Si el tiempo se acelerara y el día transcurriera en solo minutos, las nubes serian como las olas del mar y las personas se se moverían como golondrinas en el aire, Solo quedarían en el mismo lugar los objetos inanimados, los arboles, los vagabundos y sus perros en la plaza San Martin. Así paso mi día.
Soy un tipo de altura media, pero me hubiese gustado ser mas alto. Siempre note que los hombres altos marcan una diferencia al llegar y no es que lo diga yo, hay algunos estudios científicos, de esos que hacen ahora las universidades para salir en los diarios que tienen cierta seriedad por el origen pero son medio tontos por la temática. Estudios que sostienen que las mujeres tienen preferencia por ellos y que son los mas exitosos en general.

Como me gusta leer bastante soy de comprar algún librito usado la mañana de los sábados y tengo una extraña afición por las revistas de actualidad viejas. Así por ejemplo se comprar el día viernes la revista que salió el sábado anterior si es que tengo suerte y aun hay en los puestos de diario. También se cambiar revistas más actuales por revistas que salieron un año antes. No hay otra razón más que ver si los que escriben avistaron antes esta realidad que vivimos. Es como si leyeras el horóscopo diario recién por la noche.
Cuando todas las persianas están bajas y solo quedan algunos restaurantes abiertos se caminar de regreso por las peatonales de Córdoba. En una de esas noches mientras buscaba una la revista vieja escucho la voz ronca y pasada por humo del diariero con otro sujeto el cual tenia una vos que pareciese salida del fondo de un túnel. Me toco esperar que termine una charla para poder comprar una revista semanal (de hace casi una semana).
Tal vez el dinero me diera un poco de derecho a interrumpir la conversación por un momento pero valía la pena espera la repuesta a la interrogación:
- Vos pibe debes ser el tipo mas algo de Córdoba? porque estuve años parado aquí y si bien no los mido con un centímetro nunca vi un tipo tan alto?
Lo decía mientras se agachaba para ver en ángulo la cabeza del gigante cordobés que se escondía arriba sobre techo del puesto de diarios y revistas.

a lo que su interlocutor respondía rápidamente y con esa vos tan particular: -
-Si soy el hombre alto de Córdoba por mas de 8 cm.
En ese momento levante la mirada y pude concluir como el diariero que eventualmente el era la persona más alta de Córdoba y a la vez el hombre más alto que había visto en mi vida.
Compre una revista vieja y seguí caminando las peatonales desiertas sobre baldosas recién lavadas y sintiendo una humedad de invierno. En mi mano derecha sentía las hojas nuevas de la edición semanal.
Sobre la misma calle y cuando no hice mas que unos pocos metros insuficientes para olvidar la sorpresa de conocer al gigante, por la esquina dobla en silla de rueda, un hombre mayor lo empuja con mucho esfuerzo, mientras el sentado me observa con sus ojos cansados. Agacho mi mirada paso a su lado imaginándolo de pie y pienso que el fue el hombre más alto de esta ciudad. Continúe mi camino.
Mientras caminaba por las baldosas recién lavadas pensaba que las dos torres de Córdoba se iban a encontrar a los pocos segundos, que quizás ellos desconocían su existencia y que tal vez eso era lo mejor.
Podía volver y desde la esquina mirar el encuentro de los dos gigantes sin embargo no quería sentirme mal, pensé que para uno de ellos la grandeza era estar de pie y mirarnos a todos desde arriba y para el otro era seguir aun vivo y mirarnos como me miro a mi, aun respirando ese aire de las peatonales limpias.
Pero esa es mi visión siempre positiva de las cosas. Quizás la de ellos podría ser muy triste “como los es recordar el pasado que se fue y conocer un futuro inalterable”