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Especismo: discriminación análoga al sexismo y al racismo

Info2/14/2012
Qué es el especismo

Especismo: discriminación análoga al sexismo y al racismo

El especismo es la discriminación de quienes no pertenecen a una cierta especie. La mayoría de los seres humanos son especistas hacia los demás animales, considerando que no deben ser respetados o que deben serlo menos que los humanos.

Los animales podemos sufrir y disfrutar. Por ello, tenemos intereses y necesidades propios. Esto ocurre con independencia de nuestra especie. Sin embargo, a la hora de respetar a los demás, se hace comúnmente distinción radical entre los seres humanos y los demás animales. Únicamente se tiene en cuenta a los humanos, lo que supone, así, discriminar al resto de los animales. Esto constituye la discriminación arbitraria que recibe el nombre de especismo.

Las razones por las que debemos rechazar el especismo, una discriminación arbitraria:



1. ¿Podemos discriminar a los animales de otras especies porque sí? Falso.

Quienes defienden esta discriminación emplean unos argumentos que se vienen abajo rápidamente. De hecho, muchas veces ni siquiera dan razones para ello. Simplemente asumen que podemos aceptar la discriminación de los animales de otras especies porque sí, por el mero hecho de que no sean de nuestra especie o porque siempre ha sido así. Otras veces se asume simplemente que somos más importantes. O se dice que es así apelando a supuestas razones no comprobables de ninguna forma (como hacen algunos que dicen, por ejemplo, que somos “la especie elegida”). Eso no constituye argumento alguno y no puede justificar nada. La misma lógica justificaría cualquier clase de injusticia que pudiésemos sufrir.


2. ¿Tenemos los seres humanos ciertas capacidades que justifican la discriminación del resto? Falso.

Por otra parte, se dice muy a menudo que solo hemos de respetar a los seres humanos porque los animales de otras especies no pueden realizar razonamientos que los humanos sí podemos hacer. Sin embargo, el hecho es que hay muchos seres humanos que no pueden llevar a cabo tales razonamientos. Esto sucede en el caso de los bebés y los niños de corta edad. Pero también en el de muchos adultos que han sufrido algún tipo de enfermedad o accidente, teniendo diversidad funcional intelectual profunda (lo que algunas veces se llama discapacidad intelectual). Así, si este argumento fuese válido, estaría justificado discriminar y explotar a estos seres humanos. Esto muestra que no se puede levantar una barrera dividiendo a los humanos y a los demás animales afirmando que solo estos últimos tienen ciertas capacidades intelectuales. El especismo no se puede justificar así.


3. ¿Es aceptable la discriminación de los animales no humanos porque no sentimos simpatía por ellos o porque somos más poderosos? Falso.

Otras veces se dice que los seres humanos podemos discriminar a los demás animales simplemente porque no sentimos por ellos la misma simpatía que tenemos por los humanos. O porque somos más poderosos que ellos. Estos argumentos tampoco deben ser aceptados. Hay muchos seres humanos que no tienen a nadie que simpatice con ellos. Y otros que se encuentran en una situación de debilidad. Los racistas, que a lo largo de la historia han explotado y esclavizado a millones de seres humanos, también estaban en una situación de poder. Y sentían simpatía solamente por quienes tenían su mismo color de piel. Sin embargo, su actitud era igualmente injustificable. Ninguna de estas razones justifica la discriminación de los demás. No pueden servir, por tanto, para discriminar a los animales que no pertenecen a nuestra especie. No justifican el especismo.




4. Para ser respetado, lo relevante es ser sintiente, es decir, poder sufrir y disfrutar.

En realidad, que alguien tenga una mayor o menor capacidad racional, o que tengamos simpatía por alguien, no es lo importante para que sea tenido en consideración moral. Lo importante es poseer la capacidad de sufrir y disfrutar. Son los seres que poseen esta capacidad quienes pueden verse afectados por los actos de otros. Por este motivo, son los animales quienes han de ser respetados.

En contraposición a esto, si rechazamos el especismo defenderemos la consideración igualitaria de los intereses de los animales.

En ocasiones se actúa también de modo especista al favorecer a ciertos animales frente a otros aunque no sean humanos. Esto sucede, por ejemplo, si nos oponemos a que se mate a perros o gatos para su consumo como comida pero aceptamos que ello se haga en el caso de los cerdos o vacas. O si entendemos que solamente hemos de respetar a los simios. Estas son formas de discriminación especista que perjudican a los demás animales.


¿Y las plantas?

