con saber que el cielo es cielo; no alcanza con la comprensión superficial generacional transmitidas por palabras sin valor. La racionalidad -la humanidad- nos hace creadores y poseedores de lo que entendemos, pero no de lo que vemos ni aún menos de lo que aceptamos sumisamente.
No basta con saber que el cielo es cielo; es necesario saber porqué lo es.