Aprendé a cómo planificar estratégicamente tus proyectos y negocios
“No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se
dirige” - Arthur Schopenhauer
Si asociamos esta frase a la idea de iniciar un emprendimiento,
podríamos decir que resulta mucho más fácil plantear objetivos,
definir acciones para cumplirlos, aprovechar oportunidades de negocio
o evitar situaciones desfavorables para el mismo, siempre que tengamos
claro a dónde queremos llegar. Pensar en cuál es el puerto al que
queremos arribar, y cómo vamos a hacer para lograrlo, es de vital
importancia en la etapa de inicio. Precisar estas cuestiones, es
planificar estratégicamente nuestro negocio.
Se entiende por planificación estratégica a la definición y elección
de un conjunto de actividades en las que la organización sobresaldrá
para crear una diferencia sostenida en el tiempo, algo que genere
alguna distinción y que nuestros clientes la perciban. Busca que las
empresas puedan acceder, ganar y mantenerse en nuevos mercados,
generando la capacidad de adaptarse a las condiciones cambiantes.
La mayoría de los emprendedores no otorga importancia a la
planificación en la fase inicial de un negocio, pero es trascendente
no pasarla por alto. Más aún, la planificación aplicada durante la
etapa inicial puede determinar el fracaso o el éxito del
emprendimiento. El no hacerlo, ya sea por desconocimiento, por falta
de tiempo, por inseguridad, motivará a que, en algún momento, se
sienta como si el emprendimiento navegara en un mar revuelto sin una
brújula para conducir su vía.
Etapas del plan
Visión y misión: Cuando pensamos en planificar, lo primero es
establecer nuestra visión del negocio, esto es, a dónde queremos
llegar, cómo vemos a nuestra empresa de acá a 5 o 10 años. Siempre
haciendo foco en lo externo (o en el macroentorno) a la organización,
¿cómo queremos que sea percibida nuestra empresa por el mundo?
En el siguiente paso, nos focalizamos en el interior de la
organización, definiendo cuál es la razón de ser de nuestro
emprendimiento, a qué nos dedicamos, qué servicios/productos brindamos
y cómo lo hacemos. De esta manera, establecemos la misión del negocio,
que es el motivo de la existencia del mismo.
Resulta indispensable que ambos conceptos surjan de un proceso
reflexivo, coherente y realista; y no sólo como un requisito para
publicarlos en el sitio web de nuestro emprendimiento. Asimismo, la
visión y la misión deben establecerse bajo un mismo criterio
compartido y aunado entre los socios, deben consensuarse para luego
empapar e inspirar internamente a nuestra organización y al mercado
(proveedores, clientes, etc.).
Análisis de diagnóstico: Una vez fijada la visión, nos deberíamos
preguntar si el barco que pensamos utilizar para arribar a dicho
puerto deseado se encuentra en condiciones. Este paso consiste en
realizar un diagnóstico de nuestro emprendimiento. Sacar una foto de
nuestra situación actual y de esta manera, saber con qué recursos
contamos y cuáles son los que nos faltan para llegar a destino.
Existen numerosas herramientas analíticas para ello, tales como el
FODA (FORTALEZAS, OPORTUNIDADES, DEBILIDADES Y AMENAZAS),
el árbol de problemas, el ETPO, etc.
Objetivos y estrategia: La etapa que sigue en este proceso de
planificación reside en establecer las metas y objetivos para alcanzar
la visión como empresa, siempre enmarcados en una estrategia
determinada. ¿Qué estrategia adoptamos? ¿Cómo nos diferenciamos? ¿Cómo
creamos valor y hacemos que los clientes lo perciban? Esto es, en base
a qué criterios establecemos las metas y objetivos dentro de la
estrategia. Una de las herramientas que resultan útiles en este
sentido es comenzar mirando una perspectiva más alta para identificar
lo que se necesita, e ir recorriendo la lista hacia abajo para
entender qué debe hacerse para lograrlo.
Queda así una guía, un sendero para recorrer a fin de lograr que
nuestro emprendimiento dé los primero pasos para llegar a ser una
empresa consolidada. En especial, para que el esfuerzo realizado
cotidianamente rinda sus frutos.
La planificación es un proceso reflexivo (el emprendedor generalmente
no tiene el tiempo para hacerlo pero requiere un esfuerzo en ese
sentido) y crítico, que conlleva a posiciones encontradas y
generalmente a más preguntas que respuestas. Aún así, es un proceso
que obligadamente debe realizarse al inicio, cuando se encara un
proyecto, y volverse una gimnasia en todo el transcurso de vida del
emprendimiento.
Si les gusta este tipo de tutoriales, diganmelo y posteo más.
Saludos!
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