Las plantas no poseen sistema nervioso y, por tanto, carecen de la capacidad de sufrir y disfrutar. Por ello, no pueden tener experiencias positivas o negativas como consecuencia de nuestros actos.

Hay quien defiende que las plantas poseen la capacidad de sentir, y que eso queda demostrado por hechos como que “buscan” la luz. Sin embargo, esto no implica la capacidad de sentir. Esto demuestra sencillamente que las plantas reaccionan ante estímulos. Esa reacción es equivalente a la del mercurio de un termómetro ante la proximidad de una fuente de calor, o a la de un corazón que bombea sangre. Ni el mercurio ni el corazón son seres que, de manera consciente, están decidiendo actuar de una determinada manera.

Quienes rechazamos el especismo, defendemos respetar a todos los seres con la capacidad de sufrir y disfrutar. Las plantas no poseen esta capacidad. Por ese motivo, nuestras decisiones en lo relativo a las plantas han de venir motivadas por la manera en que afectan, positiva o negativamente, a los animales.

Puedes encontrar más información sobre estas y otras cuestiones en nuestra página de preguntas frecuentes .

Nuestra sociedad seguirá siendo especista, con todas las consecuencias que ello implica, mientras no vayamos dejando atrás, cada un@ de nosotr@s, nuestras actitudes especistas. Para conseguir esto, lo primero pasa por reconocerlas, por saber qué es el especismo y por denunciarlo como una actitud injustificable.




Racismo|Sexismo|Especismo: Discriminación arbitraria


La palabra “especismo” no viene de la nada. Es un término paralelo a otros que existen para nombrar otras formas de discriminación y explotación que son más conocidas a nivel social y que han afectado y afectan de forma terrible a muchos seres humanos.

El racismo es la discriminación injustificada de los individuos que tienen (o que carecen de) ciertos rasgos físicos, o que no pertenecen a un determinado grupo humano o no tienen una cierta ascendencia genética. La forma más común de racismo consiste en la discriminación que sufren los seres humanos que no son caucásicos, o por quienes tienen rasgos distintos a los de la mayoría de la sociedad.

A su vez, la discriminación en la que consiste el sexismo, ha sido padecida a lo largo de la historia por mujeres de diferente condición, y continúa estando a día de hoy totalmente presente. El sexismo tiene amplias consecuencias, algunas de las cuales son visibles, mientras que otras permanecen socialmente ocultas sin ser por ello menos reales.

Estas formas de discriminación propician la existencia de un sistema social de desigualdad y explotación. Algunas de las expresiones más notables del racismo y el sexismo han sido abolidas, y son ampliamente repudiadas hoy en día en nuestras sociedades. Ejemplos de esto son el estatus de propiedad de las mujeres y el esclavismo. Tales aboliciones resultarían totalmente impensables hasta tiempos recientes.

Esto no quiere decir que estas formas de discriminación, racismo y sexismo, hayan desaparecido o que su impacto sea mínimo. Muy al contrario, el racismo y el sexismo siguen estando netamente presentes en nuestra sociedad. Lo que la historia nos muestra es que, con todo, es posible el progreso. Es posible luchar contra la injusticia y avanzar en tal lucha. Y es posible que prácticas terribles de explotación vigentes y totalmente aceptadas en un momento dado sean dejadas atrás y repudiadas con el tiempo.

Todo ello resulta posible, sin embargo, siempre que se dé una condición: debe existir un movimiento constituido por personas que se oponen a tales tipos de discriminación y luchan contra ellas.

Podemos ver que, al igual que ocurre con el racismo y el sexismo, en el especismo se está estableciendo de manera arbitraria una línea divisoria entre los individuos que deben ser tenidos en consideración moral, y el resto. A día de hoy, el especismo discrimina y esclaviza a un número incontable de animales. Se ha calculado que alrededor de 60.000 millones de animales mueren cada año en los mataderos,[1 ] y que un billón de peces son matados anualmente para su consumo.[2] Todo esto dejando de lado los muchísimos otros usos de los animales (en particular, para la confección de ropa, para el ocio o para la experimentación).

A día de hoy, puede parecernos que luchar con éxito contra el especismo es imposible. Esta discriminación se encuentra tan extendida, que parece que no va a haber modo alguno de hacer que la sociedad cambie y esta vaya retrocediendo.

La experiencia de la lucha contra el racismo y el sexismo nos muestra que es así. Aquello que en un momento histórico parece imposible de cambiar, puede ser dejado atrás si hay personas que se oponen a ello con decisión.

