Este post es para homenajear a los asistentes sociales en su dia. FELICIDADES!!!
MUJERES QUE TRABAJAN EN LUGARES DONDE LA POLICIA NO QUIERE ENTRAR
Integran el "staff" de peritos de la Justicia bonaerense · Realizan informes sociales y económicos en casos vinculados con causas penales y civiles · Muchas veces conviven con el peligro. El conurbano multiplica los riesgos
Promediaba septiembre de 1995. Una asistente social del Departamento Judicial de San Martín, María del Carmen Speratti, que tenía que realizar una vista domiciliaria, llegó a un barrio de José C. Paz, con fama de muy peligroso. La mujer caminó por laberínticas calles de tierra, ante la mirada de un grupo de muchachos que descubrieron rápidamente su condición de forastera. Como únicas armas, ella llevaba un cuaderno y un lápiz. Hostilidad, algún insulto, una broma obscena. Rutina en su trabajo.
Pero ese día de septiembre, la "rutina" se transformó en pesadilla: cuando la asistente social había caminado poco más de cien metros, tres hombres la rodearon. Enseguida empezaron a golpearla. Después de robarle la cartera, la tiraron a una zanja. Rescatada por la Policía, un médico comprobó que tenía una grave fractura en uno de sus hombros.
En los 18 departamentos judiciales de la provincia de Buenos Aires, la inmensa mayoría de los 300 peritos (asistentes sociales) son mujeres, que deben elaborar informes completísimos sobre distintas causas penales, civiles, laborales, que después serán llevadas a juicio oral y público. Pero si el peligro las acecha en toda la provincia, el conurbano bonaerense multiplica los riesgos.
Los departamentos judiciales de La Plata, Morón, Lomas de Zamora, San Martín, Quilmes y San Isidro atienden miles de causas, muchísimas relacionadas con asesinatos, robos, violaciones, prostitución de menores.
Las peritos recorren sórdidos pasillos, oscuras recovas, calles que casi nunca tienen número y ni siquiera nombre. "A veces, claro, tenemos la suerte de ir a hacer una entrevista en un barrio con calles pavimentadas. Pero esto es lo menos común", bromea María Concepción López Rodríguez, que con 22 años de antigçuedad tiene un sueldo que ronda $ 1.800.
Después del asalto a María del Carmen Speratti, el fiscal de Cámara de San Martín, Luis María Chichizola, elevó un escrito ante la Corte de la provincia de Buenos Aires denunciando los peligros cada vez mayores que tienen que enfrentar las peritos, sobre todo en los últimos dos años, coincidente con el aumento de la desocupación y del narcotráfico, "dos grandes males que ahora vemos mucho más en los barrios ", sintetizó Mabel Vargas, perito del Tribunal de Menores Nro. 1 de Morón.
Un infierno
El fiscal Chichizola no exageró en su escrito: el 21 de diciembre de 1995, dos asistentes que realizaban su trabajo en la villa Carlos Gardel, de Haedo, se encontraron "accidentalmente" en medio de un tiroteo, provocado por dos bandas rivales.
Las mujeres iban acompañadas por dos policías de civil. Algunos vecinos intentaron convencerlas de que se refugiaran en la casa de ellos. Pero los policías lo impidieron, señalando que ellos eran los responsables de su "resguardo". La suerte las ayudó: salieron ilesas de ese "infierno", una palabra que suelen usar seguido.
Preocupada por una seguidilla de hechos parecidos (en Ituzaingó, la perito Mercedes Dolz fue asaltada al mediodía; dos ladrones le llevaron su auto), la Suprema Corte bonaerense resolvió, en una acordada de febrero de este año, "disponer que en aquellos casos en que los asistentes sociales pertenecientes a los Tribunales de Menores y asesorías periciales departamentales deban desempeñar su función con escasos márgenes de seguridad personal, podrán solicitar al juez de la causa la adopción de medidas necesarias para garantizar su normal desenvolvimiento".
No es fácil: la visita a la casa de un imputado para conocer su historia en el barrio y entrevistar a sus familiares, amigos y vecinos hace que el trabajo de estos peritos esté ligado constantemente con el peligro.
Muchos jueces, además, no aceptan que las entrevistas se lleven a cabo en los despachos oficiales. "Quieren que caminemos las calles, que palpemos en las casas y en los barrios cuál es la verdadera situación ambiental de cada procesado", apuntó Ester Fernández, del Departamento Judicial de Morón, que incluye a los partidos de Morón, La Matanza, Merlo, Ituzaingó y Hurlingham.
Visitas riesgosas
La perito Laura Bellio "en un escrito que presentó ante el juez Juan Carlos Sorondo(h), del Juzgado Nro. 5 del Departamento Judicial de San Martín" puntualiza: "Las visitas domiciliarias que hace diez años atrás realizaba la perito por su propia cuenta, fueron después realizadas en compañía de otra perito, con el móvil y el chofer provisto por la Excelentísima Cámara. Posteriormente, hubo que reclamar la asistencia de la fuerza pública. Se observó entonces que la presencia de policías asistiendo a la perito producía efectos perturbadores en la familia visitada, así como en el vecindario".
El miércoles es un día "privilegiado" para las asistentes sociales de Morón: ese día la Cámara Penal les facilita un auto con chofer para que realicen su trabajo. El chofer, Juan Carlos Correa, es un excombatiente de Malvinas. "Los martes a la noche ya empiezo a ponerme nervioso "dijo a Clarín". Usted no sabe lo peligroso que es este trabajo. El cartel de Poder Judicial que llevo en el parabrisas no es ninguna garantía de seguridad. Algunas de las chicas me piden que lo esconda". Una de las chicas deslizó una broma:" Juan Carlos estaba más seguro en la trinchera, peleando contra los ingleses". Y Correa se ríe, nervioso.