Para conseguir esto, tenemos que comenzar ya mismo a combatir el especismo, como tantas otras personas han hecho en el caso del sexismo y el racismo. Para ello, lo primero que hemos de hacer es darlo a conocer. La mayoría de la gente conoce conceptos como “racismo” o “sexismo”. Hemos de trabajar para conseguir que el máximo número posible de personas conozcan también qué es el especismo, y las razones por las cuales es una discriminación arbitraria que debe ser rechazada.




Consecuencias del Especismo


El especismo no es simplemente un planteamiento ideológico o teórico equivocado. El especismo tiene consecuencias terribles en el mundo, pues provoca la muerte y el sufrimiento de millones de animales a diario.

Posiblemente las consecuencias más evidente del especismo tienen que ver con el consumo de alimentos de origen animal (carne de aves, mamíferos, peces y otros animales, huevos, lácteos…). Decimos “consumo” expresamente, y no “producción”, pues el motivo del sufrimiento y la muerte de millones de animales que padecen hacinados en las granjas es que se consumen productos de origen animal. Si no se consumieran esos productos, las granjas de animales y los mataderos no existirían. Es en el ámbito de la alimentación donde más animales mueren, de entre todos aquellos en los que los animales son explotados a manos de los humanos.



Visita nuestra web GranjasyMataderos.org para más información.

Sin embargo, en las granjas no solamente se obtienen alimentos de origen animal. Muchas tienen como objetivo la producción de tejidos de origen animal , como las pieles (dentro de las cuales está el cuero, que es la piel de vacas y otros animales) y la lana. Esto también supone su sufrimiento y su muerte.

Pero el especismo no solo afecta a los animales que viven en las granjas. Esto también ocurre en otros ámbitos, como la industria del entretenimiento . Existen espectáculos de todo tipo, como la tauromaquia, los encierros, los circos con animales, la caza y las carreras de caballos que tienen una característica en común: en todos ellos se daña a los animales para beneficio humano, provocándoles un enorme sufrimiento y, a menudo, la muerte. Esto supone una injusticia consistente en no tener en cuenta los intereses de los animales por el mero hecho de no ser de la especie humana.

Igualmente, muchos animales mueren en los laboratorios , usados como meras herramientas para llevar a cabo investigaciones y testado de productos de todo tipo. A día de hoy, existen normativas muy severas que restringen la experimentación con seres humanos limitándola básicamente a casos en los que los propios sujetos de esta son beneficiados o pueden dar su consentimiento. Esto sucede porque existe un amplísimo rechazo social a explotar a seres humanos usándolos como herramientas de laboratorio. Siendo esto así, no puede estar justificado emplear y dar muerte con este mismo fin a otros animales que también pueden experimentar sufrimiento y disfrute. Ello sucede porque vivimos en una sociedad en la que está vigente el especismo .

Asimismo, otra de las consecuencias del especismo es la venta y cría de animales que conviven con muchos seres humanos, como perros, gatos y otros. Dichos animales son apartados de sus madres al nacer, y vendidos como mercancías. Rechazar el especismo supone no comprar animales, y esterilizar a aquellos con los que vivimos. La denominada “cría casera” no tiene tampoco justificación, pues supone el nacimiento de animales que van a ser dependientes toda la vida de seres humanos, y ello, además, cuando a diario son matados miles de animales en perreras y otros centros de exterminio. La única forma aceptable para vivir con un animal al que consideremos parte de nuestra familia pasa por adoptar.

Podemos dejar de contribuir a que esta injusticia continúe dejando de utilizar a los animales como recursos. Solamente así podremos dejar de contribuir a su muerte y a todo el sufrimiento que se les ocasiona. A este modo de vida libre de explotación animal es a lo que se llama veganismo. Para más información, puedes visitar nuestra web Veganismo.org .



Por último, pero no menos importante, una de las consecuencias del especismo es la discriminación que sufren los animales salvajes por el hecho de ser de una especie con muchos o pocos individuos, o por no ser autóctona. Un ejemplo son los programas de exterminio de las llamadas “especies invasoras”, en los cuales miles de animales son matados por ser de una especie que no es autóctona. Habitualmente se apela al daño que estos animales causan al ecosistema, pero el especismo de este razonamiento es patente, pues el exterminio se rechaza totalmente cuando el daño causado a los ecosistemas es provocado por seres humanos. Otros de los ejemplos de estas consecuencias del especismo son los programas de “conservación de especies”, donde animales como osos, linces y otros son cazados y encerrados, apelando a que es necesario para conservar la especie. Podemos preguntarnos si aceptaríamos actuar así en el caso de algún grupo étnico humano con pocos individuos.

Estos ejemplos son una clara muestra de que, pese a lo que se afirma en ocasiones, el antiespecismo y el ecologismo son planteamientos radicalmente diferentes. Se apela a motivos ecologistas para defender dichas prácticas, que suponen la muerte de incontables animales, y muchas veces su agonía y sufrimiento, además de otras como formas de ganadería menos contaminantes, y varias organizaciones ecologistas (como la WWF, por ejemplo) defienden la experimentación con animales, la caza, la pesca, la ganadería ecológica... Sin embargo, quienes rechazamos el especismo no defendemos a los animales en función del lugar que ocupan en el ecosistema, sino porque son seres con la capacidad de sufrir y disfrutar.




Hacia la abolición del Especismo


Dar pasos hacia la abolición del especismo supone, en primer lugar, dejar de financiar la muerte y el sufrimiento de los animales en granjas, piscifactorías, mataderos y los demás ámbitos en los que son explotados, usados para ser puestos a nuestro servicio.

Por este motivo, un paso fundamental para conseguir esta abolición consiste en abandonar el consumo de animales. Al modo de vida libre del uso de animales como recursos se le llama veganismo .

En el mundo hay millones de seres humanos que, por motivos éticos, han adoptado este modo de vida y esta actitud en la que consiste el veganismo. No hay problema alguno para tener una buena salud en cualquier momento de nuestra vida con una alimentación sin productos de origen animal , como han demostrado organizaciones tan prestigiosas como la Asociación Americana de Dietética, entre otras.

Poner las bases para la abolición del especismo implica poner el énfasis en los aspectos éticos a la hora de difundir el veganismo. Hay quienes son veganos y apelan a motivaciones egoístas cuando difunden este estilo de vida, diciendo, por ejemplo, que la alimentación vegana es más sana o que supone otros beneficios. Esto puede aumentar el número de personas que abrazan el veganismo, pero no lleva a un cuestionamiento directo del especismo. Es más, puede propiciar el apoyo a productos de origen animal porque sean más sanos para la salud humana o menos contaminantes.

Por el contrario, difundir el veganismo con argumentos éticos, señalando que es injusto discriminar a los animales que no forman parte de nuestra especie, y que es preferible la existencia de un mundo con menos sufrimiento, supone que sea más fácil avanzar hacia la abolición del especismo, sean cuales sean las condiciones existentes.

Es importante tener en cuenta que el especismo no solo supone que muchos animales sean utilizados como objetos de consumo. Además, discriminamos a los animales no humanos de muchas otras formas. Así como la discriminación de la gente de piel negra no terminó con la abolición de la esclavitud, el veganismo y la abolición de la esclavitud de los animales es solo un paso hacia el fin de cualquier forma de especismo.

Otra cuestión que debemos abordar para avanzar hacia la abolición del especismo es que no todos los animales matados van destinados al consumo humano, de manera directa o indirecta. Millones de peces, vacas, cerdos y pollos son matados para elaborar el pienso con el que se alimenta a los perros y gatos. Si no aceptamos alimentar a los gatos con carne de perro, o viceversa, no es coherente aceptar alimentarlos con lo que fue el cuerpo de otros animales. Afortunadamente existe una solución a este problema, y son los piensos veganos (sin ingredientes de origen animal). Es posible comprar el pienso Amicat para gatos, y los piensos Yarrah Vegetarian y Amidog para perros. Esta es la posición coherente con el veganismo.

Cambiar nuestros hábitos de consumo y los de los animales con quienes convivimos es importante, pero no suficiente para transformar realmente la sociedad. Es necesario destinar parte de nuestro tiempo a una labor de concienciación, de difusión del veganismo, de aumentar el número de individuos que rechazan el especismo. Desde Equanimal te animamos a unirte a la lucha contra el especismo, sea colaborando con nosotros o con alguna de las otras organizaciones que trabajan para cuestionar el especismo. Entre todos y todas estamos construyendo un movimiento que se oponga a esta injusticia.



[1] FAO (Food and Agriculture Organization of the United Nations), “Livestock Primary”, FAO Statistical Database, 2010.
[2] Mood, Alison y Brooke, Phil, “Estimating the Number of Fish Caught in Global Fishing Each Year”, Fishcount.org.uk, 2010.